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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2014

Capitalismo necropoltico y Ayotzinapa

Luis Arizmendi
Rebelin


Ayotzinapa evoca Auschwitz. Esta impactante formulacin expresada por Poniatowska, establece un paralelismo que no es una alegora. No debe ser tomado a la ligera. Ayotzinapa no es simplemente Ayotzinapa, es la ventana a una poca. Pone al descubierto, en todo su horror, la nueva configuracin por la que atraviesa Mxico: el capitalismo necropoltico. Posiciona la poltica de muerte como fundamento de aceleradas y decadentes formas de acumulacin por desposesin. Ayotzinapa ha despertado una protesta peculiar: la primera lucha nacional contra el capitalismo necropoltico.

Si se periodiza crticamente la historia de Mxico en las ltimas dcadas, emerge que es el desenlace de una trayectoria que ha pasado por el capitalismo cnico y el capitalismo narcopoltico.

A fines del siglo pasado, la mundializacin capitalista le dijo adis al Estado liberal, que haba operado en el Sur y en el Norte, impulsando, para control de lo que Wallerstein denomina clases peligrosas, el ascenso del estndar de vida y la soberana nacional. Entre 1982-88, Mxico se integr a esa tendencia, instalando el mismo mecanismo que poco antes se estrenara en Argentina mediante la dictadura militar: la acumulacin por desposesin del salario nacional como fuente de tributo para pagar deuda externa. En menos de seis aos, dcadas de desarrollo social fueron duramente revertidas. Para 1987, el salario mnimo real se ubic en su nivel ms bajo desde 1951. Enormes masas de riqueza que originariamente conformaban fondo social de consumo, fueron recanalizadas para integrar fondo capitalista de acumulacin. Naci una configuracin del capitalismo que, no cabe llamar neo-liberal, sino ms bien cnica. El establecimiento de la acumulacin por desposesin dej atrs la promesa del progreso para todos. El mercado pas a definir los heridos y los muertos.

Entre 1988-2006, la economa criminal, que siempre ha acompaado la historia del capitalismo, creci a travs de un abanico cada vez ms amplio de modalidades que instalaron un tejido creciente entre diversos conjuntos de la clase poltica y la economa criminal: emergi el capitalismo narcopoltico. En el inicio, en ciertos lugares, se edific cubriendo funciones como construccin de escuelas o carreteras abandonadas por el Estado. Pese a que la ONU inform, en los primeros aos del siglo, que Mxico importaba efedrina en tal magnitud que exiga que todos los mexicanos estuvieran enfermos de gripa todo el ao, se empezaron a tomar medidas hasta 2005, cuando la economa criminal mexicana ya tena fbricas y contratos en Asia.

De 2006 en adelante, sucedi la transicin al capitalismo necropoltico. Una transicin germinada en las dcadas previas, se consolid. La poltica de muerte como fundamento de inditas formas de acumulacin por desposesin se expandi: la esclavizacin de migrantes en la frontera sur, la trata de blancas, el despoblamiento seguido por repoblamiento dcil de zonas con recursos naturales estratgicos o, como en Michoacn, la imposicin de tributo por circulacin de mercancas, circulacin de personas y hasta por metro cuadrado de casa habitacin, se volvieron fuentes mltiples de un nuevo tipo de renta: la renta criminal. Tremenda concentracin de riqueza privada imposible si no fuera por el establecimiento violento de la acumulacin por desposesin basada en la necropoltica. Su expresin ms srdida: el pas esta lleno de fosas.

La economa criminal nunca haba conformado corredores estructurales de tanto peso para la acumulacin nacional y global. Su alcance es tal que Edgardo Buscaglia calcula que los cmulos de capital derivados de la renta criminal se entrecruzan con negocios legales para corresponder al 40% del PIB nacional y se mueven en la economa mundial a travs de una red actuando en 47 pases. La economa criminal que opera desde Mxico es de las ms poderosas del siglo XXI.

Ayotzinapa ha activado una lucha indita en la historia nacional con impactos internacionales. Su dolor es el mirador a un tiempo ominoso e inadmisible. El bloque histrico en gestacin al que convoca podra cambiar el futuro. Es sumamente plural. Suscita una abierta convergencia de los ms diversos sujetos: estudiantes de universidades pblicas y privadas, obreros, campesinos, artistas, feministas, catlicos, monjas, krishnas, agnsticos e indgenas. Su justo reclamo ha motivado manifestaciones en decenas de ciudades en Europa, Sudamrica y EU. Los padres de Ayotzinapa tienen espejos en Argentina y Bolivia. Recuerdan a las madres de la Plaza de Mayo. La lucha requiere ser pacfica para mantener en curso la cohesin y desarrollo del bloque histrico que est naciendo en oposicin al capitalismo necropoltico. Bolivia ya demostr que las movilizaciones pacficas si logran transformar el sistema poltico. El Mxico del siglo XXI se merece una historia alternativa, est convocando a democratizar el pas y sus instituciones.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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