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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2005

Cmo se enriquecen las empresas de armamento y sus relaciones con la administracin Bush
El dinero de la guerra contra el terrorismo

Pascual Serrano
Rebelin


Segn un informe del Fondo Monetario Internacional de diciembre del ao 2003, las perspectivas que se abrieron para la industria armamentstica en el mundo tras el 11-S y la apertura de la denominada guerra contra el terrorismo se estaba confirmando en la prctica.

El FMI cifr en 64.000 millones de dlares el aumento experimentado en gasto militar desde finales del ao 2000 hasta finales de 2002. Una cifra que convierte a la industria armamentstica en la nica que ha resultado claramente ganadora de la estrategia de guerras preventivas y aumento de los medios de seguridad adoptada por la mayora de los pases del planeta.

El estallido de la guerra en Irak produjo una fuerte subida en las bolsas de las principales industrias de armamento, y la perspectiva de que la resistencia respondiera con fuerza y alargara el enfrentamiento como as est siendo con un alto coste de vctimas mejoraba las perspectivas econmicas de fabricantes de armas como los misiles Patriot o el bombardero B-2.

Estados Unidos es el primer productor y exportador de armamento, y cinco de las seis mayores empresas dedicadas a la produccin de armas son norteamericanas.

Los tres grandes fabricantes de armas de EEUU -Lockheed Martin, Boeing y Northrop Grumman- estn haciendo caja gracias a las polticas de Bush relativas a los cambios de rgimen en el extranjero y la vigilancia en Estados Unidos.

En el ao fiscal 2002, los tres grandes recibieron un total mayor a los 42.000 millones de dlares en contratos del Pentgono, de los que Lockheed Martin obtuvo 17.000 millones, Boeing 16.600 millones y Northrop Grumman 8. 700 millones. Esto representa casi un tercio ms que en 2000, el ao final del gobierno de Bill Clinton. Estas firmas sacan uno de cada cuatro dlares de los pagos del Pentgono.

El producto estrella de los tres grandes son los sistemas de armamento como el avin caza de ataque conjunto F-35 (Lockheed Martin), la aeronave de combate F/A-18 E/F (Boeing/Northrop Grumman), el raptor F-22 (Lockheed Martin/Boeing) y la aeronave de transporte (Boeing).

Northrop Grumman tambin juega a lo grande en el rea de buques de combate, son de su propiedad los astilleros de Newport News, en Virginia y Pascagoula, en Mississippi. Las tres empresas estn muy bien colocadas en el diseo y la produccin de dispositivos de precisin de tiro, equipo de armamento electrnico, sistemas de ataque a distancia y municiones de precisin. Por ejemplo, Boeing fabrica el equipo de ataque directo conjunto (JDAM, por sus siglas en ingls), herramienta que puede convertir bombas "estpidas" en "inteligentes". El JDAM se utiliz en tan grandes cantidades en las guerras de Irak y Afganistn que la compaa tuvo que activar turnos duplicados de fabricacin para cumplir con la demanda de la fuerza area.

El desarrollo nuclear del presidente Bush -grandes segmentos del cual son financiados por el presupuesto del Departamento de Energa, no por el Pentgono- significa buenas noticias para Lockheed Martin. La compaa cuenta con un contrato por dos mil millones de dlares anuales para impulsar los Sandia National Laboratories, una instalacin de diseo e ingeniera de armas nucleares con sede en Albuquerque. Lockheed Martin trabaja tambin en sociedad con Bechtel para desarrollar el Nevada Test Site, enclave donde se somete a prueba las armas nucleares mediante explosiones subterrneas o mediante simulaciones por computadora.

Pero EEUU tambin es el pas con mayor presupuesto I+D militar. Para el ao 2005 alcanzar un rcord histrico de 75 mil millones de dlares, lo que representa ms de dos tercios de los gastos mundiales en dicho sector de investigacin. Y ms de cuatro veces el presupuesto para I+D militar de todos los pases de Europa. Este gasto habr supuesto un incremento del 68 % respecto al ao anterior y ya supone el 567 % del gasto total en I+D de Estados Unidos. (1)

Al contrario de lo que sucede en la mayora de pases europeos, en Estados Unidos, el gobierno federal cubre la totalidad de los gastos de I+D militar de las compaas. As, las principales empresas de armamento y aeronuticas estadounidenses viven literalmente de los presupuestos pblicos que reciben para el desarrollo de unas armas que luego venden al Pentgono a un elevado precio.

Para justificar el enorme gasto pblico en investigacin, desarrollo y compra de armamentos, las empresas militares y los representantes polticos afines (congresistas, miembros de la administracin) magnifican sistemticamente los riesgos y constituyen un autntico partido belicista que presiona a favor de la guerra tantos a los polticos como a la opinin pblica.

