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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2014

Miguel ngel Beltrn y el terrorismo de Estado en Colombia

Renn Vega Cantor
Rebelin

"Miguel ngel Beltrn no es una vctima, es un luchador y como tal ha afrontado en forma digna la persecucin a que lo somete el Estado terrorista, porque sabe y comprende que eso no es producto de la fatalidad o de la mala suerte, sino un resultado perfectamente normal por asumir una posicin clara y firme ante la opresin, la explotacin, la desigualdad y la injusticia dominantes en Colombia. l ha resistido en los distintos espacios a donde se ha encontrado, como en la universidad, en la prisin o en el exilio, porque es consciente que la lucha no cesa, cuando se ha asumido el compromiso indeclinable de enfrentar la ignominia".



Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.
Bertolt Brecht

Es imposible mantener la dignidad sin el coraje para examinar esta perversidad y oponerse a ella.
Bertrand Russell

La persecucin y criminalizacin a que el Estado colombiano ha sometido al profesor e investigador Miguel ngel Beltrn durante los ltimos seis aos es un ejemplo fehaciente, a travs de un caso personal, del terrorismo de Estado que se ha impuesto en nuestro pas, y cuyas caractersticas criminales abarcan los ms diversos mbitos, como lo mostramos en este texto. Frecuentemente, al hablar del terrorismo oficial se enfatizan con toda razn- los asuntos referidos a la violencia directa (torturas, asesinatos, desapariciones, detenciones arbitrarias, y diversas formas de persecucin contra los opositores polticos), pero no se intentan vincular otras cuestiones en las que se impone una violencia indirecta y simblica, que se ejerce en las universidades, en los medios de desinformacin masivos y que predican los nuevos intelectuales, a los que ms bien les cabe el apelativo de lumpen-intelectuales.

El ejemplo de Miguel ngel Beltrn evidencia que el Terrorismo de Estado no es una realidad metafsica genrica e inescrutable sino una poderosa mquina de muerte que busca aniquilar a los seres humanos que se nieguen a aceptar como si fueran indiscutibles las mentiras del rgimen sobre Estado de Derecho, Democracia, libertad de expresin, y mil bellezas retricas por el estilo.

El Computador mgico

Al hablar de la persecucin que soporta Miguel A. Beltrn, resulta indispensable partir de los acontecimientos del primero de marzo de 2008 en Sucumbos (Ecuador). Ese da fueron masacrados en territorio del vecino pas y no en la frontera como dice la informacin tergiversada de la gran prensa que se edita en Bogot 26 personas, entre ellas cuatro estudiantes mejicanos, el comandante insurgente Ral Reyes y un ciudadano ecuatoriano. El ataque fue llevado a cabo por aviones comandados por pilotos de los Estados Unidos y parti de una base militar de ese pas, instalada en territorio de Colombia. Este crimen de guerra viol elementales normas del derecho internacional e indic lo que el Estado colombiano est dispuesto a hacer como parte de su subordinacin incondicional a los dictados de Washington, para sabotear intentos nacionalistas que se desarrollan en otros pases de Sudamrica y en su proyecto de defender los intereses del bloque de poder, que no quiere redistribuir ni un gramo de riqueza. Tan palpable fue la violacin efectuada por el Estado colombiano que ste fue rechazado por la Organizacin de Estados Americanos y por el Grupo de Ro.

Respecto a este hecho, un Manual Secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del ao 2009, ya en el gobierno de Barack Obama, con el ttulo Las mejores prcticas en contrainsurgencia: cmo hacer de las operaciones de ataque a objetivos de alto nivel una herramienta efectiva, destinado a evaluar las labores de contrainsurgencia en diversos lugares del mundo, cataloga como una accin exitosa al crimen de Sucumbos, cuando fueron asesinados objetivos de alto valor, lo que "da seriamente la moral y la disciplina" de las FARC, segn "comentarios de campo" de la CIA. La Agencia Internacional de Torturas como se acaba de reconocer en el propio Senado de los Estados Unidos- en el Manual mencionado formula recomendaciones a los gobiernos del mundo que enfrenten a movimientos insurgentes en los que aconseja el asesinato de lderes y dirigentes de alto nivel. Este documento de la CIA, [] tiene la virtud de documentar y dar sustancia a un hecho que vena siendo un secreto a voces desde hace dcadas: que un gobierno formalmente constituido, como es el de Estados Unidos, recurre, recomienda y sistematiza el asesinato de insurgentes como una prctica comn, a contrapelo de las nociones humanitarias ms elementales.

El campamento de Sucumbos y las personas que all se encontraban fueron atacadas en forma cobarde y criminal con bombas de alto poder de destruccin que arrasan con lo que encuentran a su paso, dejan crteres de cinco metros de dimetro, pero milagrosamente en medio de las ruinas emergi un computador mgico e indestructible, que perteneca supuestamente a Ral Reyes. Casi nadie se ha atrevido a preguntar de qu material est hecho ese computador que resisti las bombas inteligentes lanzadas por los militares de Estados Unidos, si cualquier computador porttil se daa con solo caerse de una mesa. Ese computador no slo result indestructible, sino mgico, puesto que a los pocos das de ese artefacto empez a brotar la ms disparatada informacin, que ha sido utilizada por la prensa y diversos rganos del Estado para acusar, perseguir y criminalizar a quienes aparecen registrados en su disco duro. Aunque no existi ningn peritaje tcnico ni cadena de custodia, la pretendida informacin contenida en esa laptop mgica se usa para perseguir a ciudadanos colombianos, como precisamente le ha sucedido a Miguel ngel Beltrn.
A esta prctica del Estado colombiano puede denominrsele como la de los falsos positivos informticos, porque se persigue y criminaliza a hombres y mujeres que aparecen mencionados en el computador mgico de Ral Reyes y en todos las decenas de computadores indestructibles que despus han aparecido, luego de los mltiples bombardeos de las Fuerzas Militares contra campamentos de las FARC, en los que siempre sobresalen, entre los cuerpos calcinados y los crteres de muerte, laptops pulcramente intactas, de las que brota prodigiosa informacin que siempre trae pruebas sobre los enemigos del rgimen.

A Miguel ngel Beltrn se le aplic esta treta por parte del Estado colombiano, tan pueril que hasta la propia Corte Suprema de Justicia declar como carentes de validez a las pruebas procedentes del supuesto computador de Ral Reyes. A pesar de esto, durante el juicio que se le sigui a Miguel A. Beltrn se esgrimieron como pruebas no slo los datos que aparentemente procedan del computar mgico, sino que la Fiscala present como testigos estrellas a militares que participaron en la Operacin Fnix, como se denomin en el lenguaje oficial a la masacre de Sucumbos. El procedimiento era tan burdo que la defensa de Miguel ngel Beltrn lo desmont y demostr las falsedades existentes en las pruebas allegadas, hasta el punto que la Jueza Cuarta Penal de Bogot lo declar inocente y procedi a concederle la libertad inmediata.

Sin embargo, el Procurador General de la Nacin el inquisidor Ordoez sigui considerando como vlidas las informaciones proporcionadas por la Operacin Fnix y en eso se bas para destituir al profesor e investigador de la Universidad Nacional y sancionarlo durante 13 aos para ejercer cualquier cargo pblico y, recientemente, un Magistrado de La Sala Penal del Tribunal Superior de Bogot en la prctica las avala, aunque diga que no las ha tenido en cuenta, al condenar en segunda instancia a Miguel ngel Beltrn a 100 meses de prisin, tal y como lo registra con cinismo la noticia de El Espectador: Segn la Fiscala General, el profesor universitario era alias Jaime Cienfuegos, idelogo de la comisin internacional de las Farc. El ente acusador lleg a esa conclusin luego de revisar los documentos que se encontraron en el computador del jefe guerrillero alias Ral Reyes, abatido el 2 de marzo de 2008 en la frontera entre Colombia y Ecuador. Aparte de las mentiras contenidas en dicha informacin, lo central radica en que se reconoce que las pruebas proceden del computador mgico e indestructible del comandante de la insurgencia.

Una Universidad Nacional neoliberal y neoconservadora
A Miguel ngel Beltrn le toc la triste suerte de trabajar en una Universidad Nacional (UN) neoconservadora y neoliberal, que no se corresponde de ninguna manera con un proyecto diferente de educacin, ni es el epicentro del pensamiento crtico y alternativo, que alguna vez pudo haber sido. La Universidad Nacional ha sido destruida por el la mercantilizacin y la privatizacin, hasta el punto que es otro garaje universitario el ms grande de Colombia-, regido por la lgica brutal de la competencia, el individualismo y la ganancia, y cada da menos pblica, aunque muchos de sus profesores e investigadores presuman de lo contrario: que esa universidad es lo mximo en educacin.

El objetivo del Estado ha sido doble: convertir a la Universidad Nacional en un mercado de poca categora y en un centro de conformismo poltico e intelectual. Como consecuencia de la desfinanciacin, la UN se ha privatizado, mediante el aumento del costo de matrculas, la venta de servicios, la comercializacin del bienestar y de las investigaciones, y la constitucin de otra universidad paralela, dedicada a posgrados y obtener recursos.

La transformacin interna de la UN ha dado origen a un nuevo tipo de profesor e investigador, que ha perdido su rol de intelectual para convertirse en tecncrata, consultor y mercachifle del saber en los ms diversos terrenos, incluyendo el de la violentologia. Como la UN es de hecho una universidad empresarial es, al mismo tiempo, conservadora y retrograda en trminos polticos, sociales y culturales. No puede ser de otra forma, porque para convertir a profesores y estudiantes de la universidad en vendedores de una mercanca y clientes es necesario erradicar el pensamiento crtico. En estas circunstancias, quienes se dediquen a la educacin para el crecimiento econmico no querrn un estudio de la historia centrado en las injusticias de clase, casta, genero, etnia o religin, pues eso generara un pensamiento crtico sobre el presente . En esa universidad emprendedora no slo se persigue y reprime a los estudiantes, sino tambin a los profesores y acadmicos que piensen distinto, ya que segn las concepciones neoconservadoras hay que erradicar el mal de raz, y para eso se debe evitar que circulen ideas peligrosas, que cuestionen las verdades establecidas.

Y eso no slo acontece en las profesiones ligadas a las ciencias naturales y experimentales, sino en las ciencias sociales, convertidas en disciplinas funcionales al poder y la dominacin, sin el menor atisbo crtico y con la pretensin positivista de gran parte de sus miembros de ser cientficos puros, como acontece en el Departamento de Sociologa donde laboraba Miguel ngel Beltrn, que se niegan a contaminarse de poltica. Esta es una singular forma de entender la sociologa, como una especulacin abstracta que se reduce a una exegtica vacua e insustancial, pero que se niega a abordar los grandes problemas de la sociedad colombiana. Esa una sociologa asptica y funcional al capitalismo criollo, para cuyos cultores el conocimiento es una especie de ingeniera social, desligada de los asuntos reales que ataen a los hombres de carne y hueso.

Esta es la justificacin para ser cmplices o protagonistas de la persecucin a uno de sus colegas, como en la prctica lo han sido cientos de profesores en la UN, para quienes esa persecucin es un asunto individual que no les concierne. Por supuesto, en un ambiento acadmico tan conservador, como el que ahora impera en la Universidad Nacional, resulta incmodo un personaje como Miguel ngel Beltrn, quien se ha atrevido a hablar claro de las razones histricas y estructurales del conflicto social y armado en Colombia.

Como en la Universidad Nacional en particular y en las universidades pblicas en general la autonoma ha sido una cuestin formal, que nunca ha operado en sentido estricto, las autoridades administrativas y el grueso del profesorado aceptan sin reparos que un ente externo, como lo es la Procuradura General de la Nacin, destituya a MAB. As, Ignacio Mantilla, el rector de la UN, un personaje gris y mediocre asesorado por eminentes juristas que posan de ser muy progresistas cumpli la orden en forma inmediata, fungiendo como pen del establecimiento. Para completar, algunos de estos personajes pontifican sobre la existencia en nuestro pas de un Estado de Derecho, a nombre del cual habra que aceptar las arbitrariedades e injusticias.

Una mencin especial merecen las diversas especies de violentologos y pazologos que tienen su nicho en la Universidad Nacional, pues se esperara que quienes han convertido el tema de la violencia en una forma de vida y en una fuente de ingresos, se hubieran manifestado a favor de Miguel ngel, puesto que ste soporta en carne propia la violencia fsica y simblica que afecta la vida universitaria. Pero que va, la mayor parte de ellos no se atreven a decir ni una palabra de apoyo a su colega y de rechazo a sus perseguidores oficiales, porque sencillamente la violencia que ellos analizan es un objeto distante que no exige ningn compromiso inmediato y directo, adems de que muchos de ellos se han convertido en idelogos, abiertos o soterrados, del terrorismo de Estado o porque en ltimas tambin son inquisidores como el Torquemada mayor, el Procurador General de la Nacin.

Al respecto son muy apropiadas las palabras de la profesora Piedad Ortega, de la Universidad Pedaggica Nacional, sobre los inquisidores, viejos y nuevos de la Universidad Nacional: Cuntos procuradorcitos (as) se estn reproduciendo en la mente iluminada de tantos (as) investigadores (as) que estudian y escriben sobre el conflicto social armado, la violencia poltica, los despojos agrarios y hoy estn anestesiados y amnsicos frente a la destitucin de tu cargo por 13 aos como profesor asociado de la Universidad Nacional?

Cuntos procuradorcitos (as) madrugan, leen los ltimos reportes del proceso de la Habana y llegan a sus clases para presentar sus disertaciones sobre el posconflicto, los procesos de paz y un largo etctera? Y no se interpelan sobre la venda que le han colocado a la libertad de ctedra. A tu libertad. A nuestra libertad.

El Plan Cndor redivivo
En las dcadas de 1970 y 1980 se llev a cabo en Amrica del Sur un siniestro plan por parte de las dictaduras de Seguridad Nacional tendiente a deshacerse de los opositores polticos, que inclua las prcticas del secuestro, la tortura, la desaparicin forzada y el asesinato, mediante un acuerdo de intercambiar personas sin importar su nacionalidad; es decir, que, por ejemplo, alguien nacido en Chile, pero que se encontraba radicado en Argentina, era raptado por los dictadores de este ltimo pas y entregado a sus similares de Chile, donde era torturado y asesinado. A esta prctica sistemtica de terrorismo de Estado de ndole transnacional se le conoci como el Plan Cndor que oper con el respaldo y asesoramiento de los Estados Unidos, cuando fueron asesinados y desaparecidos millares de militantes de izquierda en el Cono Sur. El Plan Cndor se sustent en un feroz anticomunismo y en la pretendida defensa del mundo libre en tiempos de la Guerra Fra, como pretexto para asesinar a los opositores.

Durante el rgimen criminal de lvaro Uribe Vlez (2002-2010) se intent revivir el Plan Cndor, a nombre de la lucha internacional contra el terrorismo. Para eso, el Estado colombiano quiso extender a otros pases del continente latinoamericano sus concepciones, de estirpe estadounidense, sobre la soberana limitada y persecucin de sus opositores, tildados con el mote de terroristas y en muchos casos cont con la complicidad de gobiernos del continente. Resulta importante recordar que la Operacin Fnix fue justificada bajo la misma lgica del Plan Cndor, cuando el gobierno de Uribe Vlez sostuvo con cinismo que poda violar la soberana de otro pas en forma impune: "Colombia no viol soberana sino que actu de acuerdo con el principio de legtima defensa...los terroristas, entre ellos Ral Reyes, han tenido la costumbre de asesinar en Colombia e invadir el territorio de los pases vecinos para refugiarse. Muchas veces Colombia ha padecido estas situaciones que estamos obligados a evitar en defensa de nuestros ciudadanos".

Entre los casos de aplicacin de este nuevo Plan Cndor se cuentan los de Rodrigo Granda, Joaqun Prez y Miguel ngel Beltrn, entre otros. Este ltimo fue secuestrado en Mxico, en una accin conjunta de los Estados de Mxico y Colombia, deportado en forma ilegal a nuestro pas, torturado y maltratado. No fue ni una captura ni una deportacin normal, como dicen los medios de desinformacin criollos, sino una accin propia del terrorismo de Estado, al peor estilo de la Operacin Cndor. Valga recordar que en declaraciones que no tiene nada que envidiarle a las de criminales de la talla de Augusto Pinochet o Rafael Videla cuando se referan a los perseguidos polticos, lvaro Uribe Vlez sostuvo en un Consejo Comunitario en Leticia: Hago llegar nuestra ms sentida voz de gratitud al presidente Caldern porque en Mxico se acaba de capturar a uno de los terroristas ms peligrosos de la organizacin narcoterrorista de las FARC. A lo que agreg: Nuestra complacencia porque este profesor de sociologa dedicado a ser profesor del crimen est hoy en las crceles colombianas. Gracias por la buena voluntad del presidente de Mxico.

Este es un hecho que debe recordarse una y mil veces, porque los connotados juristas que tanto pontifican sobre ese pulcro Estado de Derecho que sera Colombia, ni lo mencionan, como si en esa circunstancia no se encontrara el origen mismo de todas las arbitrariedades cometidas contra Miguel ngel Beltrn que justifican a posteriori al rgimen criminal de lvaro Uribe Vlez, el cual convirti en prctica cotidiana la violacin del derecho internacional e hizo de Colombia un vulgar Estado canalla.

Sicarios con micrfono y lumpen-intelectualidad

Otro prototipo funcional al terrorismo de Estado es el sicario con micrfono (o con procesador de palabras), que acta en forma criminal a nombre de la libertad de prensa, pero que reproduce la cartilla que le obliga a recitar el dueo del canal de TV, de la cadena radial o de un peridico. Con la arrogancia que le otorga la impunidad institucionalizada para difamar, calumniar y mentir, cada uno de esos sicarios mediticos coloca en la mira de los asesinos materiales a aquellas personas que el rgimen considera como incomodas, y a las que se cataloga de terroristas.

Al respecto, desde el mismo momento en que Miguel ngel Beltrn fue secuestrado en Mxico y trado ilegalmente a Colombia, los medios de desinformacin (RCN, Caracol, El Tiempo, El Espectador) se encargaron de reproducir la versin oficial ocultando la magnitud de los crmenes del Estado colombiano y reproduciendo, sin ningn sentido crtico, las mentiras propaladas por el rgimen de lvaro Uribe Vlez. Al respecto y solo para mencionar un ejemplo de actuacin sicarial a travs del micrfono, vale la pena recordar la entrevista radial que el 3 de junio de 2009 le hizo Flix de Bedout a Miguel A. Beltrn mientras este se encontraba privado de la libertad en la Crcel Modelo de Bogot que ms que una charla periodstica se asemeja al interrogatorio de un polica o militar. Entre muchas perlas, prototpicas de la impunidad que concede el servir a los grandes medios de desinformacin, ese periodista sostiene: La actividad intelectual acaba siendo utilizada como mampara para lo que es una relacin de complicidad con las FARC. Estos son los periodistas que no preguntan sino que disparan rfagas de odio y mentiras, que acusan y acosan a la persona que est al otro lado, a la que no se le concede la ms mnima credibilidad, que s es absoluta con respecto a las versiones oficiales.

Entre estos sicarios con micrfono se encuentran un enjambre de funcionarios del pensamiento una autntica lumpen-intelectualidad que agrupa a acadmicos, artistas, cantantes, escritores, profesores universitarios, periodistas, antiguos guerrilleros arrepentidos los cuales han contado con el aval del rgimen para mentir y calumniar desde sus tribunas de opinin. Como bien lo dice Carlos Alberto Ruiz: Esa fusin o amalgama de empresarios/funcionarios/periodistas decide qu es noticia y qu no. Por qu van a ser menos moralmente muchos de los sicarios que disparan a sus vctimas, que los distinguidos autores de silencios y salvoconductos en la cadena del genocidio? Su puntera es semejante. Desde esta perspectiva, la lumpen-intelectualidad ha sido coparticipe de los crmenes del terrorismo de Estado y su guerra sucia, incluyendo la persecucin a los intelectuales crticos, como Miguel ngel Beltrn- porque: La condicin sine qua non de que una guerra sucia sea eficaz es conceder a quien la ejecuta la insignia de la razn y el blindaje de la impunidad. Cmodamente, desde sus escritorios, son miles de civiles los que deliberadamente participan del negocio de la guerra contrainsurgente en Colombia y patrocinan sus dispensas o absoluciones. Otros, de forma no intencional, como se dice de los efectos del mercado, quiz por desinformacin, tambin colaboran [] Unos y otros, de cara a las vctimas de crmenes de Estado en Colombia, conforman una gran manada dispuesta a tergiversar, negociar y olvidar.

Los nuevos inquisidores y la muerte laboral

El terrorismo de Estado en Colombia adquiere nuevos matices, y se sofistica con la invencin de nuevas formas de violencia y persecucin, encubiertas con procederes de un pretendido Estado de Derecho, porque esas acciones represivas se muestran como un resultado de decisiones independientes de determinados rganos del Estado (como los del sector judicial o de la vigilancia administrativa). Entre los nuevos procedimientos de persecucin, sobre todo para aquellas personas vinculadas como empleados del sector pblico, se encuentra la muerte laboral, aunque en rigor sera mejor denominarlo como el asesinato laboral. Este consiste no slo en despedir de su cargo a un funcionario, sino en prohibirle que vuelva a ejercer algn cargo durante largos perodos de tiempo o el resto de su vida. Esto tiene razn de ser cuando se trata de funcionarios inmersos en procesos de corrupcin, malversacin, uso indebido de su cargo, etc., pero tiene finalidades polticas expresas cuando se les aplica a personas cuyo delito radica en cuestionar el orden existente, porque eso se constituye en una abierta forma de persecucin a quienes son vistos como incomodos o enemigos. Por supuesto, estas nuevas acciones terroristas, ejercidas por el Estado, no aparecen registradas en cdigos o normas legales, porque en teora se respeta la libertad de pensamiento y de opinin, pero en la prctica s que se aplican.

La persecucin de los funcionarios que piensan o cuestionan es propia de la inquisicin, como lo atestigua el comportamiento del actual Procurador General de la Nacin, Alejandro Ordoez, cuyas concepciones sobre la vida y la sociedad son propias de cualquier Torquemada, lo cual no sorprende en alguien que es miembro de la Congregacin Legionarios de Cristo y cuya tesis de grado en Derecho en la Universidad Santo Tomas de Bucaramanga, fue dedicada a la Virgen Mara, "suplicndole la restauracin del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo" y quien durante su juventud se dedic a quemar libros. Pues este personaje, aparte de acusar y perseguir a sus enemigos (pensadores crticos, militantes de izquierda, homosexuales, prostitutas) y absolver a sus amigos (militares, paramilitares, uribistas), aplica a rajatabla la muerte laboral, algo que nadie cuestiona.

Una y otra de estas dos detestables prcticas (la del inquisidor y la de aplicar la muerte laboral) del Procurador General de la Nacin han sido replicadas en la Universidad Nacional por los viejos y nuevos inquisidores muchos de ellos camuflados como geniales juristas que defienden el Estado de Derecho (sic) , encabezados por Ignacio Mantilla, un burcrata gris y mediocre, cuando han decidido acatar la orden de destituir al profesor Miguel ngel Beltrn. Porque este Rector no slo replica la persecucin inquisitorial del Procurador Ordoez, sino que adems decreta la muerte laboral de un miembro de la comunidad docente de esa universidad, al aceptar su sancin durante trece aos para ejercer cualquier cargo pblico. Es un asesinato laboral, porque, recordando a Bertolt Brecht, existen muchas maneras de matar y entre las peores se encuentran privar a un ser humano de la posibilidad de ganarse el pan mediante la actividad que sabe hacer. Eso es lo que se ha hecho contra Miguel ngel Beltrn al privarlo, con premeditacin y alevosa, de la labor de impartir ctedra e investigar, en lo que ha demostrado un altsimo nivel.

Parece ser que algunos acadmicos de la Universidad Nacional y de las universidades pblicas son tan ciegos, como los ciegos de Jos Saramago, que ni siquiera entienden o no quieren entender que si la muerte laboral ha sido aplicada a uno de los profesores de la UN maana puede ser aplicada a cualquier otro y acudiendo a las mismas mentiras que se han construido contra Miguel ngel Beltrn.

Resistencia y dignidad

Miguel ngel Beltrn nunca ha querido presentarse como vctima, porque en el fondo no cree en la victimologia que se ha impuesto en Colombia y en el mundo en los ltimos tiempos, cuya finalidad es la de confundir el sentido de la accin, en la que las personas pasan de ser sujetos conscientes y activos que luchan por otro proyecto de sociedad, distinta al capitalismo, a ser individuos pasivos y resignados. En ese sentido, resulta mejor hablar de sujetos que combaten y resisten, aunque lo ms comn es que sean derrotados, esa derrota no supone reducir su capacidad de accin, su dignidad y su coraje, porque tienen claro por qu luchan y para qu.

Miguel ngel Beltrn no es una vctima, es un luchador y como tal ha afrontado en forma digna la persecucin a que lo somete el Estado terrorista, porque sabe y comprende que eso no es producto de la fatalidad o de la mala suerte, sino un resultado perfectamente normal por asumir una posicin clara y firme ante la opresin, la explotacin, la desigualdad y la injusticia dominantes en Colombia. l ha resistido en los distintos espacios a donde se ha encontrado, como en la universidad, en la prisin o en el exilio, porque es consciente que la lucha no cesa, cuando se ha asumido el compromiso indeclinable de enfrentar la ignominia.

Los vencidos ni en la derrota adjuran de su condicin, porque saben que, como ellos, en otros lugares existen hombres y mujeres que no admiten que capitalismo sea el mejor y nico mundo posible. Y en Colombia son los que se niegan a creer que ac reina la Democracia, el Estado de Derecho, la libertad de prensa y que el bloque de poder contrainsurgente est formado por mansas palomas. Asimismo, son los que conciben que nuestro conflicto armado tiene races sociales e histricas, afincadas en la profunda desigualdad e injusticia que predomina en el pas.

Precisamente, por hacer este tipo de consideraciones a Miguel A. Beltrn y a muchos colombianos se les ha acusado de ser traidores a la patria. Y, en efecto, todos estos hombres y mujeres valientes que han arriesgado su vida por hacer or su voz en medio del desierto meditico y el conformismo cmplice de millones de colombianos, pueden ser considerados como traidores a patria, tal y como lo expreso el poeta turco Nazim Hikmet, (1902-1963), con estos versos:

Traidor a la patria
S.
Yo soy un traidor a la patria,
si vosotros sois los patriotas.
Si vosotros sois los defensores de esta patria,
yo soy traidor a la patria.
Yo soy traidor a la patria,
si la patria son vuestros ranchos,
si es todo lo que hay en vuestras cajas de caudales,
si es todo lo que hay en vuestros talonarios de cheques.
La patria.
Si la patria es reventar de hambre en las calles.
Si la patria es temblar de fro afuera como un perro
y retorcerse de paludismo en verano,
si es beber nuestra sangre escarlata en vuestras fbricas.
La patria.
Si la patria son vuestras garras de grandes latifundistas.
Si la patria, es el catecismo armado de lanzas.
Si la patria, es la porra de la polica.
Si la patria son vuestros crditos y vuestras remuneraciones.
La patria.
Si la patria son las bases americanas,
la bomba americana y los caones de la flota americana.
Si la patria no es liberarse de nuestras podridas tinieblas,
entonces, yo soy traidor a la patria.

