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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2014

La guerra que fue el comienzo de todas las guerras

Greg Grandin
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


De cmo la guerra de Iraq empez en Panam

Introduccin de Tom Engelhardt

Despus de tantos aos y tantas guerras, es fcil olvidar lo que fue un xito televisivo total: la primera guerra del Golfo, la de 1991. Si acaso ya no os acordis por qu deberais recordarla? aquella fue la guerra en la que se enterr para siempre la derrota estadounidense en Vietnam y seal el advenimiento de la mayor Gran Potencia de la historia mundial despus de la desaparicin de la Unin Sovitica: Estados Unidos. La primera invasin parcial de Iraq, con su milln largo de extras uniformados, sus enormes decorados y los seis meses de su preproduccin, llenos de milagros logsticos, fueron algo digno de ser visto. Durante todo el invierno de 1990, la produccin nos adelant sus prximas atracciones, las muchas variaciones sobre enfrentamiento en el Golfo, con Saddam Hussein, el tipo con el seo fruncido y el bigote negro que hasta la noche anterior haba sido el hombre de Washington en Bagdad.

Esas imgenes anticipadas de las guerras por venir acicatearon a los televidentes estadounidenses con la promesa de una posible apertura en enero de una superproduccin a escala nacional. Cuando esta lleg, la produccin no decepcion. Tena sus deslumbrantes grficos al estilo de Star Wars, sus propios temas musicales y logotipos, y su sorprendente inicio programado para la hora de mxima audiencia (unos fuegos artificiales en le cielo de Bagdad propios de Disneylandia). Como un show que era, fue calibrado para controlar los estremecimientos, la ansiedad y el alivio con los primeros misiles guiados por lser; un espectacular son et lumire que nos condujo hasta el triunfal helicptero descendiendo sobre la embajada de Estados Unidos en Kuwait (que no era otra cosa que un replay al revs de las ltimas e indelebles imgenes de los helicpteros huyendo de Saigon).

Qu show fue esa guerra! Una especie de largo comercial parecido a aquellos de los fabricantes de juguetes de la dcada anterior que haban convertido los dibujos animados de la TV en catlogos animados de juguetera. Fue como si toda la poca posterior a Vietnam hubiera sido una preparacin para ese anuncio de 43 das de duracin, un intento de vender en el mercado nacional y en el internacional el renacimiento del poder estadounidense y a la vez los distintos sistemas de armas que estaban renovando ese poder. De este modo, la guerra del Golfo de 1991 pregon los aspectos de avanzada de los dos productos de exportacin ms importantes de EEUU: las armas y el entretenimiento.

Casi un cuarto de siglo ms tarde, en medio de los escombros de un catico Gran Oriente Medio, la tercera guerra estadounidense de Iraq se dilata, y los funcionarios de Washington insisten en que an quedan unos aos por delante. Mientras tanto, Iraq, despus de haber sufrido dos invasiones estadounidenses, una larga ocupacin y un tiempo de reconstruccin (que ha terminado siendo un tiempo de gran deconstruccin), as como en medio de su propio territorio el nacimiento de un miniestado petrolero y yihadista, y ltimamente la amenaza de una divisin en tres cantones (shi, sunn y kurdo). Con todo lo que ha pasado all en los pasados 24 aos, quin se acuerda de las glorias triunfalistas del primer conflicto armado en el Golfo? Sin embargo, hay una certeza indudable: no importa cuntos puedan ser quienes todava recuerden los acontecimientos ms destacados de ese momento. Son an menos quienes recuerdan la guerra de EEUU en la que, en cierto sentido, comenz todo; la guerra que Greg Grandin, colaborador de TomDispatch y autor de The Empire of Necessity: Slavery, Freedom, and Deception in the New World nos trae hoy: la invasin de Panam.

* * *

El 25 aniversario de la olvidada invasin de Panam

Conforme terminamos otro ao de interminable guerra en Washington, es posible que sea el mejor momento para reflexionar sobre la La guerra que fue el comienzo de todas las guerras, o al menos la guerra con la que Washington empez la sucesin de guerras posterior a la Guerra Fra: la invasin de Panam.

