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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2015

Cuando el uno alimenta al otro
El mximo horror

Tariq Ali
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Fue un suceso espantoso. Condenado por la mayor parte del mundo y reflejado de forma especialmente conmovedora por muchos humoristas grficos. Quienes planearon la atrocidad escogieron su objetivo cuidadosamente. Saban que un acto as iba a crear el mximo horror. Era la cualidad, no la cantidad lo que buscaban. La respuesta no les habr sorprendido ni desagradado. Les importaba un comino el mundo de los no creyentes. A diferencia de los inquisidores medievales de la Sorbona, no tienen autoridad legal ni teolgica para hostigar a libreros y editores, para prohibir libros y torturar escritores, por eso han ido un paso ms all y decidieron las ejecuciones.

Qu sucede con esos soldados de a pie? Las circunstancias que atraen a hombres y mujeres jvenes hacia esos grupos son una creacin del mundo occidental en el que habitan, que es en s mismo consecuencia de largos aos de dominio colonial en los pases de sus antepasados. Sabemos que los hermanos parisinos Chrif y Sad Kouachi eran jvenes de pelo largo e inhaladores de marihuana y otras sustancias hasta que (al igual que los autores de los atentados del 7 de julio en Londres) vieron los videos de la guerra de Iraq y, en particular, de las torturas que se perpetraban en Abu Ghraib y de los asesinatos a sangre fra de ciudadanos iraques en Faluya.

Buscaron consuelo en la mezquita. Y all se fueron radicalizando bajo la gida de religiosos extremistas para quienes la guerra de Occidente contra el terror se haba convertido en una oportunidad de oro para reclutar y dominar a jvenes, tanto en el mundo musulmn como en los guetos de Europa y Norteamrica. Enviados primero a Iraq a matar estadounidenses y ms recientemente a Siria (con la connivencia del Estado francs?) para derrocar a Asad, a esos jvenes se les ense a utilizar las armas con eficacia. De vuelta a casa, estaban listos para desplegar esos conocimientos contra quienes ellos crean que les estaban atormentando en tiempos difciles. Eran ellos los que se sentan perseguidos. Charlie Hebdo representaba a sus perseguidores. El horror no debera cegarnos ante esta realidad.

Charlie Hebdo no haca ningn secreto del hecho de que intentaban continuar provocando a los creyentes musulmanes haciendo blanco de sus chistes al profeta. La mayora de los musulmanes se sentan indignados por ello pero ignoraron el insulto. El peridico haba reproducido las caricaturas sobre Mahoma publicadas por el diario dans Jylland-Posten en 2005, en las que se le describa como un inmigrante pakistan. El peridico dans admiti que no habra publicado nunca nada parecido para describir a Moiss o a los judos (aunque quiz lo haba hecho ya: ciertamente, haba publicado artculos que apoyaban al Tercer Reich), pero Charlie Hebdo consideraba que tena la misin de defender los valores laicos republicanos contra todas las religiones. En ocasiones ha atacado al catolicismo, aunque apenas se ha referido al judasmo (aunque los numerosos ataques de Israel contra los palestinos le han ofrecido muchas oportunidades) y ha concentrado sus burlas sobre el islam. El laicismo francs parece abarcarlo todo hoy en da siempre y cuando no sea islmico. Las denuncias contra el islam han sido implacables en Francia, siendo Soumission, la nueva novela de Michel Houellebecq (la palabra islam significa sumisin), la salva ms reciente. Predice que el pas estar gobernado por un presidente de un grupo que denomina Fraternidad Musulmana. Charlie Hebdo, no debemos olvidarlo, publicaba una portada satirizando a Houellebecq el da en que fue atacado. Defender su derecho a publicar sin que importen las consecuencias es una cosa, pero sacralizar un peridico satrico que habitualmente elige como blanco de sus vietas a quienes son vctimas de una islamofobia rampante es casi tan estpido como justificar los actos de terrorismo en su contra. Cada actitud alimenta a la otra.

La ley francesa permite que se suspendan las libertades si existe amenaza de disturbios o violencia. Con anterioridad, esta disposicin se invocaba para prohibir las apariciones pblicas del comediante Dieudonn (famoso por hacer bromas antisemitas) y para prohibir las manifestaciones a favor de los palestinos; Francia es el nico pas de Occidente que hace eso. Que muchos franceses no consideren estas acciones como problemticas lo dice todo. No son slo los franceses: no hemos visto vigilias con antorchas o asambleas masivas en ningn lugar de Europa cuando se revel que los prisioneros musulmanes entregados a EEUU por muchos pases de la UE (con los valerosos polacos y los laboristas britnicos a la cabeza) haban sido torturados por la CIA. Aqu hay algo ms en juego que la stira.

La petulancia de los liberales laicos que hablan de defender la libertad hasta la muerte se corresponde con los liberales musulmanes que parlotean interminablemente de que lo sucedido no tena nada que ver con el islam. Hay diferentes versiones del islam (la ocupacin de Iraq se utiliz deliberadamente para azuzar las guerras entre sunnes y chies que han ayudado a crear el Estado Islmico); no tiene sentido pretender hablar en nombre del verdadero islam. La historia del islam est repleta desde sus mismos inicios de luchas faccionales. Las corrientes fundamentalistas dentro del islam, as como las invasiones externas, fueron responsables de la aniquilacin de muchos de los avances culturales y cientficos del perodo medieval tardo. Esas diferencias siguen existiendo.

Mientras tanto, Hollande y Sarkozy han anunciado que se pondrn a la cabeza de una marcha de unidad nacional (Cameron estar all tambin y vete a saber quin ms). Como me escribi un amigo francs: La idea de que Charlie Hebdo ha auspiciado una unin sagrada tiene que ser una de esas ironas de la historia que hubiera dejado sin habla incluso al ms cnico de los libertarios antisistema post-68.


 

[El presente ensayo se public originalmente en la London Review of Books]

Tariq Ali es un escritor y director de cine pakistan. Escribe habitualmente para The Guardian, Counterpunch, London Review of Books, Monthly Review, Z Magazine. Su ltimo libro, publicado por Verso, es The Obama Syndrome: Surrender at Home, War Abroad.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/01/09/maximum-horror/



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