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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2015

EEUU y Cuba: un denso dilogo

Atilio Born
Rebelin


Comenzaron este mircoles en el Palacio de Convenciones de La Habana las conversaciones para normalizar las relaciones diplomticas entre Estados Unidos y Cuba, dando as cumplimiento a lo anunciado conjuntamente por los presidentes Barack Obama y Ral Castro el 17 de Diciembre pasado. El jueves se incorpor a la reunin Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental. Con su llegada la agenda temtica se ampliar considerablemente haciendo lugar a un nutrido listado de asuntos pendientes, producto de largas dcadas de confrontaciones.

El inicio de estos intercambios ser apenas el primer paso de un largo y dificultoso trayecto, erizado de acechanzas. Hay quienes en Cuba y fuera de ella sostienen que la reanudacin de las relaciones diplomticas pondr en peligro la continuidad de la Revolucin al abrir la Isla a los aplastantes influjos econmicos, polticos e ideolgicos del imperio. Pero se equivocan: primero porque aquellos ya se hacen sentir, y bajo sus formas ms perversas. O es que el bloqueo no ejerce una influencia crucial, y enormemente perniciosa, sobre la economa cubana? La condicin insular de Cuba, por otra parte, no la pone a salvo de las nefastas influencias de las corrientes polticas e ideolgicas prevalecientes en el pas del Norte o en Europa, o de las modas de diverso tipo, desde la msica hasta la literatura, pasando por los gustos estticos, los estilos de vida, la indumentaria y el arreglo personal. Y se equivocan tambin porque si hay algo que con certeza puede daar irreparablemente a la Revolucin Cubana es la prolongacin indefinida del bloqueo, sobre todo teniendo en cuenta la lenta pero inexorable desaparicin de los cubanos que nacieron poco antes o en los primeros aos de la Revolucin y el inevitable recambio generacional que ms pronto que tarde tendr que llevarse a cabo en su ncleo dirigente. Es menester recordar que la fortaleza de la Revolucin Cubana no radica en su economa, sino en su cultura y su poltica; y que si resisti sin desmoronarse luego de la desintegracin de la Unin Sovitica y ms de medio siglo de bloqueo no fue por la salud de su economa sino por la formidable solidez de una tradicin poltico-ideolgica que hunde sus races en la guerra de la independencia contra Espaa, en el luminoso magisterio de Mart y en la extraordinaria obra poltico-pedaggica de Fidel. Para resumir: no se trata de minimizar el dao realizado por el bloqueo ms prolongado de que se tenga noticia en la historia universal, y sin el cual los logros de la Revolucin habran sido an mayores de lo que fueron. Si ahora Washington est dispuesto a ponerle fin es porque result ser un arma de doble filo: al intentar asfixiar a Cuba atiz las contradicciones al interior de Estados Unidos entre crecientes segmentos de la poblacin y grupos empresariales que rechazaban esa poltica, y enfrentaban a los halcones-gallina -como los denominara el inolvidable Juan Gelman- y a la mafia de Miami, especie que afortunadamente ya se bate en humillante retirada. Enfrentaban tambin, hasta pocas recientes, al retrgrado establishment militar y a la comunidad de inteligencia, por razones que, como veremos ms abajo, han perdido vigencia en la coyuntura geopoltica actual. Adems, para colmo de males, el bloqueo no sirvi, como lo reconocieran Obama y el Secretario de Estado John Kerry, y enrareci la relacin de Washington con sus cada vez ms dscolos vecinos del sur e, inclusive, con pases europeos afectados, como recientemente ocurriera con Francia y Alemania, por las absurdas sanciones econmicas de una legislacin extraterritorial como la Ley Helms-Burton diseada para perjudicar a Cuba pero que produce significativos daos colaterales en la economa de terceros pases. Habr tal vez sido obra de la astucia de la razn invocada por Hegel, pero lo cierto es que si el bloqueo fue concebido como una forma de aislar a Cuba quien termin aislado fue Estados Unidos, y quien tuvo que aceptar sentarse a la mesa de negociaciones fue Washington, a pesar de haber rechazado esa invitacin que le formulara el gobierno cubano durante medio siglo. No es un dato menor que las encuestas de opinin pblica en Estados Unidos confirmen que dos de cada tres norteamericanos estn a favor del levantamiento del bloqueo y la normalizacin de la relaciones con la isla rebelde.

La inminente apertura de embajadas en ambos pases ser el primer paso para poner fin al bloqueo. Sera un ridculo mundial que Estados Unidos estableciera relaciones diplomticas con un pas, lo que supone sujetarse a lo estipulado en la Convencin de Viena sobre Relaciones Diplomticas en un marco de igualdad jurdica y respeto por la soberana de las partes y, al mismo tiempo, mantuviera una agresiva poltica destinada a derrocar al gobierno con el que se est negociando la normalizacin de sus relaciones.

