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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2015

La farsa de la libertad de expresin

Finian Cunningham
Dissident voice

Traducido del ingls para Rebelin por Susana Merino


Desde el palacio del Elseo, luego de los terribles asesinatos de la semana pasada en Francia, el expresidente Nicols Sarkozy condenaba la violencia como un ataque a la civilizacin. Bien peinado, tostado y elegantemente vestido, las solemnes palabras de Sarkozy lo convertan en la encarnacin del mundo civilizado.

Resulta un singular cambio de imagen en un poltico que se encuentra envuelto en denuncias de sordidez, corrupcin y crmenes de guerra.

Sarkozy no se estaba preocupando demasiado por la civilizacin cuando l y sus aliados britnicos lanzaron la campaa de bombardeos de la OTAN en Libia en marzo de 2011 en flagrante violacin del mandato de la ONU, ataques que tras siete meses desembocaron en el asesinato del viejo lder sirio Muammar Gadafi de quin en el pasado Sarkozy, complacido y dentro del mayor silencio, haba recibido donaciones para sus campaas electorales antes de apualarlo por la espalda.

El ilegal ataque relmpago francs a Libia dirigido por la OTAN condujo al derrocamiento del Gobierno y a la destruccin de uno de los pases de frica ms desarrollados econmicamente. Convirtieron a Libia en un Estado fallido, manejado por las milicias extremistas takfiris y los seores de la guerra tribales cuya perversa ideologa comparte la red terrorista ISIS que est actualmente destruyendo Siria e Irak. La misma ideologa de los autores que aterrorizaron esta semana a Pars matando a una docena de personas.

La preocupacin de Sarkozy por los ataques a la civilizacin est sin duda perfectamente justificada, pero las cosas no se presentan de este modo en los controlados medios occidentales: las fuerzas extremistas que l mismo contribuy a desencadenar mediante el ilegal vuelco provocado en el Estado libio han golpeado ahora a su propia gente en la capital de la Repblica. Uno de los presuntos valores fundamentales de la civilizacin occidental profanados esta semana es la libertad de expresin o libertad de palabra.

Sarkozy ha condenado este asalto asesino a la revista satrica parisina Charlie Hebdo calificndolo como una guerra declarada a nuestro valores, en lo que han coincidido gran cantidad de personalidades polticas occidentales, desde el presidente Barack Obama hasta el primer ministro David Cameron. Ahora bien, esta revista haba enfurecido en el pasado a los musulmanes de todo el mundo que insultaban al profeta Mahoma. Algo que parece haber motivado a los asesinos que mientras huan de la escena del crimen en Pars gritaban: Hemos vengado al Profeta.

El presidente francs Franois Hollande ha otorgado a los dibujantes y diseadores asesinados el rango de hroes muertos en nombre del principio de la libertad de expresin. Pero como otros presuntos valores del mundo occidental, como los derechos humanos, la libertad de expresin es un principio muy sobrestimado, en el sentido en que los gobiernos occidentales y sus instituciones, as como los medios de comunicacin controlados por las grandes corporaciones, invocan este principio como una marca ideolgica de honor que los distingue y les otorga superioridad sobre los dems.

En la prctica, sin embargo, estos valores occidentales no son ms que quimeras. Eslganes vacos a los que simulan adherirse, vanidosa y falsamente, con objetivos propagandsticos. A qu derechos humanos?, a qu respeto a las leyes adhirieron, Sarkozy, Cameron y Obama cuando supervisaban el aniquilamiento de Libia? O en la actualidad, cuando secretamente intentan destruir Siria e Irak (a pesar de las tardas declaraciones occidentales en las que dicen que combaten a las redes terroristas que ellos mismos han creado para, en primer lugar, derrocar rgimen sirio?

Cuando los gobiernos occidentales defienden la libertad de expresin lo hacen por oportunismo o para conseguir algn beneficio poltico. En modo alguno se trata de la moral universal como ellos pretenden. Y sin temor al ridculo avanzan con mentiras desvergonzadas para, como siempre, demostrar lo contrario.

Una publicacin satrica francesa pudo haber estado autorizada a denigrar al Islam pero nunca se le hubiera permitido condenar al sionismo ni todos sus crmenes perfectamente comprobados. Es poco probable que la revista en cuestin publique caricaturas de Sarkozy, Obama o Cameron con explosivos atados en sus cabezas o lanzando bombas en Libia. Aun cuando esta ltima idea no tenga nada de satrico y sea simplemente un reflejo de la realidad de los actos criminales.

La libertad de expresin a la occidental no es por lo tanto otra cosa que la libertad del poder establecido de envilecer y demonizar a cualquiera cuando el inters poltico de Occidente lo requiere. Cuando la libertad de expresin se vincula de manera legtima a los intereses de Occidente, cuando pone en evidencia su hipocresa y su mala fe, entonces deja de ser un principio universal. La implacable censura adquiere la fuerza de la ley. Al cmico francs Dieudonn, por ejemplo, el Gobierno francs le prohibi su espectculo* por haber realizado con su brazo un gesto de burla conocido como corte de manga (N. de T. en Argentina). Un gesto que puede interpretarse como un vulgar insulto personal o como un ultraje irrisorio hacia las clases dirigentes. Las autoridades francesas pretenden que es un gesto antisemita que implica un saludo nazi invertido. Dieudonn lo desmiente y dice que se trata por el contrario de un gesto antisionista y anti-establishment.

El Gobierno de Londres prohibi al comediante la entrada en Gran Bretaa a causa de sus parodias polticas. A su amigo el futbolista profesional Nicolas Anelka se le prohibi jugar en Inglaterra y tuvo que pagar 100.000 euros por hacer el mismo gesto despus de marcar un gol.

Casi un ao antes de la masacre de Charlie Hebdo en Pars, el presidente francs Franois Hollande precis que no tendra la menor tolerancia hacia Dieudonn. Basado en tales prejuicios, el artista o cualquiera que haga ese gesto en pblico es pasible de sanciones. Ya no se trata de una simple censura, sino de la persecucin estatal del delito de opinin.

Es manifiestamente admisible insultar al islam de acuerdo con el uso selectivo que se hace con la libertad de expresin en Occidente porque sirve al programa poltico de demonizacin de los pases musulmanes, que autoriza a Occidente a atacarlos con aviones de combate o con secretos mercenarios terroristas. Pero es inaceptable caricaturizar al sionismo o a las clases dominantes occidentales.

Existe otra reveladora piedra angular que es necesario tener en cuenta, por qu Press TV, la cadena informativa iran en ingls, se halla excluida en la difusin britnica tanto terrestre como satelital? Por qu la cadena con sede en Irn est prohibida en toda Europa y en Amrica del Norte? Dnde est la libertad de expresin occidental? Cul es el problema?

Press TV no se admite. Est prohibida. Est prohibida porque la verdad del terrorismo occidental, tal como lo practican Sarkozy, Hollande, Obama, Cameron y sus semejantes resulta demasiado pesada como para asumirla en la medida en que podra despertar las conciencias y conferir mayor poder a la opinin pblica.

La verdad sobre el terrorismo de Estado financiado por Occidente, tal como lo practica el rgimen genocida israel, es muy difcil de asumir como para debatirla pblicamente; se rechaza toda crtica en nombre del respeto a la memoria bajo el falaz pretexto del antisemitismo. Es muy difcil asumir el hecho de que los dirigentes occidentales deberan ser juzgados por crmenes de guerra. Tales puntos de vista tan intelectualmente rigurosos, moralmente escrupulosos y legalmente corroborados como lo fueren deben ser censurados y quienes los defienden hostigados y aislados.

La libertad de expresin occidental no es otra cosa que el pequeo y cnico juego de los poderosos destinado a preservar sus ilegales posiciones de poder. Una revista satrica adulada por los criminales de guerra occidentales por su libertad al deshumanizar a los musulmanes, se elogia por su herosmo? Y al mismo tiempo se prohbe una cadena de televisin que difunde noticias serias como Press TV. Resultado: una grotesca historieta.

Finian Cunningham es colaborador habitual de PressTV .

Fuente: http://dissidentvoice.org/2015/01/the-farce-of-western-free-speech/




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