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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2015

Justicia social y gobernanza de Internet

Sen Siochr, Sally Burch, Bruce Girard, Michael Gurstein y Richard Hill
alainet.org


Por qu la gobernanza de Internet concierne a los defensores y las defensoras de la justicia social

Qu tiene que ver la forma de administrar Internet con el desarrollo o la justicia social? No sera un asunto solo para los especialistas tcnicos, para que aseguren que todo funcione correctamente? Pues, en realidad, no.

El problema es que Internet, y cmo lo usamos, est reformulando una dimensin fundamental de la existencia humana: la comunicacin; es decir, el espacio en el cual las personas se comunican; las formas, tradiciones y culturas de la interaccin; cmo conformamos nuestras afinidades y construimos nuestras identidades a travs de los ojos de los dems; y crecientemente tambin, cmo manejamos la economa.

La gobernanza de Internet, es decir, cmo se desarrollan y se implementan los estndares, reglas y procesos de toma de decisiones que dan forma a la evolucin de Internet, resulta fundamental en cuanto a si -y cmo- este espacio motiva o desmotiva la creatividad, la innovacin, el compartir, la igualdad, la privacidad, la libertad de expresin; y tambin si las personas, sin importar quienes sean o donde estn, pueden acceder a este espacio y sus herramientas de manera justa y equitativa para todos y todas. En resumen, la gobernanza de Internet determina, en ltima instancia, a favor de qu intereses operar este nuevo espacio de comunicacin actualmente en desarrollo.

La gobernanza internacional de Internet an no est del todo definida. Ms bien existe un gran desorden[1]. Cmo se resuelva ese desorden en los prximos aos configurar Internet, y en gran medida la misma comunicacin humana, durante las dcadas por venir.

La expansin explosiva de Internet, aprovechando en parte la estructura existente de telecomunicaciones, le permiti pasar a un lado de la gobernanza institucional existente, o incluso desbaratarla; as, inclusive la iniciativa ms chiquita basada en Internet, en cierto sentido nace global. Internet est gobernado actualmente por un conjunto de entidades ad hoc, que en mayor o menor medida interactan entre s, con procedimientos a menudo no documentados. Los titulares de las noticias denuncian a gobiernos que tratan de capturar Internet y estrangularlo con burocracia; o (en menor medida), hablan del control oculto que manejan las grandes corporaciones y algunos pases muy poderosos.

En el debate mismo, existe un acuerdo amplio de que la participacin multisectorial[2] en la gobernanza es vital, pero no hay discusin sobre lo que esto significa. Pero tras una fachada de frases bonitas, se libra una frrea lucha. Al centro de esta lucha, desde una perspectiva de justicia social, est la cuestin de hasta qu punto la gobernanza de Internet ser, a futuro, democrtica y genuinamente incluyente; si ser diseada para crear un espacio de comunicacin que promueva el inters pblico y la justicia social, y si ser dirigida a abordar la creciente brecha entre una lite privilegiada y el resto de la humanidad.

O bien, si se adoptar un proceso de toma de decisiones a favor de un espacio incluso ms comercial, tallado y configurado segn los intereses de algunas corporaciones globales y unos pocos gobiernos neoliberales de occidente.[3]

Mientras tanto, muchos defensores y defensoras de la justicia social, incluyendo del mbito de la comunicacin, permanecen a un lado, desconcertados por la terminologa hermtica e impenetrable, con dudas sobre cmo integrarse a tal debate, y sobre todo, poco convencidos de que la problemtica merece el gran esfuerzo que implicara intervenir. Despus de todo, mientras el acceso a Internet siga expandindose, el email y la web se mantengan aparentemente abiertos, los medios sociales se puedan utilizar de formas cada vez ms creativas, y cada vez ms servicios innovadores sean gratis - por qu deberan preocuparse los defensores de la justicia social?

La vigilancia y el derecho a la privacidad

La vigilancia generalizada de Internet por parte de gobiernos, en unos casos principalmente a escala nacional, en otros a nivel global, como fue expuesto de forma espectacular por las revelaciones de Edward Snowden, es el motivo ms evidente de preocupacin. Con mucha razn los defensores y defensoras de la justicia social se sienten horrorizados en principio, no solo ante el descarado atropello a los derechos humanos, especialmente al derecho a la privacidad; sino tambin, en la prctica, al pensar que cada email, cada campaa, cada lucha, sea abierta al escrutinio y al darse cuenta de que la comunicacin cotidiana no es segura de ninguna manera, y carece de la proteccin bsica que se tomaba por sentada con el uso del telfono o del correo postal.

