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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2015

Cuando la informacin se pretende convertir en un delito

Juanlu Gonzlez
Bits Rojiverdes


Gramsci, Rosa Luxemburgo y muchos otros pensadores marxistas tenan como lema la conocida frase de Ferdinand Lasalle: la verdad es siempre revolucionaria, que se ha convertido en una de los asertos o mximas ms habituales de los crculos contrainformativos de todo el mundo que luchan contra el monopolio de la comunicacin en manos de los poderosos. Desde entonces, ha sido adoptada, adaptada incluso atribuida a muchos otros polticos e intelectuales. La versin que prefiero de todas ellas es la de George Orwell, ms apropiada para los tiempos en que vivimos: en una poca de engao universal, decir la verdad es un acto revolucionario.

Es una obviedad que un imperio global necesita sustentarse sobre las bases del dominio incontestable de los medios de informacin globales. Estados Unidos, mediante ejercicios de manipulacin informativa y del control de todo lo publicado se ha permitido atacar, invadir, destruir, apoderarse o interferir significativamente en no menos de cien ocasiones durante el ltimo siglo en la prctica totalidad del planeta. Con alrededor de mil bases militares dispersas por todo el mundo ha ejercido un frreo control de los recursos naturales, especialmente de los energticos, sin apenas contestacin, especialmente despus de la cada del muro de Berln. No obstante, para justificar tanta atrocidad, tanto latrocinio, tantas matanzas, los voceros norteamericanos siempre recurran a la invocacin de valores universales cuya defensa usaban como pretexto para cometer sus crmenes contra la Humanidad. Libertad, Democracia, Justicia, Paz en boca de los dirigentes de EEUU, ha significado poco menos que el Apocalipsis. Millones de muertos avalan esta aseveracin.

Los estados que no estaban instalados en sus posiciones, los que pretendan poner los recursos naturales y geoestratgicos al servicio de su propia ciudadana eran calificados de pases que apoyaban el terrorismo o de miembros del eje del mal. Sus lderes eran sistemticamente deshumanizados, para posteriormente justificar su derrocamiento, su asesinato, su liquidacin.

Las pruebas para justificar tanta barbarie eran cuidadosamente elaboradas en las cocinas de propagandistas. Recordemos aquella nia que afirmaba en la ONU cmo las tropas de Saddam Hussein supuestamente mataban a bebs en incubadoras de hospitales de Kuwait que luego se descubri que fue un montaje, lo mismo con aquella imagen del cormorn petroleado, convertido en imagen de una marea negra que no existi como tal, con una especie que tampoco exista concretamente en aquella zona. Tambin podramos hablar de las armas de destruccin masiva de Irak que justificaron centenares de miles de asesinatos, del inexistente programa nuclear militar de Irn con el que mantienen sanciones y un cerco militar sobre la Repblica Islmica, de los bombardeos inexistentes del gobierno de Gadafi sobre manifestantes con el que provocaron su ejecucin y la destruccin de Libia, etc., etc.

Para conseguir sus fines, Estados Unidos no ha dudado en utilizar a los tiranos ms sanguinarios del planeta siguiendo aquella doctrina de Roosevelt que versaba ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta con el que justificaba el apoyo de fascistas liberticidas a sus polticas en todo el mundo. Pero tampoco le ha hecho caso al uso de terroristas como sus mercenarios. La creacin de al Qaeda es obra de los servicios secretos norteamericanos, eso es algo admitido por sus propios dirigentes. Tambin el surgimiento del Estado Islmico tiene mucho que ver con Estados Unidos, ya sea por accin u omisin. Claro que cuando los hijos de puta terroristas trabajan bajo sus rdenes, como en Siria, se les llama rebeldes, civiles desarmados e incluso adalides de la democracia y la libertad.

Tanta manipulacin y tanta tergiversacin de la realidad es impensable sin un aparato meditico y propagandstico a pleno rendimiento 24 horas, 365 das al ao. El mecanismo de funcionamiento est perfectamente explicado, por ejemplo, en los mltiples trabajos de Chomsky sobre el papel de los medios corporativos en la forja de la opinin pblica y su relacin con la poltica exterior del imperio. Se basa en la propiedad privada de los medios, en la pertenencia de los mismos a multinacionales de la opinin con contratos muy dependientes de licencias del estado, en la supeditacin a la publicidad privada e institucional por encima de las ventas de peridicos, en la necesidad de la informacin facilitada por gabinetes de prensa oficiales, etc., etc.

Sin embargo, los avances tecnolgicos, la era digital y en especial la irrupcin de Internet, ha trastocado estos desequilibrios. Hoy en da es posible recibir informacin directa de sus protagonistas sin ningn tipo de filtro, los estados considerados parias por el imperio, ya pueden hacer or su voz sin demasiados problemas en la web o incluso por televisin satelital. Cualquier persona es posible que se convierta en un pequeo medio de comunicacin o en un nodo multiplicador de informacin no corporativa, polticamente incorrecta.

Pero adems, estados como Rusia, como la gran porcin de la Amrica Latina liberada o pases amenazados como Irn han lanzado medios antagonistas del mainstream general liderado por EEUU. De entre ellos destaca sobremanera RT, tanto por su nivel de audiencia, como por su omnipresencia, ya que existen versiones en castellano, ingls, ruso y rabe y transmisiones en abierto en un nmero creciente de pases entre el elenco de cadenas pblicas. El monopolio informativo norteamericano ya se ha roto, la dictadura meditica sufrida por la opinin pblica ya no es efectiva, la libertad de informacin tan cacareada por Estados Unidos es un hecho slo gracias a RT, a Telesur, a HispanTV y a tantos otros medios pblicos, a tantas iniciativas comunitarias, a tantos blogueros librepensadores.

Qu les queda ahora a aquellos que han ejercido el control omnmodo de la informacin publicada en el mundo, a aquellos que la usaban para cometer crmenes en todo el mundo? Lgicamente, tratar de desprestigiar a aquellos que han logrado romper el monopolio en todo el mundo. Por eso RT ha sido blanco reciente de diversos ataques provenientes desde el crculo ms cercano del mismsimo Obama. Sin embargo, esta vez han ido ms lejos, la comparacin efectuada entre RT y el Estado Islmico es un exabrupto incalificable. Calificar de terrorista a un medio de comunicacin dice bien poco de los que la han efectuado. O ms bien dice mucho. Denota el poco respeto a la libertad de informacin que profesa Andrew Lack, el jefe de la Junta de Gobernadores de Transmisiones de EEUU; denota su gusto por la censura; pero tambin la rabia por haber perdido el monopolio de la comunicacin y un analfabetismo geopoltico de rdago.

No obstante, ser objeto de una sandez de esta envergadura, viniendo de donde viene, puede ser considerada ms como un halago ms que otra cosa. Se me viene a le mente otra frase, esta ms popular, para definir la actitud del gobierno norteamericano frente a la cadena RT: Ladran, luego cabalgamos.


Fuente original: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=11416



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