Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2014

Carta abierta al compaero Alberto Garzn

Joaqun Miras
Espai Marx


A la atencin de Alberto Garzn

Apreciado compaero: he podido ver el vdeo que Fort Apache edit y public en Youtube, sobre la mesa redonda en la que participasteis t, Iigo Errejn, Manuel Monereo, Enric Juliana, Carolina Bescansa y Jorge Alemn.

Conviene ver el debate entero. El montaje/resumen colgado en Youtube por Fort Apache: https://www.youtube.com/watch?v=CXd-WQH9j3c&list=UUzoE2GeGTIcSiBmLoOLYsWQ tiene otra enjundia e intencin: ms que una de indios apaches y americanos era un duelo al sol entre t y Errejn, el cual que era ayudado, con su winchester, por el productor del vdeo, el verdadero encargado de matar, desde el callejn, a Liberty Valance. Ese montaje dual es, tambin, muy instructivo: el medio es el mensaje.

El debate giraba en torno a la construccin de un sujeto. Un sujeto que podemos denominar Pueblo; o Bloque social. A mi juicio, haba acuerdo de base en que los sujetos sociales son histricos y se construyen. No existe ningn organismo social que sea natural o exista espontneamente. De hecho, cuando el marxismo utiliza determinada terminologa y define que una clase es o existe en s, debemos tener en cuenta que ese es el trmino que Hegel construye para traducir al alemn el dynamis griego que traducido al latn da in potentiam: en potencia. Lo que en potencia puede ser una cosa es la materia. La materia en potencia puede ser muchas cosas. Una madera puede ser una cama por seguir con Aristteles- o un arado, o una fogata.

Tambin creo que haba acuerdo en otro asunto: en que el sujeto debe ser construido por la mediacin de ideas; y si se quiere, habra -creo- otro punto en el que habra cierto acuerdo: en que para eso, para las ideas se necesita del lenguaje.

A partir de ah era muy clara la opcin de Errejn: una opcin inmersa en el Giro lingstico. Para l la construccin de un pueblo depende de la creacin de un lenguaje simblico, elaborada por intelectuales. Un lenguaje de significantes semivacos que interpele a la gente, y le haga movilizar su imaginario, proyectarse en ese lenguaje, llenarlo de contenido y sentirse parte integrante del colectivo lingstico simblico movilizado. En ese grado de unificacin, cabe entonces preguntarnos por la actividad posible de ese pblico concitado como parte de un Sujeto. Fundamentalmente es doble: la movilizacin puntual cuando sea convocado a una movilizacin de masas los actos de masas- y la votacin en las elecciones. Si se organiza un sindicato, cabe, adems, que el pblico se afilie. Y si el sindicato es una central al uso una central de servicios y negociaciones colectivas- el individuo pblico concitado cotizar y elegir representantes, en su sindicato y en las elecciones sindicales. En la prctica el giro lingstico propone la vuelta al Modelo de 1978 si se quiere, al pacto del 48/guerra-fra-Fulton. T te desmovilizas que yo te dar lo que necesites-.

Errejn se refera, para legitimar este modelo al PCI de Togliatti. All mismo o quiz en otro lugar, y yo me confundo de vdeo- citaba tambin a Gramsci, como terico de la ideologa.

T por tu parte, sealaste el asunto de la ambigedad del discurso as construido, y la ambigedad consiguiente de sus consecuencias. Y citaste a Gramsci, y a Polanyi, explcitamente. Y, creo, implcitamente, citaste El 18 Brumario de Luis Napolen Bonaparte, de Marx, como texto que explica una situacin semejante.

Me sorprendi que no extrajeras ms conclusiones del conjunto citado, y que no negaras la interpretacin que Errejn haca de Togliatti y el PCI

Tanto Gramsci como Polanyi consideran que el mundo humano se construye. Pero saben adems que el mundo humano tiene unas bases ontolgicas, o si se prefiere pero es cuestin de palabras- antropolgicas, no reducibles a discurso terico y no producidas por el discurso terico. No reducibles a la poltica, si por poltica se entiende la accin institucional.

Para Gramsci, como para el padre de la antropologa econmica, el ser humano se construye cuando construye su ethos eticit-, su cultura material de vida o su espritu objetivo; o su sustancia, o su positividad, o su pueblo, o su estado: son sinnimos-. Cuando organiza su hacer en su vida cotidiana, cuando organiza su actividad de metabolismo con la naturaleza. Obviamente, esta cultura se basa en accin, en actividad. Y la actividad, tambin obviamente, est orientada, constantemente, desde dentro de la misma, mediante lenguaje, mediante palabras. Pero esta discursividad que es la ontolgica, que es la que pone/crea mundo de vida, una cultura material, que es la que dirige un hacer objetivador concreto, y que es discursividad, o razn vehiculada mediante lenguaje, sin embargo, no es razn terica. En absoluto. Es Razn Prctica, es el pensamiento que gua la praxis.

Todo esto es Gramsci es Polanyi-; todo esto es Marx, es Hegel. Todo esto es al padre de la filosofa de la praxis, es Aristteles, el filsofo ms grande de todos los tiempos segn Hegel.

Es el hacer en comunidad, guiado por el interno pensamiento lenguaje prxico, el que crea comunidad. Y es el hacer de cada individuo en comunidad el que crea la subjetividad de cada individuo. Crea sus capacidades de hacer el acto es anterior a la potencia, Aristteles, Metafsica 1045 b-; crea sus expectativas y aspiraciones; crea su imaginario. Crea sus necesidades. La experiencia que la praxis genera en el sujeto; esto es, la experiencia de capacidad de hacer o de impotencia de hacer, esa es la que genera la imaginacin sobre lo que puede llegar a ser posible o no. Y es una imaginacin cierta, no una imaginacin fantasiosa: si sabr yo de lo que yo soy capaz, si sabr yo lo capacitado que estoy a consecuencia de mi organizacin/ aislamiento, que posibilita/impide que yo desarrolle en mi capacidades reales nuevas de dominio sobre mi vivir- para poder hacer: si sabr yo si a mi me gusta el jamn. Saber de la experiencia de la consciencia es el subttulo de la Fenomenologa del espritu.

Si el hacer de las personas en comunidad sigue siendo hegemonizado por el proyecto capitalista; si la nica forma de vida que sabemos y la sabemos aisladamente: como individuos aislados en nuestro vivir cotidiano- es la capitalista, sta, entonces, el recorrido de nuestra imaginacin, el de nuestras aspiraciones, el de nuestra voluntad y querer estar limitado a lo que hay.

No solo eso; seguir sin haber sujeto Pueblo. Sujeto pueblo es la comunidad organizada activa capilarmente que acta en su vida cotidiana, que la controla, que la transforma.

Sea lo que sea, y cmo lo definamos; y pensemos cmo pensemos la gnesis del Pueblo, el Pueblo, es va una tautologa no inocente- Pueblo. Esto es, este concepto moderno se construye y continua una lnea filosfica. El concepto es el del DEMOS. Y el demos o su alternativa rival, hoy, los ricos y poderosos- es Kyros; esto es, es Seor, es Dominador, es Amo. Traduciendo a la Modernidad, el Pueblo es Soberano. Soberano es palabra que viene del siglo XVII. Procede del lenguaje poltico del Absolutismo: el rey absoluto es soberano. Es legibus solutus; es libre y no est sometido a la ley porque l crea la ley. La palabra fue, en consecuencia, una excelente adecuacin a la Modernidad del concepto Kyrie/Seor griego. Bueno, pues el PUEBLO es SOBERANO. El pueblo por tanto no es representable, no delega, no se deja representar al hacer la ley. No en Grecia, ni en el res publicanismo histrico posterior, tanto en el medioeval, como en el moderno, inaugurado por nuestro gran Francisco de Vitoria; ni en Rousseau uno de los tantos res publicanos- ni en Robespierre. Aquello que cede su capacidad legislativa se convierte en esclavo, o en menor de edad discapacitado. Por tanto no pude denominarse Pueblo, porque no es kyros, no es Soberano.

