Portada :: Opinin :: El cmic de la discordia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2015

Optimismo de la teora de la conspiracin

Juan Domingo Snchez
Rebelin


Pensar con Thierry Meyssan y otros que la matanza de Charlie Hebdo y los acontecimientos subsiguientes son el resultado de una conspiracin de oscuros servicios secretos es ser demasiado optimista. Nada de eso es necesario, porque la realidad es mucho peor. Los tericos de la conspiracin creen que este rgimen es criminal porque un pequeo grupo de malvados conspira para perpetrar horrendos crmenes y bastara con desenmascararlos y neutralizarlos para que el orden existente fuese democrtico, libre y justo. Desgraciadamente, el poder actual no necesita conspiraciones ni miente demasiado: suele decir la verdad. Es difcil concebir peor crimen que el embargo y la guerra contra Iraq, que costaron ms de un milln de muertos y destruyeron un pas, hoy sumido en la guerra civil, y sin embargo, esto se tram ante el pblico: en los parlamentos y en las Naciones Unidas con la ms completa impunidad. Igualmente, las polticas de la Troika que arruinan a los pases del Sur de Europa y empobrecen a las clases populares en el resto de la Unin Europea, tambin se han tramado con luz y taqugrafos, sin ocultar absolutamente nada.

Esto es as porque el problema no es que se violen las normas que rigen este sistema en lo poltico o en lo econmico, sino que sigan aplicndose. El capitalismo actual, de hegemona financiera, juega abiertamente con el riesgo para las poblaciones, mientras los Estados protegen de todo riesgo a los bancos y grupos financieros. Las potencias capitalistas juegan con fuego en el plano geopoltico y organizan grupos como los Talibanes o el Estado Islmico que siembran el terror entre sus enemigos de un momento, pero luego vuelven sus armas contra las propias poblaciones de Europa y Estados Unidos. El poder actual no garantiza, como haca el Estado soberano clsico, la seguridad, sino que gestiona el riego permanentemente. Eso s, procura que el riesgo lo asuman sobre todo las poblaciones y no los gobernantes ni los dems integrantes del bloque de poder poltico financiero de las actuales deudocracias. El peligro no es algo que deba tender a eliminarse, sino algo con lo que se juega: tal es el origen del apoyo incondicional a Israel y a los grupos islamistas fundamentalistas ms desquiciados, a sabiendas de las posibles consecuencias a nivel mundial de una poltica en la que la apuesta por el riesgo sustituye a cualquier forma de responsabilidad. Se crea el desorden y la inseguridad, se mantiene incluso el caos hasta que termina producindose algn "trgico acontecimiento" y el propio poder causante del desorden, vuelve a ofrecernos seguridad a cambio de una limitacin de nuestras libertades y una mayor obediencia.

Sostena Montesquieu que no se puede nunca comprar la paz, pues el mismo a quien se la compras te la volver a vender tras haber creado de nuevo una situacin de guerra. Frente al tipo de poder hoy imperante, no se puede comprar la paz y la seguridad con obediencia y aceptando limitaciones de nuestras libertades. La nica posibilidad sensata de tener paz y seguridad es desobedecerle y derrocarlo. Mientras siga dominando la casta, la inseguridad y la denominada "amenaza terrorista" no sern ningn accidente, ni siquiera el resultado de esas benditas conspiraciones con las que suean algunas almas ingenuas que se creen maquiavlicas. Monstruosidades como el atentado contra Charlie Hebdo o en general contra la poblacin civil se inscriben en el funcionamiento normal de una sociedad de control que asume el peligro fsico y la violencia contra sus propias poblaciones como modo normal de gobierno. Y es que esta lgica de la inseguridad es una estructura fundamental del rgimen que no vacila en crear zonas de catstrofe social financieramente inducida como Espaa o Grecia o situaciones de violencia o de guerra civil enquistadas como en Iraq o en Siria.

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.be/2015/01/optimismo-de-la-teoria-de-la.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter