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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2015

Islam, caricaturas, libertad de expresin

Augusto Zamora R.
Rebelin


Pasado el impacto provocado por el atentado terrorista contra la revista Charlie Hebdo, repudiable desde cualquier punto de vista, cabe dedicar unas lneas a analizar el denso mar de fondo que se mueve en torno al tema. Lo primero a sealar es que, aunque no lo parezca a simple vista, ms que una cuestin sobre libre expresin estaramos ante un tema de respeto a la visin que otros (1.400 millones de musulmanes) puedan tener sobre las caricaturas del profeta Mahoma.

Para situarnos, contar una ancdota. Regresando a mi domicilio de un programa en La Tuerka, me toc en suerte un taxista marroqu, con quien conversamos sobre ciertas particularidades del Islam, que lo distinguen notoriamente del cristianismo. Me contaba el colega taxista que en Marruecos y, en general, en el mundo islmico- no se cuentan ni se hacen chistes de ningn tipo sobre Mahoma, como nosotros los hacemos sobre Jesucristo o Dios. Que es una idea tan profundamente arraigada que a nadie se le pasa por la cabeza burlarse menos an hacer mofa o chacota- del profeta. Eso en Marruecos, quizs el pas musulmn ms influenciado por Europa del contorno.

Hace pocos aos, mi hijo mayor y yo hicimos un viaje de ms de un mes de duracin, mochila al hombro, de Turqua a Irn, pasando por Iraq. Nuestro desconocimiento del Islam era tal que ignorbamos que ese agosto tocaba el Ramadn, de lo que nos enteramos en Estambul. No narro esto para que sepan del viaje, sino para dar testimonio de lo siguiente: a lo largo del viaje, sin excepcin alguna, eran increbles los niveles de religiosidad de musulmanes turcos, iranes, iraques y kurdos. Mezquitas llenas el da entero, calles vacas durante el da, cerrado todo lo que eran restaurantes o tiendas de comida. Gente amable avisaba que no comiramos por las calles, porque era una grave irreverencia. Kurdos turcos, viendo nuestra desesperacin tras un da de sol de fuego, nos llevaron al fondo del segundo piso de su restaurante, para servirnos comida, asegurndose antes de que nadie pudiera ver tal irrespeto. Nos atendan, comentaron, porque, aun siendo musulmanes, los kurdos se tomaban el Islam menos rigurosamente.

Es difcil explicar, y para muchos entender, desde una Europa cada vez ms descreda y laica, el valor que la religin tiene para los musulmanes. Habra que retroceder ms de dos siglos, para ver en este continente una religiosidad similar. Si a la prdida de fe agregamos el sustrato pertinazmente vivo de la idea de Europa como el continente civilizado por excelencia, tenemos un cctel que puede ser explosivo para quienes no entienden ni saben que somos sociedades de fe devaluada. Que nuestra irreligiosidad genera escaso respeto por los smbolos del cristianismo (en esto me incluyo, pues no tengo pizca alguna de religiosidad y con dificultad recuerdo el Padre Nuestro) y que, por extensin y desconocimiento (o muy a sabiendas) hay menos respeto hacia otras religiones. Que muchos europeos (occidentales) creen que lo suyo es irreverentemente sacro y que los dems pueblos y religiones les deben pleitesa porque son los buenos.

Tambin es pertinente recordar que hay un conflicto abierto y sangrante entre la OTAN (a la que pertenece casi toda Europa) y el Islamismo. Un conflicto abierto por eso que llamamos Occidente en 2001, con la invasin de Afganistn, profundizado hasta los tutanos por la invasin y destruccin de Iraq y remachado con el criminal y gratuito ataque contra Libia, todos pases musulmanes. Centenares de miles de seres humanos perdieron la vida en esas guerras de agresin. Millones perdieron hogares, familiares, trabajo y tuvieron que convertirse en refugiados y parias dentro y fuera de sus pases.

Desde entonces, el terrorismo pas de ser un fenmeno insignificante y reducido a unos pocos puntos, a ser un problema de primer orden para Occidente. Este dato conviene recalcarlo. El terrorismo no es un problema mundial como podra serlo el hambre o el sida-, sino un problema que afecta al mundo musulmn y a Occidente. Latinoamrica est libre de esa lacra. Oceana tambin, as como ms de la mitad de frica. El arco del terrorismo islamista sale del Cucaso, cruza Oriente Medio y Prximo, alcanza el norte de frica y llega hasta Nigeria. Esa zona concentra casi el 100% de atentados.

Los informes anuales del Departamento de Estado de EEUU sobre atentados terroristas prueban la relacin causa-efecto. Segn esta fuente, en 2002 se contabilizaron 198 atentados; en 2004 fueron 651 y 8.500 en 2012. Los atentados aumentaron, en 2013, un 43%, es decir, hubo ms de 12.000 atentados ese ao. Es imposible negar la relacin directa entre crecimiento exponencial del terrorismo islamista y las invasiones armadas de pases musulmanes. Lo cruel y perverso del terrorismo islamista es que se ensaa contra su propia poblacin, algo inexplicable desde parmetros racionales. No menos cierto es que la resistencia armada en Afganistn e Iraq derrot a la todopoderosa OTAN a base de atentados, un arma para la que Occidente sigue sin tener respuesta.

Todos los que hemos estudiado Derecho sabemos que la libertad de uno termina donde empieza la libertad de los dems y que, por eso, todos los derechos tienen limitaciones, incluyendo la libertad de expresin. Sabemos que esa libertad debe respetar el honor y la integridad moral de las personas, su intimidad y decoro. En 2007, la Audiencia Nacional orden el secuestro de un ejemplar de la revista El Jueves, acusada de atentar contra el honor de los entonces prncipes de Asturias. Era el tercer secuestro que sufra dicha revista. De vez en cuando, otras revistas son multadas con cifras considerables por vulnerar derechos de otras personas. Se viola la libertad de expresin? Es claro que no. Simplemente se aplican normas que la limitan legalmente. Cuesta tanto entender que temas que a nosotros nos dan risa ofenden profundamente a otros? Tan difcil es comprender desde la etiqueta de civilizados autoadjudicada, que vale tanto o ms el honor de una persona como las sensibilidades religiosas de otros? Que el respeto al derecho ajeno es la paz, como deca el insigne mexicano Benito Jurez?

Hablamos, en fin, de libertad de expresin o de una versin actualizada de las cruzadas imperialistas de los civilizados europeos occidentales contra los brbaros y salvajes de Oriente, a quienes se les despojaba de todo, incluyendo su condicin humana? Tienen Europa y EEUU, culpables de crmenes de lesa humanidad y que apoyan ciegamente a un Estado terrorista, como es Israel, autoridad moral en el tema? Netanyahu en la manifestacin por Charlie Hebdo? Qu del infierno de Guantnamo?

El terrorismo (que es concepto de geometra variable: Nelson Mandela fue muchos aos terrorista, luego dej de serlo), es casi siempre un problema poltico, que debe recibir soluciones polticas, como se sabe bien en Espaa. Francia ha enviado un portaaviones para combatir al Estado Islmico. Gesto de fuerza tan espectacular como intil, tras los fiascos en Afganistn, Iraq y Libia. Una paz slida slo puede construirse sobre el respeto. Curiosamente, de respeto es de lo que menos se ha hablado en los das pasados.


Augusto Zamora R. es Profesor de Relaciones Internacionales

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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