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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2014

La presidenta Dilma Rousseff y la guerra a la clase trabajadora

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

La clase obrera brasilea se enfrenta al ataque ms salvaje a su nivel de vida de los ltimos diez aos. Y no son solo los trabajadores de la industria el objetivo de este ataque. Los campesinos sin tierra, los asalariados del sector pblico y el privado, los profesores y profesionales de la sanidad, los desempleados y los pobres se enfrentan a enormes recortes de ingresos, empleos y prestaciones sociales.

Todos los avances conseguidos entre 2003 y 2013 se van a revertir. Los trabajadores brasileos se enfrentan a una dcada infame: el rgimen de la presidenta Dilma ha adoptado las polticas del capitalismo salvaje como lo demuestra el nombramiento como ministros de uno de los ms ardientes defensores de los programas neoliberales.

El Partido de los Trabajadores y el ascendiente del capital financiero

A comienzos de diciembre de 2014, la presidenta Dilma nombr a Joaqun Levy ministro de finanzas, lo que le convierte en el nuevo zar a cargo de la economa brasilea. Levy es un miembro destacado de la oligarqua financiera del pas. Entre 2010 y 2014, fue presidente de Bradesco Asset Management, rama financiera del conglomerado gigante Bradesco, que gestiona ms de 130.000 millones de dlares. Desde que realiz su doctorado en la Universidad de Chicago, Levy es un seguidor leal de Milton Friedman, supremo neoliberal que asesor econmicamente al dictador chileno Augusto Pinochet. En los aos en que ejerci como alto funcionario del Fondo Monetario Internacional (1992-1999), Levy destac como firme defensor de los programas de severa austeridad que una dcada ms tarde empobreceran a Europa meridional y a Irlanda. Durante la presidencia de Henrique Cardoso, Levy fue el estratega econmico que impuls la privatizacin masiva de empresas pblicas lucrativas a precios de saldo- y una liberalizacin del sistema financiero que facilit fugas ilcitas de capital valoradas en torno a los 15.000 millones de dlares al ao. La pertenencia de Levy a la oligarqua financiera brasilea y sus profundos y prolongados vnculos con las instituciones internacionales financieras es precisamente la razn por la que Dilma le ha puesto a cargo de la economa brasilea. El nombramiento de Levy es una pieza fundamental de la nueva estrategia de Dilma para incrementar generosamente los beneficios del capital financiero nacional y extranjero, con la esperanza de atraer inversiones a gran escala que acaben con el estancamiento econmico.

Para la presidenta Dilma y su mentor, el ex presidente Lula Da Silva, toda la economa debe encaminarse a ganar la confianza de la clase capitalista.

Los programas sociales puestos en marcha hasta ahora estn siendo eliminados o reducidos, a medida que el nuevo zar financiero Joaquin Jack el destripador Levy avanza en la consecucin de su terapia de choque. Una prioridad de su programa es la de reducir de manera minuciosa y profunda la parte de la renta nacional correspondiente al trabajo. El objetivo es concentrar riqueza y capital en el diez por ciento ms elevado de perceptores de renta con la esperanza de que este grupo realice inversiones y aumente el crecimiento.

Si bien el nombramiento de Levy representa, sin ninguna duda, un giro hacia la extrema derecha, fueron las polticas y prcticas econmicas de los doce aos anteriores las que sentaron las bases para el retorno a una versin despiadada de la ortodoxia neoliberal.

Los cimientos econmicos para el retorno de los impuestos salvajes

Durante la campaa electoral de 2002, Lula firm un acuerdo econmico con el FMI en el que garantizaba un supervit presupuestario del 3%. Lula quera asegurar a los banqueros, financieros internacionales y empresas multinacionales que Brasil pagara a sus acreedores y aumentara las reservas de moneda extranjera para el envo de beneficios y flujos ilcitos de capital hacia el exterior.

La adopcin de polticas fiscales conservadoras del rgimen de Lula se vio acompaada por polticas de austeridad basadas en la reduccin de salarios y pensiones de los empleados pblicos y aumentos marginales del salario mnimo. Lo ms importante es que Lula respald todas las privatizaciones corruptas que tuvieron lugar con el rgimen de su predecesor, Cardoso. Al final de su primer ao en el gobierno, 2003, Wall Street aclam a Lula como Hombre del Ao, por sus polticas pragmticas y la desmovilizacin y moderacin de los principales sindicatos y movimientos sociales. En enero de 2003, Lula haba nombrado a Levy Secretario del Tesoro, un puesto que mantuvo hasta 2006 y que coincidi con el periodo ms socialmente reaccionario de la presidencia de Lula. En este mismo periodo se produjeron una serie de escndalos de corrupcin por valor de miles de millones de dlares en los que estaban involucrados decenas de altos puestos del Partido de los Trabajadores, que haban recibido mordidas de las principales empresas constructoras del pas.

En torno a la mitad de la dcada de 2000 se produjeron dos acontecimientos que permitieron que Lula moderase sus polticas e introdujera reformas sociales limitadas. El primero fue el auge de las materias primas, un importante incremento de la demanda y el precio de las exportaciones agro-minerales que llen los cofres del Tesoro. El segundo, el aumento de la presin de los sindicatos, los movimientos rurales y los pobres, que exigan su parte en la bonanza financiera y que dio lugar a un aumento de los gastos sociales y los salarios y facilit el crdito, sin que estas mejoras afectaran a la riqueza, las propiedades y los privilegios de la lite. Gracias al boom econmico, Lula pudo tambin satisfacer las exigencias del FMI, el sector financiero y la lite empresarial, con subvenciones, exenciones tributarias, prstamos a bajo inters y desorbitados contratos estatales altamente lucrativos. Los pobres perciban un 1% del presupuesto nacional a travs de una asignacin familiar de 60 dlares al mes y los trabajadores peor remunerados consiguieron un aumento del salario mnimo. El coste de las prestaciones sociales supona apenas una fraccin del 40% del presupuesto asignado a los bancos a travs de la cancelacin de emprstitos e intereses de la dudosa deuda pblica suscrita por los anteriores gobiernos neoliberales.

Con el fin del auge econmico, el gobierno de Dilma ha regresado a las polticas ortodoxas que practic el gobierno de Lula en 2003-2005 y ha vuelto a nombrar a Levy para llevarlas a cabo.

Consecuencias de la terapia de choque de Levy

La tarea asignada a Levy volver a concentrar la renta, aumentar los beneficios y revertir las polticas sociales- resulta mucho ms difcil de conseguir en 2014-15 de lo que fue en 2002-03, principalmente porque entonces se trataba meramente de continuar las polticas instauradas por el gobierno de Cardoso y Lula prometi a los trabajadores que esas medidas eran temporales. En estos momentos, Levy debe recortar y cercenar beneficios que los trabajadores y los pobres ya dan por sentado. De hecho, en los dos ltimos aos los movimientos sociales han estado demandando mayores gastos sociales en transporte, educacin y sanidad.

Para llevar adelante la terapia de choque de Levy ser preciso, llegado el momento, aplicar la represin, como ocurri en el caso de Chile y los pases del sur de Europa, cuando programas de austeridad similares redujeron los ingresos y multiplicaron el desempleo.

Levy propone rescatar los intereses del capital financiero mediante la aplicacin de medidas severas en lnea con la agenda de Wall Street, de la City de Londres y de los magnates financieros brasileos. Globalmente, las polticas financieras de Levy equivalen a un tratamiento de choque: medidas rigurosas y repentinas contra los niveles de vida de los trabajadores, equivalentes al electroshock que los psiquiatras que afirman que el dolor cura aplican a los pacientes con desrdenes mentales, aunque con demasiada frecuencia les conviertan en zombis, o en algo peor.

La prioridad de Levy es recortar las inversiones pblicas, las pensiones, las prestaciones por desempleo y los salarios del sector pblico. Bajo el pretexto de estabilizar la economa (para los grupos financieros), estas medidas desestabilizarn la economa familiar de decenas de millones. Se propone rescindir las exenciones fiscales a la masa de consumidores que adquieren vehculos, electrodomsticos y ropa de cama, incrementando as los gastos de millones de hogares de clase trabajadora o dejndoles sin la posibilidad de acceder al mercado. Su intencin es desequilibrar los presupuestos familiares (que la deuda crezca por encima de la renta) con el fin de aumentar el supervit del Estado y asegurar el pleno y pronto desembolso de la deuda pblica a los acreedores, como el propio conglomerado Brandesco del que forma parte.