Lo existente, lo que se construye y emerge cuando se usa el discurso para crear significantes semnticos vacos, tal como propone Errejn, es una multitud de individualidades. Sabemos lo que es eso. Lo sabemos porque nos lo explica Marx en ese libro que -creo- t citas, el libro del que parte Gramsci para elaborar su teora sobre el fascismo: El 18 brumario de Luis Napolen Bonaparte, de Marx. En situaciones excepcionales en que se produce la doble ausencia de un entramado societario que constituye un sujeto o bloque social hegemnico, ya sea el del poder dominante o sea el alternativo de los subalternos, se produce una situacin en la que la actividad poltica es tomada por asalto de Guerra civil en Francia, y tambin de Pablo Iglesias- por los aventureros de todas las clases sociales ahora s, de El 18 brumario- o sase: estamos en condiciones de una nueva Revolucin Pasiva y su consiguiente y capilar Transformismo. Esto es, el rgimen del 78, pero con un recambio al PSOE.

Lo sabemos tambin porque lo hemos visto, hemos vuelto a ver, ahora, en Catalunya eso de la poltica de creacin de Pueblo como creacin de significantes vacos. La poltica se desenvuelve aqu conforme a esas pautas: soberanismo, independencia Madrit y President, son significantes vacos que interpelan a las gentes para que proyecten sus fantasas no su imaginacin sobre lo que ellos podran conseguir mediante su praxis directa organizada-. Su fantasa de que un pap todopoderoso les arregle el juguete. La capacidad de movilizacin puntual es muy grande en un sector social. Dejemos el hecho de que deja fuera mucha sociedad. Fijmonos en la nula capacidad de control por parte de la gente movilizada sobre sus movilizadores. Y la nula capacidad aumentada de control sobre su vida cotidiana.

Eso no es Pueblo. Solo un pensamiento muy extraviado puede ver en eso un Pueblo, un Poder Soberano, auto determinado, real.

Gramsci nos explica en multitud de pasos cmo se auto constituye un Pueblo. En los cuadernos 13 y 18 sobre Maquiavelo, en el cuaderno 10 sobre Croce, en los cuadernos 9 y 19 sobre el Risorgimento, en los cuadernos 4, 7, 8 y sobre todo 11 en que trata sobre el Filosofar de la praxis etc.

Me permito introducir aqu slo una cita de Gramsci en la que l documenta histricamente un proceso de constitucin auto constitucin, auto creacin-, del Pueblo como Sujeto. Aqu, s, un verdadero, material, PROCESO CONSTITUYENTE la verdadera Carmen de Espaa y no la de Merime-. La cita procede del 4 del Cuaderno 25 (ao 1934), sobre la historia de los grupos sociales subalternos pag. 2284 de la edicin de Gerratana de los Quaderni- (pongo entre corchetes mis notas):

