Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2015

Rquiem Nuclear documenta la historia de las centrales espaolas y la lucha de los primeros activistas
Nucleares? No gracias

Enric Llopis
Rebelin


El documental de la realizadora Sonia Llera, Rquiem Nuclear, estrenado en mayo de 2014 en el Ecozine Festival de Zaragoza, pone el foco en la memoria. Es una crnica de 54 minutos sobre la implantacin de las centrales nucleares en el estado espaol (empezando por Garoa en 1971, la planta ms antigua de la Unin Europea) y de los activistas pioneros, que pusieron la primera piedra para las luchas subsiguientes. El audiovisual, seleccionado en el VI Certamen de Documentales del Festival de Cine de Zaragoza y presentado en la Mostra Viva Cinema del Mediterrani de Valencia, toma parte en la memoria histrica del ecologismo espaol.

Rquiem Nuclear no es el relato de una historia superada en el presente. Actualmente hay 438 reactores nucleares operativos en el mundo, segn la Agencia Internacional de la Energa Atmica, de los que 104 se emplazan en Estados Unidos, 58 en Francia y 33 en Rusia. En el estado espaol estn en funcionamiento las centrales de Almaraz (I y II), Asc (I y II), Cofrentes, Trillo y Vandells (la central nuclear de Garoa no est hoy operativa, aunque el gobierno de Rajoy pretende la reapertura).

Producido por la Asociacin Cultural Ecozine, y basado en la obra de Mario Gaviria y Jos Mara Perea El Paraso Estancado, el documental presenta una coleccin de testimonios (sin voz en off) de veteranos activistas contra las nucleares, pero tambin de cientficos, periodistas, polticos, agricultores, pescadores y profesionales de las energas renovables. El hilo de voces se le muestra al espectador en un ritmo pausado, moroso y nada espectacular, al que acompaan imgenes de la poca (reuniones de agrupaciones ecologistas en los aos 70 o Franco inaugurando la central de Garoa), otras paradisiacas (por ejemplo del Delta del Ebro) y algunas de protestas creativas (una performance antinuclear en Zaragoza).

Uno de los activistas de primera hora, el ingeniero y socilogo Pedro Costa Morata, explica que en el estado espaol surgen ms de una veintena de proyectos nucleares entre 1973 y 1975. En esos momentos no nos llambamos ecologistas, ramos ms bien antinucleares. Segn el director de la Agencia de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Javier Celma, en la poca coincidieron diferentes factores. En primer lugar, el empeo del estado franquista y los grandes emporios elctricos en nuclearizar Espaa. Eso significaba tambin entrar en una especie de poltica armamentstica, para disponer en su momento de la bomba atmica, explica Celma. El planteamiento oficial apelaba a la instalacin de miles de megavatios como condicin necesaria para el desarrollo econmico. En sentido contrario, hubo una respuesta por parte de jvenes procedentes de la universidad, e influidos por mayo del 68. Adems, emerge en los 70, en los estertores de la dictadura, una sociedad civil activa en pueblos como los de la Ribera del Ebro, amenazados por las nucleares. En estos municipios se apela a la defensa del territorio.

En un texto de Ladislao Martnez (El Movimiento ecologista. La lucha antinuclear y contra el modelo energtico en Espaa), publicado por Viento Sur se aportan algunas claves: la verdadera razn por la que se nucleariz el pas fue, sirva la paradoja, para obtener beneficios en la construccin de las centrales nucleares. Familias de oligarcas provenientes del sector bancario controlaban simultneamente los consejos de administracin de las elctricas, las constructoras y de ingeniera y las compaas de bienes de equipo (). Apellidos como Oriol, Ibarra, Urquijo, Botn se repiten en los consejos de administracin de las compaas de todo tipo que estn detrs de la nuclearizacin. En el documental el periodista Santiago Vilanova, que sigui para Diario de Barcelona y El Correo Cataln las protestas contra las centrales de Asc y Vandells, afirma: Comprob la connivencia entre la oligarqua elctrica, los consejos de administracin de los peridicos y la Junta de Energa Nuclear, controlada por los militares.

El movimiento antinuclear se gest y poco a poco empez a caminar. Mario Gaviria aport luz con sus artculos. Igual que haba luchas clandestinas de los sindicatos y los partidos polticos, tambin hubo un movimiento social contra las nucleares; los vascos lo organizaron de una manera, los andaluces y los extremeos de otra, los catalanes... Nos conocimos, trabamos amistad e bamos a las manifestaciones de una regin a otra. Fue un movimiento en defensa del territorio, recuerda. El audiovisual recoge declaraciones vivenciales y reencuentros emotivos, pero tambin argumentacin de peso. Se desmiente que la energa nuclear sea ms barata, con razones como que al expirar la vida til de la planta, los residuos han de permanecer depositados 250.000 aos en un almacn. O que en cuestiones de radiacin nuclear, por un acuerdo de 1959, la Organizacin Mundial de la Salud queda subordinada la Agencia Internacional de la Energa Atmica. Las centrales nucleares producen 600.000 euros diarios de beneficios, recuerda tambin el periodista Xavier Garcia.

El audiovisual de Sonia Llera toma partido a favor de las energas alternativas. Segn Santiago Martnez, de Termosolar Borges, en el estado espaol tenemos plantas nucleares pero no tenemos plutonio; tampoco contamos combustibles fsiles, pero disponemos de sol, viento y agua. Otro testimonio que aparece en Rquiem Nuclear es el del agricultor Miguel Conesa: Debera tenerse en cuenta el balance social de las zonas rurales respecto a las urbanas, porque es en las zonas de interior donde se produce la energa que se consume en las ciudades. El periodista Santiago Vilanova recuerda que la gran riqueza energtica de Espaa es la energa solar, sin embargo, se paraliza porque el lobby atmico y las elctricas influyen para que no se den ayudas a las renovables, para que se cierre la posibilidad del autoconsumo y de que la gente genere cooperativas. El ingeniero y socilogo Pedro Costa Morata va un punto ms lejos: Hay que nacionalizar el sector elctrico, y desandar el camino que a mala hora andamos con la privatizacin de Endesa, baluarte de un sector pblico potente y muy eficaz.

Sencillo y elaborado con muy bajo presupuesto, el documental se deja ver y discurre de modo gil. Es como si la forma armonizara con el contenido, es decir, se apela a una vida ms simple y frugal en la que no fuera necesaria la fisin del uranio enriquecido. Pero Rquiem Nuclear es tambin, se afirma en la presentacin, un recorrido humano y sentimental por el padre, ro, Ebro que vertebra la identidad de los territorios que atraviesa y de sus gentes. Y en cuyas orillas y desembocadura se alzan obsoletas y amenazantes las centrales de Garoa, Asc y Vandells. Adems de la destacadsima tecnologa y produccin de energas renovables, explica Mario Gaviria, en el Valle del Ebro naci la lucha antinuclear, la nueva cultura del agua de Pedro Arrojo (y tantos otros), la lucha contra el trasvase del Ebro y el primer estudio de plan energtico alternativo de Europa en energas renovables. Pero un accidente en Garoa, agrega el socilogo, afectara a toda el agua de riego del Valle del Ebro y, en consecuencia, a 800.000 hectreas de tierra que dependen de ella. Adems, la exposicin a cierto tipo de radiaciones, apunta el cientfico del CSIC Eduardo Rodrguez Ferr, puede dar lugar a cncer de tiroides, leucemias u otras patologas.

El documental no se viste de nostalgia, al contrario, enlaza con los problemas de hoy. La historia de los principales accidentes nucleares, que ya alertaba a los primeros activistas, no comienza el 11 de marzo de 2011 en Fukushima (al que el audiovisual dedica un apartado), sino que se remonta a Mayak, en Rusia (1957), Windscale, en Gran Bretaa (1957), Three Mile en Estados Unidos (1979), Chernbil (Ucrania), en 1986 o el siniestro de Tokaimura en Japn (1999). En Fukushima, segn un informe de Ecologistas en Accin, las emisiones radiactivas contaminaron el agua, la leche y los alimentos a ms de 40 kilmetros de la central.

La nube radiactiva lleg a Tokyo, situada a 250 kilmetros, donde se dataron ocho veces las dosis normales y se contaminaron cinco depuradoras de agua. Se detect plutonio en los alrededores de la central y estroncio a unos 40 kilmetros. Se produjo la fuga al mar de una ingente cantidad de agua radiactiva, con la consiguiente contaminacin del ocano y los bancos pesqueros. Tambin el relato de los ecologistas pioneros del documental se mantiene en el tiempo. 16 activistas de Greenpeace y un fotoperiodista fueron juzgados y absueltos a finales de 2014 en Valencia. Se les imputaba desrdenes pblicos y lesiones por entrar en la central nuclear de Cofrentes y pintar la consigna peligro nuclear en una de las torres de refrigeracin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter