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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2014

Soberana y gobernanza digital

Sally Burch
alainet.org


Podemos imaginar la vida sin tecnologas digitales? Sin celular, sin SMS ni email, sin redes sociales; con semforos descompuestos, computadoras en huelga, centrales telefnicas colapsadas, congestin en los bancos, satlites desconectados y un largo etctera. Hace solo dos dcadas, desconocamos estos inconvenientes, y la pesadilla que sera tener que prescindir de ellas, ahora que las tecnologas digitales se han convertido en el sistema nervioso central de la economa, la informacin, la investigacin, la poltica, los modos de organizacin de la sociedad e incluso, en buena medida, de las formas de interrelacin personal.

Cabe, entonces, preguntarnos, qu implicaciones podra tener esta revolucin digital para nuestro futuro; cmo incidir en su rumbo; y cmo reducir la vulnerabilidad que engendra esta alta dependencia tecnolgica.

Al ser tan ubicuas, estas tecnologas se han vuelto transparentes: muchas veces ya ni las percibimos; y justamente por ello, poco nos preocupamos de considerar los riesgos o eventuales impactos negativos. Sin duda, las denuncias de Edward Snowden sobre ciberespionaje constituyeron un campanazo de alerta respecto a los peligros de un sistema capaz de vigilar a todo el mundo todo el tiempo. Pero las implicaciones son mucho ms amplias. Dejar al azar la evolucin de estos cambios significa, en la prctica, dejar que los determinen el mercado (mundial) u otros poderes, por fuera de criterios democrticos o del inters pblico, hecho que incide en la configuracin del poder mismo.[i]

EE.UU., la superpotencia en esta materia, lo tiene claro. Sus grandes corporaciones dominan casi todas las reas del quehacer digital, desde la infraestructura base de la red de redes, hasta el comercio electrnico, el mercado publicitario, los buscadores o el almacenamiento de datos[ii]. Para mantener su posicin dominante, el gobierno estadounidense defiende un mercado desregulado para sus corporaciones transnacionales (si bien con regulacin mxima en la proteccin de propiedad intelectual), que lo impulsa mediante la negociacin de tratados de libre comercio o en organismos mundiales como la Organizacin Mundial del Comercio. Asimismo, impulsa su supremaca tecnolgica, que abarca, la capacidad de vigilancia y espionaje, la minera (exploracin) de datos y el desarrollo de ciberarmas, entre otras. Y busca mantener el control de los mecanismos de gobernanza global de Internet.

En Amrica Latina, si bien los responsables polticos de la regin han ido entendiendo cada vez ms el alcance de esta revolucin digital y la importancia de sacarle provecho, parece haber an poca capacidad de respuesta respecto a sus implicaciones en trminos de redistribucin de poder, o frente al riesgo subyacente de exponer a los pases de la regin a nuevas formas de dependencia y neocolonialismo. Entre las reas clave de intervencin estaran la soberana y seguridad, y la gobernanza global.

Soberana y seguridad

El ciberespacio ha dejado de ser simplemente realidad virtual, al convertirse en el corazn de un sistema supranacional, que constituye una nueva dimensin del planeta, que se agrega al territorio, al subsuelo, a la atmsfera y al espacio ultraterrestre. Su particularidad es ser un espacio ilimitado; pero al igual que las otras dimensiones, puede ser colonizado y objeto de luchas de poder y dominio. Por lo tanto, ms all de su potencial para el desarrollo, tiene implicaciones fundamentales para la soberana nacional y regional; sin embargo, por ese mismo carcter supranacional, ningn pas puede ejercer esta soberana en forma aislada.

Este hecho, combinado con la lgica de convergencia de las nuevas tecnologas (todo es cdigo binario, entonces todo puede pasar por los mismos canales) implica que la creciente dependencia frente a los sistemas digitales, en casi todos los mbitos, crea una gran vulnerabilidad, en proporciones que nuestros pases no han conocido antes y que estn mal preparados para enfrentarla. Para citar un ejemplo, el 98% del trfico de Internet entre Amrica Latina y el resto del mundo, y un estimado 70 a 80% del trfico interno de la regin, transita por servidores en EE.UU. para llegar a su destino. O sea, un mensaje que se enva de Montevideo a Buenos Aires puede transitar por varios servidores de EE.UU. en su camino. Ello no solo aumenta el costo de las comunicaciones, sino que vulnera su seguridad.

La regin recin se est despertando a la necesidad de desarrollar una capacidad de soberana tecnolgica. La construccin en curso del anillo ptico suramericano, y el proyecto de un cable submarino entre Brasil y Europa, son signos positivos en este sentido, mas no suficientes.

Entre los temas a considerar con urgencia estn el cifrado de los mensajes como norma obligatoria para toda comunicacin. Brasil lo contempla en su Marco Digital, adoptado este ao; pero para ser efectivo se necesitan acuerdos internacionales.[iii] Un paso intermedio, ms sencillo de implementar, sera tener acuerdos entre pases que obliguen a sus empresas de telecomunicaciones a cifrar las comunicaciones entre ellas. Como punto de partida, podra acordarse en el marco de espacios de integracin como UNASUR. Adems, para mayor seguridad, sera conveniente no depender de los sistemas de cifrado desarrollados en potencias mundiales como EE.UU., al menos para las comunicaciones intrarregionales, lo cual implica desarrollar capacidades propias.

Tambin se podra pensar en la instalacin de grandes servidores nacionales y/o regionales para el almacenamiento seguro de datos en la nube, con legislaciones adecuadas para proteger la propiedad y confidencialidad.

Otro aspecto, quizs ms complejo de abordar, es la enorme influencia cultural que ejercen las empresas transnacionales de la comunicacin. Sus modelos comerciales y algoritmos determinan, en buena parte, las modalidades de las comunicaciones personales e institucionales: qu aparece primero en los buscadores, cmo nos interrelacionamos con amigos y seguidores en las redes sociales, cules noticias se destacan en Internet, etc. Si bien existen algunas iniciativas para desarrollar plataformas alternativas, no es fcil que despeguen, debido al fenmeno del efecto red, donde todos acuden al espacio ms exitoso. Se podra pensar en desarrollar alternativas propias a nivel regional?

A estos problemas se aaden el rastreo permanente del comportamiento en lnea de los usuarios que hacen estas empresas transnacionales de Internet; la apropiacin, sin autorizacin, de sus datos personales; el almacenamiento, procesamiento y venta de stos, cuando no su entrega a agencias de seguridad. Frente a ello, cuando menos hace falta reglamentar ciertos aspectos de cmo actan estas empresas en nuestros pases.

Gobernanza global de Internet

Al volverse un universo tan complejo, con tantas ramificaciones, la gobernanza de Internet ya no se puede encarar solo como una cuestin de especialistas de la informtica. Tiene mltiples implicaciones para polticas pblicas. Veamos, por ejemplo, el caso del poder de los monopolios. El efecto red de Internet tiende a generar lo que los economistas llaman monopolios naturales, que son espacios de concentracin de poder. Hace muchas dcadas que los Estados han reconocido la necesidad de adoptar leyes que limiten los monopolios privados, o de declarar ciertas reas estratgicas como servicios pblicos. No es solo para evitar distorsiones del mercado, sino porque permitir tales concentraciones de poder en un sector estratgico implica un peligro para la democracia misma: las empresas terminan controlando los Estados. Pero en el mbito global, qu organismo puede controlar los monopolios? Por ahora, no existe.

Otro ejemplo: la ciudadana est expuesta, mundialmente, al robo y la explotacin de sus datos personales en la nube por parte de empresas inescrupulosas o agencias de seguridad. Pero existe un vaco legal para saber qu legislacin se aplica para proteger sus derechos: la del pas donde vive, la del pas donde se ubica el servidor donde se almacenan los datos, o la del pas sede de la empresa. Tampoco existe organismo internacional responsable de zanjar estas situaciones.

Actualmente, en los crculos an estrechos que se preocupan de la gobernanza de Internet, se est librando una intensa pugna mundial sobre cmo se la debe configurar. Est claro que no ser viable mantener a futuro el statu quo, que es un sistema bajo tutela del gobierno estadounidense. Formalmente, el ICANN (Corporacin para la asignacin de nombres y nmeros en Internet, entidad no gubernamental, creada bajo ley estadounidense) tiene bajo su gestin la IANA (Autoridad de Nmeros Asignados de Internet), que asigna los nombres de dominio y nmeros IP, mediante contrato con el Departamento de Comercio de EEUU. Este contrato vence en 2015 y, segn ha anunciado Washington, ser traspasado a un organismo multisectorial, que podra ser la propia ICANN reconfigurada. En cuanto a las decisiones en el plano de la infraestructura de Internet, se toman en el IETF (Internet Engineering Task Force), donde participa principalmente el sector privado. Si bien el rol de estos organismos es esencialmente tcnico, es sabido que las decisiones tcnicas a veces implican aspectos polticos.

EE.UU. defiende el modelo de gobierno multisectorial en pie de igualdad (equal-footing multistakeholderism donde gobiernos, sector privado y sociedad civil tendran voz y poder igual en las decisiones), lo que implica, en la prctica, que una corporacin privada tendra poder de veto sobre cualquier decisin de poltica pblica que le afecte. Asimismo, rechaza cualquier sistema multilateral en el marco de Naciones Unidas con el argumento de que la pugna entre gobiernos terminara fraccionando o balcanizando la Internet. Es un sistema diseado para asegurar la mayor impunidad de las grandes corporaciones de Internet.

Varios gobiernos no estn conformes. China, por ejemplo, pas que ya cuenta con casi una cuarta parte de los internautas del mundo, acaba de anunciar que s defiende una sola Internet global, pero afirmando su derecho de poder participar en su gobernanza. En tal sentido, ha expresado su disposicin a integrar el Consejo de un ICANN renovado, siempre y cuando este se disocie del contrato suscrito con el gobierno de EEUU.[iv]

En este escenario, acaba de emerger un nuevo espacio: la llamada Iniciativa NetMundial (INM), lanzada por el Foro Econmico Mundial (FEM), la cual ha conseguido el respaldo de ICANN y del CGI.br (Comit Gestor de Internet de Brasil). La INM, que se ha apropiado del nombre de la reunin multisectorial que Brasil organiz en abril pasado, pretende ser un espacio multisectorial que opere desde las bases, con miras a tratar cuestiones que los otros organismos existentes no abordan, tales como las cuestiones relativas al uso de Internet (como la libertad de expresin, la privacidad, el ciberdelito, etc.)[v]. Es decir, temas de poltica pblica.

La invitacin a actores de la sociedad civil a nombrar representantes al Consejo de Coordinacin desat un intenso debate y divisin de aguas en los crculos (an bastante especializados) de sociedad civil que siguen estos temas.

La Coalicin por una Internet Justa y Equitativa (Just Net) emiti un pronunciamiento deslindndose de la iniciativa, en la cual expresa preocupacin por el asalto neoliberal a la democracia que se est dando en el rea de la gobernanza global, que ha significado el descuido de la creciente desigualdad econmica y social, en defensa de los intereses del 1% global. En este marco, seala, est claro que este asalto ha priorizado la gobernanza de Internet, por muchas razones: La primera es que es un territorio en el que los mecanismos y modelos de gobernanza an estn en construccin. Es evidentemente ms fcil captar los procesos y protocolos de gobernanza donde no existen an o que son dbiles, que presionar contra estructuras y mecanismos preexistentes. Segundo, en la medida en que exista una autoridad estatal en el mbito de la gobernanza de Internet, estas riendas de tecno-gobierno estn firmemente en manos del gobierno estadounidense, principal aliado y beneficiario de la ofensiva neoliberal[vi].

Al sealar que esta es una coyuntura decisiva para la gobernanza global, Just Net apela al gobierno de Brasil y a las organizaciones de la sociedad civil a repensar su apoyo a una iniciativa impulsada por el Foro Econmico Mundial.

Para los pases latinoamericanos, abordar estos temas de soberana, ciberseguridad y la participacin en la gobernanza global de Internet podra ser mucho ms efectivo si se lo hace con polticas concertadas y actuando como bloque, que si se procede en forma individual. Unasur, por cierto, ha dado un primer paso hacia la elaboracin de una poltica de ciberseguridad y ciberdefensa en el Consejo de Defensa. Pero en muchos aspectos sigue siendo un tema pendiente.

- Sally Burch es periodista e integrante del Consejo de ALAI.

Este texto es parte de la Revista Amrica Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "Amrica Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml



[i] Sobre estos temas, ver la revista Internet, poder y democracia, Amrica Latina en Movimiento, No 494, abril 2014. http://www.alainet.org/publica/494.phtml

[ii] Ver la entrevista con Robert McChesney: Cmo desmonopolizar Internet, http://www.alainet.org/active/72995

[iii] Esto se vuelve ms factible ya que los varios organismos internacionales de Internet, incluyendo la Internet Society (ISOC), lo estn planteando como necesidad.

[iv] Ver https://www.youtube.com/watch?v=bhFk-fcuTEM&feature=youtu.be

[v] https://www.netmundial.org/es/preguntas-frecuentes

[vi] http://justnetcoalition.org/NMI-neoliberal-caravan



Fuente: http://alainet.org/active/79703&lang=es


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