hay all algunas aproximaciones al desarrollo histrico de las clases populares en los Comunes italianos especialmente dignas de atencin y de desarrollo separado. Las guerras recprocas entre los Comunes y la consiguiente necesidad de reclutar una ms vigorosa y abundante fuerza militar armando al mayor nmero, daban a los populares popolani- consciencia de su fuerza y al mismo tiempo reforzaban las filas (es decir, funcionaron como excitantes en la formacin compacta y solidaria del grupo y del partido). Los combatientes permanecan unidos tambin durante la paz, sea por el servicio a prestar, sea, como continuacin de ello, y con creciente solidaridad, para fines de utilidad particular [del grupo; grupo: luchas de clases sin clases sociales que dira E.P. Thompson] () Ms all del oficio poltico de defensa externa del Comn, tenan el fin de asegurar a cada popular popolano- la tutela necesaria contra las agresiones de los nobles y de los potentados potenti- () Y a las sanciones civiles y sociales se aadan, adems del juramento, una sancin religiosa, con la comn asistencia a la misa y a la celebracin de los oficios divinos [fortsima experiencia juramentada por ritual de ser comunidad], mientras otras obligaciones comunes, como aquellas, comunes a las fraternidades pas, de socorrer a los socios pobres, enterrar a los difuntos [funciones auto-organizadas de estado social] etc., hacan siempre an ms persistente y estrecha la unin. Para las funciones mismas de la sociedad se crearon en consecuencia cargos y consejos () [de abajo arriba] que con el tiempo tuvieron valor ms all de los lmites de la sociedad y encontraron acomodo en la constitucin del Comn [paso de Sujeto-Bloque Social a Estado] () Y a medida en que el movimiento de emancipacin toma fuerza, sobrepasando los lmites y la forma de estas sociedades, el elemento popular exige y obtiene la participacin en los mayores cargos pblicos. El pueblo se constituye  [esto s que es un verdadero proceso constituyente: constitucin del proletariado en clase, conquista del poder poltico por el proletariado, capitulillo 2 de El Manifiesto Comunista] cada vez ms en verdadero partido poltico y para dar mayor eficiencia y centralizacin a su accin se da un jefe () El pueblo, que ya, cada vez ms, pero an espordicamente, se haba armado, se haba reunido y haba tomado deliberaciones diferentes, se constituye como un ente aparte, que se da tambin sus propias leyes () Cuando el pueblo no logra obtener de las autoridades comunales las reformas deseadas, hace su escisin, con el apoyo de hombres eminentes del Comn, y, constituyndose en asamblea independiente, comienza a crear magistraturas propias () El pueblo logra, primero prcticamente, y despus tambin formalmente, hacer aceptar en los Estatutos generales del Comn disposiciones que antes () [eran] de uso interno. El pueblo logra en consecuencia dominar el Comn.

Como vemos, la Constitucin de un Pueblo ese es el verdadero, nico, real PROCESO CONSTITUYENTE- no es consecuencia de la constitucin o creacin de lenguaje creado por especialistas. No es consecuencia de lenguaje porque no es consecuencia del relleno de significantes de un discurso intelectual terico. Sino de un discurso prctico auto generado que dirige una praxis auto tlica, auto determinada. La teora de la lingisticidad, o giro lingstico es una nueva justificacin de la teora de elites; o de la consciencia exterior.

Este sujeto Pueblo que se constituye en los casos histricos en que se ha dado tal hecho, no es resultado de un lenguaje consciencia exterior trada o importada, sino consecuencia de un proceso largo de actividad sostenida mediante la que se constituye como Sujeto. Y la praxis que ejecuta y mediante la que se auto crea como sujeto y se auto constituye, no es solo, ni mucho menos, el votar. Cuanto si menos el solo votar.

Tras Gramsci est Hegel que considera, en continuidad con el saber poltico clsico, que una polis, -un Estado diramos nosotros-, es ethos + nomos. Cultura material de vida o saber prctico creador de la misma, ms leyes. El hegeliano Gramsci, discpulo del hegeliano Labriola, y del hegeliano no marxista Croce; lector en alemn de Hegel y de los clsicos greco latinos, -igual que su hegeliano camarada Togliatti-, piensa, a su vez, que el Estado es sociedad poltica+sociedad civil. Croce dice que un estado es eticidad.

Hegel saba que, hasta la fecha suya-, haba organizaciones que inspiraban y regan la actividad que produca la vida en comn de las comunidades. Organizaciones que eran capaces de acoger los elementos particulares, existentes o emergentes en una comunidad, que no chocaran con la inspiracin central que pretendan darle al ethos. Eran las iglesias. Y dice que por eso es un gran salto civilizatorio lo ocurrido con el luteranismo. Porque se necesita una religin/iglesia religacin- para poder deliberar y elaborar saber hacer unificado visin del mundo, weltanschauung + creencia trascendente- que, puesto en obra por las manos de las gentes, crea la comunidad/mundo objetivado. Y esa religin luterana ha aportado la liquidacin de jerarqua y la posible participacin en la deliberacin sobre el mundo a crear de todos los individuos en pie de igualdad. El sacerdocio es cuestin de todos. Gramsci, que concibe que el partido debe ser un creador de ethos, un partido como una iglesia luterana, rechaza que esa organizacin dedicada a la creacin de un ethos deba ser pensada como instrumento en que una mayora haga lo que una minora piensa. Una cultura no puede ser diseada a priori por mentes privilegiadas, ni por consciencias externas, lingsticas o no.

