Portada :: Europa :: Grecia, laboratorio neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2015

Fascismo electoral
Syriza contra las sirenas

Antoni Jess Aguil
Pblico


Divino Ulises, refrena el ardor de tu marcha para or nuestro melifluo canto. Quien lo escucha, se va de aqu ms sabio. Homero, Odisea

 

Las elecciones europeas de 2014 ofrecieron seales de los cambios polticos que este ao podran tener lugar en Europa: Syriza gan las elecciones en Grecia, Podemos horad el tablero bipartidista espaol y en Irlanda el Sinn Fin logr un avance vertiginoso. Como contrapartida, el ascenso de las derechas racistas y antieuropeas, como UKIP en Inglaterra o el Frente Nacional en Francia, mostraron que el agotamiento de los modelos de accin poltica dominantes y la falta de alternativas ante la gestin de la crisis durante estos aos pueden conducir al odio y la cerrazn.

Sin embargo, la irrupcin del FMI en la actual campaa electoral griega suscita algunos interrogantes sobre el futuro de la democracia en Grecia y otros pases europeos con citas electorales a corto plazo: qu significado tendra para Grecia y Europa una victoria contundente de Syriza? Puede hablarse de elecciones libres con una campaa en marcha de sabotaje y miedo? Puede una alternativa radical de izquierda mantener su coherencia frente a la casta neoliberal global que la chantajea y desacredita?

Grecia sufre hoy uno de los envites ms virulentos del fascismo financiero del que habla Boaventura Santos para referirse al gobierno indirecto de las corporaciones trasnacionales y los mercados financieros bajo la hegemona del neoliberalismo. En connivencia con los gobiernos nacionales, el fascismo financiero viola las reglas elementales de la democracia y determina en buena medida las acciones del Estado y las decisiones parlamentarias para imponer su voluntad en las polticas pblicas a travs de instituciones como la UE, el FMI o el BM. La reciente suspensin del programa de rescate por parte del FMI ante la probable victoria electoral de Syriza ha situado a Grecia en el grado cero de la democracia, demostrando una vez ms que la oligarqua slo acepta el juego democrtico cuando resulta ganadora.

El fascismo financiero tiene su correlato en las urnas. Es lo que en trminos metafricos puede llamarse fascismo electoral: un sistema de tipo parlamentario y representativo en el que, como ya apuntaba sin tapujos Adam Smith en 1762, las leyes y el gobierno [] pueden ser considerados como una coalicin de los ricos para oprimir a los pobres y preservar en su beneficio la desigualdad de bienes. Se trata de un rgimen electoral liberal normalizado aunque controlado por lites particulares que lo utilizan en su beneficio y en contra del poder popular. Hay partidos polticos, pero la mayora operan como carteles electorales que representan los intereses del fascismo financiero; hay Parlamentos, pero funcionan como Consejos de Administracin; hay elecciones (cuando no son suspendidas por Goldman Sachs) que se convierten en un simulacro del rgimen para darse aires de legitimidad.

Las democracias del sur de Europa se han convertido de manera peligrosamente semejante en fascismos electorales: democracias privatizadas, democracias especuladas, democracias humilladas por el capitalismo y sus lacayos. En Italia, Renzi, que enarbol la bandera del cambio, pese a no haber pasado por las urnas, ha aumentado la precarizacin del trabajo con la Ley de Empleo. En Francia, Hollande ha tardado menos de un ao en arrodillarse ante las exigencias de Merkel; en Espaa, los gobiernos de Zapatero y Rajoy han impuesto recortes drsticos que han llevado al aumento alarmante de la pobreza y la desigualdad. En Portugal, el gabinete de Passos Coelho, visto como el buen alumno de la Troika, ha emprendido una ofensiva sin precedentes contra los derechos laborales, los salarios y los servicios pblicos. En Grecia, tras la restitucin de las elecciones parlamentarias en 2012, el gobierno de salvacin nacional formado por la coalicin entre Nueva Democracia y el PASOK, que durante la campaa electoral haban prometido parar las polticas de austeridad y renegociar el memorando de la Troika, no slo no las ha frenado, sino que las ha acelerado.

Todo ello ha supuesto un ataque implacable al pueblo, a las Constituciones y a la democracia. En los ltimos aos, Grecia y el sur de Europa han asistido a la liquidacin de las formas tradicionales de democracia liberal. En Grecia, los partidos del fascismo financiero han cedido la soberana a la Troika, que chantajea al pas amenazndole con cortar los prstamos si no aplica sus polticas. Entretanto, la Troika se llena los bolsillos con los intereses del prstamo. Adems, el gobierno de coalicin impone estas medidas a golpe de decretos ejecutados inmediatamente y votados por el Parlamento meses despus de su aplicacin.

La llegada al gobierno de Syriza supondra un impulso importante no slo para la democracia griega, sino tambin para las luchas antineoliberales y anticapitalistas de Europa. Un gobierno Syriza sera el primero fuera del bipartidismo griego tradicional y el nico (hasta el momento) en la zona euro abiertamente opuesto al rgimen internacional de austeridad y a los proyectos de reestructuracin neoliberal (privatizacin, desregulacin, prstamos depredadores, etc.) responsables del genocidio social perpetrado en la periferia europea. Un programa serio de ruptura con la austeridad y el neoliberalismo podra abrir un curso anticapitalista en Europa.

La ventana de la oportunidad histrica se ha abierto para que, en palabras de Walter Benjamin, por ella pueda colarse la chispa de la esperanza capaz de interrumpir el presente y reinventar el futuro. En este sentido, Syriza no slo representa la aspiracin de la sociedad griega a un cambio de direccin histrica y poltica, sino una esperanza colectiva para el continente. Y sobre todo, la esperanza de una parte importante de la izquierda europea sobre sus posibilidades y capacidades.

Si Syriza logra gobernar, la presin del fascismo financiero para desestabilizarlo y sustituirlo por un gobierno servil ser enorme, por lo que deber estar bien preparado, contar con el apoyo popular y estar dispuesto a remar a contracorriente y hasta las ltimas consecuencias. Syriza, como Ulises, tendr que ser fuerte para mantenerse firme en el mstil de la nave y no dejarse arrastrar por los cantos de sirena de quienes no admiten su agenda radical.


Antoni Jess Aguil es Filsofo poltico y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/12072/fascismo-electoral-syriza-contra-las-sirenas/



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