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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2015

La ocultacin poltica y meditica de las causas del atentado contra "Charlie Hebdo", sus consecuencias y retos

Said Bouamama
Investig'Action

Traducido del francs por Beatriz Morales Bastos.


El atentado contra el semanario satrico Charlie Hebdo marcar nuestra historia contempornea. Falta por saber en qu sentido y con qu consecuencias. En el contexto actual de la guerra contra el terrorismo (guerra exterior) y de racismo e islamofobia de Estado, los autores de este acto ha acelerado, conscientemente o no [1], un proceso de estigmatizacin y aislamiento del componente musulmn, real o supuesto, de las clases populares.

An es fecundo el vientre del que surge la bestia inmunda, Bertolt Brecht, Arturo Ui


Las consecuencias polticas del atentado ya son desastrosas para las clases populares y van a ser peores si no se propone ninguna alternativa poltica a la famosa Unin Nacional.

En efecto, la manera de reaccionar de los medios de comunicacin franceses y de la abrumadora mayora de la clase poltica es criminal. Son estas reacciones las que son peligrosas para el futuro y las que llevan en s mismas muchos daos colaterales y futuros 7 y 9 de enero cada vez ms mortferos. Comprender y analizar para actuar es la nica postura que hoy permite evitar las instrumentalizaciones y desviaciones de una emocin, una clera y una revuelta legtima.

La ocultacin total de las causas

El hecho de no tener en cuenta las causalidades profundas e inmediatas, el aislar las consecuencias del contexto que las hace emerger y el no inscribir un acontecimiento tan violento en la genealoga de los factores que lo han hecho posible condena a la tetania en el mejor de los casos y en el peor a una lgica de guerra civil. Nadie en los medios de comunicacin aborda hoy las causas reales o potenciales. Por qu es posible que semejante atentado se produzca hoy en Pars? Como pone de relieve Sophie Wahnich, existe un uso fascista de las emociones polticas de la masa cuyo nico antdoto es el anudamiento posible entre las emociones y la razn [2]. Lo que estamos viviendo actualmente es este confinamiento de los discursos mediticos y polticos dominantes a una sola emocin ocultando totalmente el anlisis real y concreto. Todo intento de anlisis real de la situacin tal como es o todo anlisis que trate de proponer otra explicacin que la proporcionada por los medios de comunicacin y la clase poltica se convierte en una apologa del atentado.

Mirada al vientre fecundo de la bestia inmunda

Miremos, pues, hacia las causas y, en primer lugar, a las que de ahora en adelante competen a la larga duracin y a la dimensin internacional. Francia es una de las potencias que est ms en guerra en el planeta. Desde Iraq a Siria pasando por Libia y Afganistn debido al petrleo, de Mali a la Repblica Centroafricana pasando por Congo debido a los minerales estratgicos los soldados franceses contribuyen a sembrar la muerte y el desastre en los cuatro rincones del planeta. El final de los equilibrios mundiales surgidos de la Segunda Guerra Mundial con la desaparicin de la URSS unido a la globalizacin capitalista centrada en el descenso de los costes para maximizar los beneficios y a la nueva competencia de los pases emergentes convierten al control de las materias primas en la causa principal de las injerencias, las intervenciones y las guerras contemporneas. El socilogo Thierry Brugvin resume de la siguiente manera el lugar que ocupan las guerras en el mundo contemporneo:

La conclusin de la Guerra Fra precipit el final de una regulacin de los conflictos a nivel mundial. Entre 1990 y 2001 se dispar la cantidad de conflictos entre Estados: 57 conflictos importantes en 45 territorios diferentes. [] Oficialmente siempre se legitima por medio de mviles virtuosos el emprender la guerra contra una nacin adversa: defensa de la libertad, democracia, justicia En los hechos, las guerras permiten controlar econmicamente a un pas, pero tambin facilitar que los empresarios privados de una nacin puedan acaparar las materias primas (petrleo, uranio, minerales, etc.) o los recursos humanos de un pas. [3]

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 el discurso de legitimacin de las guerras se construye esencialmente sobre el peligro islamista que contribuye a que se desarrolle una islamofobia a gran escala en el seno de las principales potencias occidentales, islamofobia que los propios informes oficiales se ven obligados a constatar. [4] Estas guerras producen al mismo tiempo un fuerte odio a Occidente en los pueblos que son vctimas de estas agresiones militares. [5] Las guerras que lleva a cabo Occidente son una de las principales matrices de la bestia inmunda.

Prximo Oriente y Medio Oriente son un reto geoestratgico fundamental en la voluntad de control de las riquezas de petrleo y gas. Las estrategias de las potencias occidentales en general y de las francesas en particular se despliegan en dos ejes: el fortalecimiento de Israel como base y pilar del control de la regin, y el apoyo a las petromonarquas reaccionarias del Golfo.

De este modo, el apoyo incondicional al Estado de Israel es una constante de la poltica francesa que no conoce alternancia, desde Sarkozy a Hollande. El Estado sionista puede asesinar a gran escala con total impunidad. Sean cuales sean la magnitud y los medios de las masacres, el gerente local de los intereses occidentales nunca est verdadera y duraderamente inquieto. As, Franois Hollande declar durante su viaje oficial a Israel en Israel en 2013: Ser siempre un amigo de Israel. [6]

Y tambin en este caso el discurso meditico y poltico de legitimacin de este apoyo se construye sobre la base de una representacin del grupo Hams palestino pero tambin de la resistencia palestina en su conjunto (a travs de recurrentes imprecisiones verbales), de la poblacin palestina en su conjunto y de sus apoyos polticos internacionales, como portadores de un peligro islamista. La lgica del doble rasero se impone una vez ms a partir de un enfoque islamfobo adoptado por las esferas ms altas del Estado y que retoman la gran mayora de los medios de comunicacin y de actores polticos. Este es el segundo perfil del vientre de la bestia inmunda.

Estos factores internacionales se conjugan con factores internos de la sociedad francesa. Antes hemos puesto de relieve la islamofobia de Estado, propulsada por la Ley sobre el pauelo en 2004 y mantenida despus regularmente (discurso sobre las revueltas de los barrios populares en 2005, Ley sobre el niqab, debate sobre la identidad nacional, Circular Chatel y exclusin de las puertas de salida de las escuelas de aquellas madres que lleven velo, acoso a las estudiantes de instituto que lleven faldas largas, prohibicin de las manifestaciones en apoyo al pueblo palestino, etc.).

Hay que poner de relieve ahora que ninguna respuesta de las fuerzas polticas que se declaran de las clases populares ha hecho frente a este clima de islamofobia. Y lo que es ms grave, en varias ocasiones se ha producido un amplio consenso con el pretexto de defender la laicidad o de no relacionarse con quienes defienden a Hams. Desde la extrema derecha a una parte importante de la extrema izquierda se han presentado los mismos argumentos, se han construido las mismas separaciones, se han producido las mismas consecuencias

El resultado de ello no es otro que el arraigo an ms profundo de las islamalgamas*, la profundizacin de una divisin en el seno de las clases populares, el debilitamiento an mayor de los ya debilitados diques antirracistas y una violencia concreta o simblica ejercida contra las y los musulmanes. Como propone Raphal Liogier, este resultado se puede describir como la difusin por parte de un sector importante de la sociedad del mito de la islamizacin que desemboca en la tendencia a constituir una obsesin colectiva. [7]

La tendencia a la produccin de una obsesin colectiva aument todava ms con el reciente tratamiento meditico de los casos Zemmour y Houellebecq. Tras haberle ofrecido mltiples tribunas, Eric Zemmour fue despedido de I-tl por haber propuesto la deportacin de los musulmanes franceses. Esto le permite drselas de vctima en el contexto de esta obsesin colectiva que hemos mencionado. Por lo que se refiere al escritor [Michel Houellebecq] lo defienden muchos periodistas con el pretexto de que no se puede confundir ficcin y realidad. No obstante, en ambos casos queda una profundizacin del sentimiento de la obsesin colectiva por una parte y el sentimiento de ser una vez ms insultado permanentemente por otra. Este es el tercer perfil del vientre de la bestia inmunda.

Este factor interno de una islamofobia banalizada tiene unos efectos decuplicados en el actual contexto del debilitamiento econmico, social y poltico general de las clases populares. La pauperizacin y la precarizacin generalizada se han vuelto insoportables en los barrios populares. De ah se desprenden unas relaciones sociales marcadas por una violencia cada vez mayor contra uno mismo y contra las personas cercanas. A ello se une el descenso de clase social de una parte importante de las clases medias, as como el temor a ese descenso en aquellas personas para las que las cosas todava van bien, pero que no son de buena familia. Cuando estas ltimas personas se sienten en peligro disponen entonces de un blanco consensual que ya est completamente calificado de legtimo tanto meditica como polticamente: el musulmn o la musulmana.

El debilitamiento afecta an ms al componente surgido de la inmigracin de las clases populares, que se enfrenta a las discriminaciones racistas sistmicas (ngulo absolutamente muerto de los discursos de las organizaciones polticas que se declaran de las clases populares), las cuales producen unas trayectorias de marginacin (en la formacin, en la bsqueda de vivienda, en la relacin con la polica y con los controles segn el color de la piel**, etc.). [8]

La profundizacin de la divisin entre dos componente de las clases populares en una lgica de dividir a quienes deberan estar unidos (los diferentes componentes de las clases populares) y de unir a quienes deberan estar divididos (las clases sociales con intereses divergentes) es el cuarto perfil del vientre de la bestia inmunda.

Qu pare este vientre?

Esta matriz es claramente propicia para la emergencia de trayectorias nihilistas que se traducen en la matanza de Charlie Hebdo. Estas trayectorias, que son extremadamente minoritarias, son una produccin de nuestro sistema social, as como de las desigualdades y discriminaciones generalizadas que lo caracterizan.

Pero lo que las reacciones al atentado han revelado es igual de importante y cuantitativamente est mucho ms extendido que la opcin nihilista (por ahora?). Sin poder ser exhaustivos, recordemos algunos elementos de estos ltimos das. Por lo que se refiere a los discursos, tuvimos a Marine Le Pen exigiendo un debate nacional contra el fundamentalismo islmico, al bloque identitario que declaraba la necesidad de poner en tela de juicio la inmigracin masiva y la islamizacin para luchar contra el yihadismo, al periodistas Yvan Rioufol de Le Figaro que conminaba a Rokhaya Diallo de desolidarizarse en RTL, a Jeannette Bougrab que acusaba a quienes han calificado a Charlie Hebdo de islamfobo de ser los culpables del atentado, sin contar todas las declaraciones que hablaban de guerra declarada. A estas palabras se unen los pasos al acto de estos ltimos das: una miembro de Femen se filma quemando y pisoteando El Corn, se producen unos disparos contra la mezquita de Albi, aparecen unas pintadas racistas en las mezquitas de Bayona y Poitiers, se lanzan granadas contra otra en Mans, se producen disparos contra una sala de oracin en Port la Nouvelle, se quema otra sala de oracin en Aix les Bains, se cuelgan una cabeza y vsceras de jabal ante una sala de oracin en Corte, Crcega, un kebab es objeto de una explosin en Villefranche sur Sane, un automovilista es el blanco de unos disparos en el Vaucluse, se molesta a un estudiante de secundaria de origen magreb de 17 aos durante un minuto de silencio en Bourgoin-Jallieu en Isre, etc. Estas palabras y actos muestran la magnitud de los daos que ya han causado las ltimas dcadas de banalizacin islamfoba. Tambin forman parte de la bestia inmunda.

La bestia inmunda se encuentra tambin en la sangrante ausencia de indignacin frente a las innumerables vctimas de las guerras imperialistas de estas ltimas dcadas. Al reaccionar a propsito del 11 de septiembre la filsofa Judith Butler se pregunta sobre la indignacin desigual. Pone de relieve que la justificada indignacin por las vctimas del 11 de septiembre se acompaa de una indiferencia por las vctimas de las guerras emprendidas por Estados Unidos: Cmo es que no nos dan los nombres de los muertos de esta guerra, incluidos aquellos a los que ha matado Estados Unidos, aquellas personas de las que nunca tendremos una imagen, un nombre, una historia, nunca tendremos el menor fragmento de testimonio sobre sus vidas, algo que poder ver, tocar, saber?. [9]

Esta indignacin desigual est en la base de un proceso de produccin de una divisin muy real en el seno de las clases populares. Y es esta divisin la que es portadora de todos los peligros, sobre todo en un periodo de construccin de la unin nacional, como el actual.

