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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2014

Hacia la Cuarta Guerra de Iraq?

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


Los rusos invaden Afganistn otra vez!, los chinos libran la guerra de Iraq otra vez!.

Y si acaso fusemos nosotros?

Juguemos un juego, uno de esos que no tienen sentido en este mundo nuestro con solo una nica superpotencia. Durante un momento, haced lo mejor que podis para suspender la incredulidad e imaginar que hubiera otra superpotencia, gran potencia, o incluso una potencia regional en algn sitio que, entre 2001 y 2003, lanzara dos vastas guerras en el Gran Medio Oriente. Estamos hablando de unas invasiones a gran escala, de ocupaciones prolongadas y de programas de construccin de un estado, primero en Afganistn y despus en Iraq.

En ambos pases, esta potencia triunfa rpidamente en su objetivo explcito de cambio de rgimen pero algn tiempo despus se encuentra envuelta en muy serios conflictos con levantamientos de minoras pobremente armadas en los que es incapaz de imponerse. En ambos pases, invirtiendo miles y miles de millones de dlares, pone en pie un enorme ejrcito y unas fuerzas de seguridad afines, vierte dinero en proyectos de reconstruccin (muchos de los cuales resultan ser calamitosos nidos de corrupcin e ineptitud) y gasta millones de millones de dlares del tesoro nacional.

Habiendo hecho este ejercicio de imaginacin, preguntaos: Cunto de lo hecho por esa potencia sali bien? En Afganistn, una historia reciente en los medios destaca algo de lo conseguido. A pesar de que este pas tena el puesto nmero 175 entre los 177 del ndice 2013 de corrupcin percibida de Tranparency International, a pesar de que sus fuerzas de seguridad continan sufriendo graves bajas y a pesar de que partes del pas han cado y estn reforzando la insurgencia talibn, durante algunos aos se ha mantenido orgullosamente aferrado a un record: Afganistn es el primero entre los narco-estados del planeta Tierra.

En 2013, aument su produccin de adormidera en un 36 por ciento, su produccin de opio en cerca del 50 por ciento, y sus beneficios debidos a la droga se han disparado. Los guarismos preliminares correspondientes a 2014, recientemente publicados por Naciones Unidas, indican que el cultivo de amapola trep otro 7 por ciento y la produccin de opio un 17 por ciento ambos nmeros son histricos al mismo tiempo que la propia Afganistn se ha convertido en una de las sociedades ms adictas [al opio] del mundo.

Mientras tanto, donde una vez estaba Iraq (en el puesto 171 del ndice de cleptocracias), ahora existe un gobierno shi con sede en Bagdad defendido por un ejrcito deshecho y milicias sectarias, un estado de facto kurdo en el norte y, en el tercer intermedio del pas, un recin proclamado califato gobernado por un movimiento terrorista tan brutal que est estableciendo records de violencia sanguinaria. Est encabezado por hombres cuya West Point fue una prisin militar dirigida por esa misma gran potencia y su sed de sangre est parcialmente financiada por los campos de petrleo y las refineras capturadas.

Dicho de otro modo, despus de 13 aos esmerndose en el Gran Oriente Medio, esta gran potencia de alguna manera ha supervisado el encumbramiento del ms importante narco-estado del planeta, que detenta el control monoplico de entre el 80 y 90 por ciento del mercado mundial del opio y del 75 por ciento del de la herona. En el otro lado de la regin, ha sido cmplice en la creacin del primer mini-estado petrolero y terrorista de la historia, el triunfo del yihadismo extremo post-al-Qaeda.

Una eleccin fraudulenta y un ejrcito destrozado

Aunque no tengo ninguna duda sobre la fantasa que desmenuzo ms arriba, en la que sito en Washington los hechos de Beijing, Mosc, Tehern, o cualquier otra capital, tomaos un minuto para otro experimento. Si este fuera el trabajo de una potencia a la que creemos inferior a nuestro pas, pensad cules seran los encebdidos titulares de la prensa en este mismo momento. Recordad e imaginad no es algo tan difcil qu estaran soltando los habituales halcones de la guerra en el Congreso, qu estaran diciendo los sospechadores de siempre en sus debates de los domingos por la maana en la TV y qu historias estaran repitiendo las redes de noticias por cable desde la CNN a la Fox.