La agenda incluye numerosos tems muy litigiosos, algunos de los cuales apenas si podemos mencionar aqu: el tema migratorio es uno de ellos, lo cual requerira derogar la absurda legislacin estadounidense en la materia. Creemos no equivocarnos si decimos que Estados Unidos es el nico pas del mundo que tiene no una sino dos polticas migratorias: una, exclusiva para Cuba regida por Ley de Ajuste Cubano y la poltica pies secos, pies mojados - y otra para el resto de los pases. Mediante la primera se reprime la migracin legal a Estados Unidos, creando tensiones para el gobierno cubano, al paso que perversamente se estimula la migracin ilegal, concedindosele a quienes llegan a sus playas la residencia, permiso de trabajo y todas las franquicias imaginables. La otra poltica se aplica a todos los pases, que en el caso de los migrantes centroamericanos, mexicanos y caribeos, es de una extrema crueldad: no slo que no se los recibe como a los cubanos sino que se los persigue como a bestias feroces -an en el caso de los nios, como nos hemos enterado recientemente- y si llegan a entrar a Estados Unidos en cuanto se los descubre se los deporta sin ms contemplaciones. Si a lo largo de toda su historia 223 personas cayeron en su intento por cruzar el Muro de Berln (1961-1989), en la frontera que separa Mxico de Estados Unidos se registraron en los ltimos quince aos 5.600 muertes por la misma causa. Para empeorar las cosas, el gobierno de George W. Bush puso en vigor, en el ao 2006, una serie de regulaciones destinadas a fomentar la desercin de los mdicos y trabajadores de la salud cubanos trabajando en el exterior, en su gran mayora en pases muy pobres y en los cuales la atencin mdica es un privilegio disponible para unos pocos. Pese a su calculada malevosa el plan fue un fracaso pues fue nfimo el nmero de quienes cayeron en esa trampa. Casi todos los trabajadores de la salud siguieron firmes en sus puestos, fieles al noble internacionalismo de la Revolucin Cubana. Todos estos asuntos que hacen a la poltica migratoria de Estados Unidos debern ser sometidos a una drstica revisin en las conversaciones en curso.

Otro tema apremiante es la eliminacin de Cuba de la lista de pases que patrocinan al terrorismo, y que ao tras ao publica el Departamento de Estado. La inclusin de Cuba en esa lista es una maniobra incalificable porque ha sido un pas que ha combatido como muy pocos al terrorismo y, por otra parte, uno de los que ms ha sufrido a causa de ese flagelo desde los primeros das de la Revolucin. Por haber ido a luchar contra esta peste en su madriguera de la Florida cinco de sus hijos purgaron largos aos de injusta prisin en Estados Unidos. No deja de ser una cruel irona que quien elabora puntualmente esa lista negra sea, a juicio de algunos insignes norteamericanos como Noam Chomsky, el gobierno de un pas que con el paso del tiempo se convirti en el principal terrorista del planeta y santuario y refugio de criminales como Orlando Bosch, Luis Posada Carriles y tantos otros, apaados y protegidos por importantes figuras del establishment poltico norteamericano. Mantener a Cuba en esa lista no es slo una infamia sino adems un factor que dificulta enormemente las relaciones econmicas internacionales de La Habana ya que la somete a innumerables restricciones que se agregan a las originadas por el bloqueo.

Otro de los asuntos que deber estar en la mesa de discusiones es el de los pasos a dar para comenzar a desarticular las polticas y regulaciones que configuran el bloqueo, y que la Casa Blanca tiene atribuciones que le permiten hacerlo, teniendo a la vista la derogacin de la Ley Helms-Burton, votada en el Congreso en 1996.Tal como lo ha demostrado Salim Lamrani en un artculo reciente, el presidente Obama puede tomar algunas iniciativas que, en la prctica, relajen considerablemente los efectos asfixiantes del bloqueo. Habr que trabajar para derogar aquella ley, pero mientras tanto es mucho lo que se puede hacer. [1] Bastara, como lo anota Lamrani, que se levante la prohibicin existente para que los estadounidenses viajen a Cuba como turistas ordinarios para derramar importantes beneficios y estmulos econmicos sobre grandes sectores de la poblacin vinculada, directa o indirectamente, con el turismo. Tan absurda es la postura actual de Washington que mientras pesa esa prohibicin de viajar a Cuba cualquier ciudadano de Estados Unidos puede visitar Corea del Norte y, ni digamos, China o Vietnam sin obstculo alguno. Si el levantamiento de esta restriccin se acompaa con una poltica de permitir mayores adquisiciones de productos cubanos, como tabaco y ron, por ejemplo, los efectos benignos seran mayores an. Habr que ver si Obama tiene las agallas necesarias para afrontar esta tarea, pero presiones internas para poner fin al bloqueo procedentes del mundo empresario y, sobre todo, de la comunidad de inteligencia y el Pentgono, no le faltarn. Adems, sera inconcebible mantener el bloqueo con un pas vecino con el que se pretende normalizar las relaciones y que tiene una comunidad de inmigrantes de casi tres millones de personas concentrados en la Florida. Un mnimo de coherencia obliga a acabar con el bloqueo sin ms dilaciones.

