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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2015

La guerra de 1954-62, una herida abierta en ambos pases
Argelia agrega contexto al ataque contra "Charlie Hebdo"

Robert Fisk
La Jornada

Falt incluir este ngulo histrico en las notas de prensa internacionales


Mucho antes de que la identidad de los sospechosos de la matanza fuera revelada por la polica francesa incluso antes de escuchar los nombres de Chrif y Said Kouachi, murmur la palabra Argelia para mis adentros. Tan pronto como o los nombres y vi los rostros, volv a decir Argelia. Y luego la polica francesa dijo que los dos hombres eran de origen argelino.

Argelia sigue siendo la herida ms dolorosa en el cuerpo poltico de la repblica salvo tal vez por su continuo autoexamen de la ocupacin nazi y aporta un temible contexto a cada acto de violencia rabe contra Francia. La guerra de independencia argelina, que dur seis aos y cost la muerte a un milln y medio de musulmanes rabes y a muchos miles de hombres y mujeres franceses, sigue siendo una agona interminable y no resuelta para ambos pueblos. Hace apenas poco ms de medio siglo, estuvo a punto de desatar una guerra civil en Francia.

Tal vez todos los reportes de peridico y televisin deberan llevar un ngulo histrico, un pequeo recordatorio de que nada nada en absoluto ocurre sin un pasado. Las masacres, los baos de sangre, la furia, el dolor, las caceras policiacas (que se extienden o se estrechan al gusto de los editores) se llevan los titulares. Siempre el quin y el cmo, pero rara vez el por qu.

Tomemos por caso el crimen de lesa humanidad en Pars esta semana las palabras atrocidad y barbarie disminuyen de algn modo el salvajismo del acto y su secuela inmediata. Conocemos a las vctimas: periodistas, cartonistas, policas, y la forma en que fueron asesinados. Hombres enmascarados, rifles automticos Kalashnikov, una indiferencia despiadada, casi profesional. Y la respuesta a por qu fue solcitamente proporcionada por los propios asesinos. Queran vengar al profeta por los irreverentes y (para los musulmanes) sumamente ofensivos cartones de Charlie Hebdo.

El pleito fundamental

Y, por supuesto, todos debemos repetir la rbrica: nada, nada en absoluto, puede justificar esos crueles actos de asesinato en masa. Y no, los perpetradores no pueden recurrir a la historia para justificar sus crmenes.

Pero existe un contexto importante que de algn modo fue dejado fuera de la nota esta semana, el ngulo histrico que muchos franceses, al igual que muchos argelinos, prefieren pasar por alto: la sangrienta lucha de un pueblo entero por la libertad contra un brutal rgimen imperial en 1954-62, una guerra prolongada que sigue siendo el pleito fundamental entre rabes y franceses hasta nuestros das.

La crisis permanente y desesperada en las relaciones franco-argelinas, a semejanza de la negativa de una pareja divorciada a aceptar un relato de su pena acordado por ambas partes, envenena la cohabitacin de estos dos pueblos en Francia. Al margen de la forma en que Chrif y Said Kouachi buscaran excusar su acto, nacieron en un tiempo en que Argelia haba sufrido una mutilacin invisible tras 132 aos de ocupacin. Tal vez 5 millones de los 6.5 millones de musulmanes de Francia son argelinos. La mayora son pobres; muchos se consideran ciudadanos de segunda clase en la tierra de la igualdad.

Como todas las tragedias, la de Argelia elude la explicacin de un solo prrafo de los despachos de las agencias de noticias, incluso las notas ms cortas escritas por ambos bandos luego que los franceses abandonaron Argelia, en 1962.

Porque, a diferencia de otras importantes dependencias o colonias francesas, Argelia se consideraba parte integrante de la Francia metropolitana, que enviaba representantes al parlamento en Pars e incluso proporcion a Charles de Gaulle y los aliados una capital francesa desde la cual invadir el norte de frica y Sicilia, ocupados por los nazis. Ms de 100 aos antes, Francia haba invadido Argelia, subyugando a su poblacin musulmana nativa, construyendo ciudades y chateaux en la campia e incluso en un renacimiento catlico de principios del siglo XIX, destinado supuestamente a recristianizar el norte de frica convirtiendo mezquitas en iglesias.

La respuesta argelina a lo que hoy parece un monstruoso anacronismo histrico vari en el curso de las dcadas entre la lasitud, la colaboracin y la insurreccin. Una manifestacin por la independencia en la poblacin nacionalista y de mayora musulmana de Stif, el Da de la Victoria cuando los aliados haban liberado las naciones europeas cautivas, desemboc en la muerte de 103 civiles europeos.

La venganza del gobierno francs fue despiadada: hasta 700 civiles musulmanes tal vez muchos ms fueron muertos por enfurecidos colonos franceses y en un bombardeo de las aldeas circundantes por la aviacin y un crucero naval de Francia. El mundo prest poca atencin.

Pero cuando una insurreccin en gran escala surgi en 1954 al principio, claro, emboscadas con poca prdida de vidas francesas y luego ataques al ejrcito galo, la sombra guerra de liberacin argelina fue casi predeterminada.

Vencido en esa clsica batalla de posguerra y anticolonial en Dien Bien Phu, el ejrcito francs, luego de su debacle en 1940, pareca vulnerable a los ms romnticos nacionalistas argelinos, que notaron la nueva humillacin de Francia en Suez en 1956.

Lo que el historiador Alistair Horne describi con justeza en su magnfica historia de la lucha argelina como una salvaje guerra de paz, cost la vida a cientos de miles. Bombas, minas, masacres por fuerzas gubernamentales y guerrilleros del Frente de Liberacin Nacional (FLN) en el bled la campia al sur del Mediterrneo condujeron a la brutal supresin de sectores musulmanes en Argel, y al asesinato, tortura y ejecucin de lderes guerrilleros por paracaidistas franceses, soldados, operativos de la Legin Extranjera entre ellos ex nazis alemanes y policas paramilitares. Incluso franceses blancos simpatizantes de los argelinos fueron desaparecidos. Albert Camus se pronunci contra la tortura y empleados civiles franceses quedaron asqueados por la brutalidad empleada para mantener a Argelia como territorio galo.

De Gaulle pareca apoyar a la poblacin blanca y as lo dijo en Argel:

Je vous ai compris, les asegur, y luego procedi a negociar con representantes del FLN en Francia. Los argelinos haban aportado la mayora de los pobladores musulmanes franceses y en octubre de 1961 hasta 30 mil de ellos llevaron a cabo una marcha prohibida por la independencia en Pars de hecho, a escaso kilmetro y medio del escenario de la reciente matanza, la cual fue atacada por unidades de la polica francesa que asesinaron, como ahora se ha reconocido, hasta a 600 manifestantes.

Argelinos fueron muertos a golpes en cuarteles de la polica o arrojados al Sena. El jefe de la polica que supervis las operaciones de seguridad y que al parecer dirigi la masacre de 1961 no fue otro que Maurice Papon, quien, casi 40 aos despus, fue condenado por crmenes de lesa humanidad cometidos durante el rgimen de Petain en Vichy durante la ocupacin nazi.

El conflicto argelino termin en un bao de sangre. Colonos franceses pied noir se negaron a aceptar la retirada, apoyaron los ataques de la Organizacin del Ejrcito Secreto (OAS, por sus siglas en francs) a musulmanes argelinos y alentaron a unidades militares francesas a amotinarse. Hubo un momento en que De Gaulle temi que paracaidistas franceses intentaran tomar Pars.

Cuando el fin lleg, pese a las promesas del FLN de proteger a ciudadanos franceses que eligieran permanecer en Argelia, hubo asesinatos en masa en Orn. Hasta un milln y medio de hombres, mujeres y nios franceses enfrentados con la opcin de maleta o atad se marcharon a Francia, junto con miles de leales combatientes harki argelinos que lucharon con el ejrcito, pero que en su mayora fueron despus abandonados a su terrible destino por De Gaulle. Algunos fueron obligados a tragarse sus medallas francesas y arrojados a fosas comunes.

Pero los antiguos colonos franceses, que an consideraban a Argelia parte del territorio galo junto con una exhausta dictadura del FLN que se adue de la nacin independiente instituyeron una fra paz en la que la rabia residual de los argelinos, en Francia al igual que en su patria, se asent en un resentimiento de muchos aos. En Argelia, la nueva lite nacionalista se embarc en una inviable industrializacin de estilo sovitico de su pas. Ex ciudadanos franceses demandaron cuantiosas reparaciones; de hecho, durante dcadas los franceses retuvieron todos los mapas del desage de las ciudades argelinas, de modo que los nuevos dueos del pas tenan que escarbar kilmetros cuadrados de calles cada vez que reventaba una tubera.

Y cuando comenz la guerra civil argelina de la dcada de 1980 luego de que el ejrcito argelino cancel una segunda ronda de elecciones en la que era segura la victoria de los islamitas, el corrupto pouvoir del FLN y los rebeldes musulmanes se enredaron en un conflicto tan espantoso como la guerra con Francia de las dcadas de 1950 y 1960. Las torturas, desapariciones y matanzas en aldeas se reanudaron. Francia apoy discretamente a una dictadura cuyos lderes militares acumularon millones de dlares en bancos suizos.

Una nueva causa

Musulmanes argelinos que volvan de la guerra contra los soviticos en Afganistn se unieron a los islamitas en las montaas y dieron muerte a algunos de los pocos ciudadanos franceses que quedaban en el pas. Y muchos partieron despus a combatir en guerras islamitas, en Irak y ms tarde en Siria.

Entran en escena los hermanos Kouachi, en especial Chrif, quien estuvo en prisin por reclutar franceses para combatir a los estadunidenses en Irak. Y Estados Unidos, con apoyo francs, ahora respalda al rgimen del FLN en su continua batalla contra los islamitas en los desiertos y los bosques de las montaas de Argelia, armando a un ejrcito que tortur y asesin a miles de hombres en la dcada de 1990.

Como dijo un diplomtico estadunidense poco antes de la invasin de 2003 a Irak, Estados Unidos tiene mucho que aprender de las autoridades argelinas. Se puede ver por qu algunos argelinos fueron a pelear por la resistencia iraqu. Y encontraron una nueva causa

The Independent

Traduccin: Jorge Anaya

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/01/10/opinion/017a1mun


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