Tambin rechaza, es obvio, lo dice en muchos lugares, el ms claro al debatir con Masarik, y se puede buscar por el ndice de nombres de la edicin Gerratana de los Cuadernos- que sea necesario crear una religin nueva, y que eso ya lo ha demostrado la Revolucin Francesa y la Rusa. Basta con la creacin de una visin del mundo nueva una weltanschauung-, denominada tambin por l un buen sentido.

Y es errado apelar al caso de Togliatti para justificar la creacin de un pueblo-giro lingstico. Togliatti quera construir un Popolo comunista. Y eso, para l, que era un hegeliano, implicaba la creacin de una vida/cultura material cotidiana alternativa, independiente. Sobre la vida asociativa cotidiana que generaba el partido de masas en cada lugar, sobre el vivir cotidiano auto-organizado que el partido generaba y la sociedad-cultura autnoma que haba creado, se puede ver algo en el libro de Magri El sastre de Ulm. Por supuesto, esto, esta concepcin fue abandonada paulatinamente tras su muerte. El partido fue cambiando de ADN. Dejaba de ser un instrumento de auto actividad que construye comunidad de vida alternativa y crea as un Sujeto, para ser un instrumento institucional, un instrumento, no al servicio de la creacin de un Pueblo, sino al servicio de las instituciones poltico administrativas, al servicio de la gestin de las mismas. Cuando se critica y contrapone a Togliatti con Gramsci, se es sumamente injusto y se est equivocado. Ambos se saban su Hegel. Luego, cada cual vivi su experiencia y su momento, claro.

Tambin Karl Polanyi, a quien citabas, opina as. Segn Polanyi, primero se construyen o constituyen los sujetos sociales mediante su actividad, dirigida desde dentro por el pensamiento lenguaje prxico. Luego aparecen los gestores especializados, sometidos a la voluntad del sujeto y por ltimo, los tericos o, que completan el servicio de estudios creado para servir a su soberano, el sujeto. Me remito, como muestra de ello, a un texto de Polanyi, de los aos veinte, mediante el que l participa en una polmica sobre la contabilidad socialista, en la que se abordaban problemas de la contabilidad sovitica. Si no recuerdo mal es un artculo de 1922 titulado precisamente La contabilit socialiste publicado como parte de una magnfica seleccin de textos Essais de Karl Polanyi, en Ed Seuil Pars (2008), no incluido en la seleccin elegida y traducida al castellano por Clacso (Buenos Aires, 2012) a partir de este volumen de Seuil que contiene este artculo-.

Para polemizar contra los que sostenan ideas semejantes al giro lingstico prioridad del discurso terico de una elite intelectual en la constitucin de un sujeto y de una realidad social-, Polanyi pone como ejemplo la historia emprica del proceso de constitucin del sujeto La Burguesa. Lo primero, durante el siglo XVlll, es la aparicin de los grandes granjeros con capital que invierten en la tierra para producir granos: praxis. Una vez se constituyen stos como sujeto, aparecen sus criados los contables. Y una vez estos detectan problemas, por ltimo, en tercer lugar en el tiempo, surgen sus servidores los economistas fisicratas, con su discurso lingstico terico fuerte.

Para no guardarme nada, creo que los amigos giro-lingistas de Podemos son, actualmente, una fuerza progresista, y que su aparicin es objetivamente positiva, y s que coincidimos en la valoracin. Lo son precisamente por ser, no los creadores lingsticos de un movimiento populista, sino, al contrario, por ser consecuencia de la movilizacin democrtica que desde el 2008 se expresa con fuerza, y que ya desde antes haba mostrado su desagrado y malestar contra la corrupcin del rgimen, el belicismo del estado movilizacin contra intervencin en Irak-, la mentira orquestada el clamor contra la interpretacin dada a las bombas puestas en la estacin de Atocha-, etc.

Podemos expresan y son consecuencia del estado real de la incipiente nueva consciencia emergente, fruto de la previa movilizacin auto generada, que justo comienza a formarse, de la sociedad. A ello se aade su novedad, que garantiza su nula connivencia con la corrupcin, y que crea un sentimiento de afinidad: nosotros, las nuevas generaciones y ellos, los nuevos polticos. Si Podemos se mantiene en esa correlacin, y expresa, sin caer en su propia trampa girolingista, el sentir colectivo de un segmento social movilizado, Podemos es una fuerza progresista. Es necesario que no caiga en sus propias argucias, y que, para entendernos, Pablo Iglesias no se deje invitar por Sabina a cenar con su majestad la reina, esa que, precisamente, es la nica que comunica mejor que l.

Pero por todo esto, precisamente, se trata de que este movimiento democrtico emergente no se paralice, cazado en la trampa de un lenguaje que haga que se desmovilice y se convierta en un conjunto de individualidades votantes. Y en eso est nuestra responsabilidad. Lograr que todos seamos el partido orgnico que crea tejido social, y evitar que el transformismo arraigue. La ventaja, ahora, en relacin con otras situaciones anteriores transformistas, es que aqullas fueron consecuencia de una previa derrota del movimiento de masas, o se dieron en ausencia del mismo. Ahora, aqu, toda esta nueva situacin se da, precisamente como consecuencia de la emergencia de un movimiento nuevo que moviliza a parte importante de las generaciones jvenes. El 78 fue una derrota y un final. Esto, ahora, es un comienzo. La actual situacin es semejante y las analogas son dbiles- a la de los aos finales de la dcada de los cincuenta, y principios de los sesenta, con la aparicin espontnea de las comisiones obreras, con la generacin espontnea del sindicato de estudiantes, la creacin espontnea del movimiento vecinal. No es similar a la del periodo del hundimiento del movimiento como consecuencia de los pactos secretos de fines de los setenta.

Por cierto, que hora, como en aquella poca, los militantes de izquierdas organizados supieron estar a la altura. Participaron en el movimiento y ayudaron a darle expresividad, capacidad de auto elaboracin capacidad auto reflexiva; aunque todo eso no constaba en la lnea poltica elaborada por su elite dirigente.

Esta es mi opinin franca sobre Podemos. Como sabes, te escribo desde Catalunya. De vivir en cualquier otro lugar de Espaa, y ser t, y lo que t representas, el candidato a las prximas elecciones, yo te votara a ti: a la IU renovada y catartizada que t representas y en cuyo seno an hay bases activas y rescoldos de saber poltico que deben ser transmitidos a las nuevas generaciones algo de lo que yo formo parte-. Como vivo en Catalunya, posiblemente vote a Podemos. No votar a ICV. No la votar por su rotunda y exitosa lucha para erradicar de s hasta la memoria del movimiento democrtico popular antifranquista, que deba ser su ADN. Han triunfado en su deseo de ser una fuerza homologada del Rgimen; ahora el Rgimen hace aguas. No los votar por su participacin en el engendro que fue el gobierno tripartito. Y por el caciquismo inamovible de su aparato de su oficina-. Y por haberse metido de cabeza y de forma seguidista en el tinglado de Artur Mas y su procs no son los nicos, cierto-. No los votar, se presenten con sus siglas o vestidos de lagarterana.

Creo que termino aqu. Como ves, en el material que t conoces est la alternativa terica al discurso giro-lingstico de Errejn. Tambin la inspiracin para un proyecto prctico que vaya ms all de la discursividad.

Recibe un fuerte abrazo.

Fuente: http://www.espai-marx.net/ca?id=9184



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter