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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2015

La accin histrica de Obama

Noam Chomsky
La Jornada


El establecimiento de vnculos diplomticos entre Estados Unidos y Cuba ha sido ensalzado en el mundo como un suceso de importancia histrica. El corresponsal John Lee Anderson, quien ha escrito con perspicacia acerca de la regin, sintetiza una reaccin general entre los intelectuales liberales cuando escribe, en The New Yorker, que:

Barack Obama ha mostrado que puede actuar como estadista de altura histrica. Y tambin, en este momento, Ral Castro. Para los cubanos, este momento ser emocionalmente catrtico e histricamente transformacional. Durante 50 aos su relacin con su rico y poderoso vecino norteamericano se ha mantenido congelada en la dcada de 1960. Hasta un grado surrealista, sus destinos tambin se congelaron. Para los estadunidenses el suceso es importante tambin. La paz con Cuba nos devuelve momentneamente a aquella era dorada en la que Estados Unidos era una nacin amada en todo el mundo, cuando un joven y apuesto presidente JFK estaba en el cargo... Antes de Vietnam, de Allende, de Irak y de todas las miserias, y nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos por hacer lo correcto.

El pasado no es tan idlico como lo retrata la persistente imagen de Camelot. JFK no fue antes de Vietnam o ni siquiera de Allende o Irak, pero dejemos eso a un lado. En Vietnam, cuando JFK asumi el cargo, la brutalidad del rgimen de Diem impuesto por Washington haba finalmente provocado una resistencia nacional que no pudo enfrentar. Kennedy se vio confrontado por lo que llam un asalto desde adentro, agresin interna, segn la interesante frase favorecida por su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson.

En consecuencia, Kennedy aument de inmediato la intervencin estadunidense a la escala de una agresin, ordenando a la Fuerza Area bombardear Vietnam del Sur (segn lmites sudvietnamitas, que no engaaban a nadie), autorizando la guerra qumica y con napalm para destruir cultivos y ganado, y lanzando programas para llevar a los campesinos a virtuales campos de concentracin para protegerlos de los guerrilleros, a quienes Washington saba que la mayora de ellos apoyaban.

Hacia 1963, los informes desde el terreno parecan indicar que la guerra de Kennedy triunfaba, pero surgi un grave problema. En agosto, la Casa Blanca se enter de que el gobierno de Diem buscaba negociaciones con el Norte para poner fin al conflicto.

Si JFK tena la menor intencin de retirarse, eso le habra dado una oportunidad perfecta para hacerlo graciosamente, sin costo poltico, e incluso afirmando, en el estilo acostumbrado, que fue la fortaleza estadunidense y la defensa de la libertad lo que oblig a los norvietnamitas a rendirse. En cambio, Washington respald un golpe militar para instalar halcones militares, ms apegados a los compromisos reales de JFK; el presidente Diem y su hermano fueron asesinados en el proceso. Con la victoria en apariencia a la vista, Kennedy acept a regaadientes una propuesta del secretario de Defensa Robert McNamara de comenzar el retiro de tropas (NSAM 263), pero con una condicin crucial: despus de la victoria. Kennedy mantuvo con insistencia esa demanda hasta su asesinato, unas semanas despus. Muchas ilusiones se han tejido en torno a esos sucesos, pero se derrumban con rapidez ante el peso del rico registro documental.

La historia en otras partes no fue tan idlica como las leyendas de Camelot. Una de las decisiones de Kennedy que tuvieron mayores consecuencias se dio en 1962, cuando cambi en los hechos la misin de los militares latinoamericanos de la defensa hemisfrica remanente de la Segunda Guerra Mundial a la seguridad interna, eufemismo para nombrar la guerra contra el enemigo interno, la poblacin. Los resultados fueron descritos por Charles Maechling, quien dirigi la contrainsurgencia estadunidense y la planeacin de la defensa interior de 1961 a 1966.

La decisin de Kennedy, escribi, llev la poltica estadunidense de la tolerancia a la rapacidad y crueldad de los militares latinoamericanos a la complicidad directa en sus crmenes, al apoyo de los mtodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler. Quienes no prefieren lo que el especialista en relaciones internacionales Michael Glennon llam ignorancia intencional pueden con facilidad aportar los detalles.

En Cuba, Kennedy hered la poltica de Eisenhower de bloqueo y planes formales de derrocar al rgimen, y con rapidez los intensific con la invasin de Baha de Cochinos. El fracaso de la incursin caus algo cercano a la histeria en Washington. En la primera reunin de gabinete despus de la fallida invasin, la atmsfera era casi salvaje, observ en privado el subsecretario de Estado Chester Bowles: Hubo una reaccin casi frentica a un programa de accin. Kennedy expres la histeria en sus declaraciones pblicas: Las sociedades complacientes y blandas estn a punto de ser eliminadas junto con los desechos de la historia. Slo los fuertes tienen la posibilidad de sobrevivir, dijo a la nacin, aunque estaba consciente, segn admiti en privado, de que los aliados creen que estamos un poco dementes por el tema de Cuba. No sin razn.

