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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2014

La nueva izquierda y la construccin de una alternativa poltica anticapitalista

Democracia Socialista
Rebelin


A partir del ciclo de luchas abierto con las jornadas de 2001, hemos asistido a la emergencia de un conjunto de experiencias organizativas, de la izquierda social e independiente, vinculada a los nuevos movimientos sociales y al margen de los partidos de la izquierda tradicional. Esta nueva izquierda no lleg a configurar una unidad poltica en torno a un proyecto estratgico sino, ms bien, un inestable espacio poltico en proceso abierto de conformacin. La apuesta por la auto-actividad de las masas, la crtica al vanguardismo sectario o burocrtico, la reivindicacin del socialismo desde abajo, la aspiracin a recuperar y dialogar con diversas identidades plebeyas latinoamericanas, fueron algunos de los elementos comunes de este campo poltico emergente.

Como correlato de la maduracin de estas organizaciones, en el ltimo periodo numerosos movimientos de este espacio comenzaron a discutir la posibilidad de intervenir en el terreno electoral y empezar a proyectarse ms decididamente en el terreno poltico. Sin embargo, el intento de afrontar nuevas tareas (que implicaban tambin reabrir viejos debates que haban quedado relegados en la fase social-movimientista precedente: el papel del Estado, el marco de alianzas, etc.) puso en evidencia las enormes limitaciones que contenan estas jvenes construcciones. El resultado fue que el sector que ms decididamente intervino en lo electoral (Marea Popular, hoy Patria Grande) lo hizo al precio de dilapidar cualquier perfil novedoso y radical (reconstruyendo un frente centro-izquierdista dirigido por la CTA, muy por detrs de las posibilidades polticas de nuestra situacin), y el resto de los movimientos quedaron estancados en debates internos, sin capacidad para enfrentar las nuevas tareas de la etapa. Luego de las elecciones, la novel izquierda independiente qued fuertemente herida, desorientada y en crisis de proyecto e identidad.

Por su lado, los resultados del FIT durante las ltimas elecciones no solo fueron sorprendentes por los porcentajes obtenidos, sino por el alcance nacional, logrando grandes desempeos en provincias tradicionalmente conservadoras. El FIT recogi 1.250.000 (sobre un total de 1.400.000 votos para listas de izquierda radical, cerca del 6% a nivel nacional), destacando algunas elecciones en provincias: como el resultado en Salta donde el PO sali primero en la Capital y tercero a nivel provincial con el 20 %, Mendoza con el 14% para el FIT, Santa Cruz con el 11%, entre otros ejemplos similares.

Este crecimiento significativo configura una situacin que recuerda a lo ocurrido a fines de los ochenta, cuando el MAS irrumpi con enorme fuerza y construy Izquierda Unida junto al PC. Tambin en ese momento se asista al fin de ciclo de un gobierno centroizquierdista y la derecha preparaba su reemplazo neoliberal. La reaparicin de un gran contrapeso de izquierda anticapitalista constituye una oportunidad que consideramos que no podemos desperdiciar.

Ahora bien, la existencia de esta coyuntura favorable para construir una izquierda radical con peso de masas exige reconocer la diversidad de la cultura, las tradiciones y las organizaciones de la izquierda en nuestro pas. Es indispensable aceptar esta diversidad para no reiterar errores cometidos en el pasado. Si se extiende la creencia autoproclamatoria de que slo el FIT es la izquierda, se repetir el llamado a hacer grande al MAS que erosion la posibilidad de construir una alternativa poltica duradera en los aos ochenta. Pero tampoco es vlido pensar que slo la hasta hace poco denominada izquierda independiente y la que proviene de movimientos sociales es autosuficiente para resolver a favor de las clases populares la crisis del capitalismo argentino.

 

Es una tarea fundamental de las corrientes polticas y los movimientos sociales que nos reconocemos comprometidos con la construccin de una nueva izquierda revolucionaria en nuestro pas, la intervencin en el plano poltico y electoral sin incurrir en las derivas oportunistas que caracterizaron algunos emprendimientos recientes. La plataforma electoral Pueblo en Marcha en la CABA o el Frente Ciudad Futura en Rosario son pequeos y valiosos primeros pasos en ese sentido. Pero conformar un nuevo espacio poltico anticapitalista en el plano electoral no significa pretender que la obra comience cuando uno entra en escena. Lejos de todo sectarismo, nuestra tarea debe ser convocar a una convergencia amplia de la izquierda social y poltica de nuestro pas, en la perspectiva de construccin de un frente social y poltico anticapitalista, un amplio polo poltico independiente del peronismo, el gobierno y la oposicin burguesa, que sirva para reforzar las luchas, los movimientos sociales y el poder popular construido desde abajo. Un movimiento poltico donde puedan convivir diferentes tradiciones y sensibilidades polticas en torno a una comprensin comn del periodo y las tareas: la independencia poltica de las clases subalternas, una perspectiva anticapitalista de ruptura, la intervencin en las luchas, la denuncia del decadente capitalismo perifrico y extractivista en el que vivimos.

Es evidente que este llamado tiene en el FIT un interlocutor fundamental, considerando su rol predominante en la izquierda argentina. Pero tambin es importante convocar al conjunto de la izquierda social e independiente, a referencias polticas importante como Luis Zamora y AyL, partidos de izquierda como el MST-Nueva Izquierda, y a todas las organizaciones militantes, personalidades de la cultura y luchadores independientes que acuerden con esta perspectiva. Estamos ante la oportunidad histrica de conformar un amplio movimiento poltico de masas bajo las banderas del socialismo.

Una confluencia de la izquierda tradicional y la nueva izquierda en el terreno electoral no desmiente las diferencias estratgicas, organizativas y de cultura poltica que evidentemente persisten. Por el contrario, significa ser fieles a nuestra crtica radical a toda forma de sectarismo y autoconstruccin, en beneficio del desarrollo de una alternativa poltica de masas. En cualquier caso, sigue vigente la tarea de largo aliento, y alcance histrico, de construir una nueva izquierda revolucionaria que pueda reformular un proyecto emancipatorio para el siglo XXI.

Creemos entonces que el FIT debe abrirse ms all de las organizaciones que actualmente lo componen y el resto de la izquierda radical debe confluir con esa apertura, por medio de un proceso de dilogo, mutua comprensin y aprendizaje. Debemos evitar todo tipo de sectarismo, principalmente de parte de quienes siempre cuestionamos los rasgos sectarios y autoproclamatorios de la izquierda tradicional. Si esto fuera posible, qu hermoso y qu cercano sera el futuro. De lo contrario, la izquierda revolucionaria de nuestro pas estar desaprovechando, nuevamente, una oportunidad histrica que posiblemente no vuelva a presentarse en el mediano plazo.

Desde Democracia Socialista proponemos al conjunto de la izquierda social e independiente, a los partidos que conforman el FIT, a los movimientos sociales combativos y a los luchadores sindicales independientes empezar a trabajar en esta perspectiva de confluencia en un amplio frente de la izquierda anticapitalista, que irrumpa con fuerza en las futuras elecciones nacionales. Con este objetivo, pondremos nuestra energa en la construccin, junto a la militancia social y poltica que acuerde con esta perspectiva, de las condiciones que logren, desde abajo, empujar esta propuesta unitaria.

 

Democracia Socialista

http://www.democraciasocialista.org/?p=4005



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