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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2015

Entrevista a Jos Luis Martn Ramos sobre el atentado contra "Charlie Hebdo" y sus alrededores poltico-culturales
Si mi ideario socialista tiene sentido es porque es universal"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Luis Martn Ramos es profesor de la UAB, un historiador que nunca se ha movido de una posicin de izquierdas y siempre ha defendido, por supuesto, los derechos del pueblo palestino.

 

***

 

-Te he odo hablar hace pocos das de una discusin entre Sard y Jorge Vestrynge

-Fue, digamos, un duelo en La Sexta entre Sard y Vestringe. Me ha ayudado a concretar lo que, ms mal que bien, intento explicar estos das entre mis amigos del foro de Espai-Marx

Vestrynge me cae simptico pero ha dicho aquello que tema or algn da: porque soy ateo, que si no sera musulmn. Es muy borgiano, pero me parece una frivolidad, muy negativa; yo, que soy chesternoniano le habra contestado: como no soy ateo nunca se me ocurrira ser musulmn. Bromas aparte, Vestrynge, tan quejoso l de la izquierda caviar que representa Charlie Hebdo.

-Con razn tal vez

-Con razn desde luego. Pero Vestrynge explicita en mi opinin el diletantismo de otra izquierda tan caviar (dira tan ex catlica) que cree ver en el islam la mejor religin, la mejor cultura religiosa y lo hace no en trminos teolgicos sino polticos y estos son los que nos interesan en el debate pblico.

-A qu ests apuntando exactamente con lo que acabas de sealar?

-Pues que para m, la religin, la creencia religiosa, ha de ser una cuestin privada. Soy fervientemente anti-constantiniano en este punto. Puesta la cuestin en el campo del debate poltico, se olvidan del hecho de que una faceta fundamental de l, cuando se concibe en el sentido mayor, es la batalla cultural, secular; en particular la que viene desarrollndose desde el siglo XVIII, la batalla de la Ilustracin y la batalla de la Revolucin francesa.

-T te sientes heredero de esa batalla

-S, efectivamente, yo me siento heredero y tambin parte de esa batalla y la invoco no como un referente de civilizacin occidental sino como un referente de civilizacin revolucionaria (se podrn encontrar trminos mejores, pero supongo que me explico de momento con estos).

-Te explicas.

-Y anoto que los protagonistas de la revolucin rusa se sintieron tambin herederos y partcipes de ese referente, que lo utilizaron de manera explcita. La burguesa intent secuestrar la Ilustracin y la revolucin francesa en nombre del liberalismo, y ha desarrollado su propia batalla cultural, la del liberalismo contra la democracia. Es una batalla que tiene su segundo camino en la del fascismo contra la democracia y la Ilustracin. Todo para evitar el triunfo de la gran reivindicacin de la igualdad civil y poltica. Yo reivindico la trascendencia universal de esa reivindicacin, de ese combate, su validez universal y por eso no estoy dispuesto no slo a abjurar de ella en el ms mnimo grado sino a aceptar que slo tenga sentido en Europa, en el mundo occidental, pero no fuera de ella, en China o en el mundo islmico, arguyendo que lo suyo es otra cultura.

-Pero no son batallas distintas en el fondo.

-No, en mi opinin. La batalla de todos es la misma. El concepto de democracia es innegociable, como lo es la libertad de expresin, la igualdad de gnero, la fraternidad, la solidaridad,... todos los contenidos de la ciudadana. Y la ciudadana, para m, no puede basarse en la religin. Para que sea igual y libre ha de ser laica. Con todo el respeto hacia quienes me respeten, siendo defensor absoluto de la condicin laica de la ciudadana, no pudo compartir ningn proyecto de islam poltico, de la misma forma que soy absolutamente contrario a sostener una supuesta identidad cristiana de Europa. Si mi ideario socialista (en el estilo extenso de G.D.H.Cole, incluyendo libertarios, socialdemcratas, comunistas) tiene sentido es porque es universal.

-Universal?

-S. No es divisible entre un supuesto socialismo laico europeo, un socialismo islmico o un socialismo confuciano. Lamentablemente, el movimiento de renovacin cultural que se desarrolla en el mundo rabe a caballo del XIX y el XX, el de la Nahda

-Que podra traducirse por renacimiento, aunque tal vez no sea del todo exacto

-Ms o menos. Ese movimiento no desemboc en un resultado anlogo al de la Ilustracin y las revoluciones europeas. Por ms que en el s. XIV Ibn Jaldn empezara a separar la religin de la poltica, ese inicio no tuvo continuidad y es sintomtico que cayera en el olvido en el mundo rabe y cuando se le record fue para que las elites lo repudiaran. A pesar de todo, tambin en l se produjo a finales del XIX el amago de un combate entre una va en clave laica del renacimiento rabe y otro en clave de cultura religiosa, pero a lo largo del siglo XX se ha impuesto la ltima.

-Por qu crees que ha sido as?

-Por razones internas poderosas (la alianza entre las lites y las corrientes fundamentalistas, el wahabismo es un ejemplo de ello) y por el apoyo deliberado, decidido del imperialismo a esa va religiosa. La revolucin rusa/sovitica y el movimiento comunista revitalizaron inicialmente las opciones del renacimiento laico del mundo rabe. Pero por ahora el saldo ha sido desfavorable.

-De nuevo pregunto: y por qu ha sido as en tu opinin?

-Razones mltiples: una de ellas, el error del estado sovitico en el tratamiento de la cuestin turcomana. Hay en esta cuestin un personaje, una pista, interesante si se considera sin beateras, que es la de Sultan Galiev, frustrado por Stalin en su proyecto de una repblica sovitica que unificara a los pueblos de cultura musulmana, no sobre la base de la identidad religiosa sino sobre la de la identidad nacional y de clase; la identidad nacional la construira la repblica turcomana, la de clase su legitimidad sovitica . Otra razn ha sido la pinza constante del imperialismo y las elites locales contra los comunistas rabes, los marxistas o simplemente los laicos. Desde el Muft de Jerusaln, apoyado por el imperialismo alemn, hasta las ayudas del gobierno de Israel a la inicial Hamas frente a la OLP , pasando por la historia de los Hermanos Musulmanes o de la Arabia wahabita. Hay que seguir recordando el origen de Al Quaeda, y el de la ltima oleada fundamentalista que desemboca en el Estado Islmico, que algo tendr que ver con el desastre de Irak y la rebelin tan alimentada desde el exterior contra Al Assad.

-Y el saldo no ha sido positivo en tu opinin.

-El saldo ha sido desfavorable, pero la batalla cultural sigue abierta. Por eso no creo que tengamos que ponernos, sin ms en la posicin del otro en esta cuestin, porque ese otro y nosotros hemos de estar en el mismo bando. Aunque nadie se acuerde de l sigo reivindicando a Nayef Hawatmeh y el Frente Democrtico para la Liberacin de Palestina que, por cierto, sobrevive gracias al apoyo del gobierno sirio (y no lo entiendas como una seal de identificacin sin ms con Al-Assad).

-No lo entiendo as, no se entiende as desde luego. Por lo dems, yo tambin he reivindicado el Frente Democrtico para la Liberacin de Palestina.

-Y sigo preguntndome cul sera la evolucin de la poltica palestina si el gobierno israel no siguiera manteniendo en prisin a Marwan Barghouti, yugulando as su proyecto de renovacin de Al Fatha.

-El Islam poltico, obviamente, no es tu proyecto.

-No, obviamente, el islam poltico no es un proyecto que pueda compartir y apoyar. Pero eso no quiere decir que no sea capaz de distinguir entre unau otra corriente del islam. No es lo mismo Hamas que Nasrala; como no era lo mismo Messali Hadj que Frantz Fanon o Ben Bella, admirador ste de Galiev. En un mundo rabe en el que, epocalmente, la va religiosa se ha impuesto, las opciones revolucionarias de masas tienden a nacer en ese campo, o en conexin con l, pero mi conviccin es que slo triunfarn si lo trascienden por fin, superando adems las lneas de divisin de la arabidad (las divisiones confesionales).

Por todo ello no slo condeno la islamofobia

-Que por supuesto condenas.

-Por descontado. Yo creo que hay que rechazar tambin toda renuncia de los propios principios democrticos que venimos construyendo desde el XVIII en favor de una islamofilia diletante, acrtica. El respeto a una religin no ha de suponer asumir esa religin; el respeto a una cultura no tiene por qu implicar la aceptacin de todas las formas y manifestaciones de esa cultura. Y, sobre todo, ha de establecerse una ruptura total con aquellas facciones del islamismo poltico que no slo quieren multiplicar la guerra en el seno del mundo rabe contra el resto de facciones islmicas y en primer lugar contra el arabismo laico sino que, adems, pretenden que la guerra que les hace el imperialismo es una guerra que les hacen los pueblos, la sociedad y la cultura de los pases que tienen la desgracia de serlos metropolitanos del imperialismo. Por esa razn, hoy: Je ne suis Charlie, mais

-Mais quoi?

-Pero en este caso me solidarizo con los de Charlie Hebdo. No compartiendo su estilo de humor, pero reconociendo su derecho a practicarlo, a riesgo de perder todos sus lectores, pero no a riesgo de perder la vida.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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