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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2014

Per
Un balance del gobierno de Ollanta Humala

Luismi Uharte
Rebelin


La victoria de Ollanta Humala, lder del Partido Nacionalista Peruano, en las elecciones presidenciales de junio de 2011, gener importantes expectativas en Amrica Latina por la posibilidad de que el bloque gris (neoliberal y pro-EE.UU.) perdiera un aliado de peso medio (30 millones de habitantes y 5 pas ms poblado de la regin) y de ubicacin estratgica (ms de 2.000 kilmetros de costa en el Pacfico, con puertos clave para el intercambio con el gigante chino y el continente asitico). Casi 3 aos y medio despus del inicio del mandato, el balance del Ejecutivo de Humala es sumamente deficiente en relacin a las expectativas creadas, como lo corroboran diferentes analistas a los que pudimos entrevistar en nuestra estancia en Per.

Antecedentes. Para el filsofo peruano Eduardo Cceres la dcada del noventa, la del Fujimorismo, fue clave porque supuso el restablecimiento del poder oligrquico que haba sido desmontado en el Velasquismo, durante el gobierno militar revolucionario de Velasco Alvarado (1968-1975), y la imposicin de un modelo neoliberal que se mantuvo intacto excepto en su vertiente dictatorial- en los siguientes gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006) y Alan Garca (2006-2011). En este contexto, la aparicin de Ollanta Humala gener ciertas expectativas de cambio para sectores de la izquierda y el progresismo.

Proyecto Humala 2006. Humala se da conocer como candidato a las presidenciales del 2006 con un perfil notablemente rupturista y con el padrinazgo y la asesora de Venezuela. Aunque una gran parte de la izquierda tena muchas reticencias por su pasado en el Ejrcito en el que fue acusado de violaciones de derechos humanos durante el enfrentamiento armado entre el Estado y Sendero, su caracterizacin como el Chvez peruano le permiti convertirse en la esperanza de los sectores populares y de todos aquellos que aspiraban a superar el neoliberalismo.

Fuera del mbito intelectual, en las masas campesinas y ms humildes, Humala se proyectaba como el nuevo Velasco Alvarado. En el imaginario campesino la figura del general Velasco est asociada a la reforma agraria y al combate a la oligarqua, y por tanto es un referente histrico de lo nacional-popular. A una parte de la izquierda urbana e intelectual le ha costado ms reivindicar su figura, aunque en los ltimos aos, segn Eduardo Cceres, todos coincidimos en que el Velasquismo fue el proyecto nacional ms importante del siglo XX.

Raul Wiener, prestigioso periodista y ex asesor de Humala, recuerda que en la campaa de 2005 el candidato pareca un izquierdista de los 70 con un fuerte discurso estatista. Gan la primera vuelta y para la segunda mantuvo un discurso radical. La derrota frente a Alan Garca, plagada de acusaciones de fraude, retras la llegada de Humala al Palacio Presidencial. La maquinaria del viejo APRA funcion eficazmente alterando en las actas lo que en los votos supuestamente no haba logrado el camalenico Garca.

Proyecto Humala 2011. Hasta el ao 2009, seala Wiener, Humala mantuvo un perfil similar al de los comicios de 2006. Sin embargo, ser ese ao cuando se produce el distanciamiento con Venezuela, la entrada en escena de Brasil y el inicio de vnculos cada vez ms estrechos con Lula y el PT. El grupo de asesores ms izquierdistas y/o de inspiracin bolivariana van a ser desplazados y sustituidos, a partir de 2010, por asesores brasileos. Segn Wiener, el nuevo crculo de influencia le convence que debe moderar su imagen y reducir su perfil confrontativo. En sntesis, construyen un Ollanta de marketing publicitario.

El nuevo Humala consigue pasar la primera vuelta de las elecciones de 2011 y enfrentarse en la segunda a Keiko Fujimori, smbolo de la posible vuelta al Fujimorismo. En este escenario, Humala consigue el apoyo de Alejandro Toledo (ex presidente) e incluso el simblico espaldarazo del ultra liberal Vargas Llosa, a cambio de renunciar a su programa originario, denominado La Gran Transformacin, que haba sido elaborado por economistas de izquierda y haba concitado la simpata de amplios sectores progresistas. El nuevo programa, ser ahora La Hoja de Ruta, fruto del pacto con la derecha no fujimorista.

Inicio de mandato y Conga. Pedro Francke, economista y profesor de la Universidad Catlica seala que durante los primeros 5 meses de gobierno la composicin del Ejecutivo tuvo cierta imagen progresista, ya que Humala nombr como primer ministro a Salomn Lerner, una figura prxima a la izquierda, adems de otorgar dos carteras (Ambiente y Mujer) a referentes del espectro del progresismo. De cualquier manera, desde el primer momento el ministerio de Economa fue puesto bajo el control de un hombre de las transnacionales, el ex funcionario del Banco Mundial, Luis Castilla. Paralelamente, en otra institucin estratgica como el Banco Central, Humala decide mantener la misma estructura directiva que haba diseado el anterior presidente Alan Garca.

Las reformas impulsadas a lo largo de este primer medio ao, indica Francke, fortalecen una imagen y una ilusin de cambio, tras ms de dos dcadas de neoliberalismo. La propuesta de impuesto adicional a las empresas mineras, la promesa de consulta a las comunidades en proyectos extractivistas, el impulso de nuevos programas sociales y el acercamiento a Brasil y UNASUR, son los aspectos ms relevantes de esta primera etapa. Mar Daza, del Instituto de investigacin PDTG (Programa Democracia y Transformacin Global), considera que en esos primeros meses se vio ms cerca un horizonte de cambio, una posibilidad de primavera de izquierda.

Sin embargo, la explosin del conflicto minero de Conga trunc las expectativas que podan tener algunos sectores. La resistencia popular contra el proyecto minero transnacional en Conga (departamento de Cajamarca) puso contra las cuerdas a Humala, que por arte de prestidigitacin haba pasado del Conga no va! Agua s oro no! (pronunciado durante su campaa electoral frente a la poblacin cajamarquina) al Conga va, s o s! (apenas 6 meses despus). Los muertos provocados por la represin policial consiguieron paralizar el proyecto empresarial pero supusieron un punto de inflexin, segn Cesar Aliaga -presidente regional de Cajamarca-, ya que el gabinete Lerner cae y Humala gira a la derecha nombrando como nuevo primer ministro al titular de Interior, Oscar Valds, hombre de mano dura y orientacin neoliberal.

Balance econmico. Todos los analistas consultados coinciden en que Humala ha mantenido el rumbo neoliberal implantado por Fujimori en el ao 90. Cceres puntualiza que el ncleo del equipo econmico en el Estado no ha cambiado en 20 aos. Agrega que las polticas econmicas se siguen diseando bajo la batuta del Instituto Peruano de Economa, think tank al servicio de la elite.

Francke destaca que Per ha vivido una dcada (2004-2014) de fuerte crecimiento econmico, con tasas siempre por encima del 5% e incluso en algunos aos alrededor del 8 y 9%, situando al pas en uno de los puestos ms altos del ranking mundial. El fuerte crecimiento lo explica fundamentalmente el alto precio de los metales en el mercado internacional, y ms concretamente el del oro y cobre. Tanto Francke, como Wiener y Cceres consideran que el modelo se ha caracterizado por una fuerte concentracin del ingreso y mayor desigualdad, pero a su vez reconocen que este gran incremento del PIB ha posibilitado una ampliacin de las clases medias, una mayor recaudacin para el Estado e incluso cierto impacto positivo en el poder adquisitivo de los estratos ms empobrecidos.

