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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2015

Texto sobre la emigracin andaluza antes y ahora
Partir es volver a casa

Manuel Onetti
Rebelin


Era una fila de cuerpos desnudos. Algunos no haban estado nunca desnudos delante de otras personas. Ni siquiera bajo unas sbanas, con las luces apagadas o encendidas. Les abran la boca para inspeccionarles la dentadura. A los que les faltaba algn diente o muela eran rechazados. Los apartaban de la fila. Les miraban las uas. Las manos. Cualquier defecto fsico o psquico. Les tocaban los testculos. Miradas de hombres del campo tan tristes como pjaros otoales volando sobre los campos se reproducen frente a personas vestidas de blanco. Personas con el poder del futuro. Mi abuelo fue apto.

El andaluz emigrante I


Entre 1840 y 1920 millones de Europeos emigraron a Amrica, un continente an, tras siglos de genocidio y expolio, con grandes tierras despobladas, desconocidas, por conquistar, repletas de riqueza y oportunidades para todo europeo que se atreviera a cruzar el charco; algunos con unas intenciones, otros con otras. Entre ellos se encontraban miles de andaluces. Andaluces que soportaron epidemias de gripe, de clera, viruela, sarampin, grandes sequas, hambrunas, incluso terremotos y una gran plaga de filoxera que termina por destruir el mal nutrido campo andaluz ahogado bajo el antiguo Rgimen de la Restauracin. Andaluca sumida en esta especie de miseria intrnseca vive su gran extensin como su mayor mal. Su alto ndice de natalidad y a la vez de mortalidad por las condiciones en las que se encuentra hace que en 1853 tras la Real Orden que permite la migracin a Amrica, Andaluca se convierta rpidamente en el foco central del xodo espaol hacia el continente americano, aprovechando la gran tradicin e infraestructura portuaria de nuestra regin. Este trnsito sera una constante hasta la primera dcada del siglo XX, donde el disparo demogrfico rumbo a Amrica se logra estabilizar.
El flujo migratorio a partir de la entrada al nuevo siglo desciende sobre todo gracias a la bajada de los ndices de mortalidad, provocado por la mejora de las condiciones de vida, y la toma de conciencia de gran parte de los trabajadores y jornaleros andaluces en ser partcipe de las decisiones polticas que les afectan, dando lugar a un gran movimiento campesino regional que influira activamente, en su principio, en la proclamacin de la II Repblica; aunque luego fuera un verdadero problema para esta como se pudo comprobar en los sucesos de Casas Viejas. En 1941 despus de la guerra Civil Franco prohibe el exilio econmico para no quedarse sin mano de obra y mantener, de ese modo, el silencio internacional sobre la dictadura. El analfabetismo y la pobreza se prolongan en nuestra regin, una especia de finca cerrada llena de jornaleros famlicos bajo el yugo de terratenientes y caciques. Esto deriva en que los desplazamientos se concentren dentro del territorio nacional hasta que Madrid, Barcelona y Pas Vasco no pueden absorber ms paro rural, principal motivo de que en 1960 Franco firme un convenio con Alemania, que despus de la Segunda Guerra Mundial con la ayuda de los EEUU, vive un renacer econmico de la mano del capitalismo (queda patente que hablamos de la Alemania Occidental). Ese convenio permitir la emigracin asistida, aquella que se efecta bajo el control y a peticin del pas receptor, con la cual se marcharn del pas entre 1960 y 1970 unos 270.000 andaluces (40% de la emigracin espaola) a toda Europa y unos 8.000 fuera del continente (lugares como Australia sobre todo), sin contar aquellos andaluces que recurrieron a la emigracin no asistida, es decir, bajo ningn control estatal, ya fuera de otro pas o del gobierno franquista, y que se calcula que fueron unos 2.000. 000.

Colonia


Tras superar el control mdico del Instituto Espaol de Emigracin mi abuelo fue confinado en un tren bajo la supervisin de agentes sociales y enfermeros alemanes. Sevilla-Madrid-Irn-Colonia. Un tren de cuerpos hambrientos. De rostros oscuros por los ojos y las barbas de varios das, de miradas cansadas e incluso perdidas por los tres o cuatro das de tren. Por la sensacin de ser algo y no alguien. Una herramienta. Recin llegado a su destino fue trasladado a una oficina de empleo la cul le asign un trabajo. Obrero de la construccin. Tambin una habitacin en un barracn con otros andaluces, algunos conocidos del pueblo. Un barracn con un jardn bello y cuidado pero artificial. All mi abuelo, una especie de recitador profesional en reuniones y eventos sobre todo de ndole religioso, citara una y otra vez este fragmento del poema Olivo del Camino de Antonio Machado al que haba sometido a cierta modificacin:

Hoy, a tu sombra, quiero
ver estos campos de mi Andaluca, Olivo solitario, lejos del olivar, junto a la fuente, olivo hospitalario que das tu sombra a un hombre pensativo y a un agua transparente, al borde del camino que blanquea, guarde tus verdes ramas, viejo olivo, la diosa de ojos glaucos, Atenea para poder volver a ver los campos de mi Andaluca.

Mi abuelo estuvo un ao trabajando en Alemania. Cumpli su contrato y volvi a casa. En el transcurso de ese ao regres a Espaa slo una vez, ya que mi abuela dio a luz a su tercer hijo. Desde Alemania, ya vena imaginando que en vez de vivir en un barracn estaba en el campo andaluz, en una casa pobre de vecinos, pero llena de luz, donde recitara este poema, que me ha llegado inconcluso y del cual desconozco su origen:

Quedarme en tus brazos muertos como un cuchillo de punta siempre pendiente del pecho salgo de mi casa al campo slo con tus pensamientos para acariciar la tela de aqul pauelo que se te cay un domingo cuando sala del templo ay nunca te he dicho vida que yo no tengo
y mira sus iniciales y las contempla en silencio para que el campo vea lo que yo te estoy queriendo

la otra tarde mira, no vuelvas hacerlo te vi besar a mi hijo a mi nio el ms pequeo y cmo lo besara! ? que a m se me lleg a inflamar vena tendn y nervio
Sal corriendo a mi casa alc a mi nio del suelo como un ladrn al acecho en su cara de amapola ay mordi mi boca tus besos
pase lo que pase y aunque se entere todo el pueblo ...

Lituania es Verde y Roja, Andaluca es Verde y Blanca.

En 1944 Jonas Mekas con tan slo veintids aos se ve obligado a huir de Semenikiai, una pequea aldea al norte de Lituania, tras descubrir que la mquina de escribir en la que traduca las noticias de la BBC , y con las que publicaba un boletn semanal sobre las novedades de la guerra contra Alemania, fue robada del granero de su to donde estaba escondida. Mekas que ya antes haba sido perseguido por los soviticos por su postura Anti-estalinista, se ve obligado a escapar de su pas junto con su hermano Adolfas. Esta huda les llevara a vivir en campos de prisioneros, obligados a trabajar en las fbricas alemanas. Y al final de la guerra, en campos de refugiados, hasta que en 1949 logran llegar a Nueva York donde Jonas desarrollar su carrera artstica, llegando a ser el mximo exponente de lo que se conoci como el New american Cinema Group, referente del cine experimental y hombre a la cabeza de los Anthology Film Archives. Jonas Mekas tardara veinticinco aos en volver a su tierra. En la pelcula Reminisciencias de un viaje a Lituania nos muestra el fin de ese viaje. Al comienzo de dicha pelcula vemos una reunin de lituanos en un parque de Nueva York. Su descripcin es la siguiente: Animales tristes y moribundos, en un lugar al que no pertenecen, que no reconocen. Como los andaluces en los barracones alemanes. A pesar de las alegras y los cantos pasajeros en la compaa del compadre, un emigrante no deja de ser un desplazado. Un desplazado por el hambre o la persecucin. Mekas vuelve a beber el agua fresca de Semeniskiai sacada de un pozo por su madre, una anciana ya, que an cocina al aire libre. Rodeada de una tierra verde y roja por la hierba y las bayas. El emigrante en su vuelta a casa busca momentos del pasado, momentos que ya no reconoce en una nueva realidad, aunque en su cabeza hayan permanecido suspendidos.
Jonas Mekas nunca olvid los largos, profundos y glidos inviernos lituanos. El viento quemando su cara a travs de los campos. Como el seco invierno del interior andaluz. Que corta el rostro de los jornaleros convertidos en obreros de la construccin en Alemania. Rostros que a pesar del fro permanecen a la espera siempre del sol, en una Andaluca verde y blanca.

