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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2015

Caricaturesca libertad de expresin en Francia

Renn Vega Cantor
Rebelin

Es tal la libertad de expresin que impera en Francia que si yo viviera en ese pas podra estar en la crcel por haber escrito este artculo. Las caricaturas que ilustran este escrito son del dibujante brasileo Carlos Latuff, quien en noviembre de 2012 fue catalogado por el Centro Simon Wiesenthal de Estados Unidos como el tercer antisemita del mundo, debido a sus denuncias grficas de los crmenes del Estado de Israel en Gaza.


La libertad de expresin en Francia es una completa falsedad y un fraude.
Noam Chomsky


Las caricaturas que ilustran este escrito son del dibujante brasileo Carlos Latuff, quien en noviembre de 2012 fue catalogado por el Centro Simon Wiesenthal de Estados Unidos como el tercer antisemita del mundo, debido a sus denuncias grficas de los crmenes del Estado de Israel en Gaza.


En estos das a raz de los luctuosos acontecimientos de Pars, han aparecido toda clase de aclamaciones a la pretendida libertad de pensamiento, opinin y expresin que existira en Francia. Como sucedi el 11 de septiembre de 2001, cuando se empez a decir sin mucha imaginacin todos somos estadounidenses, ahora se repite como cacatas que todos somos franceses o ms banalmente Je suis Charlie. Recordemos que luego de los ataques al Trade World Center, George Bush, aparentando una ingenuidad y una inocencia angelical preguntaba por qu atacaban a Estados Unidos, a lo que l mismo responda diciendo que se agreda la libertad, la democracia y la justicia que caracterizaran ese pas imperialista y a nombre de valores tan abstractos, tras los cuales se encontraba el petrleo y el reordenamiento geopoltico del orbe, le declar la guerra al mundo pobre y perifrico, como epicentro de la cruzada contra el terrorismo internacional.

Algo similar sucede en estos momentos, cuando desde Paris, de Franois Hollande en adelante, se afirma que se ha atacado la libertad de expresin, que tendra su cuna en Francia y ese pas sera, sin duda alguna, su mejor defensor. Para citar un ejemplo, Mario Vargas Llosa en un descolorido artculo asegura el asesinato de casi toda la redaccin de Charlie Hebdo significa [] que la cultura occidental, cuna de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos, renuncie a ejercitar esos valores, que empiece a ejercitar la censura, poner lmites a la libertad de expresin, establecer temas prohibidos, es decir, renunciar a uno de los principios ms fundamentales de la cultura de la libertad: el derecho de crtica.

Esas afirmaciones ditirmbicas no resisten el menor contacto con la dura realidad de Francia. Y no nos referimos a que la libertad de expresin sea el privilegio de una minora, que tiene capital econmico y cultural para expresarse, o que la prensa y las editoriales sean propiedad de poderosos conglomerados econmicos. No, estamos hablando de algo ms prosaico: la persecucin velada y abierta contra ciertos escritores e intelectuales que escapan al redil del poderoso lobby judo que existe en Francia o la censura que ejercen los nuevos mandarines de la prensa y la edicin contra los autores que no son polticamente correctos.

En este artculo vamos a presentar una muestra de la manera como en Francia, la aclamada cuna y morada de la libertad de expresin, se censura, persigue, e incluso se encarcela a quienes se atreven a criticar el lobby israel o sus posturas no estn en sintona con el pensamiento tibio, de derecha, del mundo acadmico y cultural.

No sobra advertir, que hace algunos aos percib en carne propia el desprecio y discriminacin hacia un sudaca, algo que es incluso peor en el caso de un rabe, marroqu o argelino, como lo experimenta cualquiera que viva en Paris y tenga ojos para ver y odos para escuchar. Porque solo basta habitar en un banlieue, o visitarlo de vez en cuando, para apreciar la discriminacin, el desprecio, el racismo y toda suerte de humillaciones que soportan a diario los descendientes pobres de los colonizados de ayer, o los recin llegados de frica o del mundo rabe que huyen del hambre, la miseria y la violencia que en sus pases de origen producen los planes de ajuste y las guerras impulsadas por Francia y los pases imperialistas.

