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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2015

Atentado de Pars
Algunas pinceladas de urgencia

Txente Rekondo
Rebelin


Los acontecimientos de estos das en el estado francs han supuesto una catarata sin fin de adjetivos y comentarios que no han osado, o no han querido hacerlo, afrontar y analizar sosegadamente los que all ha ocurrido.

En poco tiempo hemos visto como la mayor parte de la informacin ha seguido una cadena ya conocida en el pasado, una sucesin de hechos que se han convertido en noticias, unas noticias que dan pie a comentarios de todo tipo, y finalmente, la avalancha de opiniones y debates a los que nos vemos lanzados.

Por ello y al hilo de esta situacin es conveniente dibujar algunas pinceladas en torno a una realidad marcada por un abanico de elementos, relacionados o no entre ellos, y que escapan de la mayor parte de las reacciones simplistas que hemos soportado estos das.

Los viajes de ida y vuelta, que durante aos hemos patrocinado desde Occidente, y con la inestimable ayuda de nuestros socios regionales en el mundo, no pueden ser una causalidad. En los ltimos aos de la guerra fra, la lucha contra la presencia de los soviticos en Afganistn alumbr a al Qaeda, responsable de los ataques en EEUU el 11 de septiembre de 2001, posteriormente la agresin y ocupacin de Iraq por la alianza comandada por Washington trajo consigo los atentado de Madrid y Londres, en esta ocasin por elementos que se habran formado ideolgicamente o militarmente en aqul pas. Y ms recientemente tras las maniobras en torno a Siria, alimentando toda una serie de organizaciones para derrocar al gobierno sirio, un nuevo escenario se ha abierto en el mundo jihadista, y ha golpeado en Pars.

Como ocurri hace ahora trece aos y medio, frente a las condenas vacas de anlisis, se impone un acercamiento detallado a lo que acontece en esta larga dcada. La utilizacin por parte de EEUU y sus aliados de organizaciones jihadistas para mantener los intereses de Washington, son el prembulo para el desarrollo de esos grupos que no slo escapan de la mano que les ha dado de comer, sino que con el tiempo se vuelven contra ella.

El ciclo de violencia puede no tener fin a corto palazo, sobre todo si seguimos inmersos en la dinmica ahora sealada. En un primer momento, a la hora de analizar los acontecimientos citados, no podemos escapar de determinadas dudas y contradicciones. En 2001 y ahora, quien se atreva a analizar detalladamente los hechos, ver los mismos con un sentido crtico, e incluso iniciar un debate sosegado sobre los motivos, es objeto casi de inmediato de acusaciones de simpatizar con los autores de los atentados y en muchas ocasiones tambin son silenciados.

Sin embargo si se decide seguir por el lamento y la crtica simple, nos tendremos que enfrentar en el futuro a nuevos peligros, donde el ciclo de violencia, represin y destruccin se nos volver a hacer presente. Estos ataques no ocurren en un vaco, no surgen de una nada irracional, y es imperativo analizar y buscar los razonamientos (que no es lo mismo que compartir) para entender mejor por qu se producen estas situaciones. Debemos intentar entender el contexto, la historia, la dinmica que surge en la lucha por el poder o entre poderes, de lo contrario nos veremos inmersos en el citado ciclo de violencia.

Varios debates se han abierto en torno a los hechos de Paris. De la noche a la maana, los mismos que secuestran revistas, que cierran medios de comunicacin y que no dudan aplicar la censura, se han vuelto los paladines de la defensa de la libertad de expresin, y en el caso de algunos polticos, como el presidente francs, los eleva a uno de los valores esenciales de la repblica francesa.

Las delgadas lneas que en ocasiones marcan la stira y la libertad de expresin de lo que algunos consideran material ofensivo est demasiado presente para que de pronto los defensores del status quo se erijan en los defensores de misma. Del mismo modo que aquellos que en ocasiones intentan huir de la sacralizacin de la religin, no dudan en sacralizar la propia libertad de expresin, pero siempre en el encaje de determinados valores.

Tampoco descubrimos nada nuevo si hablamos del doble rasero con el que se afrontan estos hechos. Una situacin que abre las puertas a actitudes violentas que se materializan estos mismos das en torno a la islamofobia. Estas actitudes dejan en evidencia a aquellos que defienden que todas las vidas humanas son iguales, pues mientras ponen el grito en el cielo por las vctimas de estos das, nos han acostumbrado a convertir en nmeros, pies de fotos o meras estadsticas a todos los muertos que estos mismos das se producen en conflictos en buena medida provocados o alentados por Occidente.

La llamada estrategia preventiva es una de las consecuencias que han trado consigo esa cadena de violencia. Tras el 11-s, despus de los atentados de Madrid y Londres, y probablemente a raz del desenlace final en Pars, algunos gobiernos no dudarn en poner en marcha un nuevo paquete de medidas, que bajo el manto y el argumento del incremento de la seguridad ciudadana, en definitiva supondrn todo un recorte de las libertades de la poblacin, como ha ocurrido en estos aos.

La experiencia nos indica que aprovechando la delgada lnea que separa la proteccin de la ciudadana y las libertades civiles, el verdadero motivo suele estar ms cerca de importantes retrocesos de los derechos y libertades. Explotando el miedo entre la gente y envolvindolo todo bajo el argumento de la seguridad, querrn que soportemos toda una serie de medidas coercitivas y de control.

Por ltimo, y centrndonos en los acontecimientos de Pars, no podemos dejar de lado, el pulso que mantienen a da de hoy al Qaeda y el Estado Islmico (EI), por hacerse con la centralidad de ese complejo y heterogneo mundo jihadista. De confirmarse la autora de al Qaeda, sta estara intentando reponerse de los reveses que el auge del EI le ha supuesto en los ltimos meses (econmicos y de captacin de voluntarios) y que ha llevado a que ambas formaciones se enfrenten con las armas en Siria.

Los dirigentes de al Qaeda habran mandado un mensaje a sus seguidores actuales y a las potenciales adhesiones del futuro: ellos son los nicos que a da de hoy han golpeado a Occidente en el corazn de sus territorios, y de esta manera tambin busca cerrar la sangra de algunas de sus franquicias regionales que estaran apostando por unirse a la nueva estrategia del EI.

Uno de los riesgos que esta pugna entre las dos organizaciones puede suponer es el incremento de acciones en Europa y la posible respuesta que el propio EI pueda planear para reforzar su actual centralidad entre el jihadismo transnacional, lo que tambin puede abrir la puerta a operaciones militares y atentados en EEUU o en estados aliados suyos.

Frente a las crticas simplistas, selectivas y oportunistas, es necesario reconocer la complejidad de los acontecimientos, y un buen inicio podra ser analizar la historia, los antecedentes, el contexto y la interrelacin entre un nmero importantes de elementos y factores que estn diseando el escenario que hemos vividos estos das.


Txente Rekondo.- Analista internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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