Portada :: Espaa :: Laboral y sindical (luchas locales, frentes globales)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2015

Entrevista a Amaia Muoa, Seretaria General adjunta del sindicato ELA
El stablishment ha tomado nota de nuestra independencia financiera

Gorka Quevedo
Manu Robles-Arangiz Institutua

Muoa destaca la importancia del modelo sindical que tiene como base la autonoma econmica


Quedamos con Amaia Muoa para esta entrevista. En estos tiempos donde cada da hay un sobresalto por un nuevo caso de corrupcin, la conversacin no puede sino comenzar por ah. La corrupcin afecta al sistema de partidos polticos y hasta a instituciones como la monarqua. Lamentablemente, tambin, al sindicalismo mayoritario en el estado le salpican escndalos relacionados con la formacin continua o con los EREs de Andaluca. Lamentablemente, decimos, porque su debilidad y desprestigio acaba salpicando tambin a las personas y organizaciones honestas.

La corrupcin es uno de los temas que ms preocupa a la ciudadana. Todos los das nos levantamos con un nuevo escndalo...

Permteme que sea incorrecta ya de partida: lo ms relevante no es el hecho de que ste o aquel personaje se embolse dinero o tenga una cuenta en el extranjero. Aunque ya s que eso es lo que ms impacto meditico tiene. Es lgico porque son comportamientos inadmisibles, ajenos a toda tica, que hay que perseguir... Pero lo ms grave es el mecanismo concreto y el objeto de la corrupcin.

A qu te refieres?

Por una parte, est el hecho incontestable de que empresas privadas ponen mucho dinero para comprar a una parte de la clase poltica, en gran parte va financiacin de lo partidos, como sealan los informes del Consejo de Europa. Y esta clase poltica, por su parte, devuelve los favores desde el mbito institucional en forma de contratos, de adjudicaciones, de privatizaciones y modificaciones legislativas que interesan al mundo empresarial y financiero, y que les hace ganar an ms dinero.

Por otra, y relacionado con lo anterior, est el fenmeno de la llamada puerta giratoria: la puerta que gira entre la poltica y el mundo empresarial y financiero. En un sentido, ex-polticos van a las empresas, bien para que les sean pagados los servicios prestados, bien para que sus contactos institucionales se pongan al servicio de la empresa. En el otro sentido, hombres de las finanzas y de las empresas secuestran la poltica para ponerla a su servicio. Decenas de ex-ministros, ex-jefes de gobierno y ex-presidentes de partidos estn, por ejemplo, en las empresas relacionadas con la energa. Nadie se cree que en todos esos casos tenga algo que ver su perfil profesional.

Esto no pasa slo en el estado: un ex-secretario general de la patronal alavesa pas a ser Diputado de Hacienda en Araba, y un ex-diputado de Hacienda de Bizkaia pas a ser alto cargo en la patronal vizcana. Son slo unos ejemplos. Se da el caso de muchos gerentes de empresas que antes eran pblicas, y que fueron privatizadas por esos mismos sujetos cuando estaban en la poltica.

Pero lo que le est pasando al sindicalismo estatal no tiene que ver con eso exactamente...

No. Lo que est pasando con UGT y CCOO en el estado, por lo que sabemos, responde a otras cuestiones. No conozco en profundidad el tema de los EREs, pero el tema de la formacin continua es muy claro. En Espaa y en la CAPV, desde el gobierno Ibarretxe se impuso un modelo de formacin continua que, a pesar de ser legal, es totalmente perverso. El dinero de la formacin, en vez de destinarse a los centros de formacin profesional que son los que saben de formacin y mejor podran impartirla se reparte entre sindicatos y patronal, que crean sus propios centros de formacin y sus propias redes clientelares.

En principio todo es legal, pero es un diseo que no responde a las necesidades formativas de trabajadores/as y empresas y, adems, se presta a un enorme descontrol y, finalmente, a la corrupcin. Un sindicalista por supuesto, ajeno a nuestra organizacin nos deca una vez: esto de la formacin es un chollo... da dinero aunque la hagas. Creo que no hay que explicarlo.

Que consecuencias tiene todo esto?

En el plano poltico es evidente. Llevamos cinco aos donde la poltica ha hecho exactamente lo que le ha ordenado el poder econmico: rescates multimillonarios, recortes sociales, recortes de derechos, reformas laborales y de pensiones, fiscalidad injusta... con todas las consecuencias que eso tiene en forma de pobreza y paro.

Por otra parte, la generosa financiacin pblica de los sindicatos, va formacin y otros conceptos, los ha domesticado y los ha convertido, en gran medida, en colaboradores necesarios. Slo de esa manera se explican, por ejemplo, los pactos de pensiones o los de moderacin salarial. La financiacin pblica convierte a los sindicatos en parte del sistema de gobernabilidad y de control social.

Estamos en pleno periodo de elecciones sindicales. El lema Autonomia: ekonomikoa, sindikala, politikoa tiene mucha relacin con esta coyuntura marcada por la corrupcin.

S que puede sonar un poco simple, pero yo dira que, a da de hoy, el elemento que mejor explica las diferentes posiciones de los sindicatos en relacin a la poltica y a la empresa es la autonoma financiera. Todos somos libres de pensar, de leer la realidad. Todos tenemos una ideologa, ms o menos solidaria. Pero slo las organizaciones que gozan de autonoma financiera son libres para decir pblicamente lo que piensan, y para actuar en consecuencia.

Y cmo se financia ELA?

Nuestras cuentas son muy sencillas: nos financiamos de las cuotas que cada mes pagamos los 100.000 afiliados y afiliadas. Esas cuotas suponen el 91,08% de nuestros ingresos anuales. Luego, hay un 2,51% de ingresos, tambin propios, que tienen que ver, fundamentalmente, con los servicios jurdicos. Lo que suma un 93,6 de los ingresos.

