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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2014

La guerra econmica en Venezuela
Ha sido Maduro fiel al legado de Chvez?

Steve Ellner
New Left Project

Traducido para Rebelin por el autor


Casi dos aos despus de la muerte del Comandante Hugo Chvez, la pregunta clave que muchos de la izquierda estn debatiendo en Venezuela y otras partes es: sus sucesores son fieles a su legado, o est el proceso revolucionario estancado o, peor an, en retroceso? Los agudos problemas que han aquejado a Venezuela durante los ltimos aos parecieran convencer a algunos Chavistas que la revolucin ha sido traicionada, o en el mejor de los casos, que a Maduro le falta por completo la astucia poltica de Chvez. Una de las principales dificultades es la escasez de numerosos productos, incluyendo los de primera necesidad, y una tasa de inflacin por encima de 60 porciento. Segn Maduro, ambos problemas forman parte de una guerra econmica llevada a cabo por intereses poderosos con el fin de desestabilizar a Venezuela. Las dificultades del gobierno incluyen tambin el problema universalmente reconocido de la corrupcin.

Estos flagelos tambin estuvieron presentes durante el gobierno de Chvez, aunque con menor intensidad, y de todos modos l los enfrent con ahnco. Su respuesta a la escasez de productos bsicos que lleg a ser particularmente fuerte en 2007 e influy el resultado del referndum sobre la propuesta reforma constitucional fue decretar numerosas expropiaciones. En 2009, enfrent el problema de la corrupcin que condujo a una crisis financiera al encarcelar por lo menos diecisis banqueros incluyendo el hermano de un ministro de mucha confianza, Jesse Chacn, y ordenar la detencin de cerca de 40 ms que se fugaron del pas, al mismo tiempo que nacionaliz trece bancos.

Chavistas radicales sealan que a Maduro le falta este tipo de audacia. Critican, por ejemplo, la decisin de reemplazar la consigna chavista Chvez Vive, la Lucha Sigue! con Chvez Vive, la Patria Sigue! como indicativo de un retroceso poltico y una merma del fervor revolucionario de la dirigencia chavista. Un Chavista radical concluy que con este tipo de modificacin retrica Chvez est frente a una segunda muerte y desde la revolucin. (1) Los radicales tambin cuestionaron la lgica implcita en la propuesta dilogo de paz con los lderes de la oposicin y el sector empresarial que fue diseado para controlar las protestas violentas que estremecieron a Venezuela en los primeros meses de 2014. Los radicales estaban convencidos que esas conversaciones abrieron las puertas a concesiones a los enemigos histricos de la revolucin bolivariana. Antonio Aponte y Toby Valderrama, este un ex-guerrillero a quien Maduro ha atacado personalmente, escribieron Es hora de decir nos equivocamos: Quisimos ahorrarle sacrificios a la sociedad, tendimos la mano a la burguesa, cometimos la candidez de querer construir la paz con los enemigos de la paz.quisimos controlar el monstruo capitalista que es incontrolable. (2)

Estas crticas conducen a la pregunta cmo evaluar un gobierno comprometido con el camino democrtico gradual para lograr el cambio de largo alcance en el contexto de la polarizacin extrema y el conflicto? Un periodo de calma en el proceso de cambio, incluyendo entendimientos con los adversarios, significa necesariamente una seal que todo est perdido, como alegan a veces aquellos que invocan el trmino de la revolucin permanente? Ciertamente, la historia est repleta de ejemplos de gobiernos comprometidos con la transformacin del pas que, despus de avances iniciales, empiezan a echar atrs y terminan abandonando por completo la lucha. Por otro lado, la consigna de Lenin de un paso hacia atrs para luego dar dos pasos hacia adelante (en referencia a la Nueva Poltica Econmica) puede ser aplicada a Venezuela bajo Maduro, como algunos Chavistas moderados alegan. Finalmente, cules son los asuntos que debemos examinar con el fin de determinar la validez de la afirmacin que Maduro ha heredado el manto revolucionario de Chvez? Y cules son los asuntos que no son particularmente relevantes a esta discusin, pero que algunos izquierdistas analizan en un esfuerzo, probablemente equivocado, de definir la orientacin ideolgica del gobierno de Maduro?

Los aciertos del gobierno de Maduro y sus limitaciones

Una de las claves del xito poltico de Chvez fue su estrategia de aprovecharse de cada victoria electoral y no-electoral para acometer inmediatamente medidas que profundizaban el proceso de cambio, iniciaban una nueva etapa en la transformacin del pas y golpeaban a los adversarios. Por ejemplo, varias victorias electorales durante los primeros dos aos del gobierno de Chvez abrieron el camino para la legislacin anti-neoliberal controvertida en noviembre de 2001, incluyendo la Ley de Tierras y la Ley Orgnica de Hidrocarburos. Las derrotas del golpe del estado de 2002 y el paro petrolero de 2002-2003 crearon las condiciones que hicieron polticamente factible el anuncio de Chvez de su intencin de combatir al imperialismo. Similarmente, la derrota del referndum revocatorio en 2004 condujo a su declaracin del socialismo como la meta principal de su gobierno. Su re-eleccin en 2006 con el porcentaje de votos ms alto en la historia moderna del pas se aprovech para nacionalizar telecomunicaciones, electricidad, acero, cemento y otras industrias estratgicas.

En 2014 Maduro rompi con esa estrategia de radicalizacin. En mayo, el gobierno emergi victorioso de tres meses de desobediencia civil combinado con actos de violencia (conocidos como la guarimba) con el objetivo explcito de tumbar a Maduro. En las semanas siguientes, sin embargo, el gobierno se abstuvo de aprovecharse de la oportunidad para realizar ms cambios, y lo que hizo fue seguir instando a la oposicin a participar en el dilogo de paz para garantizar la estabilidad.

Sin embargo, la decepcin de los radicales por la supuesta inercia de Maduro no se justifica. Las reuniones del dilogo de paz independientemente si produjeron concesiones al sector privado (como alegan los radicales) o no lograron producir acuerdos concretos (como afirma la oposicin) crearon un clima conducente a la restauracin del orden. Adems, la iniciativa abri divisiones en el campo del enemigo al confrontar el sector privado (que acord participar) y muchos seguidores de la oposicin (que objetaron a los desordenes) contra la oposicin intransigente, que inclua casi todos los lderes anti-chavistas (la nica excepcin importante fue el gobernador del estado Lara, Henri Falcn). Como resultado, la oposicin se encontr profundamente dividida, desmoralizada, carente de capacidad de movilizacin y sin un portavoz que pudiera representar un bloque anti-gubernamental unificado.

Conjuntamente con otras acciones, los esfuerzos de Maduro de combatir la especulacin, el acaparamiento, el contrabando y la corrupcin, a pesar de fallas y limitaciones, establecen las credenciales izquierdistas del gobierno y lo diferencian de los de antes de 1998. La campaa es apuntalada por una definicin de propiedad privada anteriormente formulada por Chvez que rechaza el concepto de los derechos sagrados y no condicionados de los propietarios, fundamentado en la ideologa capitalista que data del siglo 18. Al promulgar la Ley de Tierras de 2001 y expropiar empresas inactivas en 2005, Chvez insisti que el sector privado tiene responsabilidades bien definidas, est sujeto a la intervencin estatal y eventualmente a la expropiacin si no cumplan esas obligaciones.

Maduro ha reforzado este principio a nivel de discurso, legislacin y acciones concretas en un esfuerzo para contrarrestar la guerra econmica. En noviembre de 2013 su gobierno inici una campaa contra el acaparamiento y especulacin al multar algunos comercios y obligarlos a vender sus productos a un menor precio y en algunos casos encarcel a los gerentes. La campaa fue bien acogida por los votantes que dieron a los Chavistas un margen de 11,5 puntos porcentuales por encima de los candidatos de la oposicin en las elecciones municipales del mes siguiente. La encuestadora Hinterlaces indic que solamente 28 por ciento de los votantes se opusieron a las medidas econmicas tomadas inmediatamente antes de las elecciones. El impacto positivo electoral de las acciones gubernamentales asust a la asociacin empresarial Fedecmaras, que las vio como expresin de acoso.

Despus de las elecciones de diciembre de 2013, el gobierno estableci nuevos mecanismos para combatir la guerra econmica. Hasta entonces, los comercios fueron sancionados debido a la evasin de impuestos, el no-cumplimiento con el rgimen de precios regulados, y la cobranza de precios exorbitantes para mercancas importadas con dlares preferenciales. A partir de 2014, la Ley de Precios Justos cre la Superintendencia Sundde, que limit el margen de ganancia para transacciones comerciales a 30 por ciento. Adems, la ley estableci el castigo de prisin en casos de acaparamiento, especulacin y contrabando (de hasta 14 aos). Para mediados de 2014, Sundde anunci que haban inspeccionado ms de 4.000 empresas por mes, de las cuales 900 estaban sujetas a sanciones. Mientras que en algunos casos, Sundde oblig a los comercios a bajar los precios, en otros tom posesin de las mercancas y las entreg a los consejos comunales para venderlas en la comunidad o, en el caso de medicinas, a los hospitales. En otros casos se aplic los extremos de la ley, confiscando las gandolas involucradas en el transporte de productos de contrabando a Colombia, y encarcelando los camioneros.

Sundde cuenta con la participacin activa de la poblacin en general. Cada uno de los fiscales de la Superintendencia trabaja con dos o tres inspectores populares escogidos por los consejos comunales o las UBECHEs del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Algunas de las inspecciones son respuestas a informacin provenientes de la comunidad. Redes informales tambin ayudan a informar al pblico acerca de la venta de mercancas a un precio oficial bajo la supervisin de Sundde.

Adems de regular los precios y ganancia, el gobierno de Maduro ha mantenido la insistencia de Chvez que el sector privado sostenga niveles aceptados de produccin. En septiembre, el gobierno respondi favorablemente al pedido de sindicalistas de garantizar la produccin en las dos plantas de la empresa gigante Clorox, cuyos propietarios pocas semanas antes haban salido de Venezuela y abandonaron sus obligaciones con la empresa por lo que los trabajadores se apoderaron de ella. El gobierno de Maduro anunci que le empresa estatal Pequiven suministrara componentes a las dos plantas. El vice-presidente Jorge Arreaza, quien inspeccion una de ellas, seal que la accin del gobierno debe servir como una advertencia a otras compaas. La decisin del gobierno fue especialmente audaz porque, a diferencia de las compaas cerradas y luego expropiadas por Chvez en 2005, Clorox es una multinancional y por eso podra llevar el caso a los tribunales internacionales.

Los radicales que caracterizan al gobierno de Maduro como uno de retroceso y entrega no reconocen que la estrategia del gobierno iniciada por Chvez y recientemente extendida en respuesta a la guerra econmica tiene poco precedente en Venezuela. Los gobiernos en el pasado nunca enfrentaron al sector empresarial en la forma de la ocupacin temporal de comercios y galpones, la confiscacin de camiones involucrados en el contrabando, la promocin de la participacin de las comunidades en combatir abusos empresariales, y la fijacin de lmites sobre las ganancias.

Similarmente, la aplicacin de la ley y el encarcelamiento de Chavistas bajo cargos de corrupcin no tienen precedente, an cuando esas acciones evidentemente no han servido para detener prcticas anti-ticas. Ms recientemente, el ex-ministro y ex-gobernador Rafael Isea se fug del pas despus de ser acusado de malversacin de fondos asignados para obras pblicas. La oposicin tpicamente alega, aunque sin prueba, que las acciones del gobierno son represalias contra los disidentes chavistas. Sin embargo, Isea, como otros Chavistas importantes que han enfrentado enjuiciamiento bajo el gobierno de Maduro, estuvo asociado estrechamente con la dirigencia del PSUV y la maquinaria del partido. De acuerdo con la Fiscal General Luisa Ortega Daz, 493 venezolanos fueron encarcelados por cargos de corrupcin durante la primera mitad de 2014.

Sin embargo, hay limitaciones y fallas en la respuesta del gobierno a la guerra econmica. El gobierno no ha ofrecido al pblico informacin detallada de las investigaciones y procedimiento judicial despus de los operativos bien publicitados contra el contrabando, acaparamiento, y especulacin. Esta falla ha producida escepticismo entre muchos Chavistas de la base referente al compromiso del gobierno de enfrentar los intereses econmicos poderosos en vez de los camioneros, pequeos comerciantes y miembros de la economa informal aunque ciertamente el gobierno ha impuesto sanciones tambin sobre los comercios grandes. Aparentemente, el gobierno de Maduro ha sido receptivo a la insistencia de Fedecmaras expresado durante el dilogo de la paz a favor de los canales legales y el derecho de la defensa antes de recibir sanciones, en vez de la va rpida justificada en situaciones de crisis.

Los crticos izquierdistas de Maduro describen la respuesta gubernamental a la guerra econmica como defensiva y reactiva. En contraste, la asesora gubernamental y profesora universitaria Judith Valencia dice que prefiere el uso de la palabra contra-ofensiva. (3) Independientemente de cul de los dos trminos son ms apropiados, las medidas tomadas por Maduro que definen y restringen las prerrogativas del sector privado contradicen la tesis que el gobierno ha sido pasivo y carente de una agenda alternativa.
Controles de cambio fuera del control

La inhabilidad del gobierno de Maduro de frenar el incremento constante de la tasa de cambio en el mercado libre, que para diciembre de 2014 lleg a 160 bolvares (ms del doble del cambio de hace 12 meses atrs), ha generado crticas desde ambos lados del espectro poltico. Sin embargo, la mayora de los crticos pone etiquetas ideolgicas a un problema que demanda soluciones prcticas libres de los esquemas dogmticos del tipo neoliberal o marxista.

La proporcin entre el cambio oficial y del mercado libre es ahora ms de diez a uno, una disparidad que es un rcipe para actividad de contrabando y corrupcin. La economa venezolana (a veces descrita como una economa de puertos) es altamente dependiente de importaciones y, con la falta de dlares preferenciales suficientes para cubrir todas las necesidades, la tendencia ascendente de la tasa del mercado libre genera inflacin. Comerciantes que venden mercancas importadas, independientemente de si fueron adquiridas con dlares preferenciales, tienden a fijar precios en base al cambio del mercado libre y no al cambio oficial. Adems, entre ms grande es la disparidad entre los dos tipos de cambio, mayor es la ganancia derivada de solicitudes fraudulentas para dlares preferenciales, que luego son vendidos en el mercado libre para una ganancia fabulosa.

Fiel a sus creencias neoliberales, los lderes de la oposicin atribuyen estos problemas al pecado original chavista de haber establecido el control de cambio en 2003. (4) El economista ms destacado de la oposicin Jos Guerra culpa el modelo en el cual el Estado es el eje central de la economa y eso no ha funcionado en ninguna parte del mundo. (5)

Sin embargo, el sistema de control de cambio funcion relativamente bien durante casi una dcada, durante la cual la disparidad entre las dos tasas permanecieron ms o menos dos a uno. Cuando al final de 2012, el cambio del mercado libre se duplic, el gobierno se abstuvo de tomar acciones en la forma de aumentar el cambio oficial, o tomar medidas contra la manipulacin de precios, o ambas. En ese momento, la condicin fsica de Chvez estaba sujeta a mucha especulacin, pero de hecho tena pocos meses de vida. Ciertamente la agona fsica y sicolgica impidi su capacidad de tomar accin inmediata y decisiva. Maduro hered este dilema: una vez que una disparidad tan grande exista entre los dos cambios, cualquier devaluacin con el fin de restablecer la proporcin de dos a uno de los aos anteriores corra el riesgo de disparar la inflacin. Por supuesto, culpar a Chvez de ser responsable de la debacle cambiaria es impensable para Maduro y pudiera ser considerado nada menos que sacrlego.