El emigrante andaluz II
Ahora, yo mismo he recurrido a la emigracin asistida. Un contrato de diez meses para trabajar en Alemania. Aunque la mayora de los emigrantes andaluces en la actualidad tengan que recurrir a la emigracin no asistida, destino Reino Unido o Alemania, o a cualquier otra parte del mundo. Los actuales emigrantes andaluces seguimos yndonos de nuestra casa, seguimos alimentndonos en nuestro viaje de toda esa luz que nos da nuestra tierra y que dependiendo del paso del tiempo se convertir en meras reminiscencias. Pero con el peso de lo que significa ser andaluz. Con el peso de la historia de miseria que nos persigue bajo el yugo en el que nos encontramos. Del que huimos, pero conscientes de que en el momento que partes ya ests volviendo a casa.

Al igual que hace dos siglos, Andaluca sigue siendo la regin ms poblada del estado espaol. Y tambin sigue siendo una de las ms pobres. Esta miseria de carcter intrnseco que mencionbamos antes no es una miseria natural que nazca de nosotros los andaluces ni de nuestra tierra. Nuestra tierra es rica. Esta miseria ha sido impuesta externamente durante siglos (podramos concretar que desde la conquista cristiana pero merecera un estudio aparte). Cmo es posible que el andaluz, siendo un hombre rico, ya que es hombre de su tierra y de su sol, que alimenta e ilumina sus ideas y su vida, haya permitido la instauracin de esta pobreza y este sometimiento? Quizs este hecho, en el que siempre salimos perdiendo, tenga que ver con que el andaluz no es un hombre que se encuentre cmodo en el enfrentamiento, y no sea dado a la confrontacin en esa relacin de Poder que como personas, como Pueblo, nos encontramos todos. El andaluz ha preferido durante siglos el instante de libertad bajo el olivo que una amplitud verdadera de libertades. Pero no por cobarda como demuestran los numerosos casos de lucha vividos en nuestra tierra histricamente. Sino por su carcter. Su carcter pacfico y amante de la libertad. Carcter que reflejamos ya sea agachados en el campo, erguidos en universidades americanas, orgullosos en salas de exposiciones europeas, o trabajando en un caf de Londres. Porque la paz de nuestra tierra y nuestro sol as nos ha hecho. Hombres de paz. Hombres que siempre intentan volver a casa con la misma esperanza que en estos momentos intento , siguiendo los pasos de Jonas Mekas en este pequeo pas. Buscando sus recuerdos, intentando no perder los mios, siempre volviendo a casa.

Eplogo

Mi abuelo emigr a Alemania en 1969. En 1974 emigrara de nuevo durante tres meses a Suiza. En todo ese tiempo tuvo que exiliarse por motivos econmicos en diferentes periodos a Catalua, donde resida, tambin exiliada, parte de su familia. Aunque en este texto no trate la migracin interna, que duda cabe mencionar que especialmente durante el Franquismo los andaluces se hicieron presentes en todo el norte peninsular, sobre todo en Catalua. Yo tambin he tenido que cruzar Despeaperros para ir a trabajar a Madrid, donde durante cuatro aos he podido comprobar qu es ser un emigrante andaluz o cualquier otro emigrante. Una persona que siempre quiere volver a casa y a la que en demasiadas ocasiones slo le quedan memoria, evocaciones, reminiscencias.


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