Portada :: N. Chomsky
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2014

Un movimiento genuino por el cambio social

Noam Chomsky
La Jornada

Este artculo est adaptado del ensayo "Conocimiento y poder: los intelectuales y el Estado de bienestar-guerra", que apareci en el libro de 1970 La nueva izquierda, editado por Priscilla Long. El ensayo est reimpreso en Masters of Mankind: Essays and Lectures, 1969-2013, por Noam Chomsky.


"La guerra es la salud del Estado", escribi el crtico social Randolph Bourne en un ensayo clsico cuando Estados Unidos entr en la Primera Guerra Mundial:

Automticamente pone en movimiento en toda la sociedad esas fuerzas irresistibles de uniformidad, de cooperacin apasionada con el gobierno para forzar a la obediencia a grupos minoritarios e individuos que carecen del sentimiento de rebao... Otros valores, como la creacin artstica, el conocimiento, la razn, la belleza, la mejora de vida, son sacrificados de inmediato y casi en forma unnime, y las clases significativas que se han constituido en agentes aficionadas del Estado se dedican no slo a sacrificar esos valores para s mismas, sino a obligar a otras personas a sacrificarlos.

Y al servicio de las clases significativas de la sociedad estaban los intelectuales, adiestrados en la dispensa pragmtica (exencin del deber religioso de no matar), inmensamente listos para la ordenacin ejecutiva de los acontecimientos, dolorosamente impreparados para la interpretacin intelectual o el enfoque idealista de los fines.

Estn alineados al servicio de la tcnica de guerra. Parece haber una particular afinidad entre la guerra y esos hombres. Es como si hubieran estado esperndose mutuamente.

El papel de los intelectuales tecnocrticos en la toma de decisiones es predominante en aquellas partes de la economa que estn al servicio de la tcnica de guerra y vinculadas de cerca con el gobierno, que apuntala su seguridad y crecimiento.

Poco es de extraar, pues, que los intelectuales tecncratas estn tpicamente comprometidos con lo que el socilogo Barrington Moore llam en 1968 la solucin depredadora de la reforma simblica en el interior y el imperialismo contrarrevolucionario en el exterior.

Moore ofrece el siguiente resumen de la voz predominante de Estados Unidos en el interior y el exterior, una ideologa que expresa las necesidades de la lite socioeconmica del pas, que es postulada con diversos grados de sutileza por muchos intelectuales estadunidenses y que gana adhesin sustancial de la mayora que ha obtenido alguna participacin en la sociedad acaudalada:

Uno puede protestar con palabras todo lo que quiera. Slo hay una condicin inherente a la libertad que nos gustara mucho alentar: las protestas pueden ser tan estentreas como sea posible, siempre y cuando permanezcan inefectivas A quien recurra a la fuerza, de ser necesario, lo borraremos de la faz de la tierra mediante la respuesta mesurada que hace llover fuego de los cielos.

Una sociedad en la que esta es la voz predominante slo puede mantenerse mediante alguna forma de movilizacin nacional, la cual puede variar en extensin desde, como mnimo, una asignacin de recursos sustanciales hasta una amenaza creble de fuerza y violencia.

Dadas las realidades de la poltica internacional, este compromiso slo puede mantenerse en Estados Unidos mediante alguna forma de sicosis nacional: una guerra contra un enemigo que aparece con muchos disfraces: burcrata del Kremlin, campesino asitico, estudiante latinoamericano y, sin duda, guerrilla urbana dentro del pas.

Tradicionalmente, el intelectual ha quedado atrapado entre las demandas en conflicto de la verdad y el poder. Le gustara verse como el hombre que busca discernir la verdad, decir la verdad como la ve, actuar colectivamente donde pueda, individualmente donde deba para oponerse a la injusticia y la opresin, para contribuir a dar forma a un mejor orden social.

Si elige este camino, puede esperar ser una criatura solitaria, despreciada o injuriada. Si, por el contrario, pone sus talentos al servicio del poder, puede lograr prestigio y riqueza.

Tambin puede tener xito en persuadirse tal vez con justicia, en un momento dado de que puede humanizar el ejercicio del poder de las clases significativas. Quizs espere unirse a ellas o incluso remplazarlas en la funcin de manejo social, en inters final de la eficiencia y la libertad.

El intelectual que aspira a este papel puede valerse de la retrica del socialismo revolucionario o de la ingeniera social del Estado de bienestar al perseguir su visin de una meritocracia en la que el conocimiento y la capacidad tcnica confieran poder.

Puede representarse a s mismo como parte de una vanguardia revolucionaria que abre el camino hacia una nueva sociedad, o como un tcnico experto que aplica tecnologa gradual al manejo de una sociedad que puede atender sus problemas sin cambios fundamentales.

Para algunos, la eleccin puede depender de poco ms que una evaluacin de la capacidad relativa de las fuerzas sociales en competencia. No resulta sorprendente, pues, que con mucha frecuencia los papeles cambien: el estudiante radical se vuelve el experto en contrainsurgencia.

En cualquier caso, es necesario ver sus afirmaciones con recelo: propone la ideologa convenenciera de una lite meritocrtica que, segn la frase de Karl Marx (aplicada en este caso a la burguesa), define las condiciones especiales de su emancipacin (como) las nicas condiciones generales por las que la sociedad moderna puede ser salvada.

El papel de los intelectuales y los activistas radicales, pues, debe ser sopesar y evaluar, intentar persuadir, organizar, pero no capturar el poder y gobernar. En 1904, Rosa Luxemburgo escribi: Histricamente, los errores cometidos por un movimiento verdaderamente revolucionario son infinitamente ms fructferos que la infalibilidad del comit central ms brillante.

Estas observaciones son una gua til para el intelectual radical. Tambin brindan un refrescante antdoto al dogmatismo tan tpico del discurso de la izquierda, con sus ridas certidumbres y su fervor religioso con respecto a asuntos que apenas si se entienden: el autodestructivo equivalente en la izquierda a la petulante superficialidad de los defensores del statu quo, incapaces de percibir sus propios compromisos ideolgicos ms de lo que un pez percibe que nada en el mar.

Siempre se ha dado por sentado entre los pensadores radicales, y con justa razn, que la accin poltica efectiva que amenaza intereses sociales arraigados conducir a la confrontacin y la represin. Es, por consiguiente, un signo de bancarrota intelectual para la izquierda buscar construir confrontaciones; es una clara indicacin de que los esfuerzos por organizar una accin social significativa han fallado.

Particularmente objetable es la idea de disear confrontaciones con el fin de manipular a los participantes inconscientes para que acepten un punto de vista que no surge de una experiencia significativa, de un entendimiento real. No es slo un testimonio de irrelevancia poltica, sino tambin, precisamente porque es manipulador y coercitivo, una tctica propia slo de un movimiento que apunta a mantener una forma elitista y autoritaria de organizacin.

Las oportunidades de los intelectuales de tomar parte en un movimiento genuino de cambio social son muchas y variadas, y creo que ciertos principios generales son claros. Los intelectuales deben estar dispuestos a encarar los hechos y abstenerse de erigir fantasas convenientes.

Deben estar dispuestos a emprender el arduo y serio trabajo intelectual requerido para hacer una aportacin real al entendimiento. Deben evitar la tentacin de unirse a una lite represiva, y deben ayudar a crear las polticas de masas que contrarresten y en ltima instancia controlen y remplacen las fuertes tendencias a la centralizacin y al autoritarismo que estn profundamente arraigadas, pero no son inescapables.

Deben estar preparados a enfrentar la represin y a actuar en defensa de los valores que postulan. En una sociedad industrial avanzada existen muchas posibilidades para la participacin popular activa en el control de las grandes instituciones y la reconstruccin de la vida social.

Hasta cierto punto, podemos crear el futuro en vez de limitarnos a observar el flujo de los acontecimientos. Dado lo que est en juego, sera criminal dejar que las verdaderas oportunidades pasen inexploradas.

Noam Chomsky es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto Tecnolgico de Massachusetts, en Cambridge. Su libro ms reciente es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democrticos mundiales y los nuevos desafos al imperio de EU: entrevistas con David Barsamian).

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/12/07/index.php?section=opinion&article=026a1mun

Traduccin: Jorge Anaya



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter