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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2015

Je suis Charlie pero tambin muchos otros

Victor Grossman
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


El lunes pasado por la noche tena pensado escribir sobre el movimiento PEGIDA en Alemania. Aunque en Dresde, su ciudad de origen, la cifra de manifestantes resentidos que protestan contra la islamizacin de Occidente haba ido aumentando persistentemente hasta llegar a los 18.000, me sent feliz de informar que en el resto de Alemania haban sido muy inferiores en nmero. En Berln, slo aparecieron 300, que dieron media vuelta cuando se toparon con los 5.000 que se les oponan. Incluso los polticos que les haban ignorado, los que haban castigado a sus oponentes hablando de terroristas de izquierda y derecha o haban utilizado palabras en cdigo para expresar sentimientos parecidos contra la inmigracin (y as ganar votos) se les oponan ahora prcticamente al unsono. Los lderes de la ciudad de Berln siguieron el ejemplo de la pera de Dresde apagando las luces de la Puerta de Brandenburgo en protesta contra los racistas. Los lderes religiosos de Colonia hicieron lo mismo, sumergiendo su gigantesca catedral en una agradable oscuridad, mientras 400 manifestantes de PEGIDA se encontraban con 10.000 antirracistas que les pararon los pies. As pues, con la excepcin de Dresde, el lunes marc una victoria de quienes pedan amistad, unidad y acogida para quienes buscan asilo y una nueva vida decente sobre los esfuerzos de quienes tratan de enfrentar a un grupo contra otro.

Pero despus lleg el mircoles y lleg Pars, con los atroces asesinatos en Charlie Hebdo. Como tantos millones de personas, me qued conmocionado y horrorizado. Pero tambin empec a asustarme. Ahora la turba de PEGIDA se pondra a gritar: Lo veis? Os lo advertimos!. Incluso antes del mircoles, las encuestas mostraban que el 57% de los alemanes no inmigrantes desconfiaba de los musulmanes. Pero que slo muy pocos haban participado en las virulentas marchas. Cuntos iban ahora a incorporarse a ellas con banderas, cruces y eslganes? Cuntos dirigentes de derechas volveran a encontrarse de nuevo ante sus voces estridentes? Y cmo se podra ahora contrarrestarles? Se haran amenazadoramente eco los trgicos disparos de la calle Nicolas Appert de los de las avenidas y las calles de Alemania? Cmo podramos poner freno ahora a la locomotora del odio que corre ya peligrosamente de un extremo a otro de Europa, vomitando chispas de nuevas conflagraciones que pueden acabar por quemarnos a todos?

Ay, qu defecto de carcter me impulsa a ir siempre contra corriente? Incluso ahora, con tantas personas sintindose golpeadas y determinadas a oponerse a los asesinos islamistas y defender la libertad de prensa, por qu me agobian tantas dudas? Debe la stira aguda e iconoclasta fastidiar valientemente a los poderes establecidos con lpices y palabras agudos e insultar deliberadamente creencias religiosas profundamente sentidas? Ateo convencido toda mi vida, no siento muchas simpatas por los fanticos religiosos, ya sean musulmanes, cristianos, judos, hindes o budistas. Algunos de los enemigos de Charlie eran mis enemigos; disfruto con los ataques [no fsicos] a los fanticos, ya sea en Tehern, Riad, Jerusaln Oeste o Virginia Occidental. Durante siglos, han causado demasiado sufrimiento en nuestro mundo. Pero hay una vocecilla molesta que me susurra que, como periodista, no debo hacer caricaturas de cuando los cristianos se enfrentaban a los leones en el viejo Coliseo romano, o incluso de los judos ms retrgrados durante el mandato de Hitler. Atacar al Estado Islmico est bien. Pero es tambin bueno burlarse de las creencias de tantos musulmanes en Europa, que se enfrentan a diario a la discriminacin en escuelas y trabajos y atacar fsicamente mezquitas, minaretes y pacficos musulmanes? No debe tener la stira restriccin alguna? Casi siempre no. Pero quiz no siempre se pueda injuriar o ridiculizar a profetas y creencias que siguen proporcionando consuelo a tantas personas. Hay que oponerse a los fanticos violentos. Pero hace mucho que Moiss, Jess, Buda y Mahoma han muerto. En ocasiones hay que tener coraje para atacarles, pero, es eso bueno o inteligente?