Frente al debilitamiento constante del bolvar y otras dificultades financieras, el gobierno de Maduro se ha abstenido de tomar medidas difciles pero necesarias, como una serie de mini-devaluaciones y el aumento del precio de la gasolina (actualmente el ms barato del mundo). Varios factores explican la inamovilidad del gobierno. En primer lugar, algunos ministros (incluyendo el Ministro de Planificacin Jorge Giordani antes de su salida del gobiern) apoyaron una posicin marxista dogmtica al ver el mercado como contrario a las metas socialistas y en gran parte no relevante en la formulacin de la poltica econmica. En segundo lugar, algunos lderes chavistas consideran la economa dual en Venezuela aceptable desde el punto de vista poltico: por un lado, los miembros de las clases populares hacen largas colas en sucursales de tiendas nacionales para obtener productos a precios artificialmente bajos; por otro lado, los venezolanos de la clase media y alta pagan precios mucho ms altos para mercancas en violacin del criterio de precio justo, y en algunos casos vendidas en transacciones ilegales. (6) En vista de la precariedad de la situacin poltica durante la guarimba y anticipando las elecciones para la Asamblea Nacional pautadas para final de 2015, Maduro decidi no pagar un precio poltico por una devaluacin de mayores proporciones y un aumento del precio de la gasolina, y ms recientemente ha indicado que prefiere esperar a condiciones ms favorables antes de tomar una decisin. Sin embargo, el momento ideal para actuar hubiera sido cuando la derrota de la guarimba a mediados de 2014 (o el triunfo de las elecciones municipales en diciembre de 2013) cuando el gobierno estaba en condiciones de ventaja como Chvez probablemente hubiera hecho.

El debate sobre la devaluacin y los precios de la gasolina en Venezuela no corresponde directamente con posiciones en el espectro ideolgico. En algunos casos, los conservadores concurren con los de la izquierda (aunque, por supuesto, emplean argumentos distintos). Grupos izquierdistas como Marea Socialista se oponen a la implementacin inmediata de ambas medidas. Marea Socialista argumenta que antes de devaluar es necesario acometer un estudio sobre la deuda pblica, y que los precios de la gasolina deben ser aumentados solamente si la medida est aprobada en un referndum consultivo. Mientras tanto, el dos veces candidato presidencial de la oposicin Henrique Capriles, en una expresin del populismo contra el cual l constantemente arremete, tambin pone resistencia a la devaluacin y al incremento en el precio de gasolina.

Por otro lado, el respetado economista chavista Victor Alvarez propone una devaluacin mayor en la cual la tasa oficial aproximara a la del mercado. Fedecmaras, de acuerdo con sus principios neoliberals, va ms all al apoyar la eliminacin por completo del control de cambio. El ex-Ministro de Petrleo Rafael Ramrez, insiste en la necesidad de implementar medidas complementarias con el fin de suavizar el impacto de los ajustes sobre los sectores populares. No cabe duda que adems de los programas de compensacin, la devaluacin no debe ser tan abrupto como para estimular protestas masivas (como hizo la terapia del shock en los aos 80 y 90), o la inflacin galopante, o ambas.
Los resultados mixtos

En resumen, aunque a Maduro a veces le falta los instintos polticos de Chvez, y sus acciones no han logrado frenar la inflacin, l ha demostrado un compromiso en enfrentar a los abusos del sector empresarial que no tiene equivalente entre los gobiernos de los pases capitalistas avanzados en las ltimas dcadas. Sin embargo, el gobierno de Maduro puede ser culpado por la lentitud en responder al problema del control de cambio que ha llegado a proporciones crticas. Dentro del movimiento chavista, el debate sobre las varias propuestas diseadas para estabilizar el cambio carece en gran parte de significado ideolgico.

La crtica al gobierno por parte de aquellos que apoyan el proceso de cambio proviene de varios sectores, particularmente los intelectuales chavistas y las tendencias radicales como Marea Socialista, pero sus opiniones reflejan la frustracin de una parte importante de la base del movimiento. La erosin del entusiasmo es quizs natural dada la duracin de diecisis aos en el poder, agravada por los problemas econmicos apremiantes y la corrupcin reconocida por los mismos lderes del PSUV como extensiva.

Los dirigentes PSUVistas frecuentemente emplean la consigna favorita de Chvez Unidad, Unidad y Ms Unidad, contra los crticos radicales. La hostilidad persistente de Washington hacia el gobierno chavista, ms recientemente demostrada por las sanciones impuestas por la administracin de Obama contra Chavistas, refuerza el argumento a favor de suavizar las crticas y cerrar filas. Otro trmino usado por los lderes del PSUV para desacreditar sus crticos es izquierdistas trasnochados.

Ms preocupante e indicativo de la intolerancia creciente es el nmero significativo de Chavistas crticos cuyos programas han sido eliminados de la radio y televisin del Estado. Un ejemplo es la izquierdista de larga trayectoria, Vanessa Davies, quien tenda a formular preguntas incmodas en su programa de televisin Contragolpe. Algunos ministros la consideraron una espina en el costado y fueron renuentes a aparecer en su programa, pero fueron obligados hacerlo por Chvez. Muchos dirigentes chavistas estn reacios a aceptar crticas abiertas en este frente porque consideran los medios privados como una fortaleza de la oposicin que ha desempeado un papel clave en la campaa de desestabilizacin, prcticamente desde el comienzo del gobierno de Chvez.

Dado el desempeo mixto del gobierno, la dirigencia chavista debe esperar y tolerar crticas fuertes desde adentro del movimiento. Un paso importante en la direccin de un pluralismo muy necesitado estara separar por lo menos una parte de la dirigencia del PSUV del Estado o sea, los ministros del gabinete y los gobernadores que actualmente dirigen el partido. Por cierto los dirigentes de los movimientos sociales no ocupan ninguna de las ocho vicepresidencias del partido. La correccin de esta falla abrira espacios para las auto-crticas desde abajo. Por encima de todo, los lderes PSUVistas deben reconocer tanto a nivel de discurso como de acciones que las crticas desde adentro del movimiento no son parte del problema, sino parte de la solucin. Al mismo tiempo, los Chavistas radicales, independientemente de lo acertado de sus crticas, exageran cuando apuntan hacia los errores del gobierno y los problemas que el pas enfrenta como prueba que las metas revolucionarios han sido abandonadas y que el proceso de cambio est en completo retroceso.

* Steve Ellner ha sido profesor en la Universidad de Oriente-Anzotegui, Venezuela desde 1977. Es compilador de La izquierda radical latinoamericana: Complejidades del poder poltico en el siglo veintiuno (Celarg, 2015).

[1] Evaristo Marcano, Chvez frente a una segunda muerte y desde la revolucin. Aporrea, 9 de septiembre de 2014. http://www.aporrea.org/actualidad/a173188.html]

[2] Valderrama y Aponte, La socialdemocracia proveedora y su fracaso inevitable. Aporrea , 30 de octubre de 2014. http://www.aporrea.org/ideologia/a197530.html

[3] Valencia, entrevista personal, Caracas, 3 de diciembre de 2014.

[4] Jos Guerra, Del legado de Chvez al desastre de Maduro. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2014.

[5] Guerra, Para superar la crisis hay que cambiar este modelo econmico. El Progreso (Ciudad Guayana), 28 de octubre de 2014.

[6] Maryclen Stelling, entrevista personal, Caracas, 4 de diciembre de 2014.

7. Davies, entrevista personal, Caracas, 3 de agosto de 2014.

Fuente: http://www.newleftproject.org/index.php/site/article_comments/after_chavez_the_maduro_government_and_the_economic_war_in_venezuela1

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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