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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2015

Yo no soy Charlie ni siquiera Pedro

Pedro Campos
Rebelin


No, yo no soy Charlie. Tampoco soy Kouachi, ni Coulibaly: Al Qaeda y el Estado Islmico, aun siendo productos occidentales, me ponen los pelos de punta. De pronto me ha entrado miedo y por eso escribo esto. Me da por imaginar que en una escaramuza de esta larga guerra uno de estos colgados va y me arrastra a su ms all en una explosin o en un tiroteo, y el hecho en s ya tiene algo de desagradable, pero no es lo que me asusta, lo que de verdad me acojona es que los listos de mi pas vayan y me conviertan en un Charlie.

Debo hacerlo constar por escrito: por favor, si tengo que morir en esta guerra, que sea como resultado de mi mala suerte, que quede claro que cruc la calle a la hora y por el sitio equivocado, que dejen en el anonimato mi cadver y el nombre que con l se va, y no hagan conmigo camisetas, portadas, cnticos, veladas, ni se les ocurra hacer en mi nombre himnos ni solos de violoncelo en glorietas tristes baadas por finas lluvias otoales.

No hay mayor miedo en m que, ya sin posibilidad de protesta, usen mi nombre como excusa para aprobar leyes que en otros tiempos a los adalides de la democracia escandalizaban por fascistas, como pretexto para permitir que un puado de cabezas de chorlito que nunca leern un libro detengan y retiren la documentacin a mujeres y hombres cuyos velos y barbas no son de su agrado. Mi nombre sustituira el ttulo de la pesadilla de Orwell: nuestros amos ya no tendrn dificultades para acusar de potencial delincuente a cualquier desgraciado que atraviesa una frontera haciendo un giro inadecuado de cadera en el momento de sacarse el cinturn, a cualquier ilustrado o curioso que, en lugar de tragar telediarios, se atreva a visitar pginas web, centros culturales, canales va satlite o reuniones heterodoxas o simplemente imprecisas, si no estn debidamente homologados por los gobiernos al fin unificados (precisamente en estos tiempos en que nos quitaron los cines y teatros).

Tengo un miedo atroz a que, liquidado en una de estas pequeas matanzas, me llamen Charlie y en mi nombre (ahora en mi nombre!) un imbcil profundo pero bien entrenado tire bombas, gases, llamas o napalm contra poblaciones donde no hay centros comerciales ni alfombras rojas pero s seres humanos que tienen la desgracia de no llamarse Charlie.

Amigo Charlie, pasars a la Historia, quiero pensar que a tu pesar, como el tipo que con su muerte dio el ltimo pisotn a una civilizacin que ya daba pena: en tu nombre, tras unos pocos das, ya hemos podido horrorizarnos viendo colas de subnormales (creme, no encuentro otro apelativo ms ajustado) partindose los hombros por rendir culto a un pedazo de papel o gastando fortunas para conseguirlo: en Occidente se ha vuelto a aparecer la virgen catlica, esta vez con el rostro de su antagonista!

En tu nombre, Charlie, los polticos, los periodistas, demuestran haber perdido ya del todo la razn (un reconocido y antiguo presentador de informativos, con total desparpajo, yo dira que sin disimular su jbilo, anunci la prxima venida de unas normas que ni siquiera han sido an democrticamente debatidas: A partir de ahora, los terroristas que quieran viajar a otros pases para entrenarse lo tendrn ms difcil). En tu nombre, Charlie, y en nombre de la libertad de expresin se ha detenido a un cmico francs, Dieudonn (segn dicen algunos, porque tiene bolis de destruccin masiva), en Espaa otro humorista, Facu Daz, es imputado por hacer un vdeo de humor, al actor Willy Toledo le insultan y amenazan y unos cuantos directamente exigen su ejecucin por hacer uso de la libertad de expresin son los mismos que lloran por ti, Charlie.

Charlie, en tu nombre, en fin, aunque no lo veremos, sern asesinadas cientos de familias al completo, con sus abuelitas entraables, sus nios sonrientes, sus hombres de pieles secas y barbas que no conocieron nuestras peluqueras, tambin sus oscuras mujeres, sumisas y antiguas, a las que tanto aman, Charlie, tus hoy infinitos amigos.

Uf, si en esta guerra me matan espero que mis restos acaben confundidos con los del otro bando, as no hablaris de m los que defendis las libertades tirando bombas.

Yo no soy Charlie, ni siquiera Pedro. Olvdenme, no soy cristiano ni musulmn y me avergenza tener que ser espaol y europeo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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