Hace 25 aos, en la maana del 20 de diciembre de 1989, el presidente George H.W. Bush lanz la operacin Causa justa, y envi decenas de miles de soldados y cientos de aviones a Panam para cumplir la orden de detencin cursada contra Manuel Noriega, acusado de narcotrfico. Las tropas controlaron rpidamente todas las instalaciones estratgicas, incluyendo el principal aeropuerto del pas, varias bases militares y los puertos. Noriega se escondi pero el 3 de enero se rindi y entonces fue extraditado oficialmente a Estados Unidos para iniciarle juicio. Poco tiempo despus la mayor parte de la fuerza invasora estadounidense abandon el pas.

Entrada y salida. Rpido y sencillo. Un plan de invasin y una retirada estratgica en un solo paquete. Y funcion, haciendo de la operacin Causa justa una de las acciones militares ms exitosas de la historia de Estados Unidos. Al menos en sus aspectos tcticos.

Hubo bajas. Murieron ms de 20 soldados estadounidenses y entre 300 y 500 miembros del ejrcito panameo. No hay acuerdo en relacin con el nmero de civiles muertos. Washington sostiene que fueron unos pocos. El Comando Sur del Pentgono dice que fueron unos pocos centenares. Pero otros acusan a los oficiales estadounidenses de no haberse molestado en contar los muertos en El Chorrillo, un barrio pobre la ciudad de Panam bombardeado indiscriminadamente por los aviones de EEUU porque se supona que era un bastin de apoyo a Noriega. Organizaciones de base de derechos humanos reclaman que los civiles de civiles muertos fueron miles y los desplazados, decenas de miles.

Tal como escribi Human Rights Watch, incluso con las estimaciones ms prudentes, las cifras de vctimas civiles sugeran que el principio de proporcionalidad y el deber de minimizar el dao a civiles... no fueron escrupulosamente observados por las fuerzas de invasin de EEUU. Esta es una manera demasiado suave de explicar los hechos cuando se trata del bombardeo indiscriminado de una poblacin civil, pero al menos se hizo la puntualizacin. Los civiles no fueron advertidos. Los helicpteros Cobra y Apache que llegaron volando sobre las colinas no se molestaron en anunciar su inminente arribo haciendo sonar a todo volumen La cabalgata de las valquirias de Wagner (como en Apocalipsis now). El sismgrafo de la Universidad de Panam detect 442 explosiones mayores en las primeras 12 horas de invasin, aproximadamente una bomba cada dos minutos. Los incendios envolvieron las casas del barrio, la mayor parte de madera, y destruyeron unas 4.000 viviendas. Algunos residentes del lugar empezaron llamar Guernica o Pequea Hiroshima a su barrio. Poco acabadas las hostilidades, llegaron unas mquinas topadoras que excavaron fosas comunes y empujaron los cuerpos dentro de ellas. Los enterraron como si fueran perros, dijo la madre de uno de los civiles muertos.

En el medio del periodo que va de la cada del Muro de Berln 9 de noviembre de 1989 al inicio de la primera guerra del Golfo 17 de enero de 1991, la operacin Causa justa podra ser tomada como una curiosidad de una poca casi olvidada, y su efemrides apenas merecera una mencin. Desde entonces han ocurrido muchos acontecimientos que sacudieron el mundo. Sin embargo, la invasin de Panam debera ser recordada como un hecho importante. Despus de todo, ayuda a explicar muchos de esos acontecimientos. De hecho, es imposible captar la substancial deriva del militarismo estadounidense en los tiempos que siguieron al 11-S cmo la unilateralidad y la prevencin del cambio de rgimen se convirti en una opcin aceptable de poltica exterior, cmo la promocin de la democracia se convirti en el ingrediente fundamental de la estrategia de defensa y cmo la guerra se convirti en una marca de espectculo pblico sin entender la invasin de Panam.

Nuestro hombre en Panam

La operacin Causa justa se realiz de forma unilateral, sin la sancin de Naciones Unidas ni de la Organizacin de Estados Americanos (OEA). Adems, la invasin fue la primera operacin militar despus del fin de la Guerra Fra que se hizo en nombre de la democracia: democracia militante iba a llamar George W. Bush a lo que el Pentgono instalara unilateralmente en Panam.

