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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2014

Ascenso de los yihadistas

Vijay Prashad
Znet/Frontline

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Patrick Cockburn, en su nuevo libro The Jihadis Return [El retorno de los yihadistas], rastrea los orgenes de Estado Islmico al colapso organizado por EE.UU. del Estado y la sociedad iraqu en la dcada de los aos 90 y de los 2000.

En 2003, Patrick Cockburn de The Independent visit la central elctrica al-Dohra en la parte sur de Bagdad. Haba odo que un soldado estadounidense fue matado a tiros en ese lugar y otro haba sido herido. Fue a principios del verano, antes que la insurgencia estallara en el norte de Iraq. El jbilo en Washington continu respecto al xito de la Guerra de Iraq. El 1 de mayo, el presidente de EE.UU. George W. Bush fue al USS Abraham Lincoln, un portaaviones, y declar la victoria frente a un gran letrero que deca Misin cumplida. El presidente Sadam Hussein no haba sido capturado, pero pocos en Washington dudaban de que sucediera pronto. La muerte del soldado en Bagdad fue interpretada como el ltimo aliento del Partido Baaz y de la milicia Fedayn.

Los periodistas empotrados no se habran molestado normalmente por ir a al-Dohra para hablar con los residentes locales sobre el evento. Esperaran en la gradualmente construida Zona Verde en el corazn de Bagdad para escuchar las informaciones diarias de las autoridades estadounidenses, o iran con los soldados como reporteros empotrados. El sabor de Bagdad simplemente no era interesante, o no poda ser captado. La visita de Cockburn a la central elctrica le fue muy til. La gente del lugar se aglomeraba en la escena del ataque. Mohammed Abbas, quien viva cerca, dijo: Pensamos que se lo merecan. Admiramos el coraje de los que los atacaron. Otro hombre, parado cerca de la sangre seca en el pavimento, dijo: Somos muy pobres, pero celebraremos cocinando un pollo. Si Dios quiere, habr ms acciones semejantes. En ese momento Cockburn comprendi que la incipiente insurgencia no solo representaba un serio desafo a la ocupacin por EE.UU., sino que sera apoyada por la poblacin. Es precisamente lo que sucedi.

Periodismo popular

Los escritos de Cockburn no son del tipo que ha llegado a ser llamado periodismo de hotel historias que llegan a reporteros mientras se arrellanan en hoteles de 5 estrellas ni es periodismo empotrado historias escritas por reporteros que llegan a ver el mundo a travs de los soldados que los protegen.

El suyo es un periodismo popular, en el cual el reportero no busca el caso dramtico sino el gesto ordinario, el humor del pueblo. Son, despus de todo, los sentimientos de un pueblo que permiten que el periodista evale los eventos cmo los ve la gente y en qu direccin pueden desarrollarse los eventos. Su libro de 2006 sobre Muqtada al-Sadr, Muqtada al-Sadr and the Fall of Iraq, captur precisamente el crecimiento de la poltica chi en Iraq, una mayora de la poblacin que senta que sus vidas sociales y polticas haban sido reprimidas durante los aos de Sadam. Pero al-Sadr no se haba orientado simplemente a la poltica sectaria. Haba aprovechado su base sectaria para intentar una alianza con la insurgencia en gran parte sun en la Provincia Anbar para incubar un nuevo nacionalismo iraqu. Fue una seal histrica para vincular comunidades que parecan tener diferencias entre ellas y utilizar la antipata hacia la ocupacin para reconstruir el nacionalismo que se haba marchitado en las dos dcadas antes de 2003.

Dos importantes procesos sociales se opusieron al intento de al-Sadr. Primero, la dcada de las sanciones de los aos 90 haba roto la sociedad iraqu, volviendo a vecino contra vecino y comunidad contra comunidad. La sociabilidad que haba sido formada como una manera de arreglrselas mediante la supresin del rgimen del Baaz a partir de 1978 fue sofocada por el rgimen de sanciones impulsado por EE.UU. y administrada por la ONU. Para cuando EE.UU. invadi Iraq en 2003, 60% de los iraques no tenan agua potable y ms de 80% de las escuelas haban sido terriblemente deterioradas. Iba a ser muy difcil reanimar la sociedad iraqu. En segundo lugar, la ocupacin estadounidense no poda tolerar una insurgencia que poda ser el proceso social para unir a los iraques. De hecho, EE.UU. tom la direccin contraria, introduciendo una firme cua sectaria entre chies y sunes a fin de controlar mejor el dscolo pas.

Los orgenes de Estado Islmico (EI, ISIS) se encuentran, por supuesto, en Iraq. Estn ciertamente en el caldo sectario que hirvi en la guerra civil de 2006-07, un perodo que moviliz la transicin de al Qaida de ser un grupo marginal a ser un protagonista importante en ciertos focos en el norte de Iraq. The Jihadis Return: ISIS and the New Sunni Uprising, el delgado libro de Cockburn sobre el grupo EI describe sus orgenes en diversos levantamientos sunes en el norte de Iraq, ms recientemente en la represin contra las manifestaciones generalmente pacficas como parte de la Primavera rabe a partir de 2011. Una represin particularmente sangrienta en al-Hawija permiti que los combatientes del EI plantearan exitosamente que la desobediencia civil conduca a una muerte segura mientras su mtodo podra tener xito. El caos en el norte de Siria permiti que EI extendiera sus alas a travs de la frontera e incluyera a comunidades que haban sido vistas como marginales no solo por el gobierno en Damasco sino tambin por los rebeldes que operaban en el eje norte-sur de Daraa a Alepo. La ciudad nortea de Raqqa cay en manos de EI en el verano de 2013, asegurando su control sobre la regin mucho antes de que tomara Mosul en el norte de Iraq.

El periodismo de Cockburn pasa de un modo perfecto de incidentes en el terreno a la geopoltica. La historia de EI no es simplemente el relato de una insurgencia fracasada en Iraq. Tambin est vinculada a una narrativa ms larga: el uso por Arabia Saud de su vasta riqueza petrolera para nutrir a generaciones de yihadistas, dentro del reino y fuera de ste. Arabia Saud ha recibido un pase libre para continuar con su poltica hipcrita, diciendo a Occidente que hace lo posible por aplastar el extremismo y financiando en privado a los yihadistas para que continen sus aventuras en Iraq y Siria. EE.UU. sabe perfectamente que Arabia Saud es responsable por el lamentable crecimiento de las formas ms extremas de extremismo salafista en la regin; funcionarios elegidos de EE.UU., como ser John McCain, dieron nimos a los yihadistas en Afganistn y Siria, considerando que seran carne de can til para juegos en un tablero de ajedrez mundial (sea contra Irn o Rusia). Cockburn muestra cmo fueron dinero y servicios de inteligencia rabes del Golfo los que sustituyeron a los manifestantes pacficos en Siria y los reemplazaron con sus propios agentes extremistas. No cabe duda de que a principios de 2012 agendas que emergieron de la pennsula arbiga y de Occidente se haban apropiado de la guerra siria. Revoluciones, escribe Cockburn son tristemente clebres porque devoran a sus primeros y ms humanos defensores, pero pocas lo han hecho con la velocidad y ferocidad de la de Siria.

Ambiciones planetarias

El 15 de noviembre, EI public un horripilante video que present su propia visin de su historia. Como el libro de Cockburn, EI ubica su origen en los fuegos de la insurgencia contra EE.UU. La diferencia es que el video apesta a sectarismo y sangre, una diatriba contra los no creyentes, quienes son, en general desde su punto de vista, chies. Utiliza un lenguaje brutal contra los rafidi (el que rechaza), una palabra derogatoria para los chies, y para la shirk (idolatra), que se ha impuesto en Bagdad. Imgenes brutales de la matanza de soldados iraques y sirios, vistos como equivalentes a chies, son acompaadas en el video por imgenes de los nios matados por bombas de la fuerza area siria. El grupo EI alardea de que sus soldados son leones hambrientos cuya bebida es sangre y cuyo juego es la carnicera. Un brutal episodio de la decapitacin de una fila de soldados sirios sugiere que el EI no puede ser construido sin la matanza masiva de chies. El lder de EI Abu Bakr al-Baghdadi, en un acto ingenioso, se ungi Califa y llam a todos los grupos salafistas a jurar lealtad a su persona. Es precisamente lo que est ocurriendo. Ms all del simple terrorismo (el camino de al Qaida), EI tiene ahora ambiciones planetarias, basadas, sin embargo, en la sordidez del sectarismo.

La central elctrica de al-Dohra visitada por Cockburn en 2003 haba sido bombardeada por EE.UU. en 1991. Trabaj a un cuarto de su capacidad durante la era de las sanciones. Los apagones se convirtieron en un problema frecuente en Bagdad por este motivo. La ocupacin estadounidense contrat a firmas alemanas y rusas para hacerse cargo de la reparacin de esa planta en 2003. En abril de 2004, los alemanes se haban ido; los rusos se fueron el mes siguiente. Cuando Rajiv Chandrasekaran de The Washington Post visit la planta, encontr grafiti en la sala de turbinas: Viva la Resistencia. La Resistencia ha tenido una larga vida. Tambin se ha convertido en una pesadilla letal. Una dcada despus, Iraq todava est en el caos. Al-Dohra fue reparada en 2008, cuando la firma alemana Siemens instal calderas nuevas. Pero la sociedad iraqu no fue reparada. Sigue siendo una ruina. Cockburn ve la causa de la emergencia de EI en el colapso de la sociedad iraqu en la dcada de los 90 y del Estado iraqu en los aos 2000. Para reconstruir ambas se requerira un gran esfuerzo. Pero es el nico camino para combatir al EI.

Vijay Prashad es Profesor y Director de Estudios Internacionales en el Trinity College, Hartford. Su ltimo libro publicado es Arab Spring, Libyan Winter (AK Press). Es tambin autor de Darker Nations: A Peoples History of the Third World (New Press), con el que en 2009 gan el premio Muzaffar Ahmed Book

Fuente: https://zcomm.org/znetarticle/rise-of-the-jehadis/



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