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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2014

Entrevista a Esteban Hernndez sobre "El fin de la clase media"
Tengo la sensacin de que estamos utilizando ideas, perspectivas y conceptos que eran muy tiles hace cuatro dcadas pero que lo son hoy en absoluto.

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Esteban Hernndez es periodista del diario El Confidencial. Adems de haber ejercido como abogado, ha colaborado en diarios como La Vanguardia o El Mundo y en revistas culturales. Escribe actualmente tambin para el suplemento cultural de La Vanguardia.

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Acaba de publicar en Clave intelectual un libro de ttulo El fin de clase media. Me gustara preguntarle por sus reflexiones y tesis. Empiezo por el ttulo si me lo permite. El fin de la clase media Cmo puede definirse la clase media?

Solemos ver a la clase media en trminos de recursos materiales, y ltimamente tambin se ha definido en funcin de la actividad profesional, pero creo que ese anlisis deja fuera elementos esenciales. En primer lugar, la clase media es tambin cuestin de autopercepcin. En una encuesta del CIS de julio de este ao, el 72% de los espaoles se situaba en los estratos intermedios de la sociedad, lo cual no es cierto si reparamos en sus ingresos, y menos an despus de aos de crisis, pero s lo es desde la visin que tienen de s mismo. En segundo, la clase media es cuestin de valores. Se trata de gente que esperaba y deseaba cierta continuidad en sus vidas, que quera entornos estables, que buscaba condiciones vitales que le permitieran trazar biografas lineales, y que esperaba que su futuro y el de sus hijos sera mejor. Haba una idea segn la cual las biografas eran acumulativas, en lo personal y en lo material, a pesar de que la realidad lo desmienta.

Pero esos valores que seala, no los comparten tambin en alguna buena medida las clases trabajadoras?

Hay que entender que Espaa carece de una cultura de clase obrera, como pueda tenerla el Reino Unido. La mayora de los espaoles somos hijos de personas con pocos recursos venidas a la ciudad en la poca del desarrollo, que rpidamente fueron acogiendo ese deseo de mejora vital y econmica, en la que se criaron sus descendientes. Eran clase obrera que deseaba ascender en la escala social, y que de hecho ascendi por diferentes motivos, pero tambin por las prestaciones generalizadas del Estado. Eso implica que mezclaron sus races, que venan de los entornos rurales, con nuevos valores, dando forma a esa mentalidad de clase media que imper en las pasadas dcadas. Desde luego, parte de esa visin provena de la mentalidad de clase obrera, a la que se aadieron otras perspectivas. Eso ha dado lugar a un panorama nuevo. A menudo tengo la sensacin de que cuando hablamos de clase obrera seguimos pensando en aquellos trabajadores fordistas sometidos a los ritmos y tiempos de las fbricas, que apenas estn ya presentes en la estructura productiva de nuestra poca. Los cambios en el trabajo han supuesto tambin la llegada de nuevos valores que hacen difcilmente una mentalidad de clase obrera tal y como nos la habamos representado.

 

Por lo dems, no incorporamos demasiados ciudadanos y ciudadanas en ese concepto social? Prcticamente el 75% de la poblacin espaola sera clase media

No es as claro. No tienen los recursos materiales para definirse objetivamente de clase media, pero tomar en cuenta slo ese punto de vista deja fuera el hecho de que ellos s se ven como clase media, as como que continan defendiendo esos valores. Podramos decir que son clase media empobrecida, en el sentido de que cuentan con los recursos propios de estratos ms bajos, pero la idea de s mismos contina siendo la de clase media.

 

El fin que anuncia en el ttulo, qu implica? La desaparicin de ese grupo social, de esa clase?

El ttulo anuncia una operacin en marcha ms que la constatacin de un hecho ya acontecido. No se trata slo de que esas clases medias, a la que pertenecen la mayor parte de las personas de nuestras sociedades, si nos atenemos a la percepcin de s y a los valores que detentan, estn fragilizndose y empobrecindose, sino a una necesidad sistmica de transformar o de ir disolviendo una capa social que ya no es funcional. Si se repasan los textos de gestin y las prcticas empresariales se ve de manera muy evidente cmo esos valores de clase media son un estorbo serio para la presente expresin del capitalismo.

La necesidad sistmica de disolver a la que alude sera entonces una arista del capitalismo en su fase actual. Y no hay riesgo para el sistema de perder una base social importante muy importante? No pueden perder hegemona?

La prdida de hegemona es muy relativa. En primera instancia, porque eso sera importante si continusemos en el mundo de fronteras nacionales rgidas de hace dcadas. Hoy tiene una visin global, y evita las resistencias de modos muy distintos a los del pasado reciente. Por ejemplo, mediante el desplazamiento, o mediante la construccin de consensos en instituciones internacionales a las que parece muy complicado sustraerse. En segundo lugar, porque esta debilidad de las clases medias produce un descontento creciente y una acuciante sensacin de deterioro y de falta de futuro que depende en gran medida de la codificacin y de la direccin que se les d, para que puedan operar en el sentido que apunta. De ah surgi tambin el Tea Party, un movimiento antisistema cuya funcin es legitimar el cambio que el mismo sistema promueve.

Nos puede dar un ejemplo de esos textos de gestin y prctica empresariales donde se observa ese estorbo que representa los valores que usted ha sealado de la clase media?

La primera parte de mi libro est dedicada a ellos. Pero ni siquiera hace falta recurrir a los ejemplos tericos. Esas ideas han penetrado en el discurso pblico de una manera insistente: la innovacin, la necesidad de reinventarse, de adaptarse y de hacerse ms flexible, la percepcin de uno mismo como potencial prestador de valor aadido y tantas otras cosas provienen de ese entorno.

En qu pases est pensando? Mientras usted habla del fin de esa clase, algunos comentaristas hablan de una irrupcin masiva de las clases medias en China e incluso en la India por ejemplo.

De las clases medias occidentales. Las emergentes encajan peor en esa categora por diversas razones, Por citar dos: en esos pases ha habido un crecimiento econmico que ha favorecido a una pequea capa social ms que al conjunto de la poblacin. En segundo trmino, porque las clases medias occidentales podan serlo no slo por poseer determinados recursos propios, sino porque las instituciones les proporcionaban bienes adicionales en forma de educacin, sanidad, seguridad o prestaciones sociales fruto de un Estado del bienestar que no es el propio de esos ejemplos.

Pero algunas capas de esas clases sociales occidentales a las que alude no usaban esos recursos pblicos propios. Llevaban a sus hijos a escuela privadas o privadas concertadas, pagaban seguros mdicos privados, etc.

Esto lleva tambin a malentender la perspectiva. Desde luego, porque todos usamos los recursos pblicos en mayor o menor medida. Tenemos infraestructuras, condiciones de vida generalizadas, y algunos servicios, como los sanitarios, que todo el mundo utiliza en un momento u otro. Que las calles estn asfaltadas y las carreteras en correcto funcionamiento o que no haya grandes tasas de delincuencia son efecto de los servicios pblicos, lleves a donde lleves a tus hijos al colegio. Pero adems, las clases medias no son nicamente hombres blancos de mediana edad que trabajan como directivos y viven en urbanizaciones cerradas, son tambin los hijos de los obreros o de las personas que provenan del mundo rural que encontraron mejores opciones. Clase media, en la perspectiva apuntada, son muchos funcionarios que llevan a sus hijos a a escuela pblica y muchos autnomos y pequeos empresarios que siguen llevando a sus hijos a la sanidad pblica.

 

En la contraportada se recoge una reflexin de Santiago Alba Rico, un filsofo y escritor que usted elogia en la presentacin, que me permito recordarle: No creo que haya ningn otro libro que describa con tanta brillantez y precisin el naufragio de las clases medias y el paradjico potencial emancipatorio de su resistencia conservadora frente a la revolucin permanente del capitalismo. Nos puede explicar usted esta paradoja? Potencial emancipatorio de una resistencia conservadora?

Santiago Alba ha descrito ese potencial mejor de lo que puedo hacer yo, pero hay algo que me parece necesario subrayar. Ese deseo de estabilidad y de continuidad, ese deseo de trazar una trayectoria vital no sometida a quiebras bruscas, y la necesidad de un suelo en el que asentarse frente a la fluidez que nos propone este sistema, son caractersticas de la clase media que son caractersticas antropolgicas del ser humano. Ir contra ellas no es ir contra la clase media, es ir contra la posibilidad de una vida digna. En este sentido, hay que recordar esa idea de Benjamin, que suele citar Santiago Alba de que la revolucin consisten en echar el freno de mano. Pero adems, la clase media empobrecida es el actor poltico por excelencia en la Europa actual, y es posible apoyarse en ella para trazar un nuevo contexto y mejor poltico, porque hay caractersticas suyas que lo favorecen. Y conviene no olvidarlo: la otra alternativa es el Ukip o Le Pen.

La clase media empobrecida es el actor poltico por excelencia en la Europa actual Nos puede dar algn ejemplo? Sera la base social de organizaciones como Podemos o Syriza o del independentismo cataln?

Europa est recorrida por formaciones polticas emergentes que surgen de este contexto, desde el Ukip hasta Cinco Estrellas, pasando por Syriza y Podemos. S, es la base social de la formacin espaola, con la peculiaridad de que, hasta el momento, es el partido con ms presencia de clase media. Le Pen tiene mucho voto de barrios obreros, o de clase media rural, mientras que Podemos ha movilizado de inicio otro tipo de votantes. Y desde luego, el descontento creado por unas condiciones econmicas muy negativas ha sido decisivo para el auge del independentismo cataln, porque su codificacin no se ha efectuado en trminos materiales, como producto de un momento de tensin y cambio en las estructuras econmicas, sino desde lo identitario, y desde la visualizacin de Madrid como causa ltima del mal momento cataln. Pero insisto, esta lectura es posible porque se extrae del asunto la carga material.

 

Por lo dems, tambin en la contraportada, Juan Antonio Marina seala: No es un fin econmico, sino ideolgico y supone la ruptura de un pacto social implcitamente aceptado segn el cual quien cumpla las reglas del juego de una sociedad consegua la estabilidad y la tranquilidad de la conciencia. Eso se acab. Es eso entonces, un fin ideolgico que acaba con ese lema tranquilizador que no siempre se cumpla in fieri?

Hay un aspecto muy importante, y que tiene ms peso an en nuestra sociedad que el hecho econmico, y es esa ruptura radical con las promesas en las que haba crecido la clase media. Aceptar las reglas del juego no slo implicaba creer en l, aceptar los consensos bsicos y defenderlos de las amenazas exteriores, sino que tena una contrapartida en forma de posibilidades de futuro. La clase media viva con una doble expectativa. En lo material, crea en esas trayectorias acumulativas segn las cuales tendramos ms recursos con 50 aos que con 30 y nuestros hijos ms posibilidades que nosotros, algo que la realidad ha venido a desmentir de una manera brutal. En lo social, crea en que existan unas reglas de juego bsicas, en forma de garantas jurdicas, de cobertura frente a los riesgos vitales, y de posibilidades de participacin en la democracia que no podan subvertirse en exceso. Crea en que existan mecanismos jurdicos para combatir los abusos, que si los gobernantes no eran buenos podran cambiarse y traer otros mejores y que si las cosas venan mal dadas habra una red de proteccin de soporte proporcionada por las instituciones. Ahora, al mismo tiempo que pierde pie en el material, ve cmo ese mundo el que haba credo no existe en absoluto, que hay gobernantes que se llevan todo lo que pueden, que la justicia es muy distinta para unos o para otros, y que si vienen mal dadas, no recibir ayuda de las instituciones. En ese contexto, se pregunta para qu sirve cumplir las reglas, y se siente engaada y estafada. La manifestacin ms evidente de este sentimiento la hemos visto en los jvenes que han emigrado. Decan: yo he cumplido, he estudiado, he respetado las reglas, he tenido un expediente brillante, he hecho lo que me han pedido. A cambio, no he obtenido nada ms que paro o empleos no remunerados y eso es un engao. Pues ese sentimiento localizado expresa muy bien la frustracin y el desengao de las clases medias. Crecieron esperando algo, y no slo se han encontrado esto, sino que les dicen que si las cosas van mal, es porque gente acomodaticia que no sabido adelantarse a los cambios.

Habla usted en la presentacin de que la clase media fue un invento del siglo xx, el gran invento escribe, para estabilizar la sociedades occidentales, adems de un resorte esencial para ganar la guerra fra. Quines inventaron ese resorte? Qu mecanismo se dise para que ayudaron esas clases medias a ganar la guerra fra?

Es difcil resumir esa historia, que es fascinante, en unas pocas lneas.

Intntelo por favor.

La clase media emana de esa visin de Henry Ford para la gestin de sus fbricas y despus se institucionaliza en EEUU y ms tarde en la Europa occidental de la posguerra. Su funcin era precisamente esa, la de generar sociedades estables, que permitan una produccin regular en las fbricas de Ford y una vida ordenada en las sociedades de posguerra y una evidente contencin poltica frente a los extremos. Pero esas no son las clases medias actuales. El concepto clase media es diferente segn las pocas, y el mundo de mediados del siglo XX tiene poco que ver con el nuestro.

 

En esa misma presentacin, habla usted del regreso del taylorismo, al que dedica el captulo final del libro. Qu taylorismo ha regresado? A qu grupos sociales se aplica esta vez?