Ninguna de estas preocupaciones justifica los ataques con Kalachnikov y los asesinatos a sangre fra, indudablemente, no contra artistas, escritores, vietistas. Ya est bien, el mundo ha vivido realmente ya demasiadas limitaciones a la libertad! Pero, por qu debe mi memoria, tan dbil respecto a nombres, caras o acontecimientos recientes, se mantiene tan fuerte sobre cosas ya muy lejanas? Y por qu me insiste en tantas ocasiones en que no slo los musulmanes o los islamistas pueden ser sangrientos?

Debo recordar el levantamiento de la colonia francesa de Madagascar en 1947, cuyo pueblo, soando con la independencia, confiando inocentemente en la ayuda de EEUU, empez su luchado armado bsicamente con lanzas? Un ejrcito francs bien armado con 30.000 efectivos adopt una estrategia de terror y guerra psicolgica que auspici torturas, castigos colectivos, quema de aldeas, arrestos masivos, ejecuciones y violaciones En Mananjary asesinaron a cientos de seres, entre ellos 18 mujeres, y arrojaron vivos a un grupo de prisioneros desde un helicptero. La estimacin oficial de la cifra de personas asesinadas fue de 89.000, pero contando los que huyeron al bosque y al parecer murieron, la cifra pudo superar los 100.000.

Y la libertad de prensa? Los medios de comunicacin franceses informaron bien poco del acontecimiento, ofreciendo pocos detalles del levantamiento y la posterior represin fuera de Francia. En 2012, en el 65 aniversario del levantamiento, el primer ministro de Madagascar pidi al gobierno francs que desclasificara los archivos sobre el mismo. No se accedi a la peticin.

Por qu debo recordar la sangrienta guerra francesa en Indochina de poco despus? Y qu decir de Argelia? En 1841, once aos despus de su conquista, el historiador Alexis de Tocqueville comentaba: En cualquier caso, podemos decir en sentido general que en Argel deben suspenderse todas las libertades polticas.

Se sigui su consejo. Tras la II Guerra Mundial, Argelia quera la independencia, y tuvo que luchar por ella. En la Batalla de Argel, en 1957, la divisin de paracaidistas del General Massu hizo uso, tambin contra los civiles, de los mtodos desplegados en Madagascar e Indochina, con ejecuciones ilegales y desapariciones forzosas, en particular mediante lo que ms tarde llegara a conocerse como los vuelos de la muerte. Considerar a los argelinos una raza subhumana hizo que la tortura resultara ms aceptable, cuando no agradable, para el torturador. El general Paul Aussaresses se refera a los combatientes y simpatizantes argelinos tildndoles de ratas, criminales, rebeldes, violentos y bandidos. En su autobiografa, escribi sobre las desapariciones de muchos prisioneros: En muy rara ocasin los prisioneros que habamos interrogado durante la noche llegaban vivos a la maana siguiente.

En primer lugar, el oficial interroga al prisionero en la forma tradicional, golpendole con los puos y patendole. Despus se sigue con la tortura: se le cuelga, se le tortura con agua, descargas elctricas, quemaduras (utilizando cigarrillos, etc.). Eran frecuentes lo casos de los prisioneros que se volvan locos Entre las sesiones de interrogatorio, los sospechosos eran encerrados sin alimento en sus celdas, algunas de las cuales eran tan pequeas que no podan tenderse algunos eran muy jvenes, adolescentes, y otros eran ancianos de 75, 80 o ms aos.

Henri Alleg, un escritor y periodista comunista, revel que el ejrcito francs incluso enterr ancianos vivos. l mismo fue torturado y describi con detalles horribles el mtodo ahora conocido como submarino y tambin las descargas elctricas con generadores manuales.

Y la libertad de prensa? Con el gobierno negando siempre cualquier utilizacin de la tortura, ms de 250 libros, peridicos y pelculas fueron censurados en la Francia metropolitana y 586 en Argelia; el documental La Question, de Alleg, y la pelcula Le Petit Soldat, de Jean-Luc Godard fueron prohibidos por un gobierno socialista encabezado por Guy Mollet. No, desde entonces hasta ahora, nunca se ha podido dar por sentada la libertad de prensa.

