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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2015

Je suis antiimperialista

Guillermo Paniagua/Xabier Lasa/Haizea Solagurenbeaskoa
Rebelin


Mediante este escrito pretendemos ofrecer algunos elementos de anlisis acerca de las causas y consecuencias del cruento ataque que ha sufrido el semanario francs Charlie Hebdo. A pesar de que todava persista alguna que otra zona borrosa en cuanto a su autora, desarrollo y propsitos, consideramos que disponemos de suficientes elementos para realizar una primera reflexin encaminada a identificar las tareas militantes que nos corresponde enfrentar.

Ante todo, creemos que ms all de expresar un rotundo rechazo ante semejante actuar y motivaciones, nuestra responsabilidad poltica consiste en reivindicar, mal que les pese a algunos, la posibilidad de realizar un anlisis de lo acontecido, de tomar perspectiva y contextualizar histricamente y polticamente un hecho que el sistema intenta aplastarnos en la cara para obligarnos a abordarlo desde un registro meramente emocional. Circulen que aqu no hay nada que pensar, nos gritan al unsono los operadores ideolgicos de un sistema que necesita practicar una lobotoma de masas para mantenerse a flote en su ocano de miserias e injusticias. Por lo tanto, impedir que este acontecimiento se convierta en un objeto de consumo, catalizador de emociones y de catarsis colectiva consiste en devolverlo al mbito de lo pensable y en ello se encuentra nuestro primer deber como militantes [email protected]

Pero, evidentemente, nuestra tarea no termina aqu. En efecto, el poder dominante no se limita a desactivar el pensamiento analtico, sino que adems remata esta operacin ideolgica introduciendo un relato afn a sus intereses y que de paso facilite el trnsito intestinal de un pueblo atiborrado de indigestas emociones. Y es que alcanzar el estado ptimo de alienacin consiste no solamente en impedirnos pensar sino tambin en proveernos de un rancio guin prefabricado que encauce debidamente al ser lleno de miedo y odio en el que nos han convertido. As es como, una vez bloqueado el pensamiento crtico los poderes institucionales y fcticos del capitalismo francs, europeo e internacional, tienen el terreno libre para proferir un sinfn de plegarias hipcritas, propagandsticas y fascistoides susceptibles de ser asumidas sin generar grandes resistencias. Comprender la funcionalidad de este relato hegemnico y contrarrestarlo es nuestro segundo deber como militantes internacionalistas.

La primera funcin que cumple el relato dominante es establecer unas seudo causas (fanatismo, barbarie, intolerancia, religin, etc.) que eviten que se le achaque al poder establecido cualquier tipo de responsabilidad poltica, ya sea directa o indirecta. Sin embargo la realidad resulta ms tozuda de lo que algunos quisieran y que un ciudadano francs se preste a la causa yihadista responde indudablemente a factores estructurales de la construccin y blindaje de un Estado clasista e imperialista.

Imperialista porque la historia y el presente del Estado francs no se pueden entender sin su poltica colonial y neocolonial en el continente africano y Oriente Medio donde las masacres, torturas y saqueo de riquezas fueron las particulares hazaas que en los ltimos siglos ha venido recolectando este supuesto baluarte de los derechos humanos. Clasista, porque no contento con ello, el Estado francs ha utilizado como mano de obra barata a las generaciones descendientes de sus excolonias y una vez cumplido con su labor, les ha condenado a malvivir en guetos como ciudadanos lumpen desprovistos de derechos y objeto de incesantes calumnias racistas y machaque policial. Si a eso se le suma su participacin directa y actual en las intervenciones de la OTAN, su fomento del paramilitarismo integrista en Libia, Siria e Iraq o su relacin carnal con el Estado racista y terrorista de Israel tendremos servido un caldo de cultivo ideal para generar cada vez ms adhesiones, internas y externas, a la agenda yihadista internacional.

Claro est que este relato exculpatorio cobra funcionalidad tambin para el resto de potencias capitalistas imperialistas, ya sean europeas como yanqui. Estas potencias y no otras son las responsables directas de la creacin y consolidacin del integrismo islamista cuyo fin ha sido histricamente el de actuar como palanca para desplazar o aniquilar a los movimientos, gobiernos y proyectos del patriotismo revolucionario y de la izquierda anticolonial. Pero sobre todo, estas potencias y no otras son las que permitieron que desde la estela muyahidn afgana hubiera condiciones para la aparicin de una ubicua Al Qaeda o de un esperpntico Daesh. Unas condiciones forjadas a base de masacres, saqueo y destruccin de pueblos enteros con tufillo de cruzada judeo-cristiana antirabe y antimusulmana. Es decir, un sistema monstruoso que crea una bestia dscola, imprevisible pero manipulable a la vez que asegura las condiciones de miseria, injusticia y violencia descarnada necesarias a su reproduccin.

La segunda funcin que cumple el relato dominante es apuntalar este sistema de dominacin y darle proyeccin estratgica en un contexto de crisis estructural. En efecto, si esconder las verdaderas causas es un elemento fundamental para la preservacin del sistema, ms importante an es convertir lo acaecido en un catalizador que genere las consecuencias oportunas al desarrollo de la nueva ofensiva capitalista imperialista en la que estamos sumergidas. As es como, para el Estado francs y la UE, a nivel interno, el objetivo es desviar la atencin de los insalvables problemas sociales y econmicos que infligen a las capas populares, enfrentarlas entre s e instaurar un marco de excepcin, al mejor estilo Estado policial, avanzando sin tapujos hacia la consolidacin de un sistema de carcter oligrquico autoritario. Si ello implica promover desesperadamente una integracin europea sobre pilares fascistas, pues que as sea, como en Ukrania, con tal de salvar al sacrosanto capital. Por otro lado, a nivel externo, el objetivo consiste en legitimar unas intervenciones militares cada vez ms necesarias para preservar su acceso privilegiado a los codiciados mercados o recursos y minerales estratgicos. Finalmente, por parte de unos Estados Unidos que atraviesan una dura crisis de hegemona, este atentado ser capitalizado para amarrar una vez por todas a la UE en su cruzada poltico-ideolgica civilizatoria antiterrorista, complementando as el blindaje poltico militar que impulsa mediante la OTAN y el poltico econmico que trata de instaurar mediante el TTIP.

As es como, ante este preocupante panorama, a las dos tareas mencionadas anteriormente (hay que pensar y hay que pensar bien), se le suma la tercera y mas importante: actuar en consecuencia estableciendo en Euskal Herria las prioridades de nuestra agenda antiimperialista. En este sentido planteamos dos mbitos de actuacin. El primero, de carcter urgente, consiste en recrudecer en nuestra denuncia de la ofensiva imperialista yanqui-europea ya sea en su faceta ideolgica, econmica como militar a la vez que en frenar el avance de la xenofobia y del fascismo a nivel interno europeo. El segundo, de carcter estratgico, consiste en profundizar en nuestro trabajo poltico, junto a los dems pueblos europeos y del planeta, de cara a la superacin del sistema capitalista imperialista. Es decir, intensificar nuestra entrega militante para con la construccin de un sistema basado en la justicia, la solidaridad, la independencia nacional y de clase, nico garante de que la violencia estructural econmica y militar desaparezca una vez por todas del cotidiano de los pueblos trabajadores.

 

Guillermo Paniagua, Xabier Lasa y Haizea Solagurenbeaskoa son miembros de Askapena

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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