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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2015

Todos somos Charlie

Noam Chomsky
zcomm.org


El mundo qued horrorizado despus del brutal ataque que sufri la revista satrica francesa Charlie Hebdo. En las columnas del New York Times, el corresponsal Steven Erlanger, presente desde hace mucho tiempo en Europa, describi de forma sobrecogedora las repercusiones inmediatas de lo que muchos describen como el 11 septiembre francs. Fue una jornada durante la cual se sucedieron sirenas ruidosas con los ires y venires de los helicpteros. Una jornada de frenes meditico, de cordones policiacos, de muchedumbres en pnico y de nios alejados de las escuelas por cuestiones de seguridad. Una jornada, como las dos que le siguieron, de sangre y de horror en Pars y sus suburbios. El inmenso repudio mundial provocado por el atentado fue acompaado por una reflexin sobre las races profundas de esta barbaridad. Muchos son los que ven en estos hechos un choque de civilizaciones, anunciaba un ttulo del New York Times.

Las reacciones de horror y de indignacin respecto a estos crmenes son justificadas, al igual que la bsqueda de sus causas profundas, siempre y cuando guardemos en mente firmemente algunos principios. La reaccin debera ser completamente independiente de la opinin que se puede tener de ese peridico y del material que produce. Los eslganes omnipresentes de tipo Yo soy Charlie, no deberan indicar, ni siquiera insinuar, ninguna asociacin con el peridico, al menos en el contexto de la defensa de la libertad de expresin. Deberan ms bien expresar una defensa de al libertad de expresin a pesar de lo que se puede opinar acerca del contenido, y aunque ste sea calificado de hiriente o depravado.

Y esos eslganes tambin deberan expresar la condena de la violencia y del terror. El dirigente del Partido de los Trabajadores de Israel y principal contrincante para las prximas elecciones, Isaac Herzog, tiene toda la razn cuando dice que El terrorismo es terrorismo. No existen dos formas diferentes de considerarlo. Tambin acierta cuando dice Todas la naciones que desean la paz y la libertad enfrentan un inmenso reto respecto al mortfero terrorismo si dejamos de lado su interpretacin selectiva acerca de este reto.

Erlanger describe muy bien la horrible escena. Cita uno de los periodistas sobrevivientes: Todo se desplom. No haba ninguna escapatoria. Haba humo por todos lados. Fue terrible. La gente gritaba. Una verdadera pesadilla. Otro periodista superviviente describi una inmensa deflagracin antes de ser sumergidos en la absoluta oscuridad. La escena, segn Erlanger, no era ms que un montn de vidrio roto, paredes cadas, maderas retorcidas, pinturas desgarradas y devastacin emocional. Por lo menos 10 personas habran muerto a raz de la explosin, 20 otras haban desaparecido, probablemente enterradas bajo los escombros.

Esas citaciones, como nos lo recuerda el incansable David Peterson, no son de enero del 2015. En realidad son extradas de una nota de Erlander del 24 de abril de 1999, que solo alcanz la sexta pgina del New York Times, es muy lejos de alcanzar la relevancia del ataque de Charlie Hebdo. Erlanger en realidad describa el resultado de un ataque con misil sobre la sede de la televisin de estado de Serbia por parte de la OTAN (es decir los EE.UU.) que dej fuera del aire Radio Television Serbia.

Hubo una justificacin oficial. La OTAN y los representantes estadounidenses defendieron el ataque, report Erlanger, como parte del esfuerzo para debilitar el rgimen del Presidente de Yugoslavia Slobodan Milosevic. El portavoz del Pentgono, Kenneth Bacon declar durante una conferencia de prensa en Washington que la televisin serbia formaba parte integrante de la mquina de terror de Milosevic, al mismo nivel que sus fuerzas armadas, lo que la converta por lo tanto en un blanco legtimo.

El gobierno de Yugoslavia declar: La nacin entera apoya a nuestro presidente, Slobodan Milosevic, segn reporta Erlanger, quien aade que no queda claro cmo el Gobierno sabe esto con tal precisin.

Ningn comentario sardnico de ese tipo sera el bienvenido ahora que se puede leer en la prensa que Francia est en duelo y que el mundo est indignado ante los abominables acontecimientos. Tampoco resulta necesario interrogarse acerca de las causas profundas, ni de preguntarse quien representa a la civilizacin y quien a la barbarie.

Pero Isaac Herzog se equivoca cuando dice El terrorismo es terrorismo. No existen dos formas diferentes de considerarlo. Definitivamente s existen dos formas de considerarlo: el terrorismo no es terrorismo cuando se trata de un ataque mucho ms violento pero perpetrado por los que son Justos en virtud su poder. De la misma forma, la libertad de expresin no corre peligro cuando los Justos destruyen un canal de televisin que apoya a un gobierno que estn atacando.

Asimismo, se entiende fcilmente el comentario del abogado de derechos cvicos Floyd Abrams, reconocido por su defensa apasionada de la libertad de expresin, publicado en el New York Times y en el que seala que el ataque contra Charlie Hebdo es la agresin ms grave en contra del periodismo de la que se tenga memoria. Tiene razn de precisar de la que se tenga memoria, lo que divide cuidadosamente a los ataques contra el periodismo y los actos de terrorismo en dos categoras: los Suyos, que son horribles; y los Nuestros, que son virtuosos y fcilmente eliminados de nuestra memoria.

Vale la pena subrayar que esto solamente es uno de los numerosos ejemplos de ataques contra la libertad de expresin realizado por los Justos. Para mencionar nicamente otro ejemplo que fue fcilmente borrado de nuestra memoria, el ataque llevado a cabo por las fuerzas de los EE.UU en Falluja en noviembre del 2004, uno de los peores crmenes realizados durante la invasin a Irak, que inici con la ocupacin militar del Hospital General de esa ciudad. La ocupacin militar de un hospital representa en s, por supuesto, un grave crimen de guerra, independientemente de la forma en la que fue llevada a cabo. Los hechos fueron trivialmente descritos en un artculo publicado en primera plana del New York Times, junto con una fotografa ilustrando el crimen. El texto sealaba que soldados armados sacaron de las habitaciones a los pacientes y empleados del hospital, y les ordenaron sentarse o tirarse al piso mientras que las tropas los maniataban por detrs. Esos crmenes fueron descritos como si fuesen altamente meritorios y justificados: La ofensiva permiti clausurar lo que oficiales describan como una herramienta de propaganda para los militantes: el Hospital General de Falluja, con su flujo de informes sobre el nmero de vctimas civiles.

Evidentemente, no se le poda permitir a una agencia de propaganda de este tipo que siguiera escupiendo sus vulgares obscenidades.

Traduccin: Luis Alberto Reygada

Fuente: https://zcomm.org/znetarticle/we-are-all-fill-in-the-blank/



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