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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2015

De cmo las Grandes del Petrleo estn respondiendo al momento anticarbono
El carbono al contraataque

Michael T. Klare
Tomdispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Los combustibles a base de carbono estn bajo ataque por todo el mundo. Las previsiones econmicas cada vez ms sombras, la creciente resistencia popular y los organismos reguladores de los gobiernos estn dejando KO a la industria energtica. Los precios del petrleo estn cayendo, las facultades y universidades estn deshacindose de sus acciones en las compaas del carbono, los votantes estn instituyendo lmites a la fractura hidrulica y los delegados en la conferencia de la ONU sobre el clima en Per acordaron imponer restricciones importantes a las emisiones globales de carbono que se concretarn en una conferencia que se celebrar en Pars a finales de ao [30 noviembre-11 diciembre]. Todo esto ha ido acompaado de lo que podra considerarse como un asalto moral contra el acto mismo de extraer combustibles a base de carbono de la tierra, en el que las principales compaas del petrleo, gas y carbn se han retratado a s mismas como enemigas de la humanidad.

Bajo tales presiones, era de prever que las Grandes del Petrleo iban a reaccionar a la defensiva, quiz disculpndose por su papel en la induccin del cambio climtico aunque adoptando una posicin de liderazgo en la planificacin de la transicin a una economa poscarbono. Pues se equivocan: en lugar de retractarse, las Grandes del Petrleo han pasado a la ofensiva, ensalzando sus contribuciones al progreso humano y minimizando el potencial de las renovables para sustituir a los combustibles fsiles en cualquier futuro imaginable.

Por supuesto que no puede sorprendernos que las grandes del carbono traten de perpetuar su posicin privilegiada en el mercado de la economa global. Despus de todo, el petrleo es el bien ms valioso en el comercio internacional y las compaas productoras ms importantes, como ExxonMobil, Chevron y Shell, ocupan los primeros puestos en las listas de las empresas ms rentables del mundo. Sin embargo, esas compaas no se limitan a utilizar tcticas legales y corporativas convencionales para proteger su posicin, estn lanzando un ataque moral de los suyos, afirmando que los combustibles fsiles son un factor esencial para erradicar la pobreza y conseguir una vida decente en este planeta.

Con todo lo irrisorias que puedan parecer esas afirmaciones, poderosas autoridades de todo el mundo se estn haciendo eco de las mismas: como era de esperar, los dirigentes de las naciones productoras de carbonos, como Rusia y Arabia Saud, o los representantes de los estados estadounidenses productores de energa, como Texas y Kentucky. Cuenten con una cosa, que toda esa panda de entusiastas de los combustibles fsiles tiene la intencin de asegurarse de que cualquier camino hacia un futuro libre de carbono sea, en el mejor de los casos, largo y arduo. Aunque s que Vds. ya estn en ello, agreguen a esa panda a los cabecillas del Congreso, ya que muchos de los ganadores republicanos en las elecciones de medio mandato de 2014 proceden de los estados productores de carbn y habitualmente se dedican a alabar la produccin de carbono por su contribucin a la prosperidad local, a la vez que se embolsan las contribuciones de las Grandes del Petrleo y otras firmas energticas.

A menos que se la desafe de forma directa, esta ofensiva procarbono respaldada por la abundante publicidad de las Grandes del Petrleo- es probable que consiga al menos tanta aceptacin como las afirmaciones de los activistas anticarbono. Desde luego, a estas alturas, los argumentos morales contra el consumo de carbonos son o al menos deberan ser- bien conocidos. Las compaas del petrleo, gas y carbn, se ha afirmado, estn egostamente persiguiendo megabeneficios a expensas del clima, el medio ambiente, nuestros nios y nietos, e incluso posiblemente de un futuro de alguna forma razonable para la humanidad como conjunto. Las grandes compaas han dicho, bsicamente, vamos a destrozar el planeta, no nos importa lo que digan, pensamos que podemos hacerlo y les desafiamos a que intenten detenernos, observ en una reciente entrevista Bill McKibben, activista del clima y cofundador de 350.org. Esta perspectiva qued reflejada en muchas de las pancartas exhibidas por los alrededor de 400.000 manifestantes que participaron el pasado mes de septiembre en la Marcha Popular por el Clima en Nueva York.