En cuanto a la estructura del actual poder econmico, el mapa presenta continuidades pero tambin la entrada con fuerza de nuevos grupos. La inversin minera privada sigue siendo uno de los motores de la economa, adems de un fuerte crecimiento estos aos del sector de la construccin, con la consiguiente especulacin inmobiliaria que conlleva, la cual es muy visible en Lima, capital del pas. Por otro lado, segn Cceres, estn creciendo nuevos grupos econmicos que tienen como fuente de acumulacin actividades ilegales (narcotrfico, contrabando) y que se estn haciendo fuertes en regiones mineras andinas y en zonas de la Amazonia. Estas nuevas elites se estn posicionando en gobiernos regionales, conscientes del atractivo nicho de negocios que supone el control de la administracin pblica. Por ltimo, otros sectores estratgicos siguen bajo control privado, como el petrleo, la electricidad y las pensiones. Esta radiografa, evidencia que Per sigue siendo uno de los pases latinoamericanos donde menos se han podido revertir las contrarreformas neoliberales, apunta Francke.

Poltica social. En el mbito social, el gobierno de Humala pretendi en un inicio transmitir una imagen de mayor preocupacin con un rea que durante los gobiernos anteriores haba sido secundaria. La primera accin simblica fue la creacin del Ministerio de Inclusin Social (MIDIS) y paralelamente el impulso de nuevos programas como Pensin 65 (una ayuda bsica de unos 30 euros mensuales para las personas mayores ms pobres) y Beca 18 (unas 5.000 becas universitarias para jvenes de bajos recursos). A su vez, ampli la cobertura del Programa Juntos, un clsico programa de inspiracin Banco-Mundial de transferencias monetarias condicionadas (educacin-salud-nutricin), que vena del gobierno de Alan Garca. El MIDIS asegura que en tres aos increment en un 43% los beneficiarios, de menos de 500.00 personas a ms de 700.000.

De cualquier manera, Humala mantuvo gran parte de los principios rectores de la poltica social neoliberal: focalizacin, compensacin y fuerte peso de la lgica privada. En esta lnea, destaca su defensa del modelo de alianzas pblico-privadas, como est ocurriendo en el sector salud, donde se est promoviendo la gestin privada de hospitales pblicos.

Geopoltica. En materia de poltica internacional, la capacidad de mutacin de Humala ha sido realmente antolgica. Pas de ser el hombre de Chvez en 2006 al nuevo aliado de Brasil en 2011, para finalmente, terminar traicionando a los brasileos, como afirma categricamente Ral Wiener, y apostar sin ningn escrpulo por la Alianza del Pacfico, principal plataforma inter-estatal de apoyo a Washington en Amrica Latina. Aparece por tanto junto a Mxico, Colombia y Chile, formando parte de un entramado que tiene como funcin principal desgastar las iniciativas de integracin soberana en la regin, principalmente UNASUR y la CELAC. La relacin con Brasil, sin embargo, es ms compleja de lo que parece. A pesar de que en su primer ao se neg a comprar los aviones tucanos brasileos y finalmente apost por la oferta de Corea del Sur (con tecnologa gringa), durante su periodo las grandes constructoras privadas (Odebrecht, etc.) del gigante sudamericano estn haciendo suculentos negocios en el sector de infraestructuras.

Hacia el 2016. Aunque queda ms de ao y medio para los prximos comicios presidenciales, las quinielas han comenzado a circular. Por una parte, el PNP de Humala es un cascarn vaco sin ninguna opcin de futuro. La nica alternativa con cierto carisma, su esposa, actual presidenta del partido y figura de gran poder, ha sido satanizada por los mass media locales para frenar su candidatura. Por otra parte, las encuestas dan como favoritos a Keiko y al inmortal Alan Garca, dos caras de la misma moneda: la continuidad neoliberal. Sin embargo, no hay que olvidar, como acertadamente nos indica Marco Arana, lder del partido Tierra y Libertad y uno de los precandidatos de la izquierda con mayor proyeccin, que en las ltimas elecciones hay una franja superior al 30% que vota siempre contra el stablishment, por lo que hay una base suficiente para poder disputar la presidencia en el 2016.

Luismi Uharte. Parte Hartuz Ikerketa Taldea

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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