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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2015

Recordando el fascismo
La rebelin cultural precede a la rebelin poltica

Gilberto Lopes
Rebelin


Empecemos con una cita algo antigua, sobre el nacimiento del fascimo: Enseguida advirti que Sorel no era un terico marxista como los dems, sino que en realidad, era uno de los primeros y ms importantes protagonistas de la rebelin cultural que se estaba organizando en buena parte de Europa, anunciadora del nacimiento de un nuevo espritu que, muy pronto, tomar el nombre de fascismo.

En ese comienzo de siglo (del siglo pasado, no de este), agrega Zev Sternhell en su El nacimiento de la ideologa fascista, una rebelin cultural preceda a la rebelin poltica.

Y destaca al papel de los intelectuales, principalmente de Benedetto Croce, el ms relevante del pas, en su contribucin a la llegada del fascismo al poder. Aunque despus se alej, aqul 26 de junio de 1924 vot, como senador, la confianza en el gobierno de Mussolini. Resulta muy reveladora esa mano levantada de uno de os europeos ms famosos de su tiempo a favor del aprendiz de dictador, dice Sternhell.

La cita no es inocente y tiene que ver con el debate sobre Charlie Hebdo y sobre los que asesinaron a sus principales periodistas.

Cambiemos de siglo.

El mundo se ha visto conmovido por el asesinato de 17 personas en Pars, la semana pasada. En particular, por los cuatro dibujantes del semanario satrico Charlie Hbdo. Es lo nico en lo que hay acuerdo. A partir de ah, todo es debate, como se puede comprobar con solo recorrer las pginas de la prensa del mundo.

Participemos del debate.

Algunos afirma un telogo e historiador que conoce bien la situacin de la Francia actual (luego identificado como Rafo Saldaa), cuyo texto fue difundido por el tambin telogo brasileo Leonardo Boff, llaman a los caricaturista muertos de hroes o de gigantes del humor polticamente incorrecto, otros muchos los llaman mrtires de la libertad de expresin. Voy a ponerlo en la cuenta del momento, de la emocin. Las caricaturas polmicas de Charlie Hbdo son de psimo gusto, pero no es eso lo importante. El hecho es que ellas son peligrosas, criminales incluso, por dos motivos.

El primero, segn el autor, es la intolerancia. El otro, en su opinin, es todava ms grave: la forma como el peridico retrataba a los musulmanes era siempre ofensiva.

Y agrega: decir, como lo deca Charb (uno de los caricaturistas asesinados) que con un lapicero yo no degello a nadie es hipcrita. Con un lapicero se predica el odio que mata a la gente

No creo que censurar el ataque en contra de Charlie Hebdo sea sinnimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial, dijo, por su parte, Jos Antonio Gutirrez en artculo publicado tres das despus de la masacre.

Est claro que en el caso de la produccin cultural el contexto es siempre importante, advierte, por su parte, Abdullah Al-Arian, profesor asistente de historia en Georgetonw University, en artculo publicado por Al Jazeera. Las polticas destructivas no pueden desarrollarse exitosamente sin el vocabulario y el imaginario de racismo y odio hacia el otro.

Al-Arian se refiri a recientes comentarios de la acadmica en temas de religin, Karen Armstrong, sobre una serie de lo que calific como planteamientos islamofbicos de Bill Maher y Sam Harris: este es el tipo de planteamientos que conducen a los campos de concentracin.

Y concluye Al-Arian: para entender y detener el comportamiento violento de los extremistas, estos eventos trgicos deben ser examinados a la luz de este contexto, antes que bajo el lente de la libertad de expresin.

Contexto al que se puede agregar algo de historia, como lo recuerdan Mark Le Vine, profesor de historia del Medio Oriente en la University of California; o el periodista Robert Fisk, de larga trayectoria en la regin.

Dnde comenz esta historia?, se pregunta Le Vine. Simplemente con el colonialismo. No es mera coincidencia que por lo menos dos de los atacantes de Charlie Hbdo sean descendientes de argelinos y el tercero, de Senegal.

La guerra de independencia argelina, record Fisk, dur seis aos y cost la muerte de 1,5 millones de musulmanes rabes y a muchos miles de hombres y mujeres franceses. Tal vez 5 millones de los 6,5 millones de musulmanes de Francia son argelinos. La mayora son pobres; muchos se consideran ciudadanos de segunda clase en la tierra de la igualdad. Mucho antes de que la identidad de los sospechosos de la matanza fuera revelada murmur la palabra Argelia para mis adentros, dijo Fisk.

Al principio, cuando Charlie se burlaba del cristianismo, del judasmo o del islam, afirm Dardo Scavino en Panama Revista, no estaba atacando a los creyentes sino, por el contrario, defendindolos de los charlatanes que los haban embaucado.

Pero, agreg, los vientos neoconservadores que empezaron a soplar a partir de los aos 80 desde los Estados Unidos volvieron ilegibles estas posiciones. La blasfemia dej de percibirse como una aliada de la liberacin y empez a interpretarse como una hostilidad hacia un derecho fundamental de las minoras: practicar libremente sus cultos.  

Todo esto no logr impedir la masacre del 7 de enero y no va a impedir tampoco el vertiginoso avance de la extrema derecha, la misma que est sacando partido, paradjicamente, del asesinato de estos en su criterio perseverantes anti-fascistas.

Choque de civilizaciones?

Otro punto de vista es el que explica los asesinatos por lo que llaman choque de civilizaciones.

Isi Leibler escribi en el The Jerusalem Post: los gobiernos occidentales deben internalizar la realidad de que lo ocurrido en Pars no fue solo otro episodio de terrorismo, sino una clsica manifestacin del choque de civilizaciones.

En pocas palabras, afirma, lo ocurrido es fruto de la cobarda y del apaciguamiento.

Una lnea de reflexin que no es difcil adivinar hacia donde nos lleva, como veremos. Aunque la autora opina que Charlie Hebdo era obscenamente ofensivo para cristianos y musulmanes y promova una vulgar stira antisemita, estima que hoy en la medida en que el impacto del fundamentalismo islmico crece exponencialmente, con crecientes manifestaciones de brutal terrorismo, los lderes occidentales no tienen el coraje siquiera de identificar el enemigo.

El tema de las libertades civiles asegura deben ser considerados como secundarios cuando la seguridad de civiles inocentes est en juego.

El socilogo y filsofo francs, Edgar Morin, acuerpa la idea de que a Francia la han herido en el corazn de su naturaleza laica y su idea de libertad. Morin predice que El miedo se agravar entre los franceses de origen cristiano, entre los de origen rabe, entre los de origen judo. Unos se sienten amenazados por los otros y se est produciendo un proceso de descomposicin que tal vez pueda detener la gran manifestacin del sbado 10 de enero, porque la respuesta a la descomposicin es la unin de todos, de todas las etnias, de todas las religiones y de todas las corrientes polticas".

Unin que, como veremos tambin, es puesta en duda por otros analistas.

Pero es opinin similar a la de Michel Lwy, filsofo e historiador marxista, para quien el crimen es tanto ms odioso por cuanto estos camaradas artistas eran gentes de izquierda, antirracistas, antifascistas, anticolonialistas, simpatizantes del comunismo o del anarquismo. Su nica arma agreg era la pluma, el humor, la irreverencia, la insolencia.

Una opinin que, naturalmente, no es compatible con las de quienes describen el contenido de Charlie Hbdo como promotor del odio y la discriminacin.

Roberto Savio, fundador de la agencia IPS y editor de Other News, calific Charlie Hebdo como una voz en defensa de la superioridad y la supremaca cultural de Francia en el mundo. Contaba con un pequeo nmero de lectores, que obtuvo vendiendo provocaciones. Exactamente lo contrario de la visin de un mundo basado en el respeto y la cooperacin entre las diferentes culturas y religiones.

Aunque por supuesto lo que pas en Pars fue un crimen atroz y la libre expresin de opiniones es esencial para la democracia, hay que aadir que muy pocos alguna vez han ledo Charlie Hebdo y conocen su nivel de provocacin, destac.

El hecho de que los partidos europeos de extrema derecha cosechen los beneficios de esta radicalizacin, es muy bienvenido por los musulmanes radicales, apunt Savio.

Algunos buitres son ms vivos que otros y ya comenzamos a ver lo que va a ocurrir como consecuencia de ese atentado, dijo Saldaa, citado por Boff. La lder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, afirm: La nacin fue atacada, nuestra cultura, nuestro modo de vida. Fue a ellos que se declar la guerra.

Un discurso agreg Saldaa que peda a Francia declarar la guerra al fundamentalismo (pero que a los odos de los xenfobos suena como guerra a los musulmanes y ella lo sabe).

Consecuencias terribles

Esa radicalizacin del conflicto entre Occidente y el Islam va a tener consecuencias terribles, en opinin de Roberto Savio. Declarar una guerra santa contra el Islam, equivaldra a empujar a la inmensa mayora de los musulmanes hacia la radicalizacin. El hecho de que los partidos europeos de extrema derecha cosechen los beneficios de esta radicalizacin, es muy bienvenido por los musulmanes radicales.

La reaccin a todo esto ha sido una nueva campaa en Occidente contra el Islam, dijo Savio. Record como el ltimo nmero de la revista The New Yorker public un duro artculo, que define al Islam no como una religin sino como una ideologa, as como los comentarios del analista conservador Giuliano Ferrara, quien dijo por televisin que nos encontramos en una guerra santa.

Una guerra entre dos mundos, como la defini George Friedman, presidente de Stratfor, una empresa de inteligencia global.

Un mundo galvanizado es siempre peligroso. La gente, galvanizada, puede hacer cosas peligrosas, advirti.

En su opinin, la crisis actual tuvo su origen en el colapso de la hegemona europea despus de la Segunda Guerra Mundial y en la necesidad de mano de obra barata en Europa. El apetito europeo por mano de obra barata y el apetito musulmn por trabajo se combinaron para generar un masivo movimiento de poblacin".

Los musulmanes terminaron viviendo hacinados y en psimas condiciones. Ellos vinieron para hacer plata, no para hacerse franceses, resume Friedman, para quien es difcil imaginar otra solucin que su guetizacin y deportacin.

Estamos entrando en una situacin sin salida. Habr que tomar decisiones y todas las opciones son malas. Lo que se tenga que hacer ser hecho y aquellos que se nieguen a tomar decisiones se considerarn con ms autoridad moral que los otros. Se trata de una guerra y como todas las guerras esta es muy distinta a la ltima en la forma como se lleva a cabo. Pero, de todos modos, es una guerra y negarlo es negar lo obvio.

Un clima de guerra civil de baja intensidad, como la calific el socilogo portugus, Boaventura de Sousa Santos. Quin gana con l en Europa?, se pregunt. Ciertamente no los partidos de izquierda como Podemos, en Espaa. o Syriza, en Grecia.

El contexto en que ocurri el crimen, afirm, es dominado por dos corrientes de opinin, ninguna de ellas favorable a la construccin de una Europa inclusiva e intercultural. La ms radical es frontalmente islamofbica y antiinmigrante. Es la lnea dura de la extrema derecha, y es probablemente la que ganar fuerza con la tragedia.

Y los asesinos?

Los asesinos se pueden calificar de diversas maneras: franceses, descendientes de argelinos, marginados o tambin musulmanes. Como vimos, hay anlisis enfatizando cada una de esas caractersticas. Evidentemente, la opcin que se elija no es inocente.

En todo caso, es difcil no sentir vergenza de la raza humana cuando uno de sus miembros, en un acto de suprema cobarda, le dispara en la cabeza a un hombre herido, indefenso, prostrado en la calle. Un guarda que result ser un musulmn, bien integrado a la vida francesa.

En nombre de qu? La respuesta a esta pregunta tampoco es inocente.

Resultados

Los resultados estn a la vista: la reivindicacin de una pretendida unidad por parte del presidente francs que, como lo muestran diversos comentarios, no solo no existe, sino que solo puede existir acallando a los disidentes.

Me parece interesante que haya frmulas plurales para condenar el terror, ms all de un Je suis Charlie que no puede funcionar como la nica forma de repudio, ni como constructor de dudosos consensos que no existen en Francia, afirm el periodista Pablo Stefanoni.

Hugh Schofield, de la BBC, afirm, en un artculo firmado en Pars, que la unidad nacional no est ni de lejos tan garantizada como las expresiones de emocin sugieren. Si se quiere ver cul es la vigorosa rplica al sentimiento dominante, est en la pgina de Facebook Je ne suis pas Charlie (Yo no soy Charlie). La aplastante mayora no tiene nada que ver con quienes ven con buenos ojos a los Kouachi o Coulibaly, los tres asesinos de los ataques del 7 de enero en Pars.

Y luego record: las escuelas en las zonas de alta presencia de inmigrantes, donde el minuto de silencio por las vctimas de Charlie Hebdo fue interrumpido por los alumnos, o no fue observado en absoluto.

La fractura es tal que yo la creo irreversible, dice e educador de origen senegals Ba Amadou, en la edicin especial del diario francs Libration del pasado 12 de enero.

Por otra parte, se dan tambin reacciones en el terreno oficial. Tanto el Primer Ministro britnico, David Cameron, como la jefe del gobierno alemn, Angela Merkel, ya reivindicaron mayores poderes para controlar las comunicaciones privadas sin autorizacin judicial.

Lo cierto es que Francia se transform durante dos das en el centro poltico del mundo. De algn modo, en un frasco de historia concentrada. No es la primera vez.

Pero result inevitable la sensacin de que, en Pars, con los asesinatos y luego, con la marcha de apoyo a Charlie Hebdo, se repetan, en dos das, dos momentos trgicos alejados en el pasado: la quema del Reichstag y la marcha sobre Roma. Ambos hechos llevaron al poder a los nazis, en Berln, y a los fascistas, en Roma.

Pero, como se ha dicho hasta la saciedad, la historia, cuando se repite, lo hace como farsa, que las fotos de la cabeza de la marcha, de los presidentes y primeros ministros, dejaron en evidencia. Una, tomada al nivel del suelo, parece mostrar que encabezan una multitud. La otra, la real, tomando desde lo alto, muestra lo alejado que estn de la multitud que pretenden representar. Todo era una farsa!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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