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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2015

Algunas sugerencias a Podemos para encarar el caso vasco

Juan Ibarrondo
Rebelin


Deca Chesterton, que lo ms increble de los milagros es que en ocasiones acontecen; y, ciertamente, el cambio en la poltica espaola en los ltimos tiempos tiene algo de milagroso. En cualquier caso, bienvenido sea: bienvenido el 15M, bienvenidas las marchas de la dignidad, bienvenida la PAH y el resto de expresiones de descontento organizado que han florecido en el Estado espaol.

Por otro lado, la aparicin una nueva fuerza poltica como Podemos no puede ser ms que positiva vista desde una perspectiva soberanista de izquierdas. Por primera vez en mucho tiempo, un partido con chance de ganar las elecciones en Espaa habla de derecho a decidir, de proceso constituyente, de Estado plurinacional, y hasta del derecho de autodeterminacin trminos hasta ahora tab en el lenguaje poltico meditico de la villa y corte. Tratndose, adems, de un partido favorable al cambio social y la regeneracin democrtica, las personas soberanistas de izquierdas de Euskal Herria sentimos esta brisa del sur como una caricia agradable en nuestra piel; quiz demasiado encallecida tras tantos aos de cierzo: de luchas y sufrimientos propios y ajenos.

Podemos, trata ahora de conseguir un nuevo milagro: ganar las prximas elecciones generales, y ha entendido que para conseguirlo tiene que llevar a cabo algunas renuncias. Es algo comprensible, casi inobjetable, pues la consecucin de consensos siempre implica dejarse pelos en la gatera. Claro est, que la dificultad estriba en saber dnde poner las lneas rojas tras las que esas renuncias se convierten en dejacin de principios bsicos.

En mi opinin, es perfectamente legtimo, por ejemplo, que Podemos apueste por la unidad del Estado espaol -faltara ms- siempre que no se considere esa unidad como algo sagrado e inamovible, y se entienda que si un pueblo de forma democrtica y mayoritaria decide separarse del Estado tiene el derecho a hacerlo.

Es tambin legtimo, que se consideren los derechos sociales como prioritarios sobre los derechos nacionales, aunque muchas personas aqu pensemos que los segundos son garanta de los primeros, algo lgico cuando el gobierno espaol ha cercenado unos y otros desde que tenemos memoria. Si esto cambiara, tal vez se abriran nuevos caminos de entendimiento entre iguales, de solidaridades de clase. Tal vez, la convivencia en paz desarrollara nuevas frmulas de cooperacin, de trabajo en comn entre vecinos bien avenidos; incluso, de nuevas formas de soberanas compartidas. Al fin y al cabo, todo es posible desde el respeto mutuo.

A nadie se le escapa, que para conseguir estos objetivos, en primer trmino, habremos de consolidar la paz tras largos aos de conflicto violento. Y es en ese campo, en el llamado proceso de paz, donde estriba la primera dificultad.

Seguir el camino de la paz, y el respeto a los derechos humanos de todas y todos, son algunos de esos principios bsicos sin los que la estrategia poltica -o la tctica electoral- se desliza rpidamente hacia el populismo.

Dicho esto, reconozco que no me gustara estar en la piel de Pablo Iglesias y los suyos cuando tienen que lidiar con el caso vasco. Cada vez que hablan del asunto les cae encima un chaparrn de acusaciones que deben apresurarse a refutar. Ello les obliga a mantenerse en cierto grado de ambigedad, algo que irrita a muchas personas en el Pas Vasco, sobre todo cuando hablamos de determinados temas sensibles a este lado del Ebro, como la conculcacin sistemtica de los derechos humanos de las personas presas. Desde luego, existe el riesgo de que de no hacerlo esa misma irritacin se multiplique al otro lado del tan citado ro, donde la cosecha de votos es sin duda mucho mayor.

Sin embargo, hacer dejacin de principios en este tema, es caminar por sendas peligrosas, que -en mi opinin- finalmente pueden perjudicar ms que beneficiar al propio Podemos. Pues hacerlo implica ceder a un chantaje poltico/meditico tras el que pueden venir otros, pues -como sabemos bien los aficionados a la novela negra- el chantajista es un ser insaciable. Cmo salir entonces del atolladero sin ceder en principios elementales y avanzar en el camino de la paz?

En mi modesta opinin, existen alternativas a este aparente callejn sin salida. La primera y ms importante se puede resumir en una frase: Tarde o temprano habr que coger el toro por los cuernos. Cuanto antes mejor.

Podemos, si sabe actuar con audacia e inteligencia poltica, puede conseguir consolidar definitivamente la paz en Euskal Herria, tras un largo y dolorosos conflicto. La lite poltica-econmica- meditica (o la casta si prefers) trata de conseguir que ese logro se convierta en un debe electoral en vez de en un haber, pero yo estoy seguro que el pueblo espaol -y desde luego el pueblo vasco- sabrn entender la importancia histrica de un logro semejante. Cierto que la experiencia de Zapatero, y el error trgico del atentado de ETA en la T4 (y cuando hablo de error lo hago estrictamente en trminos polticos) podra disuadir a un poltico medroso; pero estoy seguro que ste no es el caso de los dirigentes de podemos; que, adems, saben perfectamente que la repeticin de algo parecido es ahora mismo casi un imposible.

Es necesario, por tanto, hacer un esfuerzo de pedagoga poltica, que no puede demorarse ms tiempo. Tal vez no sea de recibo lanzarse al ruedo sin capote y muleta, pero no servir tampoco de nada quedarse indefinidamente tras el burladero.

Las personas que componen Podemos, tanto en Euskal Herria como en el resto del Estado, podran impulsar un cambio de percepcin en la opinin pblica espaola. Una percepcin todava muy distorsionada por aos de desinformacin generalizada, y que todava contina a pesar del fin de la violencia de ETA.

Sabemos hace tiempo -y yo creo que los dirigentes de Podemos esto lo entienden muy bien- que el propio lenguaje (la manera de nombrar) influye notablemente sobre lo nombrado. En ese sentido, es fundamental cambiar la neo lengua que distorsiona la realidad de las cosas referidas al tema vasco.

Es urgente dejar de utilizar un lenguaje antiterrorista -o securcrata- para referirse a expresiones polticas legtimas, reclamaciones democrticas, o incluso reivindicaciones humanitarias.

Esta neo lengua trata de difundir la teora negacionista sobre el conflicto vasco. Con su corolario de que, al no haber conflicto, slo puede haber victimas de una parte. La realidad de la tortura, del terrorismo de Estado, de la violencia policial es as negada de raz.

Superar el lenguaje del pasado supone darse cuenta de que las cosas han cambiado, y empearse en mantenerlo coloca a quien lo hace en el campo de los enemigos de la paz.

Periodistas crticos, nuevos medios de comunicacin, lideres de opinin en las redes sociales. Tienen un papel muy importante, junto a los lderes polticos, a la hora de conseguir superar la neo lengua de la casta securcrata en el caso vasco.

Afortunadamente, se escuchan cada vez ms voces en este sentido entre personas afines a Podemos, y la lnea editorial de algunos medios y periodistas va cambiando poco a poco. Acelerar este proceso, y realimentarlo desde la propia poltica, ser clave para conseguir un objetivo que no dudo es comn y compartido. La consecucin de una paz con derechos para todas las personas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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