Sabis muy bien que las denuncias de semejante comportamiento a escala mundial seran virulentas, que expertos y comentaristas de todo pelaje estaran difamando, que el miedo y la histeria que despiertan la herona y esos terroristas que cruzan nuestra frontera llegaran hasta la estratosfera. Escucharais palabras como diablico y primitivo. Se sugerira, o directamente se declarara, que esa avalancha de desastres no es casual sino planeada por el mismo nefasto poder que ha disparado contra nosotros en los ltimos 13 aos con el propsito de afectar los intereses de Estados Unidos. La historia interminable...

En lugar de esto, las recientes noticias relacionadas con la extraordinaria cosecha de la amapola opicea en Afganistn se deslizaron en los medios como un barco en el mar oscuro. No se culp a nadie de nada, no se mencion responsabilidad alguna. Tampoco hubo encendidos titulares ni irritadas lamentaciones, ninguna de esas cosas tan tpicas si los responsables hubieran sido los rusos, los chinos o los iranes.

Nadie en los medios y crculos dominantes vilipendi o culp a Washington por los 13 aos que han llavado a la situacin actual. De hecho, hasta el punto de que en absoluto se culpa a Washington por el surgimiento del Estado Islmico, el foco se ha puesto en la decisin de la administracin Obama de no quedarse en Iraq ms all de 2011 para hacer ms de lo mismo (de ah la reciente decisin del presidente Obama de ampliar el papel combatiente de EEUU en Afganistn al menos hasta 2015).

En general, en nuestro pas hemos tenido un notable desempeo al no haber seguido que nos marcaban ni sentido la necesidad de asignar responsabilidades en relacin con lo ocurrido en esos aos. De algn modo, los estadounidenses seguimos vindonos como venimos hacindolo desde el 11-S de 2001 como vctimas, y no como desestabilizadores, del mundo en que vivimos.

Para aadir un asunto ms a este espectculo, la administracin Obama se dedic durante unas interminables semanas a ayudar a urdir unas fraudulentas elecciones presidenciales parcialmente financiadas por el comercio del opio en Afganistn que dieron lugar a una nueva y extraconstitucional forma de gobierno. Ahora, gracias al acuerdo de los dos candidatos a presidente, el recuento de votos real no ser dado a conocer jams. Todo esto se ha dado, en parte, sencillamente para tener un presidente afgano que pusiera negro sobre blanco un acuerdo bilateral de seguridad que permitiera que las tropas y bases estadounidenses continuaran una dcada ms. Si cualquier otro pas se hubiese entrometido de este modo en unas elecciones, podis imaginaros los titulares y las notas en la prensa? Mientras en esta nota se informa, una vez ms todo esto pasa sin ningn comentario significativo en la prensa.

Cuando se trata de un paso adelante, en la tercera guerra de Iraq ha sido an ms profundo. A partir de la campaa humanitaria de bombardeo comenzada en agosto pasado, la administracin Obama y el Pentgono no han parado en la escalada: ms ataques areos, ms asesores, ms armas, ms dinero.

Hace dos semanas y media, el presidente dobl el contingente de asesores estadounidenses (adems de otro variado personal) hasta llegar a ms de 3.000. La semana pasada, lleg la noticia de que este personal era trasladado al interior del pas ms rpidamente de lo que se esperaba sobre todo a la peligrosa, y devastada por la guerra, provincia de Anbar para volver a adiestrar al nuevo ejrcito iraqu, de creacin estadounidense, ahora absolutamente sectario y desorganizado.

Mientras tanto, el presidente de la junta de comandantes, general Martin Dempsey, el Pentgono y la Casa Blanca continan enzarzados en una lucha acerca de si se puede o no poner sobre el terreno botas estadounidenses con capacidad de combate y, en caso afirmativo, cuntas seran y cul sera su papel en una guerra que esencialmente podra no tener una base legal en el sistema de gobierno de Estados Unidos (recuerdos de Afganistn!). Por supuesto, gran parte de esta lucha intestina en Washington ser dejada de lado cuando los asesores estadounidenses en la provincia de Anbar o en cualquier otro sitio sufran el primer ataque y las botas se vean obligadas a disparar sus armas.

Vietnamizacin de Iraq, iraquizacin de Vietnam

Mientras tanto, pensad en qu habramos dicho si los rusos hubieran actuado como Washington lo hizo en Afganistn, o si los chinos, en un pas de su eleccin, hubiesen transitado un camino como el que nosotros estamos transitando en Iraq por tercera vez, con el mismo ejrcito, el mismo gobierno de unidad, los mismos drones y armamento y, en cuestiones decisivas, el mismo personal! (si queris que vuestra tarea sea un poco ms fcil, solo leed los comentarios estadounidenses sobre Ucrania de los ltimos meses).

Para los que tenemos algunos aos, la escalada en la que nos ha metido la administracin Obama en Iraq tiene cierta resonancia; entonces, no debemos asombrarnos de que vuelvan a aparecer palabras conocidas como atolladero. Quin es capaz de negar que en todo esto hay algo inquietantemente familiar? Recordad que a la administracin Kennedy le llev menos de tres aos pasar de los primeros cientos de asesores estadounidenses enviados a Vietnam para trabajar junto con el ejrcito survietnamita en 1961 a los 16.000 asesores de combate de noviembre de 1963, cuando el presidente fue asesinado.

La administracin Obama parece estar en las primeras etapas de una similar fiebre escalatoria, incluso un programa parecido, si bien es cierto que poner en juego el poder areo en Siria e Iraq es un adelanto respecto del cronograma de Vietnam. No obstante, esta comparacin tiene algo de injusta con las administraciones Obama y Johnson; despus de todo, ellos estaban en la oscuridad y no tenan un Vietnam al cual remitirse.

Para tener un equivalente ms exacto, tendrais que evocar un escenario vietnamita que podra no haberse dado. Tendrais que imaginaros en mayo de 1975, cuando se produjo el incidente del Mayaguez (un barco mercante estadounidense apresado por los camboyanos), dos semanas despus de que cayera Saigon, la capital de Vietnam del Sur, o tal vez ms apropiadamente en trminos de las cronologas de las dos guerras, en diciembre de 1978, cuando los vietnamitas invadieron Camboya y el presidente Gerald Ford decidi mandar varios miles de soldados de vuelta a Vietnam.

Tan inconcebible como eso era entonces, solo semejante escenario absurdo sera capaz de capturar lo inquietante de la escalada en la que se mueve nuestra tercera guerra de Vietnam.

Cuatro aos ms! Cuatro aos ms!

Tratad de imaginar la reaccin que se producira en Estados Unidos si de repente los rusos enviaran otra vez sus soldados a un nuevo conflicto en Afganistn para volver a combatir esta vez con ms eficacia la guerra perdida en los ochenta, recuperando del retiro a los viejos comandantes del Ejrcito Rojo para conseguirlo.

Con todo lo que sucede, la actual guerra en Iraq y Siria es un desconcertante dj vu; es imposible traer a la memoria una situacin equivalente anterior. Sin embargo, dado que en el imaginario de los estadounidenses el terrorismo del Estado Islmico ha sustituido al comunismo en su papel de cuco que una vez tuvo, en cierto sentido el EI podra ser considerado como el equivalente de los norvietnamitas (y el rebelde Frente de Liberacin Nacional, o Vietcong, en Vietnam del Sur). Existe, por ejemplo, alguna similitud en las exaltadas fantasas con que Washington ha etiquetado a cada uno de ellos: en la forma en que ambos han sido evocados aqu, como fenmenos extraordinarios capaces de extenderse por toda la Tierra (si dudis de lo que digo, buscad teora domin aplicada al triunfo de los comunistas en Vietnam del Sur).

Tambin hay cierta equivalencia en la incapacidad de los gobernantes y comandantes estadounidenses para darse cuenta con certeza de la naturaleza, o incluso los nmeros, del enemigo. Por ejemplo, muy recientemente el general Dempsey, que tuvo un papel crucial en el lanzamiento de la ltima guerra, realiz una especie de visita sorpresa a Bagdad como las que hacan a menudo los oficiales de EEUU a Saigon para anunciar un progreso o una luz al final del tnel durante la guerra de Vietnam. Dempsey se reuni con marines en la enorme embajada que Estados Unidos tiene en esa capital e hizo una evaluacin que pareca incluir alguna de las confusiones que Washington tiene sobre la naturaleza de la novsima guerra.

No olvidis que en el momento en que se inici la guerra, el Estado Islmico era visto en EEUU como un movimiento monstruoso que se devoraba a s mismo y que haca peligrar prcticamente todos los intereses de Estados Unidos en el mundo. En Bagdad, Dempsey insisti de pronto en que el monstruo estaba titubeando, que la iniciativa en la batalla de Iraq estaba empezando a cambiar de bando. Despus, se refiri a los militantes del EI como una panda de enanos que corran por ah con una ideologa verdaderamente radical y termin diciendo que, a pesar de la naturaleza de esos anteriores gigantes, ahora tipos enclenques, y el cambio de direccin en el impulso de la guerra, podran necesitarse aos para ganar. De regreso en Washington, Dempsey fue ms especfico y dijo que la guerra podra prolongarse hasta cuatro aos. Y agreg: Este es mi tercer disparo en Iraq; es posible que no haya elegido muy bien mis palabras. Recientemente, el subsecretario de Defensa e Inteligencia Michael Vickers brind una estimacin parecida: cuatro aos, pero aadi, o ms (Cuatro aos ms! Cuatro aos ms! O ms! O ms!).

A pesar de estas sbitas indagaciones en las bolas de cristal despus de unos 11 aos y medio de la invasin de Iraq, estas estimaciones deben ser tomadas con pinzas. Revelan no tanto una muy poco seria evaluacin del Estado Islmico y ms lo tambaleante que ha llegado a ser la visin de las altas esferas tanto civiles como militares estadounidenses, incapaces de un xito en una poca de luctuosos fracasos en el Gran Medio Oriente.

En realidad, a diferencia de Vietnam del Norte en 1963, el Estado Islmico es un movimiento terrorista salvajemente sectario sentado encima de, en el mejor de los casos, un proto-estado (a pesar de la ridcula noticia reciente sobre que pronto acuar monedas de oro y plata). No es popular en la regin. Su crecimiento est destinado a verse limitado tanto por su ideologa extrema como por su sectarismo sunn. Se enfrenta a innumerables enemigos. Mientras su habilidad para hincharse al estilo del Mago de Oz hasta un tamao monstruoso y para empujar a Estados Unidos hacia una implicacin mayor puede ser asombrosa, no se trata de un Goliat pero tampoco de un enano.

El general Dempsey quizs no sepa lo larga (o lo corta) que pueda ser su vida til en la regin. Pero hay una cosa que s sabe: mientras el gigante mundial Estados Unidos contina la escalada en su lucha contra el Estado Islmico, este gana credibilidad e incrementa su popularidad en el mundo del yihadismo como ningn otro jugador lo hara nunca. El historiador Stephen Kinzer escribia hace poco sobre los seguidores del movimiento EI: Enfrentar al poderoso Estados Unidos en suelo de Medio Oriente y si fuera posible matar a un estadounidense o morir a manos de uno de ellos, es el sueo del militante del Estado Islmico. Nosotros le estamos dando la oportunidad de que haga realidad su sueo. Mediante un envidiable dominio de los medios, el Estado Islmico ya est utilizando nuestra escalada como una herramienta de reclutamiento.

A la espera de la Cuarta Guerra de Iraq

A partir de todo esto, resulta asombroso comprobar lo poco que se menciona en este pas los desalentadores resultados de las acciones de Estados Unidos en Medio Oriente. Pensadlo de esta manera: Washington entr en la tercera guerra de Iraq con una fuerza militar que en los ltimos 13 aos ha demostrado ser incapaz de alcanzar una victoria. Entr en la ltima batalla con una fuerza area que, en el inicio de la operacin shock and awe (conmocin y pavor) lanz 50 ataques areos de decapitacin contra Sadam Hussein y sus oficiales superiores sin que lograra matar a ninguno de ellos pero en cambio asesin a muchos iraques de a pie y no consigui que ninguna de sus incursiones llegara a algo positivo. Entr en batalla con un entramado de 17 agencias de inteligencia que en esos aos se han engullido la mayor parte de un milln de millones de dlares del contribuyente; sin embargo, en una zona en la que EEUU ha combatido tres guerras an se las arregla para ser sorprendida por un califato, una zona que, segn los dichos de un annimo oficial estadounidense, contina siendo un agujero negro en cuanto a la informacin. Ha entrado en batalla con unos lderes que, presionados por la rapidez con que suceden las cosas, en lo fundamental toma las mismas decisiones una y otra vez para obtener resultados cada da peores.

Al final, el aparato de la seguridad nacional parece incapaz de arreglrselas con esa construccin tan sencilla pensada para destruir en el periodo posterior al 11-S: el terrorismo islmico. En lugar de eso, sus tropas, sus unidades para operaciones especiales, sus drones y sus oficiales operativos de inteligencia, han conseguido desestabilizar e incendiar pas tras pas y convertir lo que era un fenmeno menor en, como muestran las cifras ms recientes, una fuerza que crece ms y ms cada da para crear confusin y agitacin en el Gran Oriente Medio y frica.

Dada la historia de este ltimo periodo, incluso si el estado Islmico se desmoronase por la presin estadounidense, es probable que lo que sobreviniera fuera an peor. Podra no tener el aspecto del movimiento, o lo que fuera, conocido hasta ahora, pero previsiblemente una vez ms volver a sorprender a los mandamases de EEUU. Sea lo que sea, seguro que hay una solucin para el problema, una solucin que se est cocinando en Washington y vosotros ya sabis cul es. Llamadla Cuarta Guerra de Iraq.

Poniendo en perspectiva la actual desastrosa escalada en Medio Oriente, una ltima analoga con Vietnam sera lo indicado. Si en 1975 hubieseis insinuado a los estadounidenses que casi 40 aos despus Estados Unidos y Vietnam seran aliados de facto en una nueva Asia, nadie os habra credo. Sin embargo, ese es el caso hoy.

A pesar de que la mayor parte de Vietnam fue destruida y de que murieron millones de personas, los vietnamitas efectivamente ganaron su guerra contra Washington. En EEUU, la amargura y la sensacin de derrota necesitaron aos para ser superadas. Vale la pena recordar que el primer presidente que desencaden una guerra en Iraq, en 1990, estaba convencido de que el efecto singularmente tonificante de una victoria iba a sacudir de una vez por todas el sndrome de Vietnam. Hoy en da, todo el Washington oficial parece tener el mismo sndrome, pero en versin posmoderna y actualizada al siglo XXI.

En el nterin, el mundo cambi en algunos aspectos que nadie imaginaba. El comunismo no se extendi en el Tercer Mundo; por el contrario, desapareci excepto en Vietnam hoy aliado de EEUU, la pequea Cuba y esa ruina de pas que es Corea del Norte, lo mismo que el pas que lidera en el camino hacia el capitalismo, China. En otras palabras, ninguno de los inflamados temores de aquella poca se ha concretado.

Sean cuales sean los sangrientos horrores, la fragmentacin y el caos que caracterizan el Medio Oriente de hoy, hace 40 aos los temores y las fantasas que condujeron a Washington al comportamiento repetidamente destructivo no pareceran menos idiotas que lo que hoy nos parece la teora del domin. Si solo en el ltimo experimento mental pudiramos saltarnos esas dcadas e inmediatamente mirar atrs la actual pesadilla desde la luz ms clara de un da futuro, quiz podramos ahorrarnos los prximos pasos de la escalada. Pero... no contengis el aliento, no lo hagis mientras Washington est cantando Cuatro aos ms!, Cuatro aos ms!.

Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, y autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Dirige Nation Institute's TomDispatch.com. Su libro ms reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World (Haymarket Books).

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175927/tomgram%3A_engelhardt%2C_iraq_war_4.0/#more



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