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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2005

La pobreza en frica

Federico Mayor Zaragoza
El Pas


"Para hacer esta muralla unamos todas las manos.
Los negros sus manos negras,
los blancos sus blancas manos".

Nicols Guilln


Est llegando el momento en que, juntos, podremos construir los baluartes de la paz -como nos encomienda la Constitucin de la UNESCO- basada en la justicia, en la igual dignidad de todos los seres humanos, en la libertad de expresin, "en la capacidad de cada uno para dirigir su propia vida", como defini la educacin, tan exactamente, tan bellamente, Don Francisco Giner de los Ros. Por fin, la gente? Agotadas la esperanza y la espera en las promesas reiteradamente incumplidas de los lderes del mundo, ser por fin el clamor popular el que lograr que se cumplan los Objetivos del Milenio, establecidos solemnemente en la Asamblea General de las Naciones Unidas el ao 2000 por "Nosotros, los jefes de Estado y de Gobierno de las naciones"... y, luego, arrastrados una vez ms a la zozobra por los estertores de un sistema que ha sustituido los valores universales por el mercado y ha ampliado las asimetras econmicas y sociales en lugar de reducirlas?

Los ciudadanos del mundo, unidos progresivamente por los medios de comunicacin, podrn exigir que se haga lo que los lderes no han podido o no han querido hacer hasta ahora. Poco a poco, disminuir el nmero de sbditos resignados y aumentar el de ciudadanos capaces de participar, de expresarse, de conferir progresivamente mayor autenticidad a la democracia. Pocas semanas despus de la reunin de los G-8 en Gleneagles nos damos cuenta de que, a pesar de los anuncios reconfortantes y de los buenos propsitos que, al parecer, animaban a algunos de los participantes, el resultado ha sido, de nuevo, decepcionante. Ojal, lo deseo muy sinceramente, algunos pases al menos comprendan que las cosas estn cambiando y que la gente empieza a ocupar, pacficamente, con mesura, espacios sucesivamente mayores en el escenario internacional. Ojal sea as, aunque, de momento, las noticias que nos llegan cada da indican que nada ha cambiado: gente que muere de hambre en el Nger y otros pases africanos; incendios forestales y catstrofes naturales para la reduccin de cuyo impacto estamos totalmente desarmados mientras seguimos invirtiendo cantidades alucinantes en la maquinaria blica convencional; aumento del narcotrfico y del nmero de adictos... Despus de declarar, hace cinco aos, que no se escatimaran esfuerzos para la puesta en prctica de los Objetivos del Milenio, todo parece indicar que, salvo excepciones, el sistema imperante a escala global sigue proclamando una cosa y haciendo otra.

Con motivo de la reunin de los G-8, tuvieron lugar grandes concentraciones musicales, actos de manifestacin masiva en favor de frica y de la lucha contra la pobreza. Tenemos que rendir homenaje a personas como Bob Geldof y Bono, que han puesto su indiscutible capacidad de convocatoria al servicio de este objetivo mundial apremiante. En estas concentraciones se ha pedido al G-8 la cancelacin de la deuda, la atencin al cambio climtico y sus causas... De nuevo, buenos propsitos. De nuevo se anuncia, antes de la reunin, que van a abordarse los grandes retos que representan la pobreza y las asimetras econmicas y sociales. Despus, se han comunicado algunas decisiones, para su puesta en prctica en varios aos... sin que, por ejemplo, se hayan adoptado medidas correctoras del actual funcionamiento del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Y la brecha se seguir ampliando, mientras se recuerda, como "de pasada", la existencia de corruptos en frica. No es que no los haya -los corruptores lo saben mejor que nadie- pero no apartemos la vista de quienes son los protagonistas y beneficiarios, que viven en condiciones pauprrimas y humillantes. Pensemos en ellos y desenmascaremos a los embozados que siguen aferrados a sus privilegios y prebendas, ajenos -quiero suponerlo- a los efectos de su actitud: promover el desgarro social, la radicalizacin, la agresividad; aumentar caldos de cultivo de la animadversin y del rencor; oscurecer los horizontes de nuestros descendientes...

El nuevo presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz ha declarado recientemente (7 de julio de 2005) que la ayuda a frica "slo ser eficaz si hay transparencia...". Transparencia de quin? Transparencia de todos, terminando con el colonialismo financiero y tecnolgico, "yendo juntos".

La diferencia entre evolucin y revolucin es la "r" de responsabilidad. Por no querer evolucionar y estar, serenamente, a la altura de las circunstancias en cada momento histrico, nos vemos abocados a la revolucin, a la ruptura. No hay justificacin para el uso de la violencia. Pero debemos explorar sus orgenes. Para intentar explicarla. Para evitarla, en la medida de lo posible.

La pobreza material de tantos seres humanos es, en buena medida, consecuencia de la pobreza espiritual de los ms prsperos. "No puede haber excusa ni justificacin para los requerimientos de millones de nuestros compaeros seres humanos en el frica de hoy. Y nada debe obstaculizar nuestro camino para remediar esta situacin", proclam el primer ministro Tony Blair a principios de este ao. Se trata, desde luego, de incrementar la ayuda directa para el desarrollo endgeno (en octubre de 1974 los pases ricos decidieron invertir con esta finalidad el 0,7% de su producto interior). El pas lder, Estados Unidos, aporta actualmente a frica el 0,16% de su PIB, una de las ms reducidas contribuciones internacionales. Pero no es slo esto: lo ms importante es adoptar toda una serie de medidas -reduccin de los subsidios agrcolas, reforzamiento de la autoridad y recursos de las Naciones Unidas para evitar la total impunidad en que actan grandes corporaciones internacionales, la eliminacin de los parasos fiscales, moderacin de los beneficios que obtienen las instituciones financieras, incluidas las de Bretton Woods... -facilitando, en suma, la transparencia en lugar de seguir azuzando la opacidad y la confusin. Tenemos que "contribuir a evitar la corrupcin urgiendo a las compaas a ser ms transparentes acerca de los fondos que pagan a los gobiernos africanos por petrleo, diamantes y otros productos, pidiendo tambin a los bancos seguir adecuadamente y denunciar depsitos y transferencias de fuentes sospechosas", recomendaba en su editorial del da 4 de julio de este ao el International Herald Tribune... Y mayor coherencia poltica, aade, porque al tiempo que declaran su disposicin para ayudar a los pases menesterosos, "las instituciones financieras controladas en buena medida por estos mismos pases estn ejerciendo presiones para comprimir sus nminas, incluyendo educadores y personal sanitario".

"El mundo exige justicia para frica: ms de 200.000 personas siguieron en Londres el macroconcierto de U2, McCartney y Elton John", comunicaba la prensa del da 2 de julio. Una vez ms, renaca cierta esperanza. Tres das despus: "La economa mundial desplaza a frica en las conversaciones del G-8"... Aunque se aplicaran las decisiones anunciadas al trmino de la reunin, Nigeria deber seguir pagando, slo en servicio de la deuda 1,700 millones de dlares al ao. En 2004, ha pagado por este mismo concepto cinco veces ms de lo que invirti en educacin y 13 veces ms de lo que gast en salud.

"Ayudar a frica a ayudarse a s misma", figura en portada de un semanario internacional de gran difusin. Hace exactamente 30 aos () se lleg a la conclusin, en las Naciones Unidas, de que el desarrollo debera, en primer trmino, facilitar la capacitacin de los ciudadanos a travs de la educacin. Al poco tiempo, sin embargo, las ayudas se sustituyeron por prstamos otorgados en condiciones tales que se convertan en beneficio seguro para los prestamistas y muy ocasional para los prestatarios que, adems, vean cmo se explotaban sus recursos naturales y se incrementaba su deuda exterior. Ahora, para mitigar la situacin de endeudamiento y de dependencia que de este modo se ha originado, se vuelve a la incumplida solucin inicial para "hacer de la pobreza historia": se va a duplicar la ayuda a frica, dicen los miembros del G-8. Cuidado, porque la importancia de "doblar" depende de la cantidad que se duplica. Doblar una exigua cantidad... y seguir con los mismos procedimientos, no arreglar nada. Las dos modalidades de ayuda y las instituciones que las canalizan -el Banco Mundial, los bancos regionales, el FMI- deben reestructurarse con urgencia, como antes indicaba, para que puedan enderezarse tantos entuertos. Son los consorcios internacionales que explotan los yacimientos, cultivos, caladeros, minas... de frica, los que deben someterse a una regulacin "global" que evite el marasmo actual a escala internacional. Son los transgresores los que deben ser identificados y llevados ante los tribunales internacionales competentes. Y, para todo esto, el mundo no debe ser dirigido por un grupo de pases ricos ("Nosotros, los poderosos...") sino, como el propio presidente Roosevelt estableci, por todos los pases, en las Naciones Unidas ("Nosotros, los pueblos"...).

Deberamos responder a la pregunta que formul hace aos en una reunin de alto nivel sobre desarrollo en frica, que he vuelto a plantear en varias ocasiones despus: a quin pertenece frica? Y, entonces s, al conocer la realidad, seremos capaces de transformarla.

Disponemos de unos medios de comunicacin de los que antes carecamos. Unos medios que, si la sociedad civil se organiza bien, pueden ser de una gran eficacia y propiciar que se escuche la voz del pueblo. Actualmente podemos enviar millones de mensajes a parlamentarios, a los gobernantes, a los miembros de la oposicin, a travs de los telfonos mviles y manifestarles nuestro asentimiento o disentimiento, nuestras observaciones y propuestas. Podemos, sobre todo, llevar a cabo una inmensa manifestacin no presencial, un gran clamor popular. A escala local y mundial, millones de voces, pacficamente, asumiendo el papel que les corresponde, actuando de forma responsable para el futuro, sin resignarse, sin ceder al "no tiene remedio", sin permitir las desmesuras del excesivo poder econmico, poltico, cultural, medioambiental, meditico... concentrado en unas pocas manos. La gente, por fin, en el estrado! Y la transicin desde una cultura secular de fuerza e imposicin a una cultura de conciliacin, de dilogo, de paz.

Cuanto ms desebamos, al final de la Guerra Fra, un mundo inspirado en los valores comunes para un destino igualmente comn, los polticos abdicaron de las ideologas -por las que haban obtenido en muchos casos su condicin de gobernante o de representante del pueblo- y abrazaron las leyes del mercado. El resultado est a la vista. A una "Guerra Fra" ha sucedido la "Paz Fra" que estamos viviendo. Debemos tanto a frica! En 1989, escrib en la isla de Gor, al final de un poema: "Fueron vendidos al peso. / Debemos pagar la deuda".



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