El taylorismo tena un punto de partida, que era la construccin de un diseo cientfico que regulase los movimientos de los trabajadores para hacerlos productivos al mximo. El problema que se encontr Taylor, una y otra vez, fue que cada vez que intentaba aplicar su mtodo se encontraba con la resistencia de los trabajadores, que trataban de subvertir sus rdenes y de no realizar o de realizar a su manera las prescripciones del ingeniero. Esa intencin y esas resistencias estn tambin en nuestro modelo econmico, slo que ya no hablamos de trabajadores en fbricas. La prescripcin cientfica a la que debe amoldarse la mano de obra ahora es aplicada en espacios insospechados, que van desde los centros de teleoperadores hasta a los consejos de direccin de grandes compaas, tambin sometidos a prescripciones muy precisas (tanto de sus accionistas como de entidades de calificacin) acerca de cules son sus objetivos, pasando por profesionales liberales que nunca creyeron que podan verse sometidos a un rgimen de prescripcin tan estricto y tan contraproducente. Un ejemplo entre otros muchos es el de esos mdicos a los que les prescriben un tiempo mximo por paciente y les controlan las pruebas que mandan, con el objetivo de abaratar costes. No se trata slo de que deban realizar mayor carga de trabajo, sino de que en la realizacin del mismo tambin tienen condicionantes muy evidentes por parte de esa necesidad de abaratar y rentabilizar que tiene incidencia en su trabajo y en sus diagnsticos.

 

Un nuevo mundo asoma, apuna usted, del que su libro aspira, de manera muy orteguiana, a trazar un mapa que ayude a orientarnos en este arranque del siglo XXI.: La pregunta no tiene una respuesta breve pero le pido un esfuerzo por favor. Nos traza un mapa en cinco o diez lneas de ese nuevo mundo que est irrumpiendo?

Bueno, el mundo que llega es difcil de describir porque est todava por escribirse. Conviene advertir que los procesos actuales, como de costumbre, son procesos abiertos, y que por tanto su punto de llegada depender de acciones todava por venir de las distintas fuerzas en juego, entre ellas la de los ciudadanos cualquiera, como usted y yo. Pero vivimos ya en un mundo muy controlado por procesos de rentabilidad, que supeditan a ella el resto de elementos sociales, polticos y profesionales, por lo que las consecuencias no son difciles de adivinar. Algunas estamos viendo ya, y el fin de la clase media es una de ellas.

 

La proletarizacin de capas sociales hasta ahora mejor situadas y protegidas es una de las tesis-afirmaciones de su ensayo. Tena razn en esto Marx cuando sealaba que el capitalismo ira dividiendo en dos grupos antagnicos las sociedades en las que implantara su dominio y su, digamos, civilizacin?

Las capas que se estn proletarizando no son las que estaban mejor situadas, porque esas viven un momento especialmente bueno. Este cambio de sistema tiene ganadores y perdedores, y quienes estn en las posiciones superiores de la pirmide social estn saliendo beneficiados. Los perdedores son las clases intermedias y las bajas. El capitalismo intentar modificar la sociedad y dividirla en funcin de las necesidades de cada momento. Hay que tener en cuenta que fue el capitalismo el que cre la clase media para tener sociedades ms estables y en las que se contase con una carga de legitimidad mayor. Ahora ha apostado en Occidente por abrir esa brecha entre los de arriba y los de abajo sustrayendo adems lo mximo posible a los del medio.

 

Reflexiona usted en el primer captulo del libro en torno a la errnea mentalidad de la clase media. Qu errores contiene o contena esa mentalidad? De hecho, se puede hablar propiamente de una mentalidad propia de la clase media?

S, se puede hablar de una mentalidad de clase media, y de unos valores que esa clase ha acogido en las dcadas finales del siglo XX. La errnea mentalidad de clase media es el diagnstico que trazan los expertos del management para designar las resistencias al cambio de sistema que estn promoviendo. Algunos de sus errores los hemos comentado antes, cuando hablbamos de sus vinculaciones afectivas, de su deseo de trayectorias vitales no fragmentadas, de la necesidad de solidez en sus entornos y de su creencia en el derecho y en el poder del mrito y del esfuerzo.

No le canso ms. Mil preguntas ms serian posibles. Gracias. Quiere aadir algo ms?

S. Que el libro intenta comprender lo que est ocurriendo, porque nos hallamos ante un cambio de sistema, pero tambin est a la bsqueda de conceptos que nos permitan enfrentarnos, individual y colectivamente mejor a estos nuevos tiempos. Uno tiene la sensacin de que estamos utilizando ideas, perspectivas y conceptos que eran muy tiles hace cuatro dcadas pero que lo son hoy en absoluto. Hablamos de un capitalismo que opera de nuevas formas, que se mueve en un terreno lquido, que es el del high frequency trading y el de los big data, el de las agencias de calificacin y el de las lgicas financieras. Manejarse en ese terreno teniendo en cuenta nicamente la produccin, como le ocurre a la izquierda con frecuencia, o pensando en la enorme posibilidad de lo colaborativo no nos ayuda a cambiar las cosas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes



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