Segn el muy reaccionario senador republicano Marco Rubio Washington debera incluir en la discusin con los cubanos la compensacin por las propiedades o empresas de nacionales de Estados Unidos nacionalizadas en los primeros aos de la Revolucin. Si tal cosa llegar a ocurrir Cuba podra replicar exigiendo una compensacin infinitamente mayor como reparacin por medio siglo de ataques, agresiones, destruccin de propiedades, prdida de vidas humanas; otro tanto por la invasin de Playa Girn y sus consecuencias; y, antes, por la ocupacin y usurpacin del territorio de Guantnamo, que debera ser reintegrado a la soberana cubana una vez desahuciado el fraudulento tratado de 1903 mediante el cual una Cuba desangrada por la guerra contra Espaa y cuya victoria le fuera arrebatada por Estados Unidos le arrendaba en perpetuidad la zona de la Baha de Guantnamo. En todo caso, como se desprende de esta muy sucinta enumeracin, la agenda del dilogo cubano-estadounidense promete ser muy controversial.

Al anunciar su viaje, Roberta Jacobson dijo que el da viernes desayunara con representantes de los disidentes y los supuestos presos polticos cubanos luego de lo cual ofrecera una conferencia de prensa. Arduo trabajo le espera a los representantes de Cuba en la segunda ronda de conversaciones, que presumiblemente se realizara en Estados Unidos, cuando en reciprocidad con el gesto insolente e ingerencista de Jacobson pidan desayunar tambin ellos con los representantes de los 474 presos polticos de los que se tiene registro en el pas del Norte (con exclusin de los 5 hroes cubanos recientemente liberados), amn de muchos otros que no alcanzan todava a ser identificados como tales. Este listado incluye a los 122 presos polticos que al da de hoy continan aherrojados en Guantnamo violando todas las normas del debido proceso; los ms de doscientos prisioneros de los pueblos originarios de Norteamrica y de los cuales jams se habla; el caso escandaloso del patriota puertorriqueo y nuestroamericano Oscar Lpez Rivera, recludo desde hace ms de treinta aos en crceles de mxima seguridad por el crimen de luchar por la independencia de su bello pas; el del soldado Bradley Manning, que hizo posible junto a otros dos que Washington arde en deseos de apresarlos a como de lugar: Julian Assange y Edward Snowden, la revelacin de las siniestras maquinaciones y los crmenes que perpetra el imperialismo para sojuzgar a pueblos y naciones de todo el mundo. [2]

Para concluir: las negociaciones no sern fciles, pero nada lo es en el mundo de la poltica. Conviene recordar, empero, que Washington tiene ms premura que La Habana para avanzar por el camino de la normalizacin de las relaciones, y no por razones humanitarias, altruistas o por respeto a la legalidad internacional. En su audiencia de confirmacin ante el Comit de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos en 2011 la seora Jacobson dijo algo cuyo profundo significado muy pocos supieron interpretar pero que ahora se torna evidente: Las embajadas estadounidenses no son un regalo para los pases. Adems de las funciones consulares y otras, una embajada tambin puede mantener una observacin cercana sobre los regmenes acusados de medidas severas contra los derechos humanos. Jacobson expres subliminalmente la grave preocupacin de la comunidad de inteligencia yankee y del Pentgono por no contar con un adecuado puesto de observacin en la mayor de las Antillas, con proyeccin sobre todo el Mar Caribe. Esto, adems, en momentos en que los pases que en los documentos oficiales de la CIA, la NSA y el Pentgono aparecen como los enemigos a contener y de ser posible derrotar, China y Rusia, acrecentaron significativamente su presencia en Cuba y en la cuenca del Gran Caribe. Nada mejor que una embajada para desempear esas otras funciones a la que aluda sibilinamente Jacobson y que no son otras que la recoleccin de inteligencia y espionaje sobre las actividades de pases enemigos y el estmulo para el surgimiento de actores y fuerzas sociales que podran convertirse en los protagonistas del tan ansiado cambio de rgimen en Cuba, objetivo al que Washington jams renunciar y que se estrellar, como tantas veces en el pasado, con la conciencia y la voluntad revolucionaria del pueblo cubano. Una oportuna coincidencia subraya la importancia de esta dimensin geopoltica oculta bajo el discurso de la normalizacin diplomtica y migratoria: un da antes de que comenzaran estas conversaciones entre Cuba y Estados Unidos atracaba en el puerto de La Habana el Viktor Leonov, un buque de inteligencia de la Marina de Guerra de Rusia dotado de las ms perfeccionadas tecnologas de vigilancia y monitoreos electrnicos. Como deca Mart, en poltica lo ms importante es lo que no se ve, o no se habla.

* Una versin resumida de este artculo fue publicada por el diario Pgina/12 en su edicin del jueves 21 de Enero.



[1] Ver Salim Lamrani, Obama puede poner fin a las sanciones econmicas contra Cuba?, en La Pupila Insomne, https://lapupilainsomne.wordpress.com/

[2] Los datos sobre los prisioneros polticos en Estados Unidos se encuentran disponibles en http://www.contrainjerencia.com/?p=67793

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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