A la industria de los combustibles fsiles se la representa a menudo como el ncleo de un sistema global de riqueza y poder capaz de desbaratar democracias y perpetar monstruosas desigualdades planetarias. Los combustibles fsiles crean realmente una economa tremendamente estratificada, explicaba Naomi Klein, autora del libro superventas This Changes Everything: Capitalism vs. The Climate. Es debido a la naturaleza de los recursos que han concentrado necesitan de una cantidad enorme de infraestructura para obtenerlos y transportarlos. Y eso se presta a ganancias inmensas y son lo suficientemente poderosos como para poder comprar a los polticos.  

Puntos de vista como estos animan las luchas contra la fractura hidrulica en EEUU, contra el transporte del petrleo de arenas bituminosas a travs del oleoducto Keystone XL y contra los envos de carbn a los puertos del noroeste del Pacfico. Tambin fortalecen la campaa para que las dotaciones de facultades, universidades y otras instituciones eliminen sus acciones en combustibles fsiles, campaa que gan impulso en los ltimos meses gracias a las decisiones de la junta directiva de la Universidad de Stanford de retirar sus inversiones tanto en las acciones de las compaas del carbn como en el Fondo de los Hermanos Rockefeller, para finalmente deshacerse de sus acciones en combustibles fsiles e invertir en energas alternativas.

Hubo una vez un tiempo en que las empresas gigantes del carbono como Exxon trataron de desviar estos ataques negando la existencia misma del cambio climtico o el papel de los seres humanos en l, o, al menos, levantando la pancarta de la incertidumbre sobre la realidad cientfica del mismo. Tambin financiaron los esfuerzos de cientficos sin escrpulos para que arrojaran dudas sobre el calentamiento global. Aunque el negacionismo todava figura en la propaganda de algunas compaas del carbono, ahora han decidido en gran medida apoyar otra estrategia: ensalzar los beneficios de los combustibles fsiles y subrayar sus contribuciones al bienestar y progreso humanos.

Por el momento, este contraataque del carbono aparece clara y completamente articulado en los discursos de altos funcionarios de la industria y en diversas publicaciones corporativas. De estas, la ms reciente y autorizada, The Outlook for Energy: A View to 2040, de ExxonMobil, se public en diciembre. Descrita como una gua de planificacin para el futuro de la inversin y la toma de decisiones corporativas, la Outlook combina un anlisis de las tendencias energticas globales con un resumen del ethos procarbono de la compaa, ofrecindonos as una mirada grfica de adnde se dirigen las Grandes de la Energa en su contraataque al movimiento contra el cambio climtico.

Si el movimiento a favor del clima quiere desafiar con eficacia a los poderes energticos de este planeta, es fundamental que entienda la visin en la que las Grandes de la Energa planean sin duda hundir increbles recursos y que, a travs de gran parte del planeta, se convertir en un argumento vivo para ignorar la catstrofe del calentamiento de la tierra. Por supuesto, lo presentan como un paisaje de ensueo de un futuro glorioso, aunque lo que se nos viene a la mente es slo una pesadilla.

He aqu, en pocas palabras, el argumento que las Grandes de la Energa van a sembrar en el planeta en un futuro previsible. Preprense.

No habr crecimiento sin nosotros  

La piedra angular del informe de Exxon son sus afirmaciones de que son necesarios mayores suministros de energa an para sostener el crecimiento econmico y asegurar el bienestar humano, y que slo los combustibles fsiles existen en cantidad suficiente (y a precios bastante asequibles) para satisfacer la creciente demanda internacional. Prever las tendencias energticas a largo plazo empieza con un acto sencillo: la gente necesita energa, se afirma en el informe. Durante las prximas dcadas, se espera que el crecimiento de la poblacin y de los ingresos y una expansin sin precedentes de la clase media global- creen nuevas demandas de energa.

Parte de esta energa aadida, reconoce Exxon, provendr de la energa nuclear y de las renovables. Sin embargo, la mayor parte tendr que proceder de los combustibles fsiles. En total, Outlook estima que el mundo va a necesitar en 2040 un 35% ms de energa que en la actualidad. Eso significara aadir 191 cuatrillones de unidades termales britnicas (BTUs, por sus siglas en ingls) a los suministros globales, adems de los 526 cuatrillones de BTUs consumidos en 2010. Un pequeo porcentaje de esos BTUs aadidos, alrededor del 12%, provendr de las renovables, pero la inmensa mayora estimada por Exxon en un 67%- proceder de los combustibles fsiles.