Pero poca gente ha vinculado este monstruoso sistema de vigilancia a la misma gobernanza de Internet. Normalmente, incluso los grupos ms progresistas asignan la culpa a las agencias de seguridad nacional excesivamente recelosas e incapaces de resistir la tentacin de utilizar las herramientas tcnicas que les dan acceso a ms informacin de la que jams soaron tener. Pero, de hecho, esta negacin de la privacidad est profundamente arraigada en el sistema actual de gobernanza de Internet, tanto tcnicamente, como desde sus fundamentos histricos.

Hace veinte o treinta aos, los ingenieros que construyeron la base de lo que hoy es Internet, se empeaban simplemente en compartir informacin cientfica en una red cerrada de computadoras que para su poca eran poderosas. No lo usaban para compartir fotos en Facebook, realizar transacciones bancarias, organizar demostraciones o planificar sus vacaciones. La privacidad no era una preocupacin porque solo unos pocos centenares de miles de personas estaban conectados.

Los protocolos de comunicacin que desarrollaron no anticipaban la masificacin de Internet, no tomaban en cuenta el inters de las agencias de seguridad estatales de monitorear nuestra actividad online, y no contemplaban que empresas como Google o Facebook pudieran analizar el contenido de cada mail que enviamos, y cada like que damos para enviarnos publicidad personalizada. Y nunca se imaginaron que los perfiles en lnea desarrollados por empresas del sector privado para personalizar la publicidad, se pondran a disposicin, con o sin orden judicial, de las agencias de seguridad gubernamentales.

Que Internet favorezca la privacidad y facilite la libertad de expresin, por sobre la vigilancia y la censura, es en gran medida una cuestin de las normas tcnicas que se acuerden, como parte de la gobernanza. Pero muchos de los actores importantes prefieren estndares tcnicos que comprometen tu privacidad. Google, Facebook y otros quieren poder escanear tus comunicaciones y entregar publicidad personalizada. Otros quieren escanearlas con propsitos an ms invasivos. Los estndares tcnicos que podran asegurar una comunicacin segura no han sido implementados, simplemente porque la estructura actual de gobernanza de Internet no lo ha priorizado. Es por eso que estas estructuras tienen tanta importancia.

Si la situacin actual es mala, en el futuro podra ser mucho peor. Las mismas tecnologas de vigilancia son capaces de mucho ms. En junio de 2014, se mostr que Facebook haba manipulado informacin en los canales de noticias que reciben 700,000 usuarios, en un experimento que concluy que poda alterar su estado emocional.[4] Qu pasara si Facebook decidiera alterar las noticias de los usuarios de manera que afecte el resultado de las elecciones nacionales, por ejemplo?

Hay abundantes ejemplos de cmo los magnates de los medios de comunicacin tradicionales, que son relativamente regulados (pensemos en Rupert Murdoch) han afectado los resultados electorales, a menudo con la publicacin a ltima hora de grandes titulares alarmistas. Cunto poder tendra, en una campana electoral, o en un momento crucial de decisin gubernamental, un Facebook desregulado, armado con datos masivos sobre gran parte del electorado, y con el control sobre los algoritmos que determinan lo que este electorado ve en su suministrador de noticias?

El costo de la comida gratis

Aparte de la privacidad, un segundo conjunto de problemticas de justicia social surge del uso de los abundantes servicios gratis ofrecidos por corporaciones como Google, Twitter y Facebook, y del modelo de negocios que los sustenta. Por supuesto, los servicios no son gratuitos. A cambio de ellos, Los usuarios proveen informacin valiosa que es usada para dirigirles publicidad personalizada, con fines lucrativos. De hecho, los datos son considerablemente ms valiosos que los servicios, como lo evidencian las grandes ganancias que generan para estas corporaciones. Ms all del hecho de que las personas no reciben pago por la gran cantidad de informacin que proveen involuntariamente[5], qu est en juego aqu y qu relacin tiene con la gobernanza de Internet?

Para empezar, est el tema de poder elegir. Cada vez ms, las sociedades saturadas por Internet no tienen ms remedio que utilizar, por ejemplo, Twitter, Facebook y Google. Una vez que llegan a una masa crtica de usuarios, como en su momento lo hizo el sistema operativo Microsoft Windows, se vuelve prcticamente imposible ofrecer una alternativa. La red da lugar a un monopolio natural que presenta barreras insuperables para los dems, y ofrece oportunidades gigantes de generar ganancias de monopolio, recursos que utilizan para extender su control an ms. Sin embargo, la gobernanza de Internet se caracteriza por negar la existencia de los monopolios naturales. Su mantra dominante es que los gobiernos deben quedar fuera y permitir que la competencia tome su curso, competencia que de hecho no existe, y no puede existir.

Pero de nuevo, la pregunta se debe plantear claramente: Qu implicacin tiene para la justicia social la cuestin de tales monopolios? Ciertamente, las ganancias excesivas no corresponden al inters pblico. El control monoplico de la infraestructura digital sobre el cual funciona Internet conlleva a tarifas ms altas que tienden a excluir a los usuarios de bajos ingresos, lo que en s mismo es un problema. Pero existen tambin preocupaciones ms profundas sobre el modelo de monopolio corporativo de las plataformas de Internet, alcanzado mediante la entrega de servicios aparentemente gratuitos.

La comercializacin de cada rincn de la esfera de la comunicacin

Estas preocupaciones ms profundas se relacionan con el sistema principal de negocios de Internet y el credo que proyecta hacia los usuarios, lo cual gradualmente permite internalizar sus principios profundamente dentro de la psique pblica. Y eso porque no solo se asienta en la entrega gratuita de informaciones por parte de un grupo de usuarios siempre en expansin, sino que estos usuarios tambin deben ser consumidores, y mientras ms los usuarios se concentren en consumir, mayor es la ganancia de los dueos de estas corporaciones. Mientras ms usuarios se conviertan en consumidores meta de la publicidad finamente individualizada, cuando no en anunciantes corporativos, mayor es el lucro. Ello a su vez, en forma sutil, o a veces no tan sutil, empieza a dar forma a la naturaleza de toda la esfera comunicacional emergente. Sobre este tema est apareciendo una considerable literatura acadmica.

Tomemos Facebook como ejemplo. El efecto neto de proyectar imgenes cuidadosamente controladas de uno mismo[6] en la red podra significar reforzar las jerarquas existentes y reforzar an ms las comunidades cerradas, en lugar de abrir a nuevas ideas y horizontes ms amplios. Las identidades podran, por ejemplo, priorizar el consumo por sobre la construccin de comunidad, cuando se trata de expresar gustos musicales, pelculas, libros o programas de televisin.[7] La libertad de expresarse puede generar la ilusin de controlar nuestra vida, cuando en realidad se trata apenas de controlar la imagen propia dentro de un rango definido de piezas preseleccionadas.

La publicidad personalizada y los filtros de los motores de bsqueda podran tender a reforzar los prejuicios y la identidad existentes. Nuestros intereses pasados determinarn a qu estaremos expuestos en el futuro, dejando menos espacio para los encuentros inesperados que despiertan la creatividad, la innovacin y el intercambio democrtico de ideas.[8] Como algunas personas limitan la mayor parte de su experiencia en Internet a uno o varios sitios de redes sociales, stos se convierten en jardines amurallados, cada uno separado del resto de Internet y conteniendo informacin altamente controlada y filtrada[9]; con lo que se exponen a la manipulacin, como en el caso del experimento de Facebook mencionado arriba.

