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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2015

El terrorismo no se justifica con nada, pero se explica con todo
El enemigo interior

Jorge Majfud
Alainet


El mayor peligro que amenaza Occidente se encuentra en Occidente mismo: bastara con recordar que si la democracia, la lucha por las libertades individuales y por los Derechos Humanos son bien occidentales, no menos occidentales son la censura, la persecucin, la tortura, los campos de concentracin, la caza de brujas, la colonizacin por la fuerza de las armas o del capital, el racismo, etc.

Como bien ensea la historia, dos enemigos que se combaten ciega y obsesivamente uno a otro tarde o temprano terminan por parecerse. Ms o menos eso fue lo que ocurri durante la llamada Reconquista en Espaa. Solo que por entonces la tolerancia poltica y religiosa era bastante ms abundante en la Espaa islmica que en la catlica. La idea y la prctica de que judos, cristianos y musulmanes pudieron vivir y trabajar juntos por mucho tiempo resultaron inaceptables para la nueva tradicin que sigui a los reyes catlicos. Luego de la expulsin de moros y judos en 1492 siguieron sucesivas limpiezas tnicas, lingsticas, religiosas e ideolgicas.

Volviendo al presente vemos que una reciente encuesta muestra que el 62 por ciento de los alemanes no musulmanes considera que el Islam es incompatible con el Mundo occidental, lo que demuestra que la ignorancia no es incompatible con Occidente tampoco. No hace un siglo una amplia mayora pensaba lo mismo de los judos en Alemania y en Estados Unidos se tema por el peligro inminente de una invasin de catlicos fanticos cruzando el Atlntico hacia la tierra de la libertad. La encuesta es publicada por el Wall Street Journal bajo un titular que dice: Alemania se replantea el lugar del Islam en su sociedad. Titulares semejantes abundan por estos das. Es como si por la existencia del Ku Klux Klan un diario publicara en primera plana: Estados Unidos se replantea el lugar del cristianismo en su sociedad. Es este tipo de ignorancia que pone en verdadero riesgo a (lo mejor de) Occidente, eso mismo por lo cual ahora los lderes del mundo se rasgan las vestiduras (y aprovechan, una vez ms, otra perfecta oportunidad para sacarse fotos desfilando frente a las masas): la libertad de expresin en todas sus formas y la tolerancia a la diversidad.

Si fusemos a medir objetivamente el peligro de actos barbricos como los recientes en Paris, en trminos matemticos, claramente podramos ver que las posibilidades de cualquier ciudadano de morir en un acto semejante son infinitesimales en comparacin al real peligro de que alguien nos pegue un tiro porque le gusta nuestro auto o porque no le gusta como vestimos o nos expresamos. Las masacres diarias que en pases como Estados Unidos o Brasil ocurren cada da son tomadas de forma tan natural que cada maana en los informativos siguen al pronstico meteorolgico. As como llueve o sale el sol, cada da unos tipos le pegan unos cuantos tiros a unos cuantos otros. Pero eso no es noticia ni escandaliza a nadie. Primero porque estamos acostumbrados; segundo porque los grupos en el poder social no pueden capitalizar demasiado ese tipo de violencia. Por el contrario, es un secreto negocio.

Ahora, si alguien mata a cinco o nueve personas y lo hace envuelto en la bandera del enemigo, entonces toda una nacin y toda la civilizacin estn en peligro. Porque para el poder no hay nada mejor que sus propios enemigos.

Claro, se podra argumentar que se trata de un problema de valores. Pero tambin aqu hay un grosero error de juicio. La repetida idea de que el Islam promueve la violencia, por lo cual es necesario limitar, sino excluir a sus seguidores, soslaya el hecho de esa religin tiene ms de mil millones de seguidores y una infinitsima parte de ellos cometan actos barbricos, incluidos los fanticos del Estados Islmico. Por otra parte, leyes religiosas como la que manda ejecutar a pedradas a una mujer infiel no estn en el Corn sino en la Biblia; en ciertos pasajes, la Biblia tolera y hasta recomienda la esclavitud y la sumisin y tambin el silencio de las mujeres. Alguien acusara al cristianismo de ser una religin racista, machista y violenta? Otra vez: no es la religin; es la cultura.

Pero la narrativa de la realidad es ms poderosa que la realidad. Aquellos que identifican al Islam con la violencia no solo lo hacen por intereses tribales, por prejuicios raciales o culturales; tambin lo hacen porque desconocen o prefieren no recordar que las cruzadas que durante siglos arrasaron pueblos enteros en su camino de Europa a Jerusaln, es decir desde el mundo brbaro hacia el centro civilizado de la poca, no eran musulmanes sino cristianos, tan cristianos como cualquiera; que los inquisidores que torturaron y quemaron vivos a decenas de miles de personas durante siglos por el solo hecho de no observar el dogma, eran cristianos, no musulmanes; que las ms recientes hordas del Ku Ku Klan son cristianos, no musulmanes; que Francisco Franco, Hitler y casi todos los sangrientos dictadores que en Amrica Latina secuestraron, torturaron, violaron y mataron inocentes o culpables de disidencia solan concurrir a misa mientras la jerarqua eclesistica de la poca bendeca sus armas y sus acciones.

Pero seramos intelectualmente brbaros si basados en semejante pasado y presente terminsemos juzgado que el cristianismo es una religin violenta (as, en singular), una potencial amenaza para la civilizacin.

Los actuales actos de terrorismo islamista no son solo la consecuencia de un largo desarrollo histrico. Obviamente, deben ser condenados, perseguidos y sujetos de todo el peso de nuestras leyes. Pero seramos mortalmente ingenuos si creysemos que nuestra civilizacin est en peligro por ellos. Si est en peligro, es por nuestras propias deficiencias, que incluyen a los oportunistas reaccionarios que esperan las acciones del enemigo para expandir su control ideolgico, poltico y moral sobre el resto de sus propias sociedades.

Para esa gente de nada importa que el polica asesinado por defender a Charlie Hebdo fuese un musulmn ni que tambin lo fuera el empleado de la tienda cosher que salv a siete judos escondindolos en el refrigerador del comercio. Lo que importa es limpiar sus pases de los otros, de los recin llegados, como si los pases tuviesen dueos.

El terrorismo no se justifica con nada, pero se explica con todo. Mirar a la historia, a ms de un siglo de intervencionismos y agresiones occidentales en Medio Oriente no es un detalle; es un deber. Por dos razones: primero porque forma parte fundamental para entender el presente; segundo porque el pasado diverso demuestra, sin duda, que la violencia no es propiedad de ninguna religin sino de determinadas culturas en determinados momentos bajo determinadas condiciones polticas y sociales.

Jorge Majfud es escritor uruguayo

Fuente: http://alainet.org/active/80131


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