Sin los combustibles fsiles, sostiene este argumento, no puede haber crecimiento econmico. As es como lo expone Rex Tillerson, director ejecutivo y presidente de Exxon: La energa es fundamental para el crecimiento econmico, y el petrleo es esencial porque hasta ahora no hemos encontrado, ni a travs de la tecnologa ni de otros medios, otro combustible que pueda sustituir el papel que el petrleo juega en el transporte, no slo de pasajeros, el transporte individual, sino el transporte comercial, combustible para los aviones, para los barcos, para todas las vas en las que utilizamos petrleo como combustible para trasladar personas y cosas por este planeta.

El gas natural es igualmente esencial, sostiene Tillerson, porque es la fuente de energa de crecimiento ms rpido y un ingrediente clave en la generacin de energa elctrica. Tampoco el carbn se queda fuera de la recopilacin. Tambin jugar un importante papel para promover el crecimiento econmico, en gran medida al facilitar un aumento rpido en los suministros elctricos globales. A pesar de toda la preocupacin por la contribucin del carbn tanto en la contaminacin urbana como en el cambio climtico, Exxon predice que seguir siendo el nmero 1 de los combustibles en la generacin de energa en 2040.

S, otras fuentes de energa jugarn un papel para ayudar a satisfacer las necesidades globales, pero sin los combustibles a base de carbono, insiste Exxon, el crecimiento econmico ir frenndose hasta detenerse y los pobres y desfavorecidos del mundo se quedarn inmersos en la pobreza.

Impulsando una nueva clase media global  

Si hay un tema central en el nuevo ethos de Exxon, es que estamos siendo testigos de la aparicin de una nueva clase media global con brillantes posibilidades y que esta multitud en expansin constituir quiz la mitad de la poblacin mundial en 2040, lo que requerir de cantidades an mayores de petrleo, carbn y gas natural si se quiere tener alguna esperanza de que alcance su verdadero potencial.

Citando datos de la Institucin Brookings, la compaa seala que la cifra de personas que ganarn lo suficiente para poder considerarlas miembros de esa clase media global saltar de aproximadamente 1.900 millones en 2010 a 4.700 millones en 2030, representando lo que denomina el mayor incremento colectivo en los niveles de vida de la historia. China y la India sern los dos pases que se aadirn ms sustancialmente a la clase media global, al adquirir cada uno de ellos cientos de millones de nuevos ricos, pero esas ganancias sustanciales van tambin a conseguirlas pases con crecimiento importante como Brasil, Mxico, Turqua, Tailandia e Indonesia.

La aparicin de un segmento de clase media a escala planetaria, representando un tipo de consumismo salvaje es algo que, segn la compaa insiste en su nuevo informe, hay que celebrar, hacindose eco del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: Cuando docenas de pases y miles de millones de personas asciendan por la escalera del desarrollo, como estn haciendo actualmente, eso impactar de forma directa en la creacin de riqueza y de un progreso humano ms amplio en todos los pases y regiones del mundo.

Sin embargo, para que todo esto suceda, esa clase media va a necesitar cantidades asombrosas de energa aadida desde luego, estamos hablando aqu de nuevos suministros de las mismas formas de energas a base de carbono- para construir e impulsar todos los coches, casas, negocios, electrodomsticos y recursos que esos consumidores anhelaran y exigiran sin duda. Ms ingresos, explica Exxon, significan nuevas demandas de alimentos, viajes, electricidad, viviendas, escuelas y hospitales y todos esos beneficios dependen de la energa.

Por s mismo, un aumento en los suministros energticos mundiales podra en efecto ser ampliamente beneficioso si fueran suministrados por combustibles respetuosos con el clima. Pero esas fuentes de energa genuinamente alternativas (en las cuales, a propsito, las compaas energtica gigantes no han invertido prcticamente nada de sus beneficios) cuesta ms producirlas por lo general que los combustibles fsiles, al menos al principio, y eso, dice Exxon, crea un problema una vez que se considera adnde va a llegar la demanda en 2040.

Segn Outlook, prcticamente ninguno de los incrementos esperados en la demanda global de energa proceder de los pases industrializados ms antiguos, que pueden permitirse alternativas ms costosas; por supuesto, su fuente sern los pases en desarrollo, que por lo general buscan energas baratas rpidamente, es decir, carbn y gas natural para generar electricidad y petrleo para el transporte. De los 201 cuatrillones de BTUs en la energa aadida requeridos para el mundo en desarrollo entre este momento y 2040, predice Exxon, 148 cuatrillones, o el 74%, provendrn de los combustibles fsiles, una estadstica que, de ser exacta, nos va dejar helados hasta los huesos en trminos de cambio climtico.

El papel de los combustibles fsiles en la satisfaccin de las aspiraciones de la creciente clase media mundial es especialmente evidente en el campo del transporte. El aumento de la prosperidad har que se incremente la demanda de transporte, seala Outlook. Una clase media global en expansin significa que millones de personas se comprarn un coche por vez primera. Entre 2010 y 2040, se espera que la poblacin humana crezca un 29%, desde aproximadamente 7.000 millones a 9.000 millones de personas; sin embargo, se prev que la poblacin global de coches, furgonetas y otros vehculos ligeros crezca en ms del 100%, desde 825 millones a 1.700 millones. Y aunque una cifra creciente de esos vehculos estar propulsada por motores hbridos de gas y electricidad, la mayora seguir estando alimentada por petrleo, incrementando la demanda de petrleo y arrojando a la atmsfera cada vez ms dixido de carbono.

Una clase media en aumento en bsqueda de ms productos de consumo, servicios urbanos y oportunidades de viaje tambin necesitar de una flota proporcional de camiones, autobuses, trenes, barcos y aviones. La dependencia de camiones y buques de contenedores para transportar los productos por el mundo generar, a su vez, una demanda inmensa de diesel y petrleo pesado, mientras que todos esos aviones de bajo coste (como el malogrado aparato de Air Asia) aumentarn las necesidades del combustible para aviones.

Finalmente, la nueva clase media global querr ms ordenadores, televisores de pantalla plana, aparatos de aire acondicionado y todo tipo de electrodomsticos, estimulando una creciente demanda de electricidad. Entre las naciones avanzadas que forman la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmicos (OCDE), una parte creciente de la energa utilizada en la generacin de electricidad provendr en efecto de las renovables y del gas natural, mientras que el uso del carbn se reducir de forma aguda. Sin embargo, en los pases que no son de la OCDE, la electrificacin ir acompaada de un aumento significativo en el consumo del carbn, de 54 cuatrillones de BTUs en 2010 a 82 cuatrillones en 2040. Esto significa que la contribucin de los pases de fuera de la OCDE al calentamiento global seguir elevndose, aunque ese no es un aspecto en el que probablemente Exxon har hincapi.

El humanitarismo del carbono  

Tampoco el proyecto de Exxon se olvida de las necesidades de los ciudadanos ms pobres del mundo. El progreso que la moderna energa proporciona no ha llegado a todos, se seala en Outlook. Una de cada cinco personas en el mundo no dispone an de acceso a la electricidad. Y una cifra an mayor carece de combustibles modernos para cocinar.

Esa es la base de lo que no puede sino denominarse humanitarismo del carbono, la afirmacin de que los combustibles baratos a base de carbono son la mejor respuesta posible a la pobreza energtica del mundo (a pesar de todo lo que sabemos acerca de la devastacin que el cambio climtico causar, sobre todo en las vidas de los ms pobres). Rex Tillerson articulaba esta visin de las Grandes de la Energa como Buen Samaritano de nuestro mundo en un discurso presentado en junio de 2013 ante el Asia Society Global Forum: Aproximadamente 1.300 millones de personas en nuestro planeta, dijo, no tienen an acceso a la electricidad para satisfacer necesidades bsicas como agua potable, cocinar, saneamiento, luz o el almacenamiento seguro de alimentos y medicinas [eso significa que] la necesidad de ampliar los suministros energticos tiene una dimensin humanitaria que debera informar y guiar nuestra poltica energtica.

Cuando le preguntaron si el cambio climtico no supone un desafo mayor para los pobres del mundo, Tillerson opt por poner reparos. Creo que hay prioridades mucho ms apremiantes con las que tenemos que lidiar, dijo en junio de 2012 en el Council on Foreign Relations. Todava hay cientos de millones, miles de millones de personas viviendo en medio de una abyecta pobreza por todo el mundo. Necesitan electricidad Necesitan combustible para cocinar sobre algo que no sea estircol animal Les encantara poder quemar combustibles fsiles porque su calidad de vida aumentara enormemente. Se salvaran millones y millones de vidas al conseguir que una gran parte del mundo pueda disponer de los combustibles fsiles que no tiene.

De hecho, Exxon predice que la dependencia de los combustibles fsiles crecer ms rpidamente en las partes ms pobres del planeta, precisamente en las reas que se espera sean las ms afectadas por el cambio climtico. Por ejemplo, se prev que frica aumente en un 103% en el consumo energtico entre este momento y 2040, y el 83% de ese crecimiento ser a travs de combustibles fsiles.

