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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2015

Resea de Armand Balsebre y Rosario Fontova, "Las cartas de La Pirenaica. Memoria del antifranquismo", Ctedra, Madrid, 2014.
Como el aire que exigamos (y debemos seguir exigiendo) trece veces por minuto

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Lo esencial: un libro (dedicado a los oyentes de la emisora: hermoso detalle!) absolutamente necesario. No es un (publicitario) lugar comn. Salvo algunos matices crticos a los que har referencia posteriormente (un ejemplo: yo no hubiera mantenido los errores ortogrficos y las erratas en la trascripcin de los escritos), Las cartas de La Pirenaica. Memoria del antifranquismo es un regalo que todos y todas debemos leer, disfrutar y agradecer. Gracias por el trabajo, gracias por el esfuerzo, gracias por el resultado, gracias a Armand Balsebre y Rosario Fontova (este ltimo estaba trabajando en un libro sobre la crcel Modelo de Barcelona cuando dio con ellas!). Una ilustracin de sus tareas: tomaron durante unos cinco meses 38 fotografas de las cartas!

As, pues, no se lo pierdan, no se priven de estas emociones razonadas, de estas pginas reales de nuestra historia de combate y solidaridad. Intenten dar con el volumen cuando les sea posible. Lanlo de golpe o poco a poco. Y luego, sobre todo, si as lo estiman, psenlo a otros potenciales lectores. La historia de los ciudadanos y ciudadanas trabajadoras de este pas se lo merece, es una deuda de todos y todas. Sin ninguna duda concebible. Cmo antes nadie haba reparado en ello, en ese inmenso tesoro que son las cartas enviadas a la Pirenaica (tambin conocida como La Pire y como Radio Verdad), a Radio Espaa Independiente, una radio fundada en Mosc en 1941, en plena II Guerra Mundial, el 22 de julio, el da del primer ataque de Hitler contra la capital rusa, apnas un mes despus de que las tropas nazis cruzaran la frontera sovitica, con un discurso de La Pasionaria siempre tan prxima a La Pirenaica, la emisora del PCE, uno de los altavoces poltico-culturales ms potentes de la lucha antifranquista entre 1941 y 1977 (fue entonces cuando ces sus emisiones en la sede Bucarest, tras la constitucin del primer parlamento, ms o menos democrtico, tras la muerte del general criminal Franco)?.

La estructura del libro: el prlogo, once captulos, un eplogo, una bibliografa y dos ndices. Los captulos: 1. Radio Espaa Independiente, la nica emisora espaola sin censura de Franco y el aliento moral de miles de oyentes. 2. La huella de la guerra civil. Las cartas del horror. 3. Julin Grimau, la construccin de un mito. 4. Historias de presos. Antena de Burgos. 5. La dispora. Las cartas del xodo y la emigracin. 6. Asturias, tierra brava!. 7. 25 aos de paz. 8. Yankees go home. 9. Hambre y tuberculosis. 10. Educacin, ocio y cultura, y 11. Franco asesino!

Durante sus aos de emisin, especialmente entre 1962 y 1967, el programa de la REI Correo de La Pirenaica (una fotografa de sus redactores en Bucarest en 1963 en la pgina 106 del libro) dio lectura a las cartas que, desde Espaa o desde cualquier lugar del mundo con presencia de la emigracin republicana o de exiliados polticos o de sus descendientes, llegaban a la emisora. No era tarea fcil entonces sortear la censura o los mltiples inconvenientes.

El libro analiza el contenido de las cartas, dndonos con ello una imagen documentada de las vivencias de los grandes momentos de la historia de Espaa-Sefarad en estos ltimos 75 aos, cartas que se han conservado en el archivo histrico del PCE. Un milln de gracias por ello, especialmente a su primer director, Domingo Malagn, y a la actual responsable del archivo, Victoria Ramos Bello. Ms de 15 mil en total, de 33 pases! Algunas se han perdido por supuesto, es imposible concebir otro escenario. De estas 15 mil, ms de 12 mil corresponden al perodo que va desde 1963 (con ms de 4.300 cartas: el 46,6% del interior; en 1964, fueron el 60%) hasta 1966. Incluso en 1977 llegaron cartas a la emisora!. Los remitentes, los ojos y odos de La Pirenaica: ex presos, campesinos, trabajadores, mineros, profesores, estudiantes, escritores, trabajadoras de casa, antiguos combatientes, Si autenticidad no fuera una palabra tan gastada y peligrosa, habra que utilizarla en esta ocasin. La perspectiva del trabajo: Las cartas revelan la identidad de muchas de las vctima del franquismo, pero tambin la de sus verdugo. Medio siglo despus, en el contexto de una investigacin cientfica sobre la memoria histrica, hemos querido ser respetuosos con la intencin primera de los oyentes: dar publicidad a las condiciones de miseria y sufrimiento padecidos por la Espaa derrotada en la guerra civil y antifranquista (pp. 15-16). Los autores hacen suya una declaracin intencional de Preston: la divulgacin de los actos de la barbarie, no pueden ofender el honor de los allegados, cuyos sentimientos respetamos.

Un ejemplo de estas cartas. Miguel, un corresponsal de la emisora, va a ver Espartaco de Kubrick. Estamos en octubre de 1963; el 19 de ese mes escribe a la emisora. Lo hace en estos trminos:

Ni una butaca vaca., ni tan siquiera un hueco en los pasillos, y afuera, una cola inmensa serpenteando la acerca de la calle en espera de una localidad. Han empezado la sesin y a medida que avanza la proyeccin de la cinta la emocin que despierta se va reflejando visiblemente en el rostro de todos los espectadores. Aunque nuestros ojos estn fijos en la pantalla, nuestra mente salta instintivamente hacia Asturias al presenciar las escenas de esta pelcula en que la represin se ceba salvajemente en los hombres que se han alzado para defender su dignidad de seres humanos. Termina la sesin y salimos a la calle, pero durante lago rato resuena en nuestros odos aquella frase que Espartaco pronuncia en vsperas de la batalla que aplastara el primer levantamiento de esclavos en el mundo. Quizs muramos todos maana, pero nuestro sacrificio no ser intil. La lucha que hemos iniciado la proseguirn millones de hombres y mujeres en todo el mundo y a lo largo de la historia!! Que acertada visin poltica y gran consciencia de su misin histrica tuvieron aquellos hombres! As ha sido, y Asturias y Len nos estn recordando que aun hemos llegado al fin de aquella lucha que Espartaco iniciara hace ms de 24 siglos con un puado de esclavos (la referencia de la carta AHPCE, FCP, carpeta 176/3, carta 233).

Ms razones para recomendar la lectura y difusin:

1. Las reflexiones y aportaciones de Carlos lvarez (busquen su nombre en los ndices del libro), siempre de inters.

2. Conocer las estrategias mltiples y obsesivas de Manuel Fraga (ministro de Contrainformacin y Turismo depredador, y firmante de penas de muerte) que lo muestran con su imagen ms autntica: ms fascista y autoritario que nunca.

3. La hermosa, la hermossima letra de muchas de las cartas seleccionadas. Un ejemplo: no se pierdan la fotografiada en la pgina 39. Una carta de Miguel Fernndez C. enviada desde Dobruska (entonces Checoslovaquia) que reenva una carta de Adra, Almera, que haba sido enviada a Mxico.

4. El importante, el decisivo papel de la solidaridad internacional. Por ejemplo, el apoyo del PCF y de LHumanit.

5. El miedo de muchos oyentes a escuchar la Pirenaica. Ser acusado por la polica de ser oyente de la emisora acarreaba graves consecuencias.

6. Las sentidas pginas dedicadas a dos asesinados que, en ocasiones, hemos olvidado muy injustamente: Francisco Granados y Joaqun Delgado.

7. La sobriedad, informacin y acierto de muchas de las cartas. Una, de 1 de mayo de 1962, reproducida en las pginas 57-58 del libro, merece una atenta lectura.

8. El admirable testimonio de Joan Sard Domnech (pgina 62 y ss): se neg a salir al balcn de la sede bancaria donde trabajaba para aplaudir a Franco al paso de la comitiva oficial. Fue el nico trabajador que se neg (aparece su fotografa, de 2013, en la pgina 64).

9. El hermoso poema de Blas Otero Juventud imbatida- que se ley en la emisin de 29 de abril de 1963: la lucha en plena noche/ por una patria/ de alegra de acero y belleza.

10. El captulo dedicado a la lucha de los mineros de Asturias y Len. Un punto esencial, nodal, de la lucha antifranquista.

11. La solidaridad internacional e internacionalista con Julin Grimau y con su familia, especialmente con su esposa. El captulo, salvo el ttulo, es excelente.

12. La historia del himno de la Pire y de su compositor, Manuel Flores Valderrama: Tus emisiones constantes/ hacen subir la moral/ de todos los espaoles/ ansiosos de libertad.