ELA tambin recibe ingresos provenientes de fondos pblicos. Esos fondos, el ao pasado, ascendieron a 1.031.323 de euros (el 5,59% de los ingresos). Ese dinero proviene, principalmente, de las subvenciones que reciben todos los sindicatos en funcin de su representacin, tanto en la CAPV como en Navarra y en el Estado. Vara segn el nmero de delegados/as que tiene cada sindicato. Lgicamente, al ser el sindicato mayoritario en Hego Euskal Herria el que ms delegados y delegadas logra en las elecciones sindicales esa partida es mayor con respecto a otros sindicatos. Finalmente, y dentro de ese milln de euros, una parte menor es la subvencin por negociacin de mesas generales y la celebracin de elecciones sindicales. Esos son nuestros ingresos. Y punto. No cobramos ni un cntimo por actividades extra-sindicales.

Un modo de financiacin que poco tiene que ver con el de otros sindicatos inmersos en casos de corrupcin

As es, ya lo he explicado antes. En ELA no hay entramados empresariales como tienen esos sindicatos, donde aparecen centros de formacin, aseguradoras, promotoras de vivienda Tampoco formamos parte, como ellos, de consejos de administracin de empresas.

Tenemos una fundacin, la Fundacin Manu Robles-Arangiz Institutua, con un presupuesto propio, que se dedica a la formacin exclusivamente sindical de los delegados y delegadas, y que recibe, asimismo, una subvencin para esa tarea, igual que el resto de sindicatos y la patronal. Nuestra fundacin tiene algunos convenios de colaboracin con instituciones como la UNED, la UPV, Euskal Herriko Laborantza Ganbara... Pero de esos convenios no recibimos ni un duro. Al contrario, las ms de las veces aportamos fondos propios.

Sigamos desgranando nuestras cuentas. Qu hace ELA con sus ingresos?

Nuestro objetivo como sindicato es la transformacin social, y es a lo que dedicamos nuestra accin sindical y social: a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora.

ELA destina, adems, el 25% de sus ingresos por cuota a la Caja de resistencia, que es el fondo de solidaridad con las personas que van a la huelga y no van a cobrar salario. Este fondo es vital para nuestro modelo, pues permite el sostenimiento de las huelgas que, a menudo, son muy largas.

El resto del dinero lo destinamos a la organizacin del trabajo sindical en empresas y sectores a travs de nuestras federaciones, comarcas y servicios.

Sin olvidar, por supuesto, el dinero destinado a la movilizacin en relacin con cuestiones del modelo de sociedad como la fiscalidad, los servicios pblicos, el medio ambiente

Recientemente, al hilo del debate sobre Kutxabank, un poltico se puso las botas hablando en televisin de las cuentas de ELA...

S, sugiri que tenamos dinero en Lehman Brothers, si no recuerdo mal. Nuestra clase gobernante, lamentablemente, estara encantada de que as fuese, porque de esa manera acabaramos hablando su mismo lenguaje. Nuestra clase gobernante ha tomado nota de nuestra autonoma financiera y est muy preocupada porque llamamos a las cosas por su nombre. Les molesta mucho lo que decimos de fiscalidad, del Tren de Alta Velocidad, de las polticas de recorte y de otros muchos temas, y han decidido que somos el enemigo interior.

Eso explica mucho de lo que est pasando desde hace aos, y tambin lo que est pasando estos das. El documento del Gobierno Vasco donde se nos invita al dilogo social amenaza con retirar las subvenciones a los sindicatos que no concierten acuerdos con ellos. Confebask ha pedido nuestra ilegalizacin, diciendo que no cumplimos nuestra funcin de acordar con ellos. Y ambos, Gobierno y Confebask, han decidido poner en marcha la mal llamada mesa de dilogo social con la minora sindical, UGT y CCOO, salpicados, como la CEOE, en casos de corrupcin. Es algo que no tiene parangn en ningn estado democrtico: hacer acuerdos con la minora y prestigiar el papel de organizaciones implicadas en casos de corrupcin.

El gobierno quiere fotografas para legitimar sus polticas; la patronal, para homologarse socialmente tras destruir cientos de miles de empleos y recortar condiciones de trabajo... y UGT y CCOO quieren financiacin, simplemente. La foto es pattica.

La afiliacin, la adhesin de cada trabajador y trabajadora es la clave...

Claro que lo es. Te cuento una ancdota. Hace unos aos hicimos un informe escandaloso sobre una importante empresa energtica, Iberdrola. Estuvimos con la direccin de un medio de comunicacin referencial del pas, por si lo queran publicar. El informe les pareci interesante, pero nos dijeron que no lo publicaran, porque con los anuncios de esa empresa pagaban cada ao la nmina de cuatro periodistas.

Te cuento otra: hay empresas que llaman a la direccin del sindicato para anunciarse en esta revista, en Landeia. Crees que es slo porque esta revista llega a 100.000 hogares o es para conseguir otras cosas del sindicato? Esa es la razn por la que siempre nos hemos negado a insertar publicidad...

Son ejemplos que nos recuerdan lo fundamental. Sin ese 91% de ingresos por cuotas de afiliacin nada sera igual. No hay otro modo de garantizar nuestra independencia. Pero ojo: el stablishment sabe que no estamos hipotecados y nos ha calificado como enemigo interno. La fuerza de nuestro sindicato radica en que podamos seguir tomando nuestras propias decisiones, sin ninguna injerencia ni econmica, ni poltica.

Fuente: http://www.mrafundazioa.eus/es/articulos/201cel-stablishment-ha-tomado-nota-de-nuestra-independencia-financiera201d



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter