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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2014

Dinmica de confrontacin mltiple
Disputa geopoltica y despliegue militar al comps del desmoronamiento econmico

Luis Bilbao
Amrica XXI


2015 no ser el ao en que se desaten las gravsimas tensiones que atenazan al mundo actual y detonen una guerra sin precedentes. Puede ser, en cambio, el punto histrico en el que la dinmica de inexorable confrontacin que hoy domina al planeta gane en irracionalidad y desmanejo o, por el contrario, sea revertida por el accionar consciente de nuevos bloques de poder mundial, capaces de iniciar un camino que no se limite a enfrentar a Washington y Bruselas por disputas geopolticas y control de reas mercantiles. La Revolucin Bolivariana y el Alba en la coyuntura internacional.

Sin el estrpito del muro de Berln, uno tras otro han cado mitos y tpicos con los cuales se reemplaz la reflexin poltica en los ltimos 25 aos.

Victoria definitiva del capitalismo, nuevo orden mundial, globalizacin, unipolaridad, fin del socialismo nada queda de aquello, a siete aos del colapso econmico en los centros del mercado mundial. Excepto la inercia, no slo en cerebros defensores del capitalismo, que insisten en calzar la nueva situacin en moldes pasados.

El derrumbe de aquel simblico muro y el posterior desmoronamiento de la Unin Sovitica pusieron punto final a un largo perodo de transicin fallida al socialismo. Pero el colapso financiero de 2008 acab con la ilusin de un ordenamiento planetario con plataforma capitalista y comando en Washington. De paso, apag el urea enceguecedora de un futuro de prosperidad y libertad estilo estadounidense.

Los pases del entonces llamado socialismo real torcieron un cuarto de siglo atrs su lnea de marcha e iniciaron una transicin inversa: hacia el capitalismo. Acaso las flamantes Repblicas Populares de Donetsk y Lugansk, no slo por el nombre escogido y su intento federativo bajo la denominacin Novorossia (Nueva Rusia), estn adelantando una seal del desenlace futuro de aquella marcha ahistrica. Es temprano an para sacar conclusiones, aunque no para registrar el nuevo curso de los acontecimientos: junto con la hegemona estadounidense se desdibuja el horizonte de una ilusoria prosperidad capitalista.

Eso no implica un nuevo orden. No se trata de mltiples centros de poder con gravitacin regional en armnico reemplazo del statu quo ante. No hay ni podr haber equilibrio estable entre esos bloques, ni al interior de ellos mismos.

La coexistencia pacfica establecida entre Estados Unidos y la Unin Sovitica luego de la segunda gran guerra no semeja en nada al cuadro de situacin actual. Aunque el trnsito hacia el capitalismo (sobre todo en Rusia y China) no se complet al punto de arrasar total y definitivamente con la antigua sociedad, s es comprobable que la disputa actual se desenvuelve estrictamente en trminos de confrontacin intercapitalista. La disputa geopoltica no est determinada por el choque estratgico entre dos sistemas, sino por el poder como palanca vital para afrontar una economa en crisis.

Hoy lo admiten las voces ms obstinadas del sistema dominante: las economas de los centros mundiales del capitalismo no se recuperaron del estallido de 2008. Evitaron el deslizamiento de la recesin a la depresin. Y se no fue un logro menor. En medio del cataclismo el imperio dio una formidable prueba de fuerza y lucidez: la constitucin del G20. Pero aunque ste consigui reorientar las polticas mundiales en favor del sistema, no alcanz para neutralizar las fuerzas centrfugas provocadas por la crisis estructural. Y se agot.

As est el mapa mundial al cabo de un lustro de esfuerzos por recobrar el equilibrio: disgregado, sin liderazgo, en el punto de reinicio de una nueva fase recesiva, signada esta vez por la deflacin. La cada en los precios del petrleo, con obvios componentes especulativos, es acompaada por reducciones igualmente empinadas en los precios de cereales, otras materias primas e incluso el oro. Son signos de la retraccin de la economa mundial, el achicamiento de la demanda agregada, la agudizacin de la competencia y la tendencia deflacionaria: el ms temible indicio de deslizamiento hacia la depresin.

Con los instrumentos de incentivos estatales ya agotados, con Japn y la Unin Europea en retroceso sostenido, Estados Unidos no podr eludir la retraccin de su economa. Est por verse si otra vez los manejos de la Reserva Federal, convenientemente aceitados por guerras puntuales y controlables, consiguen sortear el abismo de la depresin mundial. Es la hiptesis menos probable para el prximo quinquenio y se verificar en 2015.

Por lo dems, la fragmentacin no se reduce al choque entre Occidente y Oriente, como pretenden ciertos autores. Las grietas se ahondan entre todos los actores principales de la economa mundial capitalista. Tambin por eso es errado comparar la agudizacin actual de tensiones con la Guerra Fra. La Otan no es ahora el dispositivo militar para abroquelar a Europa frente al fantasma del comunismo. Es ante todo el instrumento de la primera potencia militar mundial para disciplinar a la Unin Europea y, eventualmente, lanzarla a la guerra por mercados hoy disputados en los cinco continentes, en coaliciones imprevisibles.

Estados Unidos, China, Rusia

Como sea, en la coyuntura histrica nada disminuye la significacin de la dinmica de choque entre dos bloques principales de poder mundial: Estados Unidos, la Unin Europea y Japn por un lado, Rusia y China por el otro.

Si bien Washington y sus subordinados ya estn en guerra en puntos como Libia, Siria, Palestina, sumados en los ltimos aos a las invasiones a Afganistn e Irak, adems de internarse en situaciones pre-blicas como en Venezuela o Irn, los puntos ms sensibles de la geopoltica mundial son el noreste europeo, con Ucrania como vctima, y la sorda confrontacin con China a travs de Japn, centrada en el control de la regin Asia-Pacfico, con el Tratado Transpacfico (TPP) como punto de apoyo para las fuerzas imperialistas. La magnificente acogida de Beijing a la cumbre de la Apec (Asian Pacific Economic Cooperation) en noviembre, apenas una semana antes de la cumbre del G-20 en Australia, present al mundo una nueva gran potencia con gravitacin sobre la mayora de sus vecinos y con proyeccin planetaria, en inequvoca y victoriosa prueba de fuerza con Estados Unidos y su TPP.

Ya en junio Amrica XXI reseaba el acuerdo Rusia-China del 21 de mayo calificndolo de enorme desplazamiento de fuerzas y simblico punto final para la hegemona estadounidense. Ese movimiento geolgico se vera amplificado poco despus con la cumbre del G-77 en Santa Cruz, Bolivia, para prolongarse todava en tono mayor con las reuniones de los Brics en Brasil e inmediatamente de estos con Unasur y Celac. Es el recorrido de una dinmica de disputa que culminara el mes pasado en Beijing y Brisbane con un saldo neto: la Casa Blanca en retirada.

Diferente es el panorama en relacin con Rusia. En este frente, Washington est lanzado a una beligerancia al parecer descontrolada. No slo prorrog la estada de sus tropas en Afganistn y disfraz una nueva ofensiva contra Siria con la escalada contra su criatura terrorista denominada Estado Islmico. Entre el 15 y el 26 de septiembre 1.300 militares de 15 pases realizaron maniobras al sur de Polonia. Bajo el comando de la Otan participaron efectivos de Ucrania, Azerbaiyn, Bulgaria, Canad, Alemania, Georgia, Reino Unido, Letonia, Lituania, Moldavia, Noruega, Polonia, Rumana, Espaa y Estados Unidos.

La Otan convierte prcticamente la regin del Bltico en una zona de confrontacin militar con Rusia, afirm Alexnder Grushk, embajador ruso ante la otrora Alianza Atlntica, hoy dispositivo ofensivo de jurisdiccin planetaria. El plan, acordado en la cumbre de la Otan en Gales en septiembre ltimo, prev la instalacin de puestos de comando y tropas en seis pases: Estonia, Lituania y Letonia, adems de Polonia, Rumania y Bulgaria.

Semejante cerco contra Rusia se complementa con las sanciones econmicas que pretenden ahogar la economa de ese pas, afectado por la baja en el precio del petrleo. "Nadie levantar un muro a nuestro alrededor", replic el presidente Vladimir Putin, blanco de una orquestada campaa de desprestigio en la prensa internacional.

Mientras tanto, se acelera una nueva carrera armamentista. El Pentgono se ha lanzado a la planificacin de un avin que supere al temible J-31 chino. Algo anlogo planea la Fuerza Area de Japn, empeada en construir un caza-monstruo capaz de enfrentarse a una escuadra. Estados Unidos contina preocupado aqu s como en los peores momentos de la Guerra Fra- por la capacidad nuclear de las fuerzas armadas rusas. No le faltan razones: Rusia ya tiene el mismo nmero de portadores de armas nucleares y de ojivas que Estados Unidos. Pvel Podvig, responsable del proyecto Armamento Nuclear Ruso, explic que la Armada ha recibido en los ltimos aos los primeros submarinos equipados con los nuevos misiles Bulav con varias cabezas nucleares cada uno. El submarino Alexandr Nevski, entregado el ao pasado a la Marina de Guerra ya est dotado de 16 misiles con seis cabezas cada uno. Los misiles Yars, con tres ojivas cada uno, han comenzado a sustituir los Topol-M que tienen slo una detall Podvig. Desde el inicio del siglo XXI, es la primera vez que se ha alcanzado esa paridad. Otro motivo de preocupacin para el Pentgono es el tanque de guerra ruso Armata, muy superior a los propios.

Esta carrera siniestra se espeja en otra por todos conocida: masacre israel contra el pueblo palestino; decapitaciones de Isis; destruccin de mezquitas; asesinato de cinco judos mientras rezaban en una sinagoga; 36 mil nios centroamericanos enjaulados por las autoridades estadounidenses; creacin de un apartheid constitucional en Israel; boicot al proceso de paz en Colombia; destruccin institucional en Mxico para alimentar el consumo de drogas en Estados Unidos y Europa

Enajenacin, brutalidad, irracionalidad: la lgica del capitalismo. O socialismo del siglo XXI, hoy empeo tenaz de la Revolucin Bolivariana y el Alba.

* Publicado en la edicin de diciembre-enero de Amrica XXI

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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