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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2014

Notas en torno al libro "Palestina, una historia moderna. Colonizacin sionista, imperialismo britnico y resistencia nativa hasta 1939" de A. W. Kayyali (Bsforo Libros, 2014)
Un libro y dos omisiones

Sergio Prez Pariente
Rebelin


El libro

El pasado 19 de noviembre, con la ayuda del catedrtico Pedro Martnez Montvez y de Santiago Gonzlez Vallejo del Comit de Solidaridad con la Causa rabe, presentamos la primera edicin en castellano de un clsico fundamental de la historiografa sobre la cuestin de Palestina. Me refiero a Palestina, una historia moderna. Colonizacin sionista, imperialismo britnico y resistencia nativa hasta 1939, del profesor palestino A. W. Kayyali, una obra de referencia para entender el impacto del sionismo pre-estatal y la reaccin que dicho impacto suscit entre la comunidad rabe nativa de la zona. Kayyali, asesinado en Beirut en 1981, era uno de los mximos especialistas en dicha materia, como refleja ampliamente la lectura de su obra, de un rigor y conocimiento que a menudo brillan por su ausencia en otros autores dedicados a la cuestin que nos ocupa.

Para quienes an piensen que el sionismo llev las bendiciones de Occidente a una tierra que languideca tras muchos siglos de abandono tal como asegura la mitologa sionista, la lectura de Kayyali quiz resulte una revelacin: los efectos desastrosos de la agenda poltica sionista sobre la vida de miles de familias rabes autctonas; la intensa oposicin que suscit dicha agenda desde la dcada de 1900 y entre todos los sectores y capas de la sociedad local; el colonialismo ingls y su colusin con el sionismo, devastadora a partir de 1917; la Gran Rebelin popular de 1936, arruinada por un liderazgo rabe clasista y reaccionario, y suprimida a sangre y fuego por la fuerza conjunta de ingleses y sionistas

En el acto de presentacin, yo ofrec algunas conclusiones extradas tras la lectura de la obra y vinculadas a la construccin y desarrollo de la resistencia nativa al movimiento poltico sionista. Algunas de esas conclusiones, y a despecho del tiempo transcurrido, tocan temas que afectan an profundamente a la realidad sobre el terreno en la Palestina ocupada de nuestros das. Las rescato brevemente:

1) Esa resistencia fue muy temprana, increble y sorprendentemente temprana para quien an considere que este conflicto (permtanme las comillas) comenz en 1967 o incluso en 1948; es decir, para la inmensa mayora de interesados y desinteresados en el tema. Como nos muestra Kayyali con abundante documentacin, durante las primeras dcadas del siglo XX la prensa rabe nativa de la Palestina histrica, en especial los peridicos Al Karmel y Falastin (que significa Palestina en rabe, como es sabido, aunque no est de ms recordarlo) cargaron con dureza contra el sionismo, que ya haba dado inicio a su poltica de compra de tierras y desalojo de campesinos locales (a los que sustituan por cultivadores judos trados de otros pases) y a su campaa de boicot contra la mano de obra rabe. Es conveniente saber, por ejemplo, que un influyente periodista rabe cristiano de Haifa (editor de Al Karmel), Najib Nassar, public en 1911 un opsculo significativamente titulado El sionismo: su historia, objetivos e importancia.

Por supuesto, la resistencia al sionismo no se limitaba a las lites educadas de las ciudades, sino que permeaba todos los estratos de la sociedad indgena. Escribe Kayyali (fjense en las fechas, por favor) : A fines de 1909, la creciente oposicin a la inmigracin sionista se haba vuelto explcita y sostenida () Hacia finales de ao [1909] la crispacin flotaba en el aire. En octubre, al-Ahram envi un corresponsal a Palestina para informar sobre la situacin local. Los palestinos estn preocupados por el movimiento sionista; la constante inmigracin crea miedo y ansiedad, pues el pas est ahora casi en manos de extranjeros.

Elocuentes tambin las palabras de Ahmad al-Aref, antiguo miembro del Parlamento otomano (corre el mes de abril de 1914): El nico tema de conversacin entre los palestinos en la actualidad () es el sionismo; todos estn asustados y atemorizados por l.

2) Como se desprende del punto anterior, esa resistencia fue masiva y generalizada, del Jordn al Mediterrneo, del Negev a Galilea, de la minora ilustrada a las masas iletradas, del mbito rural al mbito urbano. Fue una resistencia global que atraves a la sociedad rabe nativa de la Palestina histrica con la misma dolorosa punzada con que el sionismo empezaba a atravesarla a ella. Sobre todo a partir de 1904, con la llamada Segunda Aliy (oleada inmigratoria juda), que fue la primera marcada por una explcita agenda poltica (la Primera Aliy se considera ms protosionista que sionista, al carecer de una planificacin ideolgica y una metodologa unitarias en su adquisicin de tierras en Palestina), la poblacin indgena comienza a ser vctima de los dos conceptos definidores con los que el incipiente movimiento poltico sionista forjar su relacin con los pobladores autctonos: Kibush Adamah o Adamah Ivrit (Conquista de la Tierra o Tierra Hebrea) y Kibush Avodah o Avodah Ivrit (Conquista del Trabajo o Trabajo Hebreo).

Aplicando la doctrina de Kibush Adamah, los sionistas que llegaron a Palestina a partir de 1904 comenzaron a adquirir tierras (comprndoselas a grandes propietarios ausentes, en su mayora turcos, aunque tambin rabes) y a sustituir a los cultivadores autctonos que las haban trabajado durante generaciones por campesinos judos forneos. La enorme inquietud que se extendi entre los rabes por toda la regin, y que documenta Kayyali, se debi principalmente a este proceso (recordemos que el Fondo Nacional Judo, la principal organizacin sionista para la alienacin de tierras rabes, se crea en 1901); al mismo tiempo, en la ciudad, los sionistas implementan la doctrina de Kibush Avodah, que toma la forma de un boicot contra la mano de obra rabe. A este respecto, existir una tensin sobre el terreno entre los dictados ideolgicos del sionismo y el crudo escenario laboral vigente en Palestina, que indicaba que a los trabajadores rabes nativos se les pagaba mucho menos que a los trabajadores judos; es por ello que las realidades del boicot y de la explotacin salarial de mano de obra local por parte de empresarios sionistas convivieron en un permanente conflicto de intereses entre los dogmas del movimiento poltico y los dogmas del capital, pero siempre a costa de la poblacin nativa.

Tanto en el campo como en la ciudad, por tanto, esa poblacin nativa encontr sobrados motivos para oponerse con firmeza al nuevo escenario que las polticas excluyentes del sionismo pretendan implantar en la regin.

3) Que esa resistencia goz de una lucidez extraordinaria. En distintos aspectos, pero destaquemos dos; por un lado, una extrema lucidez para calibrar con proftica precisin las consecuencias que la incrustacin del sionismo en el corazn del mundo rabe tendra para Palestina y para toda la regin. As, ya en 1911 (atencin de nuevo a las fechas) el Partido Nacional Otomano se diriga a los rabes de Palestina en estos trminos: El sionismo es el peligro que se cierne sobre nuestra patria; [el sionismo] es la terrible ola que golpea [nuestras] costas; es la fuente de los actos fraudulentos que experimentamos como un aguacero, y al que debemos temer ms que a andar solos en la oscuridad de la noche. No slo eso: es tambin el presagio de nuestro futuro exilio lejos de nuestra patria y de (nuestra) partida de nuestros hogares y propiedades. Y en marzo de 1914, el peridico Falastin publicada el siguiente llamamiento: Si las personas honestas no vienen al rescate de los palestinos () su suerte ser similar a la de los indios americanos. El sionismo es un Estado dentro del Estado otomano, y pone en peligro la existencia misma de los rabes en Palestina.  

Por otro lado, lucidez tambin para distinguir escrupulosamente entre la comunidad juda local y los recin llegados pioneros sionistas. Valga un ejemplo: Hace diez aos los judos vivan como hermanos otomanos, amados por todas las razas otomanas () vivan en los mismos barrios, sus hijos iban a las mismas escuelas. Los sionistas pusieron fin a todo eso e impidieron cualquier interaccin con la poblacin indgena. Boicotearon la lengua rabe y a los comerciantes rabes, y declararon su intencin de arrebatarles el pas a sus habitantes (publicado en Falastin, el 29 de abril de 1914).

4) Como ltima conclusin, podemos decir que esa resistencia careci de un liderazgo slido, unificado y progresista que luchara por los derechos de las masas obreras y campesinas en lugar de por preservar los privilegios de la clase tradicional dirigente. Es este un punto importante para Kayyali, cuya crtica al papel de los notables, con el muft Hajj al Amin a la cabeza, est presente en todo el libro y culmina en los aos de la Gran Rebelin (1936-1939), cuando mejor quedaron expuestos el reaccionarismo, la estrechez de miras, la cobarda y los intereses de clase de la mayor parte de los (autoproclamados) lderes autctonos, que en gran medida lastraron la revuelta popular contra el imperialismo britnico y el sionismo y constituyeron, por tanto, una de las principales causas de la derrota final de la resistencia palestina, que en los aos cuarenta permaneci desarticulada y a la deriva, sin capacidad de respuesta ante el avance de la poltica sionista y la inminencia del Estado judo.

Un liderazgo medroso, incompetente y, en no pocas ocasiones, cmplice e incluso ejecutor del expolio de su propio pueblo. De qu nos suena todo esto cuando miramos hoy a Palestina?

En mi exposicin no abund ms sobre el libro, ya que lo hizo despus el profesor Martnez Montvez, quien habl tambin de la figura de Kayyali. Para quien desee ver todas las intervenciones, aqu dejo el enlace el vdeo: http://www.youtube.com/watch?v=J4KeTcip3XM

Las dos omisiones

Termin mi intervencin subrayando dos flagrantes omisiones en el estudio y comprensin de la cuestin de Palestina, omisiones que no solo no se han solucionado con el paso de los aos, sino que parecen haberse envuelto en ms silencio, si es que ello era posible.

La primera omisin, de la cual, como editor, soy tambin responsable en algn grado, se refiere a la alarmante ausencia de [email protected] [email protected] publicados en castellano que escriban sobre Palestina en clave de no ficcin. No es esta una cuestin menor, e intent explicar a los asistentes mis razones.

Lo importante para cualquier editor que se precie es publicar buenos libros, provengan de donde provengan, los haya escrito quien los haya escrito. Partiendo de esta base razonable a la que nunca se ha de renunciar, sobreviene una pregunta: la casi total ausencia bibliogrfica en castellano de investigadores palestinos, significa que los palestinos no investigan sobre su propio drama? No escriben libros sobre ello? No escriben buenos libros sobre ello?

Todo esto se responde rpidamente, echando un vistazo a un brevsimo e incompleto listado de [email protected] [email protected] que escriben en ingls y son referencia internacional en la cuestin que nos ocupa: Rashid Khalidi y Joseph Massad (ambos profesores en la Universidad de Columbia), Steven Salaita (sin trabajo actualmente, ya que la Universidad de Illinois rompi un contrato ya firmado a raz de unos tweets con que Salaita denunci la nueva masacre perpetrada por Israel en Gaza durante el ltimo verano), Ali Abunimah (cuya madre fue expulsada de Lifta en 1948, al igual que otros cientos; Abunimah es uno de los ms bravos y lcidos crticos del sionismo y sus polticas supremacistas), Beshara Doumani (cuyos padres fueron expulsados de Haifa en 1948, al igual que otros miles) Ghada Karmi (expulsada de Jerusaln en 1948 junto a su familia, al igual que otros miles, y que ha desarrollado su carrera acadmica en Inglaterra), Raja Shehadeh y Mazim Qumsiyeh (intelectuales, activistas y residentes en los Territorios Ocupados), Lisa Hajjar (Universidad de California Santa Barbara), Saree Makdisi (Universidad de UCLA), Asad Ghanem (Universidad de Haifa), Salim Tamari (Universidades de Birzeit y Georgetown; al igual que Kayyali y su familia, Tamari y su familia fueron expulsados de Jaffa en 1948, al igual que otros miles)

Todos ellos sin traducir al castellano (excepto un par de libros de Khalidi ajenos a la cuestin palestina, y una edicin argentina de una de las obras de Qumsiyeh).

Por razn de espacio, no aadiremos ms nombres al listado, pero podra ser mucho mayor. Si el lector o la lectora tienen tiempo, inters y conservan an algn ahorro en estos tiempos miserables de recortes y desahucios, les recomendamos buscar los ttulos ms destacados de estos autores, comprar sus ediciones en ingls, leerlas y sacar sus propias conclusiones. Nuestra conclusin es esta: los palestinos escriben mucha no ficcin sobre Palestina, y adems escriben bien, y en no pocos casos muy bien. Merece la pena escuchar lo que tienen que decir las vctimas primarias del sionismo? Merecen la pena sus investigaciones, sus voces, sus experiencias no ficticias?

La respuesta es obvia. Mucho menos obvio es que se vaya a hacer algo para ir reparando esta imperdonable y endmica omisin historiogrfica.

La omisin de voces palestinas tiene otro pernicioso efecto, que es dejar el discurso de autoridad sobre la cuestin de Palestina en voces con frecuencia israeles. Mucho mejor que yo lo expresa el veterano periodista Joan Caete Bayle, gran conocedor de Oriente Prximo, de modo que reproduzco sus palabras: Es esta una postura muy habitual: la auctoritas del conflicto recae, a ojos de Occidente, en los israeles. Nadie puede ser ms lcidamente crtico con la ocupacin israel que un israel; nadie sabe mejor que un israel cmo piensa un palestino, o cmo sufre la ocupacin; o cmo ama, o cmo odia, o cmo vive. Ningn cineasta mejor que un israel para mostrar en la gran pantalla la vida diaria en los territorios ocupados; ningn escritor, mejor que un israel, para explicar cmo vivan los rabes bajo el Mandato britnico. Hay que hablar de la gestin del agua en los territorios? Expertos israeles. Del fenmeno de los suicidas en la intifada? Expertos en seguridad israeles. De las luchas internas palestinas? Analistas israeles. De la vulneracin de los derechos humanos en los territorios? ONG israeles. Del papel de la mujer en la lucha contra la ocupacin? Feministas israeles. Del hummus y el babaganush? Cocineros israeles (Fuente: https://decimaavenida.wordpress.com/2013/02/11/munoz-molina-argumentos-israel-jerusalen/ ).

