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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2015

Contra el Dios de la ira

Juan Antonio Aguilera Mochn
Rebelin


A raz del espantoso atentado contra los trabajadores de Charlie Hebdo y contra la propia revista, se estn escuchando muchas voces que proclaman la tolerancia y pacifismo del Islam, y de las religiones en general, y se citan para ello sus libros sagrados. Pero no hay ms que leerlos para comprobar que no es cierto. La Biblia y el Corn (palabra de Dios y de Al, respectivamente), en particular, estn repletos de mensajes de intolerancia, ira y hasta odio extremo hacia los increyentes o infieles (por no hablar de la intolerancia homfoba y la sexista de los creyentes hacia las creyentas). Para quien no conozca esos pasajes, baste una muestra entre tantas posibles; lean estos versculos del Deuteronomio, libro del Pentateuco o Tor vlido para cristianos, musulmanes y judos: http://goo.gl/Aj4HGe. No es que el Dios bblico o el Al cornico (a quienes me refiero desde ahora como Dios) se opongan a la increencia ni que (esto ya es mucho pedir) argumenten contra ella, sino que su divina intolerancia abomina de los increyentes.

Entiendo que se quiera ocultar esto para aplacar nimos, pero creo que es un error. La verdad os har libres, dice la Biblia; no ocultis la verdad cuando la conocis, dice el Corn (aunque ya s que en ambos casos la verdad se entiende como mi dogma). Tambin se pueden entresacar de los libros sagrados muchas citas positivas, claro, pero no suprimen las otras. La manipulacin (o en el mejor de los casos equvoco) que supone pasar por alto o justificar lo injustificable que hay en ellos ha permitido que tengan un prestigio desmesurado y se presenten absurdamente como el smmun de la bondad y el amor al prjimo (y puede que esto ltimo lo sean, mientras el prjimo profese la misma fe). Pero siempre con la amenaza del castigo en el otro mundo y la opresin en este. El Dios de los libros sagrados no es sobre todo de amor, sino de temor. (Proverbios 1:7,  Corn 2:22, etc., etc.).

La manipulacin ejercida y promovida convenientemente por los clrigos correspondientes ha hecho de la Biblia y el Corn los libros ms peligrosos, como se comprueba en la historia criminal de las religiones basadas en ellos: cunto mal se ha realizado y realiza en nombre del supuesto Dios del amor, por personificar este la crueldad fantica. Mantienen ese carcter peligroso en la actualidad, por cuanto estn, como textos sagrados y por tanto generalmente inmunes a la crtica, en los hogares de miles de millones de creyentes. Y, por mor de polticos como muchos de los concentrados en la manifestacin de Pars, en las escuelas, como libros claves para ejercer el adoctrinamiento religioso sobre los nios, antes de que espabilen y bastantes se percaten de que con los dogmas y misterios quieren hacerlos comulgar con ruedas de molino.

La intolerancia de Dios no se manifiesta slo en casos extremos como el de Pars (y tantos otros similares). Muchos creyentes, sobre todo clrigos, se sienten incitados por l a conseguir que todos sigamos sus normas morales, y se reconocen con mayores derechos que el resto de los mortales. Y, as, porfan por imponer sus criterios en leyes que ataen a derechos personales y colectivos, por abusar mentalmente (como mnimo) de los nios, y por medrar a costa de todos (incluyendo el robo amparado por la ley).

Sin embargo, ese aciago ser de ficcin llamado Dios ha quedado en evidencia existencial con el avance de la ciencia y la racionalidad, y en fuera de juego moral desde el da que se aprob la Declaracin universal de los Derechos Humanos (con todas sus imperfecciones). Dios, tan infinitamente listo y bueno, poda haber empezado por ah y no dar lugar a que los humanos le mojramos la Oreja. Sobre todo desde entonces, la mayora de los creyentes de a pie afortunadamente ignoran en ms de un sentido las admoniciones divinas ms inhumanas y se hacen un Dios justo a su medida, y ejrcitos de telogos se descuernan, con toda su buena voluntad, por poner la Biblia y el Corn a la altura de la Declaracin. Un telogo como Dios manda se justifica tres pasajes como el del Deuteronomio mientras mea recin levantado. Pero al cabo es una misin imposible si no se emplea a fondo el lpiz rojo de tachar y corregir. Muchos lpices.

Dios, Jess, Mahoma, curas, imanes, rabinos, cristianos, musulmanes, judos por qu no esperis que a todos nos llegue (ojo, sin querer adelantrnoslo) el Juicio Final, con todo el fuego y crujir de dientes que queris para los infieles, y en esta vida nos dejis en paz? Gracias por vuestro inters, pero no queremos que nos salvis. Creo que el laicismo, y especialmente la educacin laica, es imprescindible para conseguir una convivencia al menos moderadamente libre, pacfica, igualitaria y constructiva, sin privilegios, menoscabos, ni por supuesto miedos, por razn de creencias y convicciones. Los laicistas (con creencias e increencias de todo tipo) defendemos ardientemente que el Estado proteja vuestro derecho a expresar y difundir creencias y rituales, que es el mismo que el de quienes profesan otras ideas y convicciones. Todas criticables: respeto a los creyentes, no a las creencias. Haced y decid lo que os venga en gana, siempre que tambin respetis el derecho de quienes quieren argumentar o simplemente manifestar que la religin les parece deplorable o ridcula, y el de los que blasfeman o se burlan de lo que otros consideran sagrado.

Hoy, segn el cdigo penal espaol (art. 524 y 525), y para vergenza de los sucesivos gobiernos y parlamentos, todo esto puede ser no ya de gusto u oportunidad discutibles, sino delito, pues se castigan las ofensas pblicas a "los sentimientos de los miembros de una confesin religiosa" y el escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias. A propsito de los atentados contra Charlie Hebdo, pienso que tal vez la conquista de la laicidad se facilite mejorando el sentido del humor de todos, que empecemos por aceptar sin enfado que alguien nos diga Si no quieres que me ra de tus creencias, no tengas creencias tan graciosas. Qu distinta sera la historia si el dichoso Gnesis hubiera contado que aquel sptimo da Dios descans, y se ri de lo que haba creado. Menos iras y ms risa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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