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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2015

Afganistn o como comerse a un canbal

Guadi Calvo
Rebelin


Tras trece aos de presencia de la OTAN (Organizacin del Tratado del Atlntico Norte), en el pas centroasitico, se retira como quin cierra las puertas de un placard que sabe jams va a poder ordenar, y lo abandona, con la nica esperanza que no estalle y se derrame semejante fracaso.

A esta retirada de Afganistn, solo le faltan los helicpteros partiendo desde los jardines de la embajada americana como en Saign, aquel incmodo mes de abril de 1975. Las Fuerzas Internacional de la Seguridad (ISAF), como se han autodenominados las tropas invasoras de la OTAN, cubre los formalismos manteniendo una misin de apoyo de unos doce mil quinientos hombres, con orden de no participar en posibles enfrentamientos con el Talibn, y s continuar con la formacin del ejrcito afgano.

Nadie puede considerar que la situacin en el pas est resuelta, ni siquiera que haya una remota posibilidad de solucin. Tanto que Estados Unidos se reserva la posibilidad de intervenir si se produjera un avance rpido de los talibanes.

Tras la invasin el mul Omar junto a la estructura ms importante de al-Qaeda debieron emigrar a Pakistn, pero ms de eso las fuerzas de la OTAN no han podido conseguir. El Talibn, si alguna vez se repleg, ha vuelto con las nfulas de siempre y ya no solo controla amplias zonas rurales, sino que se ha hecho cargo de la produccin de la nica importacin del pas: el opio y la herona. Adems de administrar su particular lectura de la sharia a la inmensa mayora de los afganos.

Si desde lo militar la situacin es inestable, en lo poltico la cuestin no est mejor, las elecciones presidenciales del abril de 2014 han dejado un abrigado manto de sospecha de arreglos.

El presidente Ashraf Ghani ex funcionario del Banco Mundial y el primer ministro, Abdullah Abdullah, digamos no conformar un bloque homogneo y sus deferencias son cada vez ms notorias.

Respecto a la cuestin de seguridad interna este ao se dispar el nmero de muertos en atentados a cerca de las tres mil quinientas almas, casi un 20% ms respecto al 2013.

La entente occidental en estos trece aos, nada estructural pudo o supo resolver, respecto a la infraestructura sanitaria, educativa y lo que refiere a los derechos de la mujer, han recibido grandes aportes netamente cosmticos, como para que la prensa pueda contra algo, adems de muertos.

La instauracin de un sistema democrtico, a la mejor usanza occidental, elecciones, divisin de poderes y toda la parafernalia de nuestra repblicas, se han dado de frente con una estructura ancestralmente tribal, donde instituciones como la umas o la loja jirga responde mucho ms a la concepcin afgana del estado, que un parlamento con normas republicanas.

Los gobiernos de composicin afganas que se han sucedido, con el monitoreo de Washington, carecen de presencia fuera de las ciudades y se ha establecido desde el inici un nivel muy alto de corrupcin, donde los crteles del opio tienen mucho que decir.

Nada produce expectativa y mucho menos optimismo respecto al desenvolvimiento del nuevo ejrcito afgano a la hora que, ya sin la asistencia de la OTAN, deba enfrentar las huestes del Mula Omar.

La ltima noche del ao al menos veinte asistentes a una boda murieron, ocho mujeres y doce nios y resultaron heridos otras sesenta y dos personas. El hecho que se ha repetido como una constantes perversa a los largo de los aos, se produjo en el distrito de Sangin, en surea la provincia de Helmand, cuando un misil dio de pleno en la casa de celebracin. El brutal error se produjo el primero de los dos das de festejo, que como marca el rito, es el dedicado a las mujeres y a los nios.

La Misin de Naciones Unidas en Afganistn (UNAMA) confirm que fue el Ejrcito afgano fue quin lanz desde un puesto de control tres misiles, de los cuales uno irrumpi en el festejo por el casamiento de un lder tribal. La causa del error no fue aclarada.

Las fuerzas de seguridad afganas estn compuestas por unos ciento cincuenta mil hombres que tendrn la difcil misin de estabilizar el pas que atraviesa uno de los momentos ms crticos desde la invasin de Estados Unidos. El talibn, se encuentra en pleno crecimiento, el aumento de los ataques en estos ltimos eses as lo confirman. Otra de las posibilidades que el nuevo ejrcito afgano tendr que evaluar ser la irrupcin del Estado Islmico, como ya lo ha hecho en Pakistn e India.

Si bien los daos colaterales en operaciones militares han sido una constante en los trece aos de invasin, no hay motivos para considerar que estos incidentes, pueden disminuir, no solo por la impericia de los soldados afganos, sino porque como ha sucedido en innumerable cantidad de veces, dentro de las propias tropas del ejrcito se encuentran encriptados miembros del talibn, que en cualquier momento pueden protagonizar un ataque.

La guerra por otros medios


Es archiconocida la aseveracin del prusiano Carl von Clausewitz sobre que: La guerra es la continuacin de la poltica por otros medios, tanto como la relectura, que casi dos siglos despus, hiciera el francs Michel Foucault sobre el propio Clausewitz: La poltica es la continuacin de la guerra por otros medios.

Sin dudas las dos aseveraciones le han servido a la Fuerza Internacional de la Seguridad (ISAF), a la hora de plantear su poltica en la guerra contra el Talibn en Afganistn.

Se sabe ahora, aunque nunca hubo motivos para pensar que no era as, que el comando del ISAF, tena perfectamente estructurado un organigrama sobre los lderes rebeldes que deban ser asesinados. El sofisticado programa fue dado a conocer por el arrepentido ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward Snowden.

La lista elaborada por la ISAF recibi el nombre de JPEL (Joint Prioritized Effects List), y contena los nombres de los talibanes que deban ser eliminados de manera extrajudicial. La planificacin fue llevada a cabo por el General norteamericano y comandante de la ISAF David Petraeus.

La lista contena los nombres de casi ochocientos hombres a eliminar, que ocupaban diferentes lugares en la organizacin yihadista. No todos eran jefes, se haban incluido tambin combatientes de mediano y bajo rango. Las listas de muertes extrajudiciales fueron confeccionadas entre 2009 y 2011 y dejan en claro, como los Estados Unidos arrastran a sus socios europeos a la hora de cometer asesinatos fuera de todos los tratados y convenciones de guerra.

Las listas de la muerte fueros elaborados en base a escuchas telefnicas, datos de informantes y fotos. En tres meses del 2011 fueron asesinados trecientos cincuenta jefes talibanes, a un promedio de cuatro asesinatos por da.

Para conseguir esa informacin proporcionada por la NSA y su similar britnica GCHQ, (Government Communications Headquarters) deban monitorear las comunicaciones telefnicas y tras constatar que poda interesar era incluido en la selecta lista del JPEL.

En 2008 despus de una reunin de ministros de la OTAN, a la ttrica JPEL, se incorporaron los barones de la droga, que aportaban cerca de trecientos millones al ao a los talibanes.

De programa de ejecuciones extrajudiciales en Afganistn, formaron parte un selecto grupos de pases que formaban parte de la red de escuchas llamada 14 eyes, (14 ojos) entre otros pases se encontraban Alemania, Espaa, Italia, Blgica, Dinamarca, Francia, Suecia y Noruega.

Desde ya, que quien mnimamente haya seguido las campaas humanitarias de los Estados Unidos, desde el estallido del USS Maine, en la Baha de la Habana, en 1898 en adelante digamos hasta la batalla de Ferguson, Missouri, saben que siempre tienen una receta para comerse al canbal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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