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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2015

Cuba/Estados Unidos
La alternativa en Cuba

Samuel Farber
Havana Times

La reanudacin de las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba es una verdadera victoria, pero los trabajadores cubanos se enfrentan a la renovada liberalizacin econmica con poca apertura poltica.


El 17 de diciembre de 2014, Washington y La Habana acordaron realizar un alto y cambiar las relaciones que durante ms de cincuenta aos estuvieron caracterizadas por los esfuerzos de Estados Unidos para derrocar al Gobierno cubano, incluyendo el apoyo de invasiones, bloqueos navales, sabotaje econmico, intentos de asesinato y ataques terroristas.

El nuevo acuerdo liber a los tres restantes miembros del grupo de Los Cinco, que permanecan en crceles estadounidenses desde 1998 y, a cambio, Cuba liber al estadounidense Alan Gross y a Rolando Sarraf Trujillo, un desconocido agente de la inteligencia estadounidense encarcelado en la Isla durante casi 20 aos, adems de ms de 50 presos polticos cubanos. Lo ms importante es la reanudacin oficial de las relaciones diplomticas y la significativa relajacin de las restricciones de viajes y de remesas a Cuba.

El acuerdo abarca la normalizacin poltica, pero no la completa normalidad econmica de las relaciones: que requerira que el Congreso derogara la Ley Helms-Burton, refrendada por el presidente Clinton en 1996.

Los fracasos del pasado

Anteriormente se realizaron esfuerzos para reanudar las relaciones polticas y econmicas entre los dos pases desde que Estados Unidos rompi con la Isla a principios de 1961. Los ms importantes fueron llevados a cabo por la Administracin Carter, que prosiguiendo una iniciativa original Nixon, renov negociaciones secretas con Castro en 1977, cuando el exilio cubano de derecha en el sur de la Florida todava era una fuerza poltica insignificante.

Ambas naciones realizaron concesiones mutuas que incluan el establecimiento de relaciones diplomticas secciones de intereses en Washington y en La Habana y el levantamiento de la prohibicin de los viajes tursticos a la Isla, una restriccin que ms tarde fue reinstaurada por Reagan en 1982. A raz de las negociaciones Carter-Castro, el lder cubano puso en libertad a la mayora de los presos polticos, de los cuales unos mil se fueron a Estados Unidos, y en 1979, a los cubano-americanos se les permiti por primera vez visitar a sus familiares en Cuba.

Sin embargo, el restablecimiento de relaciones se detuvo. Mientras Washington tom por sentado que la presencia de tropas estadounidenses en todo el mundo era un derecho imperial, el despliegue de fuerzas cubanas en frica se convirti en un obstculo para la normalizacin de las relaciones.

Muchos en Estados Unidos culparon la participacin extranjera de Castro como la razn decisiva para el fracaso de las negociaciones, tanto durante el mandato de Nixon, como el de Carter. Pero existan otros factores mucho ms importantes.

Por un lado, el Gobierno de Carter estaba dividido en este asunto. El secretario de Estado, Cyrus Vance, apoyaba la reanudacin de relaciones normales con Cuba, mientras Zbigniew Brzezinski, poderoso asesor de seguridad nacional de Carter, se opuso a esta movida. Pero fueron los desarrollos polticos internos en EE.UU. sin relacin alguna con Cuba, lo que detuvo en ltima instancia el proceso.

La derecha estadounidense se estaba agitando sobre las negociaciones relacionadas con la transferencia del canal de Panam de regreso a los panameos. En septiembre de 1977, Carter suspendi las negociaciones con Cuba hasta despus de que los tratados del Canal fueran ratificados por el Senado.

La suspensin result ser indefinida. Ante la oposicin sobre Panam, el gobierno de Carter decidi apuntalar su flanco derecho, adoptando una postura ms dura con Cuba, posicin que poco despus fue reforzada por el triunfo de la revolucin sandinista en Nicaragua, y por el debilitamiento poltico de la Administracin Carter como resultado de la invasin sovitica a Afganistn y la crisis de los rehenes estadounidenses en Iran.

Capitalistas norteamericanos lo aprueban

Por qu Obama tuvo xito donde administraciones anteriores fracasaron? Ms que cualquier otra cosa, el fin de la Guerra Fra, la salida de las tropas cubanas de frica, y la postura menos militante de Cuba en Amrica Latina, a travs de los aos, han reducido cualitativamente la importancia de la Isla en la poltica exterior de Estados Unidos, como lo demuestra el hecho de que prcticamente todos los estudios estratgicos del Gobierno de Estados Unidos en las ltimas dos dcadas ni siquiera la mencionan.

Al mismo tiempo, sin embargo, la clase capitalista estadounidense, a excepcin de su franja ms derechista, ha apoyado no solo el restablecimiento de las relaciones diplomticas, sino tambin la eliminacin del bloqueo econmico.

Esta ha sido la posicin adoptada por la Cmara de Comercio estadounidense y la National Association of Manufacturers durante los ltimos aos, y tambin la posicin general adoptada por la prensa econmica. Columnistas de negocios han estado planteando, con ms de un poco de veracidad, que la masiva inversin estadounidense y el comercio con la Isla subvertiran y, finalmente, derrotaran al sistema econmico comunista, como ha estado sucediendo en China y en Vietnam.

Por otra parte, despus de las excepciones al bloqueo econmico, que permiten la exportacin a Cuba de productos agrcolas y de determinadas mercancas procesadas fueran autorizadas por la Ley de Sanciones Comerciales y Fomento de las Exportaciones de 2000, empresas como Cargill, Archer Daniel Midland y Tyson Foods se involucraron en el comercio con Cuba. Despus del actual acuerdo del 17 de diciembre, otras empresas, como Caterpillar y Pepsico se unieron en apoyo a esto.

Durante los ltimos aos, decenas de hombres de negocio y polticos, en particular del sur, del medio oeste y del suroeste han visitado la Isla y discutido con el Gobierno cubano sobre las futuras perspectivas econmicas, sobre todo si se suprima el bloqueo.

Como reflejo de la actitud de su base poltica empresarial, muchos polticos demcratas y republicanos, como el senador de Arizona Jeff Flake, han estado promoviendo el establecimiento de las relaciones polticas y econmicas entre los dos pases. Queda por ver si estas fuerzas sern lo suficientemente fuertes como para modificar, si no eliminar la Ley Helms-Burton y permitir una plena normalizacin de las relaciones econmicas y polticas con Cuba.

El exilio est cambiando

Como el tema de Cuba perdi importancia despus que finalizara la Guerra Fra, e importantes sectores empresariales han comenzado a favorecer las relaciones econmicas y polticas con el pas, la dirigencia derechista de los exiliados cubanos en el sur de la Florida se mantiene como la nica fuerza poltica que defiende el bloqueo con firmeza. Su influencia poltica ha sido especialmente importante en un estado estrechamente dividido como la Florida, donde los cubano-estadounidenses representan alrededor del cinco por ciento del electorado.

Pero la generacin conservadora del exilio de los aos 60 se ha ido muriendo y ahora la creciente mayora de los cubanos que residen en la Florida lleg a los Estados Unidos a partir de los aos 80.

En contraste con los exiliados ms viejos, muchas de estas personas visitan regularmente la Isla y estn ms preocupados por el bienestar de sus familiares cubanos que con la poltica del exilio. No es de extraar, entonces, que las encuestas de opinin han mostrado que la mayora de los cubanos y cubano-americanos que residen en la Florida estn a favor de un cambio en la poltica estadounidense que lleve a relaciones plenas con Cuba.

Sin embargo, muchas de estas personas todava no son ciudadanos americanos y los cubanos ricos y conservadores todava tienen gran poder sobre los medios de comunicacin y el sistema poltico. Los tres representantes de la Florida en el Congreso, que son de origen cubano, siguen siendo republicanos de derecha fuertemente comprometidos con el bloqueo.

El hecho de que Barack Obama, en las elecciones de 2012, ganara el 48 por ciento del voto cubano (y mayores proporciones entre los cubanos ms jvenes) es una clara indicacin que las tendencias polticas entre los cubano-americanos van tomando distancia de las posiciones de derecha con respecto a Cuba.

Igualmente, como ha indicado el socilogo cubano-estadounidense Alex Portes, los cubanos que han llegado despus de 1980 provienen, generalmente, de una clase cubana modesta y difcilmente se puedan distinguir de otros inmigrantes latinoamericanos en trminos socioeconmicos. En ese caso, cul ser el futuro del modelo de minora latinoamericano?.

El camino de China para Cuba

El Gobierno cubano, por su lado, ha tenido la intencin de encontrar una manera de reanudar las relaciones diplomticas con Estados Unidos a pesar de que esto puede, a la larga, socavar su legitimidad, ya que no podr seguir culpando al bloqueo de la continuacin de la represin poltica y las aflicciones econmicas.

Desde que Ral Castro asumi el poder -de manera informal en 2006 y formalmente en 2008- se ha estado moviendo hacia la adopcin del modelo chino-vietnamita, es decir, un capitalismo de estado que conserva el monopolio del poder poltico a travs del Partido Comunista, y que controla los sectores estratgicos de la economa, como la banca, mientras comparte el resto con un sector privado nacional y extranjero. Pero esto ha sido un camino contradictorio en el que el Estado ha tratado de tener su pastel y comrselo tambin, acompaando cada cambio econmico con restricciones que limitan su eficacia.

A pesar del panorama color de rosa dibujado por los simpatizantes de Castro, tales como Emily Morris en la New Left Review, los resultados de las nuevas polticas su Gobierno han sido pocos e incapaces de superar definitivamente la prolongada crisis econmica que se ha apoderado del pas desde el colapso de la Unin Sovitica. Los salarios reales de los empleados estatales, que an constituyen la gran mayora de la fuerza de trabajo, haban alcanzado en 2013 solo el 27 por ciento de sus niveles en 1989.

Desde 2008, los gastos en educacin, salud, bienestar social y vivienda han disminuido como proporcin del presupuesto del Estado y del producto interno bruto (PIB). Por otra parte, durante los ltimos aos el crecimiento econmico ha sido bajo (1,2 por ciento en 2014) y la inversin de capital ha sido un magro 10 por ciento del PIB en comparacin con el 20 por ciento promedio para Amrica Latina.

No es de extraar que Marino Murillo, ministro de Economa de Cuba, haya dicho que la Isla necesita al menos dos mil millones de dlares al ao en inversiones para lograr un despegue econmico. Esta es la clave de la buena voluntad de Castro para reanudar relaciones con su vecino del norte, especialmente a la luz de los graves problemas polticos y econmicos que Venezuela (principal aliado de Cuba) y Rusia enfrentan en la actualidad, junto con la relativa disminucin en el crecimiento de la economa china.

Castro no tiene nada que perder, ya que incluso si la ley Helms-Burton no se modificara o derogara, la economa cubana va a beneficiarse con la liberalizacin de los viajes y de las remesas decretada recientemente por Obama.

Para el lder cubano, cualquier beneficio que obtenga del acuerdo puede ser la palanca que necesita para vencer la resistencia en su propio aparato burocrtico y lograr la completa aplicacin del modelo chino-vietnamita.

Obama, por su lado, seguramente debe estar consciente de la oportunidad de reafirmar la influencia poltica de su pas, as como su poder econmico en Cuba, adems de otros beneficios polticos reales que pueden obtener en Amrica Latina y el resto del hemisferio sur por este nuevo acuerdo.

La alternativa en Cuba

Independientemente de las razones que han conducido a ambos gobiernos a llegar a este acuerdo, esto es un beneficio importante para el pueblo cubano.

En primer lugar, porque reconoce que el poder imperial de EE.UU. no fue capaz de obligar a la imposicin de su sistema socio-econmico y poltico, obteniendo una victoria para el principio de la autodeterminacin nacional. Corresponde a los cubanos, y solamente a los cubanos, decidir el destino de su pas.

En segundo lugar, porque en la prctica, se puede mejorar el nivel de vida de los isleos y ayudar en la liberalizacin, aunque no necesariamente la democratizacin de las condiciones de opresin poltica y explotacin econmica, por lo cual sera ms fcil organizar y actuar para defender los intereses de forma autnoma contra el Estado y los nuevos capitalistas.

Este ha sido el caso de China, donde se producen miles de protestas cada ao para proteger el nivel de vida y los derechos de la poblacin, a pesar de la persistencia de un partido nico estatal.

Contrariamente a lo que muchos liberales pensaron justo despus del triunfo de la revolucin cubana, la cuestin nunca fue si el fin del bloqueo llevara a los hermanos Castro a ser ms democrticos.

Esa posibilidad nunca ha existido, excepto para aquellos que creen que el establecimiento del comunismo cubano no fue ms que una reaccin al imperialismo estadounidense, en lugar de lo que el Che Guevara admiti era mitad el resultado de la coaccin imperialista y mitad resultado del deseo de los dirigentes cubanos.

Lo que s es real es la probabilidad de que el levantamiento del bloqueo socave el apoyo al gobierno de Castro, facilitando la resistencia y formulacin de polticas alternativas a su dominio.

Es poco probable que Cuba quede libre de las garras del imperialismo yanqui, incluso aunque el bloqueo econmico llegue a su fin. El podero imperialista ms normal experimentado en el Sur reemplazar la era ms coercitiva y criminal del bloqueo, especialmente si se desarrolla una alianza exitosa entre el capital estadounidense y los capitalistas estatales nativos del emergente modelo chino-vietnamita, como sucedi en China y en Vietnam.

Incluso al nivel puramente poltico, existen muchos conflictos que son claramente previsibles, como por ejemplo, uno que no fue mencionado en el acuerdo entre Obama y Castro y que implica el retorno de exiliados revolucionarios, como Assata Shakur, a las carceles norteamericanas.

Con la desaparicin de la generacin histrica de lderes revolucionarios dentro de la prxima dcada, surgir un nuevo ambiente poltico donde podra revivir la accin de la oposicin izquierdista y dar fuerza a la izquierda naciente y crtica.

Algunos pueden decir que no hay razn de abogar por tal perspectiva, debido a que el socialismo de orientacin democrtica y revolucionaria no est en la agenda inmediata. Pero es esta visin poltica que aboga por la autogestin democrtica de la sociedad cubana la que puede formar una resistencia de peso a la liberalizacin econmica que probablemente llegue a Cuba.

Al invocar la solidaridad con los ms vulnerables, y llamando a la igualdad racial, de gnero y de clase, un movimiento puede cimentar la unidad en contra, tanto de la antigua, como de la emergente opresin.

* Samuel Farber naci y se cri en Cuba. Su ltimo libro es Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment (Haymarket Books.)



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