Los Smart-phones y algunas tablets tambin ofrecen un acceso a Internet restringido y atado a servicios y contenido propietarios, lo que por ltimo lleva a un Internet estril.[10] Otras preocupaciones se refieren a la forma arbitraria en que algunas corporaciones de medios sociales controlan e incluso censuran contenidos; por ejemplo, un pequeo equipo legal corporativo decide qu es lo adecuado para la circulacin en YouTube y Google.[11]

As, en paralelo al potencial de Internet -especialmente de las redes sociales- para fomentar la comunicacin innovadora y la cooperacin, existen dinmicas inexorables que moldean, filtran, censuran, restringen y controlan el uso de Internet. El modelo de negocio bien puede colocar herramientas potencialmente poderosas en manos de la gente, sin costo, pero tambin impulsa gran parte de la manipulacin y de las restricciones en este espacio pblico. La extraccin y anlisis de la informacin personal, la creacin de filtros burbuja y la localizacin de la publicidad sirven justamente para maximizar el valor del perfil de los usuarios para los anunciantes; el nfasis en las identidades propias basadas en el consumo deriva de la necesidad de expandir la base de usuarios rpida y fcilmente; los jardines amurallados sirven para mantener a los usuarios acorralados como blancos idneos de publicidad; y la atadura de los Smart-phones y otros dispositivos de comunicacin a ciertas fuentes y contenidos sirve para crear un mercado cautivo. Incluso la (injustificable) censura de ciertos sitios y contenidos por parte de empresas de medios sociales est relacionada en ltima instancia a decisiones comerciales, ms que en responder a procedimientos basados en acuerdos democrticos o participativos.

Hay unas pocas excepciones honrosas a este modelo por ejemplo Wikipedia y otros servicios y plataformas gratuitas y abiertas que siguen un modelo basado en los bienes comunes y que persiguen activa y deliberadamente el inters pblico. Podemos idear estructuras de gobernanza que los alienten? Sin duda alguna podemos. Pero esto no est acorde con los intereses de quienes dominan actualmente.

Lo que aqu est en juego tendr enorme importancia a largo plazo; va mucho ms all de las preferencias o de la banalizacin y la manipulacin de contenidos. Tiene que ver con la esfera de la comunicacin en la cual, cada vez ms, las personas, y sobre todo la juventud, construyen su entendimiento bsico de la sociedad y de s mismas. Tiene que ver con los parmetros de lo que podemos aspirar, para nosotros mismos y la sociedad, y con los lmites de lo que podemos lograr a nivel individual y colectivo.

Se trata de un bombardeo de mensajes implcitos que exhorta a las personas a consumir, que continuamente nos dice que el consumismo es el nico camino a la felicidad, que deja pocas rutas abiertas para la resistencia y an menos para que colectivamente ideemos y prioricemos una existencia ms justa y creativa para todos y todas. Por supuesto, a lo largo de los aos, otros medios de difusin han sido y siguen siendo sometidos a fuerzas similares de comercializacin. No obstante, la esfera de comunicacin mediada por Internet se est configurando como la ms poderosa y envolvente de todas.

Desigualdades

La promesa original de Internet era muy distinta. Era un espacio que eliminara las desigualdades: de localidad, de estatus, de oportunidades. Sin embargo, aun en el marco del Internet ms amplio, parece que lo opuesto ocurre en una amplia gama de reas. No es accidental que las desigualdades, tanto globales como dentro de los pases, coincidan con el advenimiento de Internet y la digitalizacin de tanta actividad comercial, incluyendo el surgimiento de productos y de produccin completamente digitales.[12]

Lejos de igualar las oportunidades, con la dispersin en trminos de localizacin de los recursos y de los medios para una participacin efectiva, Internet desplaza las ventajas: la riqueza y los medios de subsistencia se estn traspasando de ubicaciones geogrficas y sociales marginales a otras ms privilegiadas. Por lo tanto, el acceso a una conexin rpida o lenta, o el no tener conexin alguna, est relacionada a la ubicacin, y con ello, la oportunidad de participar en o beneficiarse de la actividad econmica u otra cuando migran a una plataforma de Internet. Los requerimientos cada vez ms altos de ancho de banda dejan a quienes se encuentran en desventaja de ubicacin que viven en zonas rurales y remotas, en barrios ms pobres y relegados, en zonas del mundo con bajo nivel de servicios-, cada vez ms marginados.

Del mismo modo, las desigualdades existentes de riqueza y educacin, o por privilegios de idioma y gnero, se reproducen y se amplifican en la esfera de Internet, all donde se ha dejado crecer las barreras tcnicas, cognitivas, lingsticas y culturales, lo que determina quin tiene acceso a los recursos basados en Internet y quin no. El privilegio acordado a ciertos idiomas, a algunas prcticas y estilos culturales basados en el gnero, a ciertos modos de comunicacin, actan en la prctica como una barrera para que amplios sectores sociales no sean otra cosa que consumidores pasivos de productos digitales y de las comunicaciones, y eso apenas cuando stos estn tcnicamente disponibles.

La concentracin de la propiedad de los recursos de Internet infraestructura, software, servicios en relativamente pocas manos y ubicaciones se acelera por el efecto de la red, donde quienes ms tienen (y estn interconectados con mayor efectividad) reciben ms, y quienes menos tienen (con menos medios para un uso y acceso efectivo de las redes) reciben menos. Y por supuesto, con la riqueza viene el poder y los recursos para usar ese poder en el diseo de estrategias cada vez ms sofisticadas a fin de evitar el pago equitativo de impuestos; a la vez que se monopolizan las actividades digitales (de nuevo usando los efectos de la red) para concentrar la actividad digital comercial en pocas manos y en unos pocos pases favorecidos.

Abriendo camino para influenciar la gobernanza del Internet

El debate actual sobre el futuro de Internet y cmo ser gobernado podra enriquecerse bastante si ms defensores de la justicia social aportan desde su conocimiento y experiencia. De hecho, su contribucin activa es sin duda crucial para lograr soluciones que permitan que prime el inters pblico. La actual correlacin de fuerzas est sesgada por la enorme cantidad de recursos que las corporaciones globales, algunos gobiernos y un puado de entidades con un inters en el statu quo[13] destinan para asegurar que el resultado seguir favoreciendo sus intereses. Su influencia en las filas de la sociedad civil es inquietante. Algunas ONGs son poco ms que organizaciones de fachada para los intereses corporativos; otras estn influenciadas, a sabiendas o no, por las grandes donaciones y otras formas de dependencia de la financiacin privada.

La idea de que todas las partes interesadas (multi-stakeholders en ingls ver nota 2) puedan participar en la gobernanza es un concepto central en el debate. La idea es atractiva para los intereses de las corporaciones, ya que en principio empodera a las empresas al mismo nivel de los dems actores -especficamente los gobiernos-. Es ms, en la prctica, son ellas quienes llevan la voz cantante, gracias a sus recursos ilimitados y el respaldo de algunos gobiernos poderosos.

Para varios actores de la sociedad civil, incluyendo los miembros de la Coalicin Just Net, su demanda principal es que el sistema multisectorial debe ser democrtico, transparente y responsable. Un principio que se limita a abrir la participacin a todas las partes interesadas significa simplemente entregar el poder a quienes sean ms acaudalados y con los megfonos ms grandes. Las voces de las reas ms pobres del mundo, de las comunidades marginadas, de los sectores sin conectividad y del inters pblico general, quedan ahogadas. Sin embargo, son stos sectores cuyos intereses estn mayormente en juego y por lo tanto se les debe escuchar. La legitimidad de los gobiernos de representar a su pueblo no obstante las fallas que algunos tienen- tambin se merece el debido reconocimiento.

El peso adicional que defensores y organizaciones por la justicia social pueden aportar, al unirse a quienes ya participan en el debate, podra ser decisivo para generar una discusin ms clara y afinada, sobre dnde debe orientarse Internet. La Coalicin Just Net aglutina a varias de tales voces e invita a sumarse a otras que trabajan en temas de justicia social y desarrollo. (Traduccin ALAI)

Para ms informacin, visite el sitio de la Coalicin Just Net (por un Internet Justo y Equitativo) [http://www.justnetcoalition.org/] Vea tambin http://www.waccglobal.org/news/net-...

- Sen Siochr, Sally Burch, Bruce Girard, Michael Gurstein, Richard Hill. Los autores son miembros de la Coalicin Just Net, una red global de actores de la sociedad civil comprometidos con un Internet abierto, libre, justo y equitativo. Los principios fundadores y objetivos de la Coalicin se encuentran en la Declaracin de Delhi:http://justnetcoalition.org/delhi-d... (en espaol: http://alainet.org/active/72842.)

Artculo publicado en ingls en: Media Development 4/2014, revista internacional sobre comunicacin para el desarrollo, editado por WACC, http://www.waccglobal.org/home

Notas:

Fuente: http://alainet.org/active/80031



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