13. Las cartas del horror. Un obrero catlico de Zumrraga diriga el 24 de enero de 1964 una carta abierta de seis pginas a Fray Justo Prez de Urbel, el abad del Valle de los Cados, ex asesor de la seccin femenina de la Falange: Yo he visto cmo daban muerte en los caminos, en los montes y en los portales de las casas a los hombres y mujeres que no correspondan al patrn que ustedes de formaron. Yo conozco a personas cuyos padres o familiares fueron arrojados a los montes de Urbasa o de Aizgorri El Ebro, si pudieran hablar, nos dira cmo desde sus puentes eran lanzados los cadveres por docenas

14. Las lecturas de las cartas, sealan los autores, desmiente por completo el lugar comn, ms que extendido, de que eran escritas por redactados de la propia emisora, que se las inventaba (p. 552). Hay cartas escritas por militantes-corresponsales de la propia revista pero constituyen claramente una minora en cuanto al volumen de mensaje autnticos, escritos de forma espontnea, con gran carga emocional, que enviaban a la redaccin de REI, adems de dibujos, postales y fotografas familiares.

15. La Pire contribuy a la educacin poltica y cultural de los radioescuchas que en su mayora no haban tenido acceso a unas instruccin adecuada. La escuela no existi para ellos. La RAI populariz la poesa de Miguel Hernndez o de Garca Lorca por ejemplo (cre legiones de poetas aficionados), o las canciones de Chicho Snchez Ferlosio, el hermano fallecido de nuestro Premio Cervantes. Trabaj, adems, en la educacin de las mujeres contraponiendo a las protagonistas de los seriales oos y al modelo femenino sumiso impuesto por la Iglesia nada menos que a la primera astronauta, Valentina Tereshkova, la valiente herona sovitica de los oyentes junto con la intocable Pasionaria.

16. Algunas cartas apuntaban cambios semnticos de indudables inters en los gritos de rigor: del Franco, Franco, Franco!, al Fango, fango, fango!

17. La condena comunista al ftbol y a los toros como instrumentos de alienacin tena su poso en un indudable instinto (cultivado) de clase: invitaban a no pensar. Alcanz a uno de los mitos ms representativos del torero. Los autores lo cuentan as: En la dcada de los 60 el mito taurino ms celebrado fue el matador de toro Manuel Bentez, el Cordobs. Los medios de comunicacin forjaron la imagen de una personaje legendario. Puedo dar fe de ello en mi propia familia. Cercano a la clase trabajadora a pesar de la fama y los millones, quien, se deca, a base de mucho esfuerzo y valenta haba conseguido salir del pozo de la miseria padecido en su Palma del Ro natal.

Los autores reproducen una carta de un matrimonio catlico de Crdoba, fechada en mayo de 1964. Sus redactores desmontaban algunas de la ancdotas de la biografa del torero y le criticaban por haberse olvidado del legado republicano de su padre. En estos trminos: Cmo se ha olvidado de que a su padre lo fusilaron los franquistas en Palma del Ro? Y ahora alterna muy a menudo con el coronel de la Guardia Civil, gobernadores civil y militar, otras autoridades y seoritos explotadores, olvidndose del asesinato de su padre, de la clase social de la que l procede Son pequeos pero inmorales los hechos que lo estn alejando cada vez ms de la clase que lo ha idolatrado y de la que l procede., y cada vez se identifica ms con loa que siempre lo mull, exploto y desprecio tantas veces (p. 522). El Cordobs tore ante Franco y doa Carmen Polo de criminal golpista y que yo recuerde jams tuvo una actitud de protesta. El origen de clase no garantiza una posicin sociopoltica consecuente.

En fin, la lista de razones es interminable. Lean y difundan por favor.

Algunas observaciones crticas sin inters sustantivo:

En la pgina 15 los autores agradecen a lo funcionarios del PCE su trabajo. El PCE no tiene funcionarios. Son trabajadores de la organizacin, algunos, muchos, voluntarios sin remuneracin.

La imagen de Ignacio Gallego que se da en una nota a pie de pgina del libro no es adecuada de ninguna de las maneras.

La posicin antiimperialista del PCE no es captada correctamente por los autores. No era una absurda obsesin antiyanqui. Estaba ms que razonada y justificada.

Incendiario no es, en mi opinin, un trmino adecuado para adjetivar alguna cartas de rebelda y protesta.

No es necesario proseguir. Una recomendacin complementaria (en la que los autores del libro toman pie): Luis Zaragoza Fernndez, Radio Pirenaica: la voz de la esperanza antifranquista, Madrid, Marcial Pons, 2008.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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