Las acciones de Kennedy eran acordes con sus palabras. Lanz una campaa terrorista asesina, diseada para llevar los terrores de la Tierra a Cuba, segn la frase de su consejero, el historiador Arthur Schlesinger, en referencia al proyecto asignado por el presidente a su hermano Robert como su ms alta prioridad. Aparte de dar muerte a miles de personas junto con una destruccin en gran escala, los terrores de la Tierra fueron un factor principal en poner al mundo al borde de una guerra mundial terminal, como revela un estudio reciente. El gobierno reanud los ataques terroristas tan pronto como la crisis de los misiles se desactiv.

Una forma comn de evadir los temas desagradables es limitarse a las conjuras de la CIA para asesinar a Castro, ridiculizar su absurdo. Existieron, s, pero fueron apenas un pie de pgina a la guerra terrorista lanzada por los hermanos Kennedy luego del fracaso de la invasin de Baha de Cochinos, guerra a la que es difcil encontrar parangn en los anales del terrorismo internacional.

Hoy da existe mucho debate sobre si Cuba debe ser retirada de la lista de pases que apoyan el terrorismo. Slo puedo traer a la mente las palabras de Tcito de que el crimen una vez expuesto slo tiene refugio en la audacia. Excepto que no est expuesto, gracias a la traicin de los intelectuales.

Al asumir la presidencia luego del asesinato, Lyndon B. Johnson relaj el terrorismo, que sin embargo continu durante la dcada de 1990. Pero no permiti que Cuba viviera en paz. Explic al senador Fulbright que si bien no iba a entrar en ninguna operacin de Baha de Cochinos, quera asesora sobre cmo debemos pincharles las bolas ms de lo que lo estamos haciendo. En su comentario, el historiador sobre Amrica Latina Lars Schoultz observa que pinchar las bolas ha sido la poltica estadunidense desde entonces.

Algunos, sin duda, han sentido que tales mtodos delicados no bastan, por ejemplo Alexander Haig, miembro del gabinete de Richard Nixon, quien pidi a ese presidente: Usted ordene y convierto esa pinche isla en estacionamiento.

Su elocuencia captura con vividez la prolongada frustracin de los lderes estadunidenses con esa infernal pequea repblica cubana, frase de Theodore Roosevelt al desahogar su furia por la resistencia de Cuba a aceptar graciosamente la invasin de 1898 para bloquear su liberacin ante Espaa y convertirla en una colonia virtual. Sin duda su valerosa incursin en la colina de San Juan haba sido una noble causa (por lo regular se pasa por alto que esos batallones africano-estadunidenses fueron en gran medida responsables de conquistar la colina).

El historiador cubano Louis Prez escribe que la intervencin estadunidense, ensalzada en Estados Unidos como una intervencin humanitaria para liberar a Cuba, logr sus objetivos verdaderos: Una guerra cubana de liberacin se transform en una guerra estadunidense de conquista, la guerra entre Estados Unidos y Espaa en la nomenclatura imperial, diseada para oscurecer la victoria cubana, que fue absorbida rpidamente por la invasin. El desenlace alivi las ansiedades estadunidenses acerca de lo que era anatema para todos los responsables de las polticas estadunidenses desde Thomas Jefferson: la independencia de Cuba.

Cmo han cambiado las cosas en dos siglos.

Ha habido esfuerzos tentativos por mejorar las relaciones en los pasados 50 aos, revisados en detalle por William LeoGrande y Peter Kornbluh en su reciente estudio integral, Back Channel to Cuba. Es debatible que debamos sentirnos orgullosos de nosotros por los pasos que Obama ha dado, pero s son lo correcto, aunque el aplastante bloqueo siga en vigor en desafo a todo el mundo (excepto Israel) y el turismo an est prohibido. En su mensaje a la nacin en el que anunciaba la nueva poltica, el presidente dej en claro que tambin en otros aspectos el castigo a Cuba por no plegarse a la voluntad y a la violencia de Washington continuar, repitiendo pretextos que son demasiado ridculos para comentarlos.

Sin embargo, son dignas de atencin las palabras del presidente, tales como las siguientes: Orgullosamente, Estados Unidos ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba a lo largo de cinco dcadas. Lo hemos hecho sobre todo mediante polticas que apuntan a aislar la isla, evitando los viajes y el comercio ms bsicos que los estadunidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar. Y aunque esta poltica ha estado fincada en la mejor de las intenciones, ninguna otra nacin nos secunda en imponer estas sanciones y ha tenido poco efecto ms all de dar al gobierno cubano una justificacin para imponer restricciones a su pueblo Hoy, les soy sincero: nunca podemos borrar la historia entre nosotros.

Uno tiene que admirar la asombrosa audacia de esta declaracin, que nuevamente hace evocar las palabras de Tcito. Obama sin duda est consciente de la historia verdadera, que no slo abarca la asesina guerra terrorista y el escandaloso bloqueo econmico, sino tambin la ocupacin militar del sureste de Cuba durante ms de un siglo, incluyendo su puerto ms grande, pese a solicitudes de su gobierno desde la independencia de devolver el territorio robado a punta de pistola, poltica justificada slo por la adhesin fantica a bloquear el desarrollo econmico de la isla. En comparacin, la ilegal anexin de Crimea por Putin parece hasta benigna. La dedicacin a la venganza contra los cubanos impdicos que resisten el dominio estadunidense ha sido tan extrema que incluso se ha contrapuesto a los deseos de normalizacin de la comunidad de negocios empresas farmacuticas, agronegocios, energticas, algo inusitado en la poltica exterior estadunidense. La cruel y vengativa poltica de Washington ha aislado prcticamente a Estados Unidos en el hemisferio y atrado el desprecio y el ridculo en todo el mundo. A Washington y sus aclitos les gusta fingir que han aislado a Cuba, como Obama expres, pero la historia muestra con claridad que es Estados Unidos el que est siendo aislado, lo que es probablemente la principal razn de este cambio parcial de curso.

Sin duda, la opinin interna es otro factor en la histrica accin de Obama, aunque el pblico ha estado durante mucho tiempo en favor de la normalizacin sin que tenga relevancia. Una encuesta de CNN de 2014 mostr que slo uno de cada cuatro estadunidenses considera hoy da a Cuba una amenaza seria a Estados Unidos, en comparacin con ms de dos tercios hace 30 aos, cuando Ronald Reagan adverta sobre la grave amenaza a nuestras vidas planteada por la capital de la nuez moscada en el mundo (Granada) y por el ejrcito nicaragense, a slo dos das de marcha de Texas. Ahora que los miedos se han abatido un poco, tal vez podamos relajar ligeramente nuestra vigilancia.

En los extensos comentarios a la decisin de Obama, un tema dominante ha sido que los esfuerzos benignos de Washington por llevar la democracia y los derechos humanos a los sufridos cubanos, manchados slo por infantiloides rufianes de la CIA, han sido un fracaso. Nuestros nobles objetivos no se alcanzaron, as que se impone un cambio de orden, aun sin desearlo.

Fueron un fracaso las polticas? Depende de cul fuera el objetivo. La respuesta es clara en el registro documental. La amenaza cubana era la ya conocida que aparece en toda la historia de la guerra fra, con muchos precedentes. Fue explicitada con claridad por el gobierno de Kennedy. La preocupacin primordial era que Cuba pudiera ser un virus que esparciera el contagio, para tomar prestados los trminos de Kissinger sobre el tema de costumbre, en relacin con Chile en la era de Allende. Eso se reconoci de inmediato.

Con la intencin de enfocar la atencin en Amrica Latina, antes de asumir el cargo Kennedy estableci una misin latinoamericana, encabezada por Arthur Schlesinger, quien inform las conclusiones al presidente entrante. La misin adverta sobre la susceptibilidad de los latinoamericanos a la idea de Castro de tomar las cosas en sus propias manos, serio peligro, explic Schlesinger ms adelante, cuando la distribucin de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen grandemente a las clases propietarias (y) Los pobres y menos privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolucin cubana, demandan ahora oportunidades de una vida decente.

Schlesinger reiteraba los lamentos del secretario de Estado John Foster Dulles, quien se quejaba al presidente Eisenhower de los peligros representados por los comunistas dentro del mismo Estados Unidos, que eran capaces de ganar control de los movimientos de masas, ventaja injusta que no tenemos capacidad de duplicar.

La razn es que los pobres son a los que convocan, y ellos siempre han querido despojar a los ricos. Es difcil convencer a gente atrasada e ignorante de seguir nuestro principio de que los ricos deben despojar a los pobres.

Otros elaboraron sobre las advertencias de Schlesinger. En julio de 1961, la CIA inform que la extensa influencia del castrismo no es funcin del podero cubano La sombra de Castro se engrandece porque las condiciones sociales y econmicas a lo largo de Amrica Latina invitan a oponerse a la autoridad gobernante y alientan la agitacin por el cambio radical, del cual la Cuba de Castro es un modelo. El Consejo de Planeacin de Polticas del Departamento de Estado explic que el peligro primordial que enfrentamos con Castro reside en el impacto que la mera existencia de su rgimen ha dejado en muchos pases latinoamericanos El hecho simple es que Castro representa un desafo triunfal a Estados Unidos, una negacin de toda nuestra poltica hemisfrica de casi siglo y medio, desde que la Doctrina Monroe declar que la intencin estadunidense de dominar el hemisferio. Para expresarlo en trminos simples, observa el historiador Thomas Paterson, Cuba, como smbolo y realidad, desafi la hegemona de Estados Unidos en Amrica Latina.