Sin embargo, la campaa para capturar a Noriega no empez con unas metas tan ambiciosas. Durante aos, mientras Saddam Hussein era el hombre de Washington en Iraq, Noriega tambin era una baza de la CIA y aliado de Washington en Panam. Era una pieza clave en la oscura red de anticomunistas, tiranos y narcotraficantes que pusieron en pie lo que se convertira en la Contra. Que, por si lo habis olvidado, fue una conspiracin en la que estaba involucrado el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Ronald Reagan para vender misiles de ltima generacin a los ayatollahs iranes y luego desviar los dineros obtenidos hacia la ayuda de los rebeldes anticomunistas de Nicaragua [la Contra] con la intencin de desestabilizar el gobierno sandinista. La utilidad de Noriega para Washington se agot en 1986, despus de que el periodista Seymour Hersh publicara una investigacin en el New York Times que le vinculaba con el trfico de drogas. Se descubri as que el autcrata panameo trabajaba a dos bandas. Noriega era nuestro hombre, pero aparentemente tambin informaba sobre nosotros a la inteligencia cubana.

De cualquier modo, cuando en enero de 1989 George Bush padre se hizo cargo de la presidencia de EEUU, Panam no era un asunto importante en su agenda de poltica exterior. Refirindose al proceso por el cual, en menos de un ao, Noriega se convertira en el autcrata ms perseguido, el asesor en seguridad Nacional Brent Snowcroft deca: En realidad, no puedo describir la sucesin de acontecimientos que nos llev por ese camino... Estaba Noriega traficando con drogas y esas cosas? Seguro que s, pero mucha gente hace lo mismo. Le estaba tocando las narices a Estados Unidos? S, claro.

Keystone Kops...

La poltica nacional proporcion el punto crtico para la accin militar. Aunque con poco entusiasmo, durante la mayor parte de 1989, los funcionarios de la administracin Bush estuvieron pidiendo un golpe contra Noriega. Aun as estaban completamente desprevenidos cuando en octubre empezaron a darse los primeros pasos para ese golpe. En ese momento, la Casa Blanca estaba notablemente a ciegas. No tena una informacin clara de lo que en realidad estaba sucediendo. Para entonces, todos estbamos de acuerdo en que sencillamente tenamos muy poco para ir avanzando, inform tiempo despus el secretario de defensa Dick Cheney. En ese momento haba mucha confusin porque en Panam haba mucha confusin.

Estbamos viviendo una especie de Keystone Kops, as record Snowcroft la situacin, sin saber qu hacer ni a quin apoyar. Cuando Noriega recuper la iniciativa, Bush fue muy criticado por el Congresos y los medios. Esto le anim a actuar. Snowcroft recuerda el mpetu que llev a la invasin: Es posible que estuviramos buscando la posibilidad de mostrar que no estbamos tan liados como deca el Congreso constantemente, ni ramos tan tmidos como mucha gente expresaba. La administracin tena que encontrar una forma de responder a aquel factor pelele, como dijo Snowcroft.

Un impulso hecho para la accin; as actuaron las presiones para, dados los hechos, encontrar una justificacin apropiada para la accin. Muy poco despus del fracasado golpe, Cheney declar en Newshour, de la cadena PBS que el nico objetivo de Estados Unidos en Panam era salvaguardar la vida de los estadounidenses y proteger los intereses de EEUU mediante la defensa de ese crucial va de navegacin entre el Atlntico y el Pacfico: el canal de Panam. No estamos all, enfatiz, para cambiar el gobierno de Panam. Seal tambin que la Casa Blanca no tena planes para actuar unilateralmente contra los deseos de la Organizacin de Estados Americanos y sacar a Noriega del pas. El clamor y la indignacin que percibimos de un extremo al otro del hemisferio, dijo,... despierta serias dudas acerca de la evolucin de la accin.

Esto se daba hacia la mitad de octubre. Qu diferente sera todo dos meses despus. El 20 de diciembre, la campaa contra Noriega haba pasado de ser algo incidental los policas de Keystone Kops trastabillando en la oscuridad a ser una accin transformadora: la administracin Bush acabara rehaciendo el gobierno panameo y, de paso, la ley internacional.

.... encienden un fuego arrasador

Cheney no estaba equivocado cuando habl de clamor e indignacin. Todos los pases de la Organizacin de Estados Americanos excepto Estados Unidos votaron en contra de la invasin de Panam, pero en ese momento nada podra haber importado menos.

Lo que cambi todo fue la cada del Muro de Berln justo un mes antes de la invasin. Paradjicamente, mientras la influencia de la Unin Sovitica en su patio trasero (la Europa oriental) se deshilachaba, Washington se vio con ms margen de maniobra en su propio patio trasero (Amrica latina). Adems, el colapso del comunismo sovitico brind a la Casa Blanca una oportunidad para avanzar en una ofensiva de contenido ideolgico y moral. Y sucedi que en ese momento la invasin de Panam estaba en primera lnea.

Como pasa en la mayor parte de las acciones militares, los invasores tenan un abanico de justificaciones para esgrimir pero, en esa coyuntura, el objetivo de instalar un rgimen democrtico en el poder volvi locos a las altas esferas. Al adoptar ese motivo para ir a la guerra, Washington estaba en efecto modificando radicalmente las condiciones de la diplomacia internacional. En el centro mismo de sus argumentos estaba la idea de que la democracia (tal como la defini la administracin Bush) estaba por encima del principio de la soberana nacional.

Las naciones latinoamericanas reconocieron inmediatamente la amenaza implcita. Despus de todo, de acuerdo con el historiador John Coatsworth, entre 1898 y 1994 el gobierno de EEUU derrib 41 gobiernos en Amrica latina y muchos de esos cambios de rgimen se realizaron con el pretexto, como Woodrow Wilson lo dej claro en relacin con Mxico, para que los latinoamericanos aprendieran a elegir buenos hombres. La resistencia de los latinoamericanos solo sirvi para que el embajador de Bush ante la OEA, Luigi R. Einaudi, redoblara la apuesta tica. Rpida y explcitamente vincul el ataque contra Panam con la ola de movimientos democrticos que haba recorrido la Europa Oriental. Hoy da estamos viviendo tiempos histricos, les dijo enfticamente a sus colegas delegados de la OEA dos das despus de la invasin, unos tiempos en los que un gran principio se extiende por el mundo como un fuego arrasador. Ese principio, como todos sabemos, es la idea revolucionaria de que el pueblo es el soberano, no los gobiernos.

Las palabras de Einaudi tocaron todos los puntos que pronto, en el siglo siguiente, seran tan conocidos en la Agenda por la Libertad de George W. Bush; la idea de que la democracia definida por Washington era un valor universal, de que la historia era el movimiento hacia la realizacin de ese valor y de que cualquier pas o persona que se interpusiera en el camino de esa realizacin sera destruido.

Con la cada del Muro de Berln, dijo Einaudi, la democracia se ha hecho con la fuerza de la necesidad histrica. Era innecesario aclarar que, un ao despus de su victoria oficial en la Guerra Fra y en su calidad de superpotencia nica del planeta Tierra, Estados Unidos sera el encargado de ejecutar tal necesidad histrica. El hecho de que los luchadores latinoamericanos por la libertad hubieran estado peleando durante largo tiempo contra estados y escuadrones de la muerte apoyados por EEUU y la derecha anticomunista estadounidense no mereci la menor mencin del embajador.

En el caso de Panam, la democracia subi rpidamente en la lista de preseleccionados candidatos de casus belli.

En el discurso del 20 de diciembre en el que el presidente Bush anunci al pas la invasin puso la democracia como la segunda razn para ir a la guerra, justo por detrs de la salvaguarda de la vida de los estadounidenses, pero por delante del combate contra el narcotrfico o la proteccin del Canal de Panam. El da siguiente, en una conferencia de prensa, la democracia haba trepado a lo ms alto de la lista; entonces el presidente empez diciendo que Nuestros esfuerzos para favorecer un proceso hacia la democracia en Panam y para garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses estn ahora en su segundo da.

George Will, el experto conservador, se dio cuenta rpidamente de la importancia de esta nueva justificacin post-Guerra Fra para la accin militar. En una columna titulada Las drogas y el Canal son algo secundario; la restauracin de la democracia fue razn suficiente para actuar, alababa la invasin por hacer hincapi en la restauracin de la democracia, y agreg que, al hacerlo, el presidente se sita plenamente en una tradicin que tiene un distinguido historial. Una tradicin que sostiene que el inters nacional fundamental de Estados Unidos es ser Estados Unidos y que la identidad nacional (su sentido de s mismo, su peculiar determinacin de ser) es inseparable del compromiso de extender, no una agresiva universalizacin sino un avance civilizador, la propuesta a la que nosotros, nicos entre todas las naciones, estamos consagrados, como decan los grandes estadounidenses.

Esto era pasar de Keystone Kops a John Paine en apenas dos meses, el tiempo que necesit la Casa Blanca para aduearse de la modificacin radical de los trminos con los que Estados Unidos comprometa al mundo entero. En esta tarea, no solo derribaba a Manuel Noriega, sino tambin los hasta entonces cimientos del orden multilateral liberal: la nocin de la soberana nacional.