La guerra con Argelia an haca estragos en octubre de 1961 durante la masacre de Pars. Bajo las rdenes del Jefe Maurice Papon, despus condenado como criminal de guerra, la polica francesa atac una manifestacin de 30.000 argelinos. Los resultados fueron espantosos: muchos murieron cuando la polica les empuj violentamente como si fueran ganado arrojndoles al ro Sena, mientras algunos eran lanzados desde los puentes tras caer inconscientes a causa de los golpes. Otros murieron en los patios de los cuarteles de la polica mientras los altos oficiales ignoraban los ruegos de otros policas conmocionados por la brutalidad. Se arrest a unos 10.000, las estimaciones sobre los asesinados oscilan entre los 70 a los 200.

No, la brutalidad no se limita en forma alguna al islam o a los musulmanes. Incluso mi escasa memoria a corto plazo y mi nacionalidad estadounidense me obligan a recordar a Abu Zubaydah, padre de cuatro hijas, arrestado en Pakistn en 2002, que pas ms de doce aos bajo custodia de EEUU. Durante ese tiempo, fue sometido a simulacros de ahogamiento en 83 ocasiones, obligado a permanecer desnudo, a sufrir privacin de sueo, al confinamiento en pequeas cajas oscuras, a posiciones de estrs. Despus de los ataques fsicos, perdi el ojo izquierdo. Se destruyeron las grabaciones de video, pero sabemos que las sesiones de simulacin de ahogamiento le obligaron a tragar fluidos producindole espasmos involuntarios en piernas, pecho y brazos y splicas histricas. Al menos en una sesin se qued completamente inconsciente y las burbujas salan de su boca, completamente abierta. Tras la intervencin mdica, volvi en s y expuls grandes cantidades de lquido.

En 2006, fue trasladado al Campo 7 en Guantnamo, donde las condiciones eran especialmente penosas. Despus, en 2007, el Tribunal de Revisin declar que Zubaydah no era importante. Me dijeron: Lo sentimos, hemos descubierto que no eres el Nmero 3, ni un socio, ni siquiera un combatiente.

Gul Rahman fue arrestado en casa de su doctor tras viajar a Islamabad para hacerse un chequeo mdico. Tambin le sometieron a 48 horas de privacin de sueo, sobrecarga auditiva, oscuridad total, asilamiento, duchas fras y trato degradante. Gul Rahman muri el 20 de noviembre de 2002, tras haberlo encadenado, desnudo de cintura para abajo, a un fro muro de cemento Salt Pit, a una temperatura de 2 C.

Un interrogador de la CIA inform: Un detenido poda pasarse das o semanas sin que nadie le mirara. Su equipo encontr un detenido al que hasta donde pudimos determinar haba permanecido de pie encadenado a un muro durante 17 das. A algunos prisioneros se les deca que eran como perros en las perreras. En 2006, durante una reunin informativa de la CIA, el Presidente George W. Bush expres malestar ante la imagen de un detenido, encadenado al techo, vestido con un paal y obligado a hacrselo todo encima. Este hombre estuvo encadenado por una o ambas muecas a una barra que haba por encima de su cabeza a lo largo de 22 horas durante dos das consecutivos. Al Comit Internacional de la Cruz Roja se le ocult su encarcelamiento.

El abogado britnico Clive Stafford inform de hasta veinte adolescentes encarcelados en Guantnamo, algunos a largo plazo y en confinamiento solitario. Un activista afgano de los derechos humanos afirm que uno de los chavales tena slo 12 13 aos cuando fue capturado.

Rara vez llegan a conocerse los nombres de las victimas y, en todo caso, son rpidamente olvidados. De nuevo debo recordar la fecha de julio de 2011, cuando los aviones de la OTAN (35% de ellos franceses) bombardearon la sede de la televisin estatal libia, matando a tres periodistas e hiriendo a quince. La Federacin Internacional de Periodistas afirm: Condenamos firmemente esta accin que ha atacado a periodistas y amenazado sus vidas en violacin del derecho internacional Nos preocupa que una de las partes decida eliminar a un medio de comunicacin porque considera que su mensaje es propagandstico, porque entonces todos los medios corren peligro. Para alguna gente como yo, la accin le record la fecha de abril de 1999, cuando un avin de la OTAN destruy la emisora de radio y de televisin de Belgrado, asesinando a 16 trabajadores serbios con un certero misil, alegando que era un objetivo legtimo porque eran portavoces propagandsticos.

Pero los hombres de Charlie Hebdo eran escritores y creadores, nicos e irremplazables. Es cierto que yo me siento seguro. Pero, no se aplicaba tambin eso a Charles Horman, apoyado por EEUU (que se hizo famoso por la pelcula Missing)? O, durante los mismos hechos, al maravilloso cantautor chileno Vctor Jara? Y qu hay de la tortura y asesinato, organizados por los belgas con el apoyo de EEUU, del poeta y dirigente poltico congoleo Patrice Lumumba? O del novelista y cineasta Ken Saro-Wiwa, en Nigeria, ahorcado con la connivencia de Shell Oil? O del palestino Ghassan Kanafani, considerado uno de los escritores modernos rabes ms importantes, cuyo coche explot a causa de la trampa-bomba colocada por el Mossad en julio de 1972?

No puedo dejar de pensar que por todo el mundo hay muchos ms criminales muy sangrientos y extremadamente ricos, de cuyas acciones rara vez se informa, a no ser que sean maritales o extramaritales. Las acciones basadas en una verdadera creencia en la libertad de prensa pueden ser despiadadamente castigadas, como hemos aprendido con los casos de Julian Assange, Chelsea Manning, Edward Snowden o Mumia Abu-Yamal.

Lo que ahora me estoy temiendo es un renovado mal uso de los ltimos asesinatos, que avive los sentimientos de venganza de las masas no slo hacia unos pocos asesinos muertos o unas creencias religiosas quiz retorcidas, sino hacia todo aquel que tenga una piel ms oscura y se vista y hable de forma diferente, lejos por tanto de los verdaderos autores, esos que empeoran las propias condiciones sociales que alimentan el fanatismo y el de sus marionetas, que ambicionan hacer carrera pero carecen de conciencia y que estn ya escupiendo ahora su apenas silenciado veneno, sacando partido de la expansin del odio. Los manifestantes de PEGIDA en Alemania planean llevar brazaletes de luto por Charlie, buscando el aplauso tardo de los dirigentes de los principales partidos.

Lo que necesitamos es todo lo contrario! Debemos trabajar para cerrar brechas, estrechar manos y trabajar juntos por un mundo mejor. No osamos olvidar todos esos innumerables hechos sangrientos recogidos ampliamente en archivos polvorientos, ni sus urgentes lecciones! Bien puedo unirme al Yo soy Charlie, pero debo aadir: Yo soy Gul Rahman Yo soy Abu Zubaydah! Yo soy Charles Horman y Ken Saro-Viwa! Yo soy Ghassan Kanafani y Vctor Jara!

Con este punto de vista ms amplio debemos apelar a la gente en Dresde y otras ciudades alemanas. Ellos no son culpables de ningn crimen ni violencia real. Pero mi propia experiencia me hace recordar que uno u otro de sus abuelos pudieron haberse unido para matar al gran poeta de la lengua yidish Mordecai Gebirtig en Cracovia el Mircoles Sangriento, el 4 de junio de 1942. La generacin de hoy no soporta culpa alguna por esos hechos. Pero tendrn que aceptar gran parte de la culpa si resulta que de nuevo es necesario gritar el gran poema y cancin de Gebirtig como una advertencia y alarma nuevas: Es Brennt! Hermanos, nuestra ciudad est ardiendo!

Victor Grossman, periodista y autor estadounidense, reside en Berln, en la antigua zona Oriental, desde hace muchos aos. Es autor de: Crossing the River: A Memoir of the American Left, the Cold War, and Life in East Germany (University of Massachusetts Press, 2003). Tambin publica The Berlin Bulletin, que puede suscribirse gratis enviado un correo a:

[email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/01/13/je-suis-charliebut-i-have-others/



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