Una legislacin que censura la investigacin histrica

En 1972 se aprob una disposicin contra el racismo en donde se condena hasta con una pena de seis meses de crcel y una multa de 150 mil francos a quien incurra en los delitos de injuria y difamacin y ofendan a personas por pertenecer o no pertenecer a una raza, etnia, nacin o religin determinada con discursos, gritos o amenazas, proferidas en lugares o reuniones pblicas, mediantes escritos, impresos, dibujos, grabados, pinturas, emblemas, imgenes o cualquier otro soporte de lo escrito, de lo hablado o de la imagen [] puesto en venta o distribuido tanto lugares o reuniones pblicas, como por impresos o afiches expuestos a la mirada pblica. La Ley Fabius-Gayssot, del 13 de julio de 1990, perfecciona la disposicin de 1972 contra el racismo, ya que sostiene en su artculo primero: "Toda discriminacin fundada en la pertenencia o no pertenencia a una etnia, nacin, raza o religin est prohibida". Adems, se califica como delito, en su artculo 9, la negacin de crmenes contra la humanidad, de acuerdo a la definicin que dio el estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nremberg, que hayan sido cometidos tanto por los miembros de una organizacin declarada criminal en aplicacin de ese estatuto como por una persona reconocida como culpable de esos crmenes. Esta Ley amplia las penas de crcel para quienes sean declarados culpables de negar los crmenes establecidos por el Tribunal de Nremberg.

A primera vista estas disposiciones contra el racismo, la xenofobia y la discriminacin no tendran ningn inconveniente, el problema radica en que en la Ley Fabius-Gayssot fue aprobada con un tinte claramente pro-sionista, a partir del cual se consider como un delito grave el llamado revisionismo histrico, trmino con el que se alude en concreto a las crticas e interpretaciones que pudieran hacerse sobre la persecucin y exterminio de los judos durante la Segunda Guerra Mundial, algo sintetizado en el trmino Holocausto (un vocablo en s mismo discutible, porque connota la idea que fue un acto de sacrificio nico e irrepetible) y se persigue lo que en forma genrica sea visto como antisemitismo. Es decir, la ley contra el racismo y la discriminacin se centra en forma casi exclusiva en perseguir el antisemitismo, nocin en la que se involucran las crticas que se puedan hacer a los crmenes cometidos por el Estado sionista de Israel, aunque eso se encubra con la persecucin al revisionismo histrico. Esa Ley, adems, autoriza a organizaciones civiles para adelantar demandas contra los acusados de odio racial o antisemitismo, con lo que organizaciones del lobby judo pueden proceder a sus anchas para acusar a todo aquel que consideren como antisemita.

Latuff presenta a Los Revisionistas


Negacin del Holocausto: No hubo holocausto, no existieron cmaras de gas y no existi un programa alemn de genocidio / Negacin de Palestina: No existe Palestina, ni cultura palestina ni pueblo palestino

Esta legislacin implanta una verdad oficial, a la cual hay que sujetarse, en lo referente a las interpretaciones sobre la persecucin a los judos durante la Segunda Guerra Mundial por el rgimen nazi. As, la verdad histrica es determinada desde los tribunales por los jueces. Se confunde de esta forma verdad histrica y verdad judicial, como si fueran sinnimos, lo que niega el carcter independiente y autnomo de la investigacin histrica. El conocimiento histrico no puede ser reducido a una religin, as se pretenda laica, tampoco debe estar sometido a ninguna prohibicin ni puede ser reglamentado. La investigacin histrica no condena ni exalta, sino que busca explicar procesos y acontecimientos. El historiador no es ningn esclavo de los intereses dominantes en la actualidad (como los del lobby sionista favorable al Estado de Israel) ni la historia es sinnimo de memoria, aunque aqul la pueda convertir en una de sus fuentes fundamentales.

La historia no puede ser un objeto jurdico y por tanto no puede estar sometido al criterio de los jueces. Los productos de la investigacin histrica deben ser sometidos al debate pblico, al escrutinio de los ciudadanos que lean los libros de historia, y en esa dialogo y discusin se debe demostrar la falacia, las mentiras y las falsificaciones de ciertos historiadores, en este caso los negacionistas. Pero lo que resulta muy discutible es que a priori, se les condene penalmente y se les induzca a no tratar ciertos temas prohibidos. Con esta lgica no se habran escrito nunca los grandes libros sobre la historia de la humanidad en diferentes momentos, y en el caso que nos ocupa nunca se hubieran podido publicar obras como La industria del Holocausto de Norman Finkelstein, o La limpieza tnica de Palestina de Ilan Papp, para citar dos ejemplos.

Adicionalmente, el establecer el delito de opinin sobre el pasado (concretamente para el perodo 1933-1945, tiempo de vigencia del rgimen de Adolfo Hitler) se crea una polica acadmica, encargada de asegurar que nadie cuestione las verdades establecidas sobre ese perodo. Esto genera censura y autocensura, por el miedo a la persecucin y a la crcel que esto suscita. Por ello resulta sorprendente que un historiador tan serio y riguroso como lo es Enzo Traverso pueda decir: La principal versin del antisemitismo de posguerra, el negacionismo esto es, la visin del Holocausto como mito, nuevo complot judo tendiente a culpabilizar a los gentiles ha sobrevivido como un discurso provocador y transgresor que se ha encontrado con la condena generalizada y ha cado a menudo bajo los golpes de la Justicia (sic) (rentabilizando la postura de victimas que se deriva de ello). Es una mirada muy unilateral que solo considera el castigo que cae sobre los revisionistas que se han atrevido a escribir y publicar y con ello a desafiar la ley de censura existente, pero no considera el impacto nefasto que esas condenas tienen sobre muchas otras personas que estaran interesadas no solamente en estudiar esos asuntos histricos sino en opinar sobre la poltica sionista y sobre los crmenes del Estado de Israel.

Porque, justamente, el asunto se complica porque en Francia existe un poderoso lobby israelita, que controla importantes mbitos de la vida cultural, poltica, ideolgica y simblica de ese pas y, en su defensa irrestricta del Estado de Israel, censura y persigue como antisemitismo las crticas y denuncias a los crmenes de ese Estado. En ese sentido, se confunde una verdad establecida e indiscutible sobre el exterminio de los judos (presentado con el nombre de Holocausto) que no se puede cuestionar, con los intereses del Estado de Israel como heredero del Holocausto. Quien critique en consecuencia los innumerables crmenes de Israel, su terrorismo de Estado, el asesinato de nios, la construccin de muros de la infamia, la destruccin de las casas, el establecimiento de colonias para ocupar los ltimos reductos del territorio original de Palestina, los bombardeos indiscriminados, la tortura, la conversin del Holocausto en una poderosa industria meditica e ideolgica para justificar sus crmenesquien se atreva a decir eso, sencillamente es calificado de antisemita, y no slo calificado, sino judicializado y puede terminar en la crcel.


Antisemitismo!, Antisemitismo! /Palestina Libre, fin de la ocupacin

Al respecto, recuerdo que en 1996, antes de empezar una clase con el erudito profesor Robert Paris, comentbamos con algunos latinoamericanos que asistan a ese curso uno de los cotidianos asesinatos de palestinos en la franja de Gaza o en Cisjordania e indignados gritbamos contra la mquina de muerte del Estado de Israel, cuando el mencionado profesor se nos acerc para decirnos en voz baja que tuviramos cuidado con lo que decamos porque podramos ser acusados de antisemitas y ser sometidos a un proceso penal.

Lo peor del caso es que en los ltimos aos se han aprobado en Francia otras leyes sobre la historia reciente, siendo la ms cnica la aprobada el 23 de febrero de 2005, mediante la cual el Estado francs reivindica su pasado colonialista y rehabilita la memoria de los asesinos en la guerra de Argelia, entre 1954 y 1962. Esta Ley dispone en su artculo cuarto que los programas de investigacin universitaria den a la historia de la presencia francesa en ultramar, especialmente en frica del Norte, el lugar que merece. Los programas escolares reconocen el positivo papel de la presencia francesa de ultramar especialmente en frica del Norte, y que se d a la historia y a los sacrificios de los combatientes del ejrcito francs en estos territorios, el lugar eminente al que tenan derecho. Con esta infamia, nos vamos a encontrar entonces con que de ahora en adelante van a ser reivindicados como hroes Roger Trinquier y otros asesinos y torturadores de Francia como los de la OAS (Organizacin Armada Secreta), grupo paramilitar de extrema derecha. y, andando el tiempo, quienes los critiquen pueden terminar judicializados.


Denunciar crmenes de guerra de Israel es antisemitismo

Charlie Hebdo y el antisemitismo como pretexto para censurar

Charlie Hebdo es un claro ejemplo de lo que se entiende por antisemitismo en Francia, que supone que no se puede criticar al lobby sionista, ni al Estado de Israel. El 2 de julio de 2008 el caricaturista Sin, cuyo nombre es Maurice Sinet, escribi un texto sobre Jean Sarkozy, hijo del Presidente de la Repblica, en el que sostena que su pronta conversin al judasmo le aseguraba un futuro radiante y pleno de ganancias monetarias. A raz de esa stira, Philippe Val, Director de Charlie Hebdo, lo despidi fulminantemente del semanario el 15 de julio. Y el despido fue justificado aduciendo que Sin era antisemita porque se haba atrevido a criticar a un miembro de la familia presidencial que sostena a Charlie Hebdo Su sofistica argumentacin se desprenda de esta pregunta que le formul un periodista de LExpress: Echar a Sin por haber insinuado que Jean Sarkozy se convertira al judasmo por ambicin social, no es olvidar la leccin de las caricaturas (sobre Mahoma)?. A lo que Philippe Val respondi: No ver la diferencia entre los dos asuntos demuestra lo difcil que es la conciliacin en el da de hoy. Para empezar, Sin no ha dibujado una caricatura, sino que ha escrito un texto: eso es una diferencia importante. En segundo lugar, las caricaturas de Mahoma queran denunciar la instrumentalizacin de la religin para realizar crmenes en masa. Ellas no caen en la vulgata racista, como por ejemplo establecer un nexo entre rabe y ladrn. Sin ha vinculado judo y dinero . Queda claro en esa singular perspectiva del director de Charlie Hebdo lo que se considera como racismo y apologa del odio: todo lo que critique a los amigos de Charlie Hebdo, entre ellos al Estado de Israel, y no lo que se burle de los musulmanes. Adems, no se admiten los textos escritos que critiquen a los crculos del poder, pero se idealizan las caricaturas racistas contra el Islam, como si estas ltimas no tuvieran connotaciones de odio. Y, finalmente, hay que frotarse los ojos para leer varias veces y comprobar que se afirma que un individuo es antisemita simplemente porque dice que los crculos del poderoso lobby judo de Francia se emparentan con el dinero y, para rubricar la infamia, se justifica la persecucin judicial de una persona por insinuarlo. Pobre William Shakespeare, si viviera en la Francia contempornea dara con sus huesos en la crcel, por haber escrito El mercader de Venecia!


Para Occidente Dibujar sobre los judos es antisemitismo!
 Dibujar sobre los musulmanes... es libertad de expresin!

Para completar, en esa misma entrevista se encuentra una definicin de antologa sobre lo que la intelectualidad francesa en forma dominante entiende por antisemitismo. A la pregunta si era posible ser antisionista sin ser antisemita, el director de Charlie Hebdo daba esta magistral respuesta sobre Israel: Es imposible. Israel es una democracia y el sionismo es la expresin, compartida por la derecha y la izquierda, del patriotismo israelita. Sionista, es la palabra para decir patriota. No hay porque negarles a los judos el derecho al patriotismo. Uno puede legtimamente oponerse a la poltica del gobierno israelita, pero decirse antisionista es decirse antijudo.

En esas circunstancias, no extraa que el caricaturista Sin haya sido acusado de antisemita, de tener nexos con los antisionistas y criticar el Estado de Israel. Pero el asunto no se qued en una controversia sobre las posturas de Sin, lo peor del caso radica en que fue demandado ante tribunales por la Liga Internacional contra el racismo y el antisemitismo (LICRA) un poderoso grupo pro-israeli por incitacin al odio racial. Afortunadamente, el caricaturista Sin que defiende la causa palestina y denuncia los crmenes de Israel fue absuelto y Charlie Hebdo fue condenado por romper de manera abusiva el contrato de trabajo de su colaborador y se vio obligado a pagarle una multa de 40 mil euros por daos y perjuicios.

Esta no era la primera demanda que se haca a Sin por antisemitismo, porque la misma LIRA lo haba demandado en 1982, cuando despus de la invasin de Israel al Lbano en junio de ese ao y cuando se produjeron las masacres de palestinos en Sabra y Chatila Sin haba declarado: Yo soy antisemita desde que Israel bombardea. Soy antisemita y no tengo miedo de serlo. En esa ocasin fue condenado y se le oblig a retractarse.

En estos momentos, cuando la estupidez se generaliza con el lema simpln Je suis Charlie, Sin ha recordado: Yo no soy Charlie, soy Sin (Maurice Sinet). En 2008 la revista Charlie Hebdo me dej sin trabajo por hacer una caricatura donde deca que el hijo de Sarkozy se haba convertido al judasmo por razones financieras. El director De Charlie Hebdo me exigi pedir disculpas por la caricatura, al negarme, me despidi por ridiculizar a los judos.

En fin, lo que el affaire Sin demuestra es la doble moral sobre la libertad de expresin de Charlie Hebdo, puesto que se le reivindica cuando se trata de burlarse y ofender a los musulmanes, y a los oprimidos en general, y se le considera como antisemitismo cuando se refiere a los judos. Un caricaturista brasileo, Latuff, resumi en un dibujo la doble moral de los medios occidentales, entre los que se encuentra Charlie Hebdo.



Para Occidente Dibujar sobre los musulmanes es libertad de expresin!
 Dibujar sobre los Judios, es anisemitismo! Censurado.

No debe extraar, con los elementos mencionados, que desde las pginas de Charlie Hebdo se haya dicho que un libro tan virulentamente racista e islamlogo como La rage et l'orgueil (La rabia y el orgullo), de la periodista italiana Oriana Fallaci en el que, entre muchos infundios se califica a los rabes de ratas era una muestra de coraje intelectual, porque ella no protesta solamente contra el islamismo asesino, ella protesta tambin contra la negacin en curso en la opinin europea [] que no quiere ver ni condenar claramente el hecho que es el islam que lleva adelante una cruzada contra Occidente y no a la inversa. Sobran comentarios a tamaa estupidez de confundir el islam con el islamismo!

Dos ejemplos de censura intelectual en Pars

El sealado anteriormente es un tipo de censura que impera en la Francia de hoy en da y otra forma de censura se basa en el anticomunismo declarado de gran parte de la intelectualidad francesa, para oponerse a la publicacin y difusin de obras que considera obsoletas, por sus credenciales marxistas.

Para ejemplificar estas dos formas de censura, tomaremos el caso de dos intelectuales mundialmente famosos, Noam Chomsky y Eric Hobsbawm, y la manera cmo han sido tratados en el pas que dice representar la libertad de expresin. Para el caso de la persecucin y el encarcelamiento por criticar verdades establecidas sobre el llamado Holocausto existen varios ejemplos de persecucin, como el que soport Roger Garaudy, que ameritara un tratamiento particular, pero que no vamos a considerar en este artculo.

Noam Chomsky

Chomsky, lingista, analista social y activista poltico de los Estados Unidos, considerado como uno de los pensadores ms importantes del mundo, con una amplia obra de denuncia de los crmenes del imperialismo estadounidense. En 1979 se involucr en un debate con parte de la intelectualidad meditica de Paris, por haber firmado una peticin pblica a favor de la libertad de expresin de Robert Faurisson, un historiador que, siendo profesor de la Universidad de Lyon, propagaba sus ideas revisionistas sobre el Holocausto, entre las cuales negaba la existencia de las cmaras de gas. Por sus posturas historiogrficas y polticas empez a ser acosado. Por esta circunstancia, algunos de sus amigos en Francia escribieron un documento en el que criticaban que se persiguiera al mencionado historiador por su forma de pensar. Pidieron adhesiones, tanto en Francia como en otros pases, y una de las personalidades que firm la peticin fue Noam Chomsky. Este escribi unas reflexiones sobre la libertad de expresin que envi a Serge Thion, quien las public como prlogo a un libro de Faurisson que se titul Mmoire en dfense contre ceux qui m'accusent de falsifier l'histoire.
Por haber firmado la peticin y escrito el texto que, sin su autorizacin, publicaron como prlogo, Chomsky se vio inmerso en algo ms que un debate con algunos intelectuales parisinos, entre ellos con el historiador Pierre Vidal-Naquet. En la prensa francesa (Le Monde, Libration, Le Matin) se pusieron a circular los ms disparatados eptetos para calificar a Chomsky, al que llamaron neonazi, de extrema derecha, exterminacionista vergonzante y otras bellezas por el estilo.

Desde ese momento y hasta el da de hoy Chomsky ha indicado que l no apoya, ni poda apoyar, las tesis revisionistas y negacionistas de Faurisson, sino que defenda el derecho a la libre expresin, en razn de lo cual se opona a que ste fuera condenado por expresar sus ideas. En concreto, el lingista estadounidense afirm: Yo encuentro que es casi un escndalo que sea necesario debatir dos siglos despus de que Voltaire haya defendido el derecho a la libertad de expresin de los puntos de vista que l detestaba. Se le rinde un mal servicio a las vctimas del Holocausto al adoptar la doctrina central de sus asesinos.

Era el momento en que el grueso de la intelectualidad parisina viva una transicin acelerada hacia la derecha, que se expresaba en su apoyo a los Estados Unidos como vanguardia del mundo libre, y en la defensa incondicional del Estado de Israel como la nica democracia del cercano oriente En estas condiciones, Chomsky resultaba un personaje incmodo, por ser un crtico ilustrado tanto de Israel como de los Estados Unidos. Esto era inaceptable para esos nuevos intelectuales derechizados, que manejaban un gran capital simblico, como se lo que van a hacer sentir a Chomsky.


Nunca ms, otra vez!

El ataque contra Chomsky se dio en dos frentes culturales. Un primer frente fue el de los medios de comunicacin, prensa y televisin, donde se present una sincronizada campaa de desprestigio, difamacin y calumnias contra Chomsky, al que se present como un antiamericano feroz y primario y un apologista de los crmenes en Camboya, por haber denunciado la masacre en Timor Oriental. En este caso, la libertad de expresin, de que tanto presumen los franceses, se aplic en una forma selectiva, puesto que la prensa de Pars se neg a publicar las respuestas de Chomsky, tergivers sus afirmaciones o las adulter.

El segundo frente del ataque se dio en el mundo editorial, puesto que despus de 1981 cuando se public Economie Politique des Droits de lhomme: la Washington Connexion, escrito con Edward Herman, Chomsky sufri la censura y durante casi 20 aos ninguna de sus obras fue publicada por grandes editoriales de Francia. Que sepamos en la dcada de 1980 slo se publicaron dos libros suyos por pequeas editoriales anarquistas.

Y eso se senta en el ambiente de las libreras de la poca. Recuerdo que cuando llegue a Paris a finales de 1994 y preguntaba por algn libro de Chomsky, los libreros me respondan de mala gana, como si estuviera buscando al diablo en persona y me gritaban que ellos no promocionaban a esa clase de autores. Eso me extraaba sobremanera por la importancia del autor del que estamos hablando y porque en el plano personal recientemente haba ledo con pasin varios libros de Chomsky, que me sirvieron para redactar Fin de la historia o desorden mundial?, uno de los primeros textos que introdujo el Chomsky poltico en Colombia.

Esa censura abierta, disfrazada con el derecho a la libertad de imprimir de cada sello editorial, se mantiene hasta el da de hoy, aunque desde finales de la dcada de 1990, pequeas editoriales francesas hayan vuelto a publicar algunas de sus obras e incluso Hachette haya asumido la edicin de una obra de Chomsky.

Adems, Chomsky fue literalmente desterrado del ambiente intelectual, acadmico y universitario de Francia, y durante treinta aos dej de asistir a ese pas. Pierre Pica, quien fuera alumno de Chomsky en los Estados Unidos, lo invit en 2010 a Pars. Su venida fue recibida con algo ms que frialdad y desinters, porque desde Le Monde des Livres se invitaba a no asistir a las conferencias de Chomsky, aduciendo que carecan de inters y no haba nada nuevo que escucharle.

Para Sergio Haline, periodista de Le Monde Diplomatique, que Chomsky no hubiera estado en Francia en 30 aos se debi a la existencia de un pequeo grupo de guardianes, que actan como una polica del pensamiento, y recurren a todo tipo de artimaas para impedir la difusin de la obra del lingista estadounidense. Segn el filsofo Jacques Bouveresse: Pocos intelectuales han sido, en el perodo reciente, difamados intelectual y moralmente, al grado en que (Chomsky) continua soportndolo. Y el origen de esa hostilidad se encuentra en el affaire Faurisson, como lo recuerda Franois Gze, de la Editorial La Dcouverte: Si Chomsky no hubiera cometido ese gravsimo error poltico, sin duda hubiera sido mejor comprendido en Francia.

Pero no se trata de comprensin, ni mucho menos, es una cuestin de censura, de silenciamiento, de difamacin por parte de una gran parte de la intelectualidad parisina, que se caracteriza por su chovinismo y su ignorancia sobre los grandes problemas del mundo, algo en que es superada con creces por la inagotable capacidad analtica y crtica de Noam Chomsky. Paradjicamente, esos intelectuales de Paris no se creen el centro del mundo sino el mundo mismo.

Chomsky, a diferencia de muchos de los intelectuales de Paris, que pasaron del maosmo a la extrema derecha como Andr Henry Levy, uno de los que encabez la cruzada anti-Chomsky en 1979 ha mantenido la coherencia, algo raro entre los intelectuales. En efecto, en el 2010, Chomsky firm un llamado en internet, promovido por Paul-ric Blanrue et Jean Bricmont, exigiendo la abrogacin de la Ley Gayssot y la liberacin de Vincent Reynouard, quien fue encarcelado por haber publicado un folleto sobre el Holocausto en el que niega la existencia de las cmaras de gas. En esta ocasin, Chomsky critic la Ley Gayssot: Me he enterado que Vincent Reynouard ha sido condenado y encarcelado a nombre de la Ley Gayssot y que una solicitud circula para protestar contra esas medidas. No conozco nada a propsito del Seor Reynouard, pero considero la Ley Gayssot como completamente ilegtima y en contradiccin con los principios de una sociedad libre, tal como ellos han sido comprendidos desde la Ilustracin.

Es posible que Chomsky se haya equivocado al entrometerse y desgastarse en un debate intil con los sabios de Pars en 1979-1980, pero es comprensible su actitud si tenemos en cuenta que estamos ante un intelectual pblico, de esos que estn en vas de desaparicin, y no teme comprometerse con las causas que considera importantes, se unta con el barro de la calle, discute y polemiza para defender sus puntos de vista, y no se resigna a ser un observador neutral, de gabinete. Con este caso, hemos querido resaltar es la manera cmo funciona la libertad de pensamiento a la francesa que censura a un autor cuando lo considera incmodo y no est de acuerdo con sus puntos de vista.



En ese sentido, no sorprenden las palabras que a Noam Chomsky le ha destinado en varias ocasiones Charlie Hebdo, a travs de su editorialista Philipe Val. En ese semanario de caricaturas se ha dicho que Chomsky es un enamorado de las sectas, un decrpito (tartamudo) que envenena la reflexin de la izquierda alimentando una teora del complot en el que no flotan ms que los instintos fascistas y haciendo recaer en el otro las responsabilidades de las desgracias del mundo. Ese mismo editorialista sostiene que el estilo de Chomsky est al nivel de los nios de CM2 (ltimo curso de la escuela elemental para nios que tienen en promedio 10 aos) y Chomsky y Ben laden libran el mismo combate Igualmente, en Charlie Hebdo se afirma que Chomsky es uno de los estadounidenses que ms detestan a los Estados Unidos, y uno de los judos que ejercen una crtica contra Israel tanto ms aguda en la medida en la que al ser judo piensa escapar a la acusacin de antisemitismo. Tanto nivel de debate no amerita muchos comentarios, pero si indica hasta donde ha llegado la intelectualidad bien pensante y progre de Francia.

Eric Hobsbawm


En 1994 el historiador ingls Eric Hobsbawm public su obra The Age of Extremes que de inmediato se convirti en un libro de referencia mundial y fue traducido a ms de 20 idiomas. Sin embargo, en Francia ninguna editorial, ni grande ni pequea, lo quiso publicar, mxime si se recuerda que Editorial Gallimard haba publicado la triloga de Hobsbawm sobre el largo siglo XIX, sin ningn reparo.

Un hecho revelador sobre los nuevos mandarines de Pars lo ejemplifica la actitud de Pierre Nora, flamante autor meditico elevado al estrellato de la investigacin histrica por la publicacin de Los Lugares de la Memoria, adems director de una coleccin en la Editorial Gallimard, miembro de la Academia Francesa y de la fundacin Saint-Simon. Es decir, un individuo poderoso dentro de los crculos intelectuales del Hexgono. Como Director de Coleccin, en 1997 se neg a que fuera traducido el libro de Hobsbawm, porque, segn l, se trataba de una obra anacrnica e inspirada en una ideologa trasnochada, de tal manera que no lo consider, lase bien, como un producto rentable que le produjera ganancias a la editorial. Segn Nora, los editores estn obligados a tener en cuenta la coyuntura intelectual e ideolgica donde se inscribe su produccin y en el contexto de la dcada de 1990 hay serias razones para pensar [...] que (ese) libro aparecera en un ambiente intelectual e histrico poco favorable. De ah la falta de entusiasmo para apostar por sus oportunidades. All ya no habla un editor sino un censor, como lo confirma inmediatamente: Francia ha sido el pas ms larga y profundamente stalinizado, la descompresin, de un solo golpe, acentu la hostilidad a todo lo que, de cerca o de lejos, pueda recordar esa poca de filosovietismo o procomunismo anterior, incluido el marxismo ms abierto. Eric Hobsbawm cultiva este apego, aun distanciado, a la causa revolucionaria, como motivo de orgullo, una fidelidad altanera, una reaccin a los tiempos que corren: pero en Francia y en este momento, cuesta digerirlo".

La censura, porque es eso, no tiene que ver con la rentabilidad de la obra de Eric Hobsbawm, cuyos libros se venden en todo el mundo, sino debido a un hecho ideolgico y poltico, puesto que as sea en forma distante el autor ingls sigue profesando algn apego a la causa revolucionaria y eso no lo puede tolerar uno de los mercachifles del negocio de la memoria, como lo es Pierre Nora. Por lo menos se ve obligado a reconocer las razones ideolgicas por las cuales censura The Age of Extremes.

Pero contextualicemos el asunto. Era el momento, hay que recordarlo, en que el anticomunismo era una mercanca que se venda ms que la baguette, el vino o los quesos, en los quioscos de Paris, como lo evidencia que dos productos intelectuales tan mediocres, como El Pasado de una Ilusin de Franois Furet y el Libro Negro del comunismo, editado por Stphane Courtois, se convirtieran en bestsellers en Francia. Como editor, ms que como historiador, a Pierre Nora, el memorialista de la banalidad, le interesaban los ingresos monetarios antes que difundir una obra a la que juzga, y en eso ya no acta como editor sino como censor histrico, obsoleta por la militancia comunista de su autor. Nora, al igual que la mayora de los intelectuales parisinos, debido a su chovinismo provinciano, no se preocupaba de lo que suceda fuera de su feudo cultural, porque el libro de Hobsbawm se venda muy bien en varios pases. Adems, los hechos posteriores desmintieron sus pretensiones comerciales, porque luego de ser traducido al francs, en Blgica, se vendieron 50 mil ejemplares.

Pero an peor, como cualquier censor Pierre Nora se basa en el testimonio de un muerto, de Franois Furet que falleci en 1997, para atribuirle estas palabras, que desde luego l comparte y son las suyas. Segn cuenta Nora, Furet le habra dicho: Tradcelo, to. Este no es el primer libro malo que t publicaras, para sugerir que el libro no tena ninguna importancia y si Le Monde Diplomatique impulsaba su edicin se deba al escndalo originado en su negativa a editarlo en Gallimard. Segn l, de no ser por ese escndalo The Age of Extremes habra pasado desapercibido, porque ningn rgano de prensa [] se haba dado cuenta hasta ese momento de la existencia del libro, Y con la arrogancia propia de los mandarines, Nora vaticina que Eric Hobsbawm no dejar ni un rescoldo en la historiografa.

Una revista universitaria de los Estados Unidos debel el fondo de la censura al asegurar, por boca de Tony Judt, que eso se debi a tres razones: la fuerza de un agresivo antimarxismo entre los intelectuales franceses; las restricciones presupuestales para editar libros de ciencias humanas y el miedo de la comunidad editorial a oponerse a estas tendencias. Como prueba del antimarxismo, poco despus de editarse el libro de Hobsbawm en ingls y en otros idiomas, en Paris se publicaba con bombos y platillos, como si marcara una revolucin historiogrfica, el libro anticomunista de un arrepentido, El pasado de una ilusin, de Franois Furet, un personaje financiado por fundaciones de derecha de los Estados Unidos. Era obvio que en el ambiente parisino, ni Furet ni los suyos queran una competencia historiogrfica como la de Hobsbawm. Por eso, lo mejor era ignorarlo y no traducirlo, puesto que Hobsbawm segua siendo un impenitente hombre de izquierdas se consideraba como "una molestia" para la moda intelectual hoy vigente en Pars. Adems, no todos los intelectuales franceses vean con malos ojos que sus compatriotas leyeran obras de autores que no gozaban de los favores de las modas bienpensantes de los aos 90.




NOTAS

[1] Mario Vargas Llosa, Je suis Charlie Hebdo, en El Pas, enero 9 de 2015. (nfasis nuestro).

[2] Journal Officiel de la Rpublique Franaise, julio 2 de 1972, p. 6803.

[3] Enzo Traverso, El final de la modernidad juda. Historia de un giro conservador, Publicaciones Universidad de Valencia, Valencia, 2013, p. 159. (nfasis nuestro).

[4] Citado en La historia y la memoria bajo la ley, disponible en http://www.cafebabel.es/estrasburgo/articulo/la-historia-y-la-memoria-bajo-la-ley-16.html

[5] Philippe Val, ''L'affaire Sin est un avertissement'', LExpress, 22 de noviembre de 2008.

[6] Ibd.

[7] https://es-es.facebook.com/informeruah/posts/396273143883505

[8] Citado en Henry Maler, Quand Charlie Hebdo et Le Monde rivalisent desprit libertaire, noviembre 3 de 2002, en http://www.acrimed.org/article794.html

[9] Noam Chomsky, Chomsky et Faurisson, en Ecrits politiques, 1977-1983, Acratie, Paris, 1984, p. 176.

[10] Ver al respecto : Rponses indites a mes dtracteurs parisiennes, Spartacus, Paris, 1984.

[11] Renn Vega, Fin de la historia o desorden mundial? Critica a la ideologa del progreso y reivindicacin del socialismo, Ediciones Antropos, Bogot, 1994.

[12] Jean Birnbaum, Chomsky Paris: chronique d'un malentendu, disponible en http://www.lemonde.fr/livres/article/2010/06/03/

[13] Puede consultarse en: http://abrogeonslaloigayssot.blogspot.com/

[14] Noam Chomsky soutient la ptition pour labrogation de la loi Gayssot et la libration de Vincent Reynouard, disponible en http://www.egaliteetreconciliation.fr/Noam-Chomsky-soutient-la-petition-pour-l-
abrogation-de-la-loi-Gayssot-et-la-liberation-de-Vincent-4081.html


[15] Victor Dedaj, Le fascisme reviendra sous couvert dantifascisme - ou de Charlie Hebdo, a dpend,disponble en http://www.legrandsoir.info/le-fascisme-reviendra-sous-couvert-d-antifascisme-ou-de-
charlie-hebdo-ca-depend.html
; Jean-Patrick Clech, Qu es Charlie Hebdo?, disponible en http://www.libre-
opinion.org/?p=32676


[16] Citado en Eric Hobsbawm, La historia del siglo XX a pesar de sus censores, disponible en http://www.eldiplo.org/la-historia-del-siglo-xx-a-pesar-de-sus-censores/

[17] Sergio Halini, La mauvaise mmoire de Pierre Nora, disponible en http://www.monde-diplomatique.fr/2005/06/HALIMI/12508

[18] Citado en E. Hobsbawm, loc. cit.

[19] Ibd.

(*) Renn Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedaggica Nacional, de Bogot, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volmenes), Ed. Pensamiento Crtico, Bogot, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; Capitalismo y Despojo, Ed. Pensamiento Crtico, Bogot, 2013, entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su ltimo libro publicado es Colombia y el Imperialismo contemporneo, escrito junto con Felipe Martn Novoa, Ed. Ocean Sur, 2014.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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