Oscuridad hasta la luz

En comparacin con las operaciones militares del pasado, la forma en que se inform de la invasin fue un salto cualitativo en cuanto a escala, intensidad y visibilidad. Pensad en el bombardeo ilegal de Camboya ordenado en 1969 por Richard Nixon y su asesor en Seguridad nacional Henry Kissinger, y mantenido con total secretismo durante ms de cinco aos, o en la demora a menudo, de un da entero que haba entre las acciones en Vietnam y el momento en que se informaba sobre ellas.

Por el contrario, la cobertura de la guerra de Panam se hizo con una inmediatez total, prcticamente presencial. Un notable estallido de periodismo de conmocin y pavor (antes de que se inventara la frase conmocin y pavor) cuya intencin era atrapar y mantener la atencin del pblico. La operacin Causa justa fue uno de los conflictos armados ms breves en la historia militar de Estados Unidos, escribi el brigadier general John Brown, historiador del Centro de Historia Militar del ejrcito de EEUU. Tambin fue extraordinariamente complejo, ya que implic el despliegue de miles de personas y equipos desde instalaciones militares distantes y el ataque contra casi dos docenas de objetivos en un lapso de 24 horas... Causa justa represent la inauguracin de una nueva poca de la proyeccin del poder militar estadounidense: velocidad, cantidad y precisin, todo ello junto con la inmediata visibilidad pblica.

Bueno, al menos cierta dosis de visibilidad. La devastacin en el barrio de El Chorrillo, por supuesto, fue ignorada por los medios estadounidenses.

En este sentido, la invasin de Panam fue el olvidado precalentamiento para la primera guerra del Golfo que tuvo lugar poco ms de un ao despus. Este ataque fue especficamente diseado para que fuera visto por todo el planeta. Las bombas inteligentes iluminaron el cielo de Bagdad y las cmaras de TV lo estaban grabando en tiempo real. Aparecieron los nuevos equipos de visin nocturna, la comunicacin satelital en simultneo y la televisin por cable (lo mismo que algunos ex comandantes estadounidenses preparados para relatar la guerra en el estilo de los comentaristas de ftbol, con profusin de repeticiones al momento). Todo esto permiti el consumo generalizado de un tecno-show aparentemente omnipotente que, al menos durante un breve tiempo, ayud a consolidar una aprobacin masiva; adems, la intencin era dar una leccin y al mismo tiempo una advertencia al resto del mundo. Por dios, dijo Bush en tono triunfal, de una vez por todas, le hemos dado una patada al sndrome de Vietman.

Fue una embriagadora forma de triunfalismo que habra de ensear, a aquellos que estaban en Washington, exactamente lo que no se deba hacer en relacin con la guerra y el mundo.

La Justicia es nuestra marca

En la mitologa del militarismo estadounidense que se ha hecho fuerte desde las desastrosas guerras de George W. Bush en Afganistn e Iraq, su padre George H.W. Bush es visto frecuentemente como un paradigma de prudencia sobre todo cuando se le compara con la locura incansable del ms tarde vicepresidente Dick Cheney, del secretario de defensa Donald Rumsfelf y del subsecretario de defensa Paul Wolfowitz. Al fin y al cabo, la agenda de estos personajes sostena que la mesinica misin de Estados Unidos no solo era librar al mundo de los hacedores del mal sino tambin del mismsimo mal. Por el contrario, Bush padre nos han dicho reconoca los lmites del poder de Estados Unidos. Era un realista, y su acotada guerra del Golfo fue una guerra de necesidad, mientras que la invasin de su hijo (en 2003) fue una catastrfica guerra de eleccin. Pero fue el padre el primero en fabricar una agenda para la libertad para legitimar la ilegal invasin de Panam.

De la misma manera, la moderacin de Colin Powell, el secretario de defensa de George W. Bush, fue frecuentemente contrastada favorablemente con la precipitacin de los neocon en los aos que siguieron al 11-S. En 1989, mientras era presidente da la junta de comandantes, Powell estaba impaciente por capturar a Noriega. En las discusiones que condujeron a la invasin, l abogaba vigorosamente por una accin militar en la creencia de que brindaba una oportunidad para probar lo que luego llegara a ser la doctrina Powell. Con la intencin de garantizar que nunca volvera a haber otro Vietnam o derrota militar estadounidense del tipo que fuera, esta doctrina se basara en un conjunto de preguntas clave que deban hacerse antes de cualquier operacin en la que se emplearan fuerzas de infantera y limitaran las operaciones militares a unos objetivos definidos. Entre ellas estaban: La accin que se emprenda ser en respuesta a una amenaza directa a la seguridad nacional? Tenemos una meta clara? Existe una estrategia de salida?

Powell fue el primero que permiti que el nuevo estilo estadounidense de guerra se instalara en su cabeza e insistiera en un nombre ms exaltado que fuera la marca de las futuras guerras, uno que acabara con la propia idea de esos lmites que tericamente l estaba tratando de establecer. Tal como lo vena haciendo el Pentgono, los planes operacionales para la detencin de Noriega llevaran el nombre sin significado alguno de Cuchara azul. Eso, escribi Powell en My American Journey, no tiene nada que ver con un entusiasta llamado a las armas... [Entonces] le dimos vueltas a unas cuantas ideas y finalmente nos quedamos con Causa justa. Adems de que la expresin sonaba inspiradora, haba algo que me gustaba: hasta nuestros crticos ms duros tendran que decir Causa justa cuando nos denunciaran.

Dado que el anhelo de justicia es ilimitado, es difcil ver cul puede ser tu estrategia de salida una vez que la has convertido en tu causa. Recordad que el nombre que George W. Bush le dio a su primera Guerra Total contra el Terror fue el tan poco modesto de Operacin Justicia Infinita.

Powell dijo que en la vspera de la invasin titubeaba y se preguntaba si en realidad ese era el mejor rumbo de accin, pero que lanz un grito cuando supo que haban encontrado a Noriega. Unas horas antes de la invasin ya haba jurado un nuevo presidente de Panam en Fort Clayton, una base militar de EEUU en la Zona del Canal.

He aqu la leccin que Powell extrajo de Panam: la invasin, escribi, haba confirmado todas sus convicciones sobre los 20 aos precedentes, desde los das de dudas relativas a Vietnam. Tener un objetivo poltico claro y ceirse a l. Usar toda la fuerza necesaria, y no pedir disculpas por haberse excedido si eso haba funcionado... Mientras escribo estas palabras, casi seis aos despus de Causa justa, con el seor Noriega condenado por trfico de drogas y preso en una celda de una crcel de EEUU. Despus de eso, Panam tiene una nueva fuerza de seguridad y el pas sigue siendo una democracia.

Esta apreciacin es de 1995. Desde un mirador ms tardo, los juicios histricos no son tan optimistas. Como dijo Thomas Pickering, embajador estadounidense en Naciones Unidas en tiempos de George H.W. Bush, sobre la operacin Causa justa: Habiendo usado la fuerza en Panam... en Washington haba una propensin a pensar que la fuerza puede proporcionar una solucin ms rpida, ms eficaz y ms quirrgica que la diplomacia. La fcil captura de Noriega signific que la nocin de que haba que implicar a la comunidad internacional... fue ignorada.

Iraq 2003 fue toda esa falta de visin de futuro al ciento por ciento, dijo Pickering, bamos a hacerlo todo por nuestra cuenta. Y lo hicimos.

Para decirlo de otro modo: el camino de Bagdad pasaba por la Ciudad de Panam. Fue la invasin realizada por George H.W. Bush de ese pequeo y humilde pas hace 25 aos lo que inaugur la poca del unilateralismo preventivo, utiliz las expresiones democracia y libertad tanto para justificar la guerra como para elaborar una oportuna marca. Ms tarde, despus del 11-S, cuando George W. insisti en que la idea de soberana nacional era una cosa del pasado y dijo que nada se iba a interponer ni siquiera, ciertamente, la opinin de la comunidad internacional en el camino de la gran misin de Estados Unidos, que era extender los beneficios de la libertad por todo el orbe, lo que l estaba haciendo era derramar ms combustible sobre el fuego arrasador encendido por su padre. Un fuego arrasador que algunos en Panam compararon con una pequea Hiroshima.

Greg Grandin, colaborador regular de TomDispatch, es autor de numerosos libros, el ms reciente de los cuales es The Empire of Necessity: Slavery, Freedom, and Deception in the New World finalista del Premio Samuel Johns, que fue ungido por Maureen Corrigan, de Fresh Air, como el mejor libro del ao. Tambin fue el mejor de en las listas de Wall Street Journal, Boston Globe y Financial Times. Escribe en el blog de la revista de The Nation y ensea en la Universidad de Nueva York.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175937/tomgram%3A_greg_grandin%2C_how_the_iraq_war_began_in_panama/#more



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