La unin nacional que suean con construir es todas y todos juntos contra aquellos que no son de los nuestros, contra aquellas y aquellos que no enseen su patita blanca***.

Una formidable instrumentalizacin poltica

Pero el escndalo que vivimos hoy no se detiene ah. Con un cinismo consumado se despliegan todo el da instrumentalizaciones de la situacin y del pnico que esta suscita. 

* Refuerzo de la seguridad y ataques contra las libertades democrticas

Algunos, como Dupont Aignan, reclaman ms flexibilidad a las fuerzas del orden aunque el pasado otoo ya se vot una nueva ley antiterrorista. Y hacindose eco, Thierry Mariani alude a la Patriot Act estadounidense (cuya consecuencia fue un grave ataque contra las libertades individuales con el pretexto de la lucha contra el terrorismo): Estados Unidos supo reaccionar tras el 11 de septiembre. Se ha denunciado la Patriot Act, pero desde entonces no ha habido atentados, aparte del de Boston. [10]

Instrumentalizar el miedo y la emocin para reforzar unas leyes y medidas liberticidas es la primera manipulacin que se pone hoy a prueba para medir las posibilidades en materia de regresin democrtica. Determinadas reivindicaciones legtimas y urgentes se vuelven ya inaudibles debido al enorme aumento de las medidas de seguridad que tratan de aprovecharse de la situacin: por ejemplo, ser mucho ms difcil llevar a cabo la lucha contra los controles segn el color de la piel y continuarn las humillaciones cotidianas que estos producen en medio de la indiferencia general. 

* La unidad nacional

La construccin activa y determinada de la unidad nacional es la segunda instrumentalizacin importante en curso. Permite poner en sordina el conjunto de las reivindicaciones que traban el proceso de desregulacin generalizada. Por muy burdo que sea, es eficaz en un clima de miedo generalizado, que el conjunto de los medios de comunicacin producen cotidianamente. En algunas ciudades la unidad nacional se ha extendido ya al Frente Nacional que ha participado en las concentraciones de apoyo a Charlie Hebdo. [La ex ministra francesa de Justicia Rachida] Dati y [el ex primer ministro francs Franois] Fillon se indignan ya de la exclusin de Marine Le Pen de la unidad nacional. Esta unidad nacional tambin es lo que ms dao poltico ha provocado puesto que destruye las raras referencias positivas que pudieran existir antes en trminos de posibles alianzas e identidades polticas. 

* La conminacin a justificarse

Otra instrumentalizacin es la permanente conminacin que se hace a los musulmanes reales o supuestos a justificarse por unos actos que ellos no han cometido y/o a desmarcarse de los autores del atentado.

Este hecho de ser permanentemente acusado es humillante. A nadie se le ocurri exigir a los cristianos reales o supuestos una condena cuando el noruego Anders Behring Breivik asesin a 77 personas en julio de 2011 reivindicndose como islamfobo y nacionalista blanco.

Tras esta conminacin se encuentra la lgica que plantea que el islam es por esencia incompatible con la Repblica. De esta lgica se desprende la idea de poner a los musulmanes, reales o supuestos, bajo vigilancia no solo policial, sino tambin de los medios de comunicacin, de los profesores, de los vecinos, etc. 

* Ser Charlie? Quin puede ser Charlie? Quin quiere ser Charlie?

Por ltimo, la consigna todos somos Charlie es la ultima instrumentalizacin desplegada estos das. Si el atentado contra Charlie Hebdo es condenable, sin embargo est fuera de cuestin olvidar el papel que ha desempeado este semanario en la construccin del actual clima de islamofobia.

Tambin est fuera de cuestin olvidar las odas a Bush que acogan sus pginas cuando este impulsaba esta famosa guerra contra el terrorismo en Afganistn y despus en Iraq. Estas tomas de postura escritas o dibujadas no son detalles o simples diversiones sin consecuencias: son el origen de mltiples agresiones a mujeres veladas y de muchos actos contra lugares de culto musulmanes. Sobre todo, este semanario ha contribuido enormemente a dividir a las clases populares en un momento en que ms que nunca necesitaban unidad y solidaridad. No somos ms Charlie ayer que hoy.

Los tiempos que se avecinan van a ser difciles y costosos. Para detener la escalada tenemos que acabar con la violencia de los dominantes: tenemos que luchar para parar las guerras imperialistas en curso y derogar las leyes racistas. Para detener la escalada tenemos que desarrollar todos los marcos y acontecimientos de solidaridad destinados a impedir la invasin de palabras o de actos racistas y, sobre todo, islamfobos. Para detener la escalada tenemos que construir todos los espacios posibles de solidaridad econmica y social en nuestros barrios populares, con total autonoma respecto a quienes predican la unin nacional como perspectiva.

Necesitamos ms que nunca organizarnos, cerrar filas, rechazar la lgica que divide a quienes deberan estar unidos y une a quienes deberan estar divididos. Ms que nunca tenemos que designar al enemigo para construirnos juntos: el enemigo es todo aquel que nos divide.

Notas:

[1] Por una parte es demasiado pronto para decirlo y por otra el resultado es el mismo.

[2] Sophie Wahnich, La rvolution franaise, un vnement de la raison sensible 1787-1799, Hachette, Pars, 2012, p. 19.

[3] Thierry Brugvin, Le pouvoir illgal des lites, Max Milo, Pars, 2014.

[4] Djacoba Liva Tehindrazanarivelo, Le racisme lgard des migrants en Europe, ditions du Conseil de lEurope, Estrasburgo, 2009, p. 171.

[5] Jean Ziegler, La haine de lOccident, Albin Michel, Pars, 2008.

[6] Le Monde, Hollande ami dIsral reste ferme face lIran, 17-11-2013.

* N. de la t.: Islamalgame es un neologismo creado para expresar todas las amalgamas, siempre con connotaciones negativas, que se hacen a propsito del islam (islam y terrorismo, islam y delincuencia, etc.).

[7] Raphal Liogier, Le mythe de lislamisation, essai sur une obsession collective, Le Seuil, Pars, 2012.

** N. de la t.: contrles au facis en el original. Se refiere a los controles policiales que se hacen en Francia sobre todo a las personas que no son de piel blanca y que los sufren con mucha ms frecuencia que aquellas que tienen la piel blanca

[8] Vase sobre este aspecto mi ltimo artculo en mi blog, Les dgts invisibiliss des discriminations ingalit sociales et des discriminations racistes et sexistes, https://bouamamas.wordpress.com/

*** N. de la t.: Hay un juego de palabras intraducible con la expresin montrer patte blanche, cuyo origen est en una fbula de La Fontaine de la cabrita que peda al lobo que enseara su patita blanca para poder entrar y que actualmente significa ensear un signo de reconocimiento convenido, decir la contrasea necesaria para entrar en algn lugar. Su traduccin literal sera ensear la pata blanca.

[9] Judith Butler, citada en Mathias Delori, Ces morts que nous nallons pas pleurer, http://blogs.mediapart.fr/blog/math..., consultado el 9 de enero de 2015 las 18:00 h.

[10] Le Parisien, 8-01-2015


Animador del Collectivo Manouchian, Said Bouamama es un socilogo, militante asociativo y poltico. Su especialidad es la inmigracin, las discriminaciones y el racismo como procesos de dominacin. Said Bouamama fue uno de los participantes de la Marcha por la Igualdad de diciembre de 1983 en la que convergieron hacia Pars miles de personas que luchaban por acabar con el racismo y las discriminaciones masivas del estado francs hacia una parte de sus ciudadanos, en especial aquellos de origen magreb, en un contexto generalizado de crmenes racistas y banalizacin de la extrema derecha. Acaba de publicar Figures de la Rvolution Africaine (de Kenyata Sankara), Editions La Dcouverte, 2014. Tambin es el autor de Les classes et quartiers populaires. Pauprisation, ethnicisation et discrimination, ditions du Cygne, 2009; La France: Autopsie dun mythe national, Larousse, 2008 y Laffaire du foulard islamique: production dun racisme respectable, Le Geai bleu, 2004, entre muchas otras obras.

Fuente: http://www.michelcollon.info/L-attentat-contre-Charlie-Hebdo-L.html?lang=fr



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