Para que las propuestas militares de las grandes corporaciones de armamento salgan adelante se requiere una elevada permeabilidad entre Administracin norteamericana e industrias de armamento. Por ejemplo, Lynne Cheney, esposa del vicepresidente Dick Cheney, estuvo en la nmina de la Lockheed Martn, primer proveedor de armas del Pentgono y Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, dirigi una empresa aeronutica que fue comprada por General Dynamics y presidi la General Instrument Corporatiion, dedicada a las tecnologas de transmisin de banda ancha, distribucin y control de acceso a edificios. Michael W. Wynne, subsecretario de Defensa para Adquisiciones, Tecnologa y Logstica y mximo responsable tanto de la I+D como de las compras del Pentgono, fue presidente de la divisin espacial de la Lockheed Martn y trabaj en las divisiones de Aviones de Combate y Tanques de la General Dynamics, empresa de la que fue vicepresidente hasta 1999; mientras que Anthony Thether, director de la DARPA (principal agencia de Departamento de Defensa encargada de I+D militar), ha ocupado, entre otros, los cargos de Vicepresidente de la Corporacin Aeroespacial Ford o CEO de la compaa Dynamics Technology.

A finales del ao pasado, el Congreso norteamericano puso fin al prolongado veto que pesaba sobre la investigacin de los llamados mininukes, armas nucleares de menos de cinco kilotones, casi un tercio del tamao de la bomba de Hiroshima. Tambin se autorizaron fondos para estudiar un "aniquilador de refugios blindados" (bunker busters, les llaman en ingls) y dinero para desarrollar una fbrica de miles de millones de dlares para construir disparadores de plutonio en la nueva generacin de armas nucleares. Estas nuevas inversiones sern presididas por Everet Beckner, ex ejecutivo de Lockheed Martin que dirige el complejo de armas nucleares de la National Nuclear Security Administration (dependencia de seguridad nuclear nacional).

Los tres grandes pueden tambin obtener grandes ganancias del plan del presidente Bush para colonizar la Luna y enviar una misin tripulada a Marte. La nueva comisin presidencial encargada de detallar esta visin del espacio al estilo Bush la dirige Edward Pete Aldridge, anterior subsecretario de Defensa para adquisiciones del Pentgono y miembro de la junta directiva de Lockheed Martin. En tanto, en la fuerza area el subsecretario encargado de adquirir bienes espaciales es Peter Teets, antes jefe de operaciones de Lockheed Martin.

Los beneficios de la industria militar con la poltica de Bush no solamente se explican por la presencia de altos cargos de la administracin en esas corporaciones, sino tambin por su generosa contribucin a las campaas electores del Partido Republicano. Su colaboracin con 8.700.000 dlares durante las elecciones de 2000 permitieron que en el presupuesto militar del ao fiscal 2003 aumentase en 45.500 millones de dlares, el mayor incremento desde 1966.

Pero la invasin de Iraq ha consolidado otra forma de enriquecerse con la guerra, las empresas de mercenarios, denominadas eufemsticamente de seguridad o de empresas subcontratadas. Esta industria militar privada cuenta con varios centenares de empresas que llevan a cabo operaciones militares en 10 pases de todos los continentes. Sus ingresos anuales globales ascienden ya a 100.000 millones de dlares.

Entre las empresas que proporcionan al Pentgono personal y servicios militares por un contrato estn la Blackwater Security Consulting, estadounidense, y Erinys, britnica. Haliburton, la empresa que dirigi el vicepresidente Cheney, proporciona la mayor parte de la seguridad y apoyo militar en Iraq a travs de sus filiales Kellog, Brown & Root.

Erinys se define a s misma como una Consultora Internacional de Servicios y Riesgo. Es uno de los principales contratistas de la Divisin Regional del Golfo para el Cuerpo de Ingenieros del Ejrcito de los EUA. Sus 14.000 empleados en Iraq estn dirigidos por antiguos miembros de las fuerzas armadas britnicas. Dispone de su propia comandancia militar, independiente de los EUA y aliados. Presta ayuda y proteccin a las tropas estadounidenses y cmo no- a las compaas multinacionales.

Uno de los beneficios colaterales de esta privatizacin de la guerra es que las fuerzas militares privadas permiten colocar gran parte de los costes de la ocupacin de Iraq fuera del presupuesto. As, los 20,000 empleados de esta industria en Iraq (algo ms del 10% del total de fuerzas ocupantes) estn fuera del presupuesto. Son pagados del dinero destinado a la reconstruccin de Iraq.

El resultado no puede ser ms preocupante, un puado de empresas, directivos y miembros de la Administracin Bush firmemente decididos a enriquecerse con la miseria, la guerra y la muerte de miles de personas en el mundo. En Colombia, en Iraq, en Afganistn, y quien sabe donde ms maana.

(1) La investigacin militar en EEUU. Campaa por la paz. No a la investigacin militar
http://www.prouinvestigaciomilitar.org/documents/informes/imasd_militar_en_eeuu.pdf



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