Que no se entienda mal: no pedimos la exclusin de las voces israeles, cuyas voces disidentes son a menudo enrgicas y valientes; en Bsforo hemos publicado a autores israeles (Ilan Papp y Oren Yiftachel) y lo seguiremos haciendo si los libros lo merecen. No se trata de excluir a las voces israeles, sino de incluir, con mucha mayor frecuencia de lo que se hace, a las voces palestinas, que son las vctimas primarias del sionismo y han escrito muchas y magnficas obras al respecto. No parece una peticin descabellada.

La segunda gran omisin es una palabra (un concepto): sionismo.

Invit a los asistentes al acto a un pequeo ejercicio memorstico, pidindoles que intentaran recordar la ltima vez que escucharon o leyeron la palabra sionismo en un medio de comunicacin masivo de este pas. Un ejercicio difcil, ciertamente, que obliga a la mente a rebuscar en rincones insondables en busca de una informacin que nunca encontrar.

No solo los medios informativos omiten el trmino sionismo. Todo el mundo lo omite. Nadie habla de l jams. Casi nadie. Y eso es un drama. Y al mismo tiempo uno de los grandes logros del sionismo desde que se cre su movimiento hace ms de un siglo: que no se hable de sionismo.

El sionismo, el movimiento poltico sionista, es lo que explica lo que ocurre en Palestina desde hace ms de cien aos. Cundo empez el expolio de la poblacin nativa en Palestina? Empez con la irrupcin del sionismo en la regin, a finales del siglo XIX y sobre todo a partir de 1904, con la Segunda Aliy, tal como demuestra el libro de Kayyali y otros estudios. Ah empez el expolio, la tragedia palestina, y no antes ni despus.

[Una breve nota definitoria: el sionismo es la ideologa de quienes propugnan 1) el establecimiento de un Estado judo en la Palestina histrica y 2) legitiman cuantos mecanismos de orden poltico, militar, jurdico, etc., sean necesarios para asegurar y consolidar esa condicin juda del Estado, es decir, la primaca de un determinado grupo tnico-religioso, los judos, sobre el resto de grupos tnico-religiosos del lugar, es decir, los no judos, es decir, los palestinos].

Si excluimos del anlisis el factor explicativo del conflicto, que es el sionismo, entonces tenemos un agujero explicativo. Y los agujeros explicativos duran poco como tales, se tiende a llenarlos con rapidez. A qu se recurre entonces para explicar lo que pasa en Palestina? Fundamentalmente a dos cosas: el culturalismo (Oriente contra Occidente, es decir, la barbarie de Oriente contra las luces de Occidente) y el confesionalismo (musulmanes contra judos, como si todos los palestinos fueran musulmanes y como si todos los judos fueran sionistas; o rabes contra judos, como si no hubiera rabes judos).

Por supuesto, ambas explicaciones son ahistricas, intentos de renunciar a la explicacin histrica remitiendo el conflicto a un escenario esencialista, ontolgico, de bondades y maldades mitologizadas a partir de sus componentes tnicos y religiosos. Se huye de la historia, de la raz, de la investigacin, del documento, de la tierra, de la poltica sobre la tierra, de la poltica sobre el terreno.

Quin necesita el estudio si tiene a mano un buen choque de civilizaciones?

Si quieren entender algo de lo que ocurre en Palestina, no dejen de indagar en la historia. Vern, con luz meridiana, que siempre se trat de lo mismo: la vieja y tormentosa relacin entre invasores e invadidos, colonos y colonizados, agresores y agredidos.

Para cualquier persona decente, es decir, para cualquier persona que condene las polticas supremacistas y etnocrticas en cualquier lugar del mundo, la relacin con el sionismo ha de pasar necesariamente por combatirlo, y fuera de Palestina podemos combatirlo de una nica manera: hablando de l. Ponindolo sobre el tablero, recurriendo a la historia, a los hechos, a la exposicin tranquila y sistemtica del sionismo realmente existente. Desnudndolo y comprobando su fealdad. Sin propaganda, sin mentiras. Con conocimiento, con verdades. Armndonos de libros y argumentos.

Cojan un arma: lean a Kayyali y saquen conclusiones. Y acurdense de ello la prxima vez que escuchen referirse a la cuestin de Palestina como un conflicto muy complejo.

 

Sergio Prez Pariente, editor de Bsforo Libros

Madrid, otoo de 2014

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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