En segundo lugar, Levy ajustar los precios. Concretamente, eliminar el control de precios del combustible, la energa y el transporte, para que los oligarcas financieros que poseen millones de acciones en dichos sectores puedan aumentarlos y ajustar su riqueza hacia arriba en miles de millones de dlares. Como resultado, las clases trabajadora y media tendrn que dedicar una parte mayor de sus menguados ingresos a combustible, transporte y energa.

En tercer lugar, Levy probablemente permitir que la moneda se debilite para promover las exportaciones agro-minerales bajo el pretexto de una mayor competitividad. Pero una disminucin del valor de la moneda incrementar el coste de las importaciones, especialmente de alimentos bsicos y bienes manufacturados. La devaluacin de facto ser ms dura para los millones de ciudadanos que no pueden asegurar sus ahorros y favorecer a los especuladores financieros capaces de capitalizar los movimientos de divisas. Por otra parte, estudios comparativos demuestran que una moneda ms barata no garantiza un aumento de las inversiones productivas.

En cuarto lugar, es fcil que Levy argumente que para atajar el dficit energtico producto de la sequa, que ha reducido la capacidad hidroelctrica de las presas brasileas, es preciso una reforma del sector (eufemismo utilizado para hablar de privatizacin). Seguramente propondr la liquidacin del gigante petrolero semipblico Petrobras y acelerar la privatizacin de la explotacin de los yacimientos en alta mar, en trminos favorables a los grandes bancos de inversin.

En quinto lugar, veremos a Levy reducir y eliminar las regulaciones medioambientales y empresariales, incluyendo las que afectan a la selva amaznica y a los derechos de los trabajadores y de los indgenas, a fin de facilitar la entrada y salida rpida de capital financiero.

Esta terapia de choque tendr profundas repercusiones sociales y econmicas en la sociedad brasilea. Segn todas las experiencias pasadas y presentes, dondequiera que los Chicago Boys (como el propio Levy) han aplicado su frmula de choque, se han producido profundas recesiones econmicas, retrocesos sociales y agitacin poltica.

Contradiciendo las expectativas de la presidenta Dilma, los recortes en el crdito, los salarios y la inversin pblica hundirn la economa y la llevarn del estancamiento a la recesin. El equilibrio presupuestario retrgrado disminuye la demanda y no fomenta los flujos del capital productivo. El sector con un crecimiento ms dinmico, la industria del automvil, se ver muy afectado por el aumento de impuestos sobre la compra de vehculos. Y lo mismo pasar con el sector de los electrodomsticos.

Hasta la fecha, la expansin de las inversiones pblicas ha sido la principal fuerza motriz del crecimiento (por pequeo que este sea en la actualidad). No existe ningn motivo racional para pensar que grandes flujos de capital privado vayan a absorber el descenso de actividad inversora pblica, especialmente en un mercado descendente. Ms an si, como probablemente suceder, la lucha de clases se intensifica a causa de la reduccin salarial y la disminucin del nivel de vida.

Como todos los fanticos del libre mercado, Levy argumentar que la recesin y la regresin son temporales, necesarias y que darn su fruto a largo plazo. Pero todos los pases que han sufrido recientemente esta frmula de choque han entrado en una recesin prolongada. En Grecia, Espaa, Italia y Portugal, la depresin inducida por las polticas de austeridad ha entrado en su sptimo ao y su deuda pblica contina creciendo!

Consecuencias reales de la terapia de choque

Tenemos que desechar las presunciones de estabilidad y crecimiento de estas polticas de austeridad defendidas por Levy y los de su clase y observar los resultados reales que producen.

Antes que nada, aumentarn las desigualdades, porque cualquier incremento de las ganancias se concentrar en las lites. Las desregulaciones y otras polticas fiscales y monetarias del gobierno profundizarn los desequilibrios de la economa, favoreciendo a los acreedores frente a los deudores, al capital extranjero frente a los fabricantes locales, a los propietarios de capital frente a los trabajadores asalariados, al sector privado frente al pblico.

De hecho, Levy asegurar la confianza del capital porque lo que se denomina confianza de los inversores se basa en una licencia sin trabas para expoliar el medio ambiente, reducir salarios y explotar un ejrcito de reserva de desempleados cada vez mayor.

Conclusin

La terapia de choque de Levy aumentar las tensiones de clase e inevitablemente provocar una ruptura del pacto social entre el rgimen del denominado Partido de los Trabajadores y los sindicatos, los trabajadores rurales sin tierra y los movimientos sociales urbanos.

En la tesitura de tener que afrontar el estancamiento econmico producto de la bajada de precios de las materias primas y la decisin del capital privado de retener las inversiones, Dilma Rousseff y la direccin del autodenominado Partido de los Trabajadores podran haber decidido socializar la economa, acabar con el capitalismo de amiguetes y aumentar la inversin pblica. En vez de eso, han optado por capitular. Dilma ha reciclado los programas ortodoxos neoliberales que Lula implement durante los primeros dos aos de su mandato.

En vez de movilizar a trabajadores y profesionales para llevar a cabo cambios estructurales ms profundos, Dilma y Lula cuentan con que el ala izquierda del partido expresar sus quejas, sus crticas y finalmente dar su conformidad. Cuentan con que los lderes fagocitados de la confederacin sindical (CUT) se contentarn con elevar la voz y realizar protestas simblicas sin capacidad para alterar la terapia de choque de Levy. No obstante, el alcance, profundidad y extremismo del denominado programa de ajuste y estabilizacin del ministro de finanzas provocar huelgas generales, primero de todo en el sector pblico. Los recortes en la industria del automvil y el aumento del desempleo darn lugar a acciones de lucha en el sector manufacturero. Los recortes en la inversin pblica y el incremento de los costes del transporte, la sanidad y la educacin reactivarn los movimientos urbanos de masas.

En menos de un ao, las polticas de choque de Dilma y Levy convertirn Brasil en un caldero hirviente de descontento social. Los gestos seudopopulistas y la retrica vaca de Lula no servirn para nada. Dilma no podr convencer a los trabajadores para que acepten el programa de austeridadde Levy (que favorece a las clases altas), sus incentivos para ganar la confianza de los mercados internacionales y las polticas internas que reducirn los ingresos de la inmensa mayora de la gente trabajadora.

Estas polticas agravarn la recesin y no servirn para resucitar el espritu animal de los empresarios. Despus de un ao de ms dolor sin curacin (salvo un incremento de los beneficios de financieros y exportadores agro-minerales), la presidenta Dilma deber afrontar los inevitables resultados polticos negativos que le supondr la prdida de apoyo de los trabajadores, la clase media y los campesinos pobres, sin ganar el apoyo de la lite empresarial y financiera (que tiene sus propios lderes polticos de confianza). Una vez puesto en marcha su programa de libre mercado radicalmente reaccionario y provocado el descontento popular masivo, Levy dimitir y retomar la presidencia Bradesco, el fondo de inversiones multimillonario, con la satisfaccin que produce el haber cumplido la misin.

Puede que Dilma reemplace a Levy e intente moderar su terapia de choque. Pero, para entonces, ya ser demasiado tarde y su respuesta ser demasiado limitada. El Partido de los Trabajadores acabar en el cubo de la basura de la historia. La decisin adoptada por Dilma al nombrar a Levy zar econmico es una declaracin de guerra de clases. Y para ganar una guerra de clases no podemos excluir que las polticas reaccionarias tengan que ser implementadas mediante el uso de violencia estatal: represin de las protestas masivas urbanas y desalojos salvajes de los trabajadores rurales sin tierra que ocupan pacficamente fincas improductivas.

El giro efectuado por el rgimen del Partido de los Trabajadores, desde un liberalismo inclusivo a un extremismo de libre mercado al estilo de Friedman radicalizar y polarizar a la sociedad brasilea. La oligarqua presionar para volver a militarizar la sociedad civil. Esto, a su vez, estimular el crecimiento de movimientos sociales con conciencia de clase, como los que acabaron con veinte aos de gobierno militar. Tal vez en esta ocasin la agitacin social no termine con el advenimiento de una democracia liberal; tal vez la prxima lucha aproxime a Brasil al socialismo democrtico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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