Los que luchan como Miguel ngel Beltrn son amantes de la vida y repudian la muerte, que es una caracterstica intrnseca al fascismo y todos sus cultores. Y como amante de la vida, en momentos crticos de su existencia como el que atraviesa en este momento la vida misma lo premia iluminndolo con la luz de nuevos seres. Cuando estuvo en prisin, luego de su secuestro en Mxico, naci su hijo Inti y ahora, en medio del acoso y persecucin judicial del Estado colombiano viene en camino un nuevo hijo, con su valerosa compaera, Natalia. Esa es una seal, para Miguel ngel y ella, de amor y de compromiso, a pesar del dolor que soportan y de la miseria humana que los asfixia, porque como lo dijo Jos Mart: La capacidad de amar es la nica que hace al hombre grande y feliz.



NOTAS

. Dana Priest, Covert action in Colombia. U.S. intelligence, GPS bomb kits help Latin American nation cripple rebel forces, The Washington Post, diciembre 21 de 2013. Traducido al castellano por Patricia Rivas: Destapan multimillonario plan de la CIA para asesinar a dirigentes de la insurgencia, disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178552
. Central Intelligence Agency, Directorate Intelligence, Best Practices in Counterinsurgency. Making High-Value Targeting Operations an Effective Counterinsurgency Tool, Julio 7 de 2009, pp. 2, 6 y 9.
. Contrainsurgencia a la medida, Editorial de La Jornada, diciembre 19 de 2014.
. HYPERLINK "http://www.elespectador.com/noticias/judicial/tribunal-superior-condeno-rebelion-al-profesor-miguel-a-articulo-533963" http://www.elespectador.com/noticias/judicial/tribunal-superior-condeno-rebelion-al-profesor-miguel-a-articulo-533963, nfasis en el original.
. Martha Nussbaum, Sin fines de lucro. Por qu la democracia necesita de las humanidades, Editorial Katz, Bogot, 2012, p. 43.
. El mejor ejemplo al respecto, tpico de un culto a la norma que caracteriza al leguleyismo santanderista que impera en Colombia, es el de Rodrigo Uprimmy. Ver al respecto: Atacable pero acatable. A propsito de la sancin al profesor Beltrn y del artculo del profesor Mnera, disponible en http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/atacable-pero-acatable-a-proposito-de-la-sancion-al-profesor-beltran-y-del-articulo-del-profesor-munera
. Piedad Ortega, Carta Abierta de la Profesora Piedad Ortega Valencia a la Comunidad Universitaria de la UN, UPN, UD, y dems Universidades Pblicas del Pas, disponible en http://upublicaresiste.blogspot.com/2014/09/carta-abierta-de-la-profesora-piedad.html
. Colombia se defiende en Agencia BBC Mundo, 2 de marzo de 2008 http://news.bbc.co.uk/hi/
spanish/latin_america/newsid_7274000/7274034.stm

. La Jornada, mayo 24 de 2009, p. 7.
. Agradece Uribe a Mxico captura y deportacin de presunto rebelde, INFORMADOR.COM.MX, 23 de mayo de 2009, disponible en HYPERLINK "http://www.informador.com.mx/internacional/2009/105577/6/agradece-uribe-a-mexico-captura-y-deportacion-de-presunto-rebelde.htm" http://www.informador.com.mx/internacional/2009/105577/6/agradece-uribe-a-mexico-captura-y-deportacion-de-presunto-rebelde.htm
. Entrevista concedida al programa radial de la W, publicada en Miguel ngel Beltrn Villegas, Crnicas del otro cambuche, ASPU, Bogot, 2011, p. 258.
. Carlos Alberto Ruz Socha, Prologo al libro de Ricardo Ferrer Espinosa y Nelson Javier Restrepo Arango, Nos matan y no es noticia. Parapolitica de Estado en Colombia, Ediciones Cambalache, Madrid, 2010, p. 12.
. Ibd.


(*) Renn Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedaggica Nacional, de Bogot, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volmenes), Ed. Pensamiento Crtico, Bogot, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; Capitalismo y Despojo, Ed. Pensamiento Crtico, Bogot, 2013, entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su ltimo libro publicado es Colombia y el Imperialismo contemporneo, escrito junto con Felipe Martn Novoa, Ed. Ocean Sur, 2014.





 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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