Podemos hacerlo mejor  

La parte final del contraataque de la industria es la afirmacin de que, para todos esos supuestos beneficios, las fuentes de energa renovables como la energa solar y elica no son capaces de asumir la tarea de proporcionar la necesaria energa extra para mantener el crecimiento econmico y propulsar a millones de personas hacia la clase media.

El problema, afirma Exxon, es que la energa solar y la elica son ms costosas que las fuentes de combustibles fsiles y no estn aumentando a la velocidad necesaria para satisfacer la creciente demanda mundial. Incluso aunque la energa proporcionada por estas renovables se expandiera en un 315% entre este momento y 2040, todava representa tan slo una pequea porcin de la diversidad total del consumo energtico (comparada con el 77% de los combustibles a base de carbono). Se dice tambin que las renovables son problemticas porque slo proporcionan fuentes intermitentes de energa fallando por la noche y en das sin viento-, por lo que tienen que reforzarse con otros combustibles para garantizar una produccin energtica ininterrumpida.

Enfrentando el reto  

En conjunto, todo eso representa una deslumbrante visin de un futuro en el que cifras crecientes de personas disfrutan los beneficios de una energa abundante y un crecimiento ilimitado. Ya pueden imaginarse los conmovedores anuncios televisivos que se generarn a escala masiva para difundir tal mensaje: fotos de trabajadores de todo tipo y condicin disfrutando globalmente del Sueo Americano gracias a Exxon y sus cohortes. Huelga decir que en esas imgenes no aparecer nada que estropee la promesa de una prosperidad sin lmites para todos: no habr sequas horrendas, ni tormentas colosales ni migraciones masivas de gente desesperada tratando de escapar de las zonas devastadas.

Pero esta visin, como tanta otra publicidad contempornea, se basa en una mentira: en este caso, en la idea cada vez ms estrafalaria de que en el siglo XXI la humanidad puede quemar partes importantes de las reservas de combustibles fsiles del planeta para conseguir un mundo en el cual todo es esencialmente igual: ms de lo mismo para todos. En el mundo representado por Exxon, es posible una versin tranquilizadora de normalidad para seguir adelante sin consecuencias medioambientales. En ese mundo, la emisin acelerada y sin trabas de carbono en la atmsfera no tiene impacto significativo en las vidas de la gente. Desde luego que slo es un cuento de hadas moderno que, en caso de creerse, tendr los resultados ms desastrosos.

Algn da, esa visin ser considerada como una de las mentiras ms impactantes recogidas en los registros histricos existentes. En realidad, seguir con esa perspectiva hasta 2040, quemando todos los combustibles fsiles que las compaas y estados productores de energa puedan arrancarle a la tierra y las emisiones de carbono producidas asegurarn el calentamiento planetario mucho ms de dos grados centgrados, cifra que los cientficos consideran como el mximo que el planeta puede absorber de forma segura sin efectos climticos catastrficos.

De hecho, esos paisajes de ensueo, en la nueva versin procarbono del futuro planetario, sern sustituidos por bosques quemados, zonas costeras inundadas y desiertos en constante expansin. Olvdense del crecimiento global de la clase media, olvdense de todos esos coches y camiones y aviones y estaciones de esqu, olvdense totalmente de la buena vida. Al deteriorarse las condiciones climticas, los cultivos se marchitarn, las ciudades costeras y las granjas desaparecern, la infraestructura quedar devastada, la clase media existente se reducir y los pobres tendrn que enfrentarse cada vez a mayores penurias.

Impedir esas catstrofes necesitar de esfuerzos prolongados y entregados por parte de todos aquellos que se preocupan por el futuro de la humanidad, educando mejor a la gente acerca de los riesgos del cambio climtico y del papel jugado por la combustin de los combustibles fsiles en la generacin de aquel. Pero tambin va a ser necesario deconstruir y denunciar las fantasas futuristas desplegadas por las compaas de combustibles fsiles para perpetuar su dominio. Sin embargo, por muy fraudulentos que sean sus argumentos, tienen potencial para poder desafiar un importante progreso sobre el cambio climtico y por tanto deben ser refutados enrgicamente. Como no lo hagamos as, los apstoles del carbono continuarn dominando el debate y acercndonos cada vez ms a un infierno planetario. Este es el nico camino para desbaratar y desacreditar los esfuerzos de quienes buscan perpetuar el Reino del Carbono.


Michael T. Klare es profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch.com. Es autor de The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books) y en edicin de bolsillo (Picador). La versin documental de su libro Blood and Oil est disponible en Media Education Foundation. Contactos: michaelklare.com.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175940/tomgram%3A_michael_klare%2C_perpetuating_the_reign_of_carbon/#more



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