La forma de tratar con un virus que podra extender el contagio es acabar con l e inocular a las vctimas potenciales. Esa razonable poltica es precisamente la que aplic Washington, y en trminos de sus objetivos primordiales, ha sido muy exitosa. Cuba ha sobrevivido, pero sin la capacidad de alcanzar su temido potencial. Y la regin fue inoculada con perversas dictaduras militares para prevenir el contagio, empezando por el golpe militar inspirado por Kennedy que estableci un rgimen de Seguridad Nacional de terror y tortura en Brasil poco despus del asesinato del presidente estadunidense, rgimen al que Washington dio entusiasta bienvenida. Los generales haban llevado a cabo una rebelin democrtica, telegrafi el embajador estadunidense Lincoln Gordon. La revolucin fue una gran victoria para el mundo libre, que evit una prdida total para Occidente de todas las repblicas sudamericanas, y deba crear un clima grandemente mejorado para las inversiones privadas. Esta revolucin democrtica fue la victoria ms decisiva para la libertad de mediados del siglo XX, sostuvo Gordon, uno de los mayores puntos de quiebre de la historia mundial en ese periodo, que elimin lo que Washington vea como un clon de Castro.

La plaga se extendi luego por el continente, y culmin en la guerra terrorista de Reagan en Centroamrica y finalmente en el asesinato de seis destacados intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, por un batalln salvadoreo de lite, recin desempacado del entrenamiento en la Escuela de Guerra Especializada JFK en Fort Bragg, siguiendo rdenes del alto mando de asesinarlos junto con cualquier testigo, su ama de llaves y la hija de ella. El 25 aniversario del asesinato acaba de pasar, y fue conmemorado con el silencio que se considera apropiado para nuestros crmenes.

Mucho de esto se aplica asimismo a la guerra de Vietnam, tambin considerada un fracaso y una derrota. Vietnam en s no era causa de ninguna inquietud, pero, como revela el registro documental, Washington se preocupaba de que un desarrollo independiente exitoso extendiera el contagio en toda la regin y llegara a Indonesia, rica en recursos, y quiz hasta Japn: el superdomin, como lo describi el historiador asitico John Dower, que se pudiera adaptar a un este de Asia independiente y se convirtiera en su centro industrial y tecnolgico, al margen del control estadunidense, que construyera un nuevo orden en Asia. Estados Unidos no estaba preparado para perder la fase del Pacfico de la Segunda Guerra Mundial a principios de la dcada de 1950, as que se dispuso con rapidez a apoyar la guerra de Francia para reconquistar su antigua colonia, y luego los horrores que siguieron, los cuales se intensificaron cuando Kennedy asumi el cargo, y ms tarde sus sucesores.

Vietnam qued prcticamente destruido: ya no sera modelo para nadie. Y la regin fue protegida con la instalacin de dictaduras asesinas, muy al modo de Amrica Latina en los mismos aos: no es innatural que la poltica imperial siga lneas similares en diferentes partes del mundo. El caso ms importante fue Indonesia, protegida del contagio por el golpe de Suharto de 1965, un pavoroso asesinato en masa, como lo describi con exactitud el New York Times, aunque se uni a la euforia general por un rayo de luz en Asia (el columnista liberal James Reston). En retrospectiva, el consejero de seguridad nacional de Kennedy y Johnson McGeorge Bundy reconoci que nuestro esfuerzo en Vietnam fue excesivo despus de 1965, ya con Indonesia fcilmente inoculada.

La guerra de Vietnam es descrita como un fracaso, una derrota estadunidense. En realidad fue una victoria parcial. Estados Unidos no logr su mximo objetivo de convertir a Vietnam en Filipinas, pero las principales preocupaciones fueron superadas, al igual que en Cuba. Tales desenlaces, por tanto, cuentan como derrota, fracaso, decisiones terribles.

La mentalidad imperial es asombrosa de contemplar. Apenas si pasa un da sin nuevas ilustraciones. Podemos aadir el estilo del nuevo movimiento histrico en Cuba, y su recepcin, a esa distinguida lista.

* Publicado originalmente en https://zcomm.org/zcommentary/obamas-historic-move/ Se publica en La Jornada con autorizacin del autor.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/01/25/politica/002a1pol

Traduccin: Jorge Anaya



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