Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2014

Entrevista a la investigadora Esther Vivas, autora de "El negocio de la comida"
"Es fundamental reeducarnos en lo que comemos y cmo lo comemos"

Luca Villa
Pblico.es


La periodista e investigadora Esther Vivas publica El negocio de la comida, un libro que bucea en las entraas de nuestra alimentacin para denunciar los perjuicios derivados de un sistema que produce contaminacin, pobreza, hambre, desigualdad y enfermedades.

Llenar la nevera, ms all de calmar estmagos, puede resultar a veces un prctico ejercicio para remover conciencias. Esta es en parte la sensacin que queda despus de leer El negocio de la comida (Icaria editorial, 2014), un exhaustivo ensayo de la periodista e investigadora Esther Vivas, que desgrana una a una las devastadoras y en la mayora de casos ignoradas consecuencias de nuestros hbitos de alimentacin. Desde la especulacin en el precio de los alimentos bsicos como el trigo o el arroz, hasta las condiciones laborales de las agricultoras un recorrido de la tierra al plato por el que la autora denuncia los impactos que el sistema del agronegocio tiene sobre la sociedad, la economa, la salud, el medio ambiente, la igualdad o la pobreza, y en el que, pese al panorama desesperanzador, se exponen modelos de alternativas viables.

En El negocio de la comida denuncia todas las consecuencias que arrastra un sencillo alimento. Despus de leerlo da la sensacin de que uno no puede salir a comprar sin contribuir a empobrecer ciertos pases, contaminar el medio ambiente, enriquecer a especuladores o enfermarse De verdad es posible un consumo de alimentos responsable?

Evidentemente cuando uno analiza en profundidad el modelo agroalimentario y mira a las entraas de ese sistema dominado por la agroindustria y los supermercados, a veces puede generar una situacin de impotencia por los impactos tan negativos. Desde mi punto de vista lo que es fundamental es tener la informacin. Tener otras miradas a este sistema agroalimentario y a partir de ah poder forjar un criterio propio para, a partir de la informacin, pasar a la accin. Necesitamos datos para poder decidir por nosotros mismos. El libro trata de analizar en profundidad la cara oculta de este modelo agroalimentario para indignarnos y poder plantear alternativas al mismo.

Da la impresin, por la dimensin de lo que cuenta, que un cambio de modelo tardara mucho en llegar

Yo creo que se pueden empezar a cambiar las cosas aqu y ahora. Una vez conoc a una persona que me deca que cuanto ms conozco el funcionamiento de los supermercados y la gran distribucin, menos compro en ellos. Nuestra toma de conciencia implica cambios en nuestra vida cotidiana, siempre en funcin de nuestras inquietudes y necesidades, claro. Pero otras prcticas en el consumo se pueden llevar a cabo. Muchas ya funcionan. Experiencias de grupos y cooperativas de consumo, huertos urbanos, consumo ecolgico son iniciativas en auge hoy en da y que demuestran que otros modelos son posibles.

En su libro seala un beneficiario claro del mercado alimentario: las multinacionales y grandes empresas. Es innegable su responsabilidad, pero qu hay de los Gobiernos? Por qu no se estn haciendo las normativas adecuadas?

En definitiva lo que vemos es que la administracin acta al servicio de los intereses del agronegocio y los supermercados. La dinmica de puertas giratorias que vemos en otros mbitos como el energtico, tambin se da en la agricultura y la alimentacin. Sin ir ms lejos, la actual directora de la Agencia Espaola de Seguridad Alimentaria, la seora ngela Lpez de S Fernndez, estuvo durante diez aos en la directiva de Coca Cola. Hay un claro conflicto de intereses entre quien est al frente de una Agencia que tiene que cuidar de nuestra seguridad alimentaria y que viene de una empresa privada que utiliza algunos aditivos alimentarios en sus productos que dejan mucho que desear.

Y al resto de la sociedad, nos importa lo que comemos?

Lo que vemos en el contexto de crisis del sistema poltico y econmico actual es que a pesar de que tomamos conciencia de la supeditacin de las polticas sociales y econmicas a los intereses de la banca y el poder econmico, no sucede lo mismo con el anlisis que hacemos de lo que comemos. La lgica de la usura que impera en las polticas relacionadas con el uso de la vivienda, por ejemplo, que cuentan con el apoyo de la mayor parte de la clase poltica, es la que tambin se da en las polticas agroalimentarias. En definitiva se mercantilizan derechos y necesidades bsicas, ya sea acceso a la vivienda, a la salud, a la educacin o a los alimentos.

Muy a menudo se seala a EEUU cuando hablamos de hbitos de alimentacin poco saludables. En Espaa siempre se ha aplaudido la dieta mediterrnea. Es un pas donde a las cadenas de comida rpida les cuesta ms asentarse, no gustan tanto. Sin embargo los ndices de obesidad infantil no dejan de crecer. Un 20% de los nios espaoles son obesos. Qu est pasando en Espaa?

La dieta mediterrnea se ha visto sustituida poco a poco por un modelo de alimentacin fast food, con azcares aadidos, grasas saturadas y alimentos procesados que tienen un impacto negativo en nuestra salud. Adems esto se ha agudizado con la crisis econmica, en la que la prdida de poder adquisitivo de muchas familias ha llevado a gastar ms en comida, pero a comer menos y de peor calidad. Varios estudios evidencian cmo alimentos congelados, bollera, etc., han aumentado su consumo en los ltimos tiempos de crisis.

Esto es curioso, porque, aunque la carne y el pescado s son ms caros, otros muchos productos no. Un paquete de lentejas, por ejemplo, es ms barato y alimenta a ms personas, adems de ser ms sano, que una pizza congelada.

S, yo creo que aqu hay dos elementos. En primer lugar si cogemos una cesta de la compra ms saludable, donde no slo haya fruta y verdura, sino tambin pescado, carnes, leche, etc. y lo comparamos con una cesta de productos congelados, con bollera, helados, sta sale ms barata, segn un informe reciente publicado en Reino Unido. Pero s que es cierto que se podra comer bien gastando menos. Lo que pasa a menudo es que no sabemos, no nos han enseado a cocinar ni a comer de una manera saludable. Y muchas veces hay una tendencia a comprar alimentos procesados porque consideramos que son mejores y porque son los ms fciles y rpidos de cocinar. Desde este punto de vista, yo creo que es fundamental una cierta reeducacin en lo que comemos y cmo lo comemos. Aqu se ve tambin una clara cuestin de clase social vinculada a nuestra alimentacin. En general, las familias con menos recursos tienden a tener una alimentacin de menor calidad, por una cuestin econmica, pero tambin por un elemento educativo, cultural, de no valorar la alimentacin.

Sin embargo la gastronoma vive un momento lgido. Por todos lados hay programas y concursos televisivos sobre cocina, blogs de recetas, guas de restaurantes, rutas y ferias. Cocinar est de moda Esto puede ayudar a cambiar los hbitos de una sociedad?

Bueno, se han puesto de moda unos determinados shows culinarios, pero que se quedan en el espectculo y no profundizan en la educacin ni en unos criterios saludables para nuestra alimentacin. Pero s que es cierto que en la sociedad ha ido creciendo el inters por preguntarse qu comemos, o en apostar por una alimentacin de ms calidad, pero acostumbra a ser un inters de determinadas clases sociales, personas con ciertos estudios, que tienden a invertir y a apostar por una comida de calidad, pero no es una tendencia que llegue al conjunto de la poblacin. Porque depende ms de una inquietud individual que de unas polticas activas por parte de la administracin. El reto est en que este cuestionamiento del modelo agroalimentario que empieza a aflorar en algunos sectores sea accesible al conjunto de la poblacin, fruto de unas polticas que promocionen el comer bien.

Una propuesta: imaginmonos que todos los comedores colectivos pblicos apostasen por una alimentacin ecolgica, de proximidad campesina, en las escuelas, universidades, centros de salud, hospitales, etc. Todo esto nos permitira no slo comer bien, sino reactivar el sistema productivo campesino a escala nacional y por lo tanto sera una apuesta tanto a nivel social como econmica.

En su libro, para explicar todos los factores que influyen en nuestra alimentacin y sus alternativas, pasa por los movimientos feminista y ecologista y por otros movimientos ciudadanos y de soberana popular. No se entienden los unos sin los otros para cambiar lo que comemos y cmo comemos?

Bueno, la mercantilizacin de lo que comemos es slo un ejemplo ms de cmo el sistema capitalista convierte nuestras necesidades en privilegios y en objeto de negocio por parte de unas pocas empresas. Es fundamental enmarcar la demanda de otros hbitos de consumo en un cuestionamiento global del sistema. De aqu que sea imprescindible que el movimiento por la soberana alimentaria, el comercio justo, por un mundo rural vivo se una con otros actores sociales para un cambio de rumbo de sistema.

Tambin es cierto que ha surgido un nuevo mercado en torno a lo alternativo. Vemos con frecuencia productos etiquetados como justos o ecolgicos. Hay trampa?

Lo que vemos es que el capitalismo, los supermercados, las grandes empresas se visten de verde y solidario si esto les cubre un determinado nicho de mercado o les permite una estrategia de mrqueting empresarial. Pero que pongan en sus estantes, o que abran lneas de productos ecolgicos o de comercio justo, no implica una transformacin o un cambio de estas polticas. No se trata de comprar slo un producto etiquetado como ecolgico o como justo, sino que tenga un componente de transformacin social aadida. Hay productos etiquetados como ecolgicos pero que igual vienen de Amrica Latina, Dnde est la justicia ecolgica con un producto que tiene miles de kilmetros a sus espaldas, a pesar de que su cultivo sea libre de agroqumicos?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter