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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2015

Jorge Riechmann reflexiona sobre el cambio climtico en el Frum de Debats de la Universitat de Valncia
La cuenta atrs hacia el desastre ambiental

Enric Llopis
Rebelin


Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40 y un 70% en el periodo 2010-20150 y alcanzar niveles nulos o negativos en 2100. ste es el objetivo que marca el ltimo informe del Grupo Internacional de Expertos sobre Cambio Climtico (IPCC), hecho pblico en noviembre de 2014. En ste estudio de referencia, en el que han participado ms de 800 cientficos de todo el mundo, se reconoce que la influencia humana en el cambio climtico es clara y va en aumento, pero se deja un portillo abierto a la esperanza: tenemos la oportunidad de limitar los efectos; la eleccin est en nuestras manos, todo lo que necesitamos es voluntad de cambio, ha afirmado el presidente del IPCC, R.K Pachauri.

Pero no todos los cientficos comparten los buenos augurios. En las tres ltimas dcadas han proliferado las investigaciones, cada vez ms rigurosas y atinadas, sobre el clima y sus dinmicas. En un artculo publicado en noviembre de 2013 por el prestigioso climatlogo de la Universidad de Columbia, James Hansen y su equipo (Evaluando el cambio climtico peligroso), se apuntaba que incluso los daos asociados a un incremento de las temperaturas medias en 2C sobre los niveles preindustriales, resultaran insoportables (el aumento de 2C es el consensuado por polticos y cientficos como umbral para determinar el calentamiento global).

Adems, hay puntos de vuelco que pueden dar lugar a cambios bruscos en muy poco tiempo, y que no se consideran habitualmente en los informes oficiales. Por ejemplo, que se produzca una inyeccin a la atmsfera de metano procedente de las tierras que rodean al crculo polar rtico (metano congelado) o de los fondos marinos fros, en forma de hidratos de metano. El metano es, de hecho, un gas de efecto invernadero 25 veces ms poderoso que el dixido de carbono, y los cientficos temen que si aumenta el calentamiento del rtico, se ponga en marcha la liberacin masiva de este gas con unas consecuencias catastrficas.

El lmite oficial de 2C al calentamiento global no slo es insuficiente, sino que tampoco hemos hecho nada en las dcadas anteriores para alcanzarlo, ha afirmado el filsofo y ensayista Jorge Riechmann en una conferencia organizada por la Asociacin Medio Ambiente y Cambio Climtico (AMA) en la Universitat de Valncia (An es posible hacer lo que deberamos haber hecho? Transicin o colapso?). Estamos emitiendo cada vez mayor cantidad de gases de efecto invernadero a la atmsfera y, por tanto, alejndonos de esta previsin optimista, ha subrayado Jorge Riechmann. En el estudio de James Hansen y sus colaboradores se apunta que si todava puede ofrecerse alguna solucin al cambio climtico, las emisiones globales (que hoy crecen rpidamente) deberan reducirse a gran velocidad (un 6% anual sostenidamente durante cuatro decenios). El climatlogo britnico Kevin Anderson, director del Centro para la Investigacin del Cambio Climtico Tyndall, llega a conclusiones an ms duras: deberan reducirse las emisiones entre un 8 y un 10% en las prximas dcadas. Esto no est sucediendo ni es verosmil que ocurra, afirma Jorge Riechmann.

El filsofo y matemtico recuerda el dramtico fracaso de la Cumbre de Copenhague (2009) para alcanzar un acuerdo global sobre la reduccin de las emisiones de gases de efecto invernadero. La prxima cita es en Pars (diciembre de 2015). Con muy pocas esperanzas de lograr un acuerdo jurdicamente vinculante, las expectativas se centran en alcanzar un acuerdo poltico de cierta solidez. La novedad principal es el (pequeo, segn Riechmann) cambio de actitud (relativo) de Estados Unidos y China, los dos pases ms contaminantes del planeta, que se han comprometido a una reduccin de las emisiones. Considerando, incluso, que la declaracin de los dos gigantes d lugar a un cambio significativo, de muy poco servira si no viene acompaado de otras medidas.

De hecho, cuando las organizaciones ecologistas empezaron en los aos 60 el trabajo de denuncia, la tasa de emisiones se situaba en 0,7 partes por milln al ao (concentracin de dixido de carbono en la atmsfera). Actualmente el planeta se aproxima a batir un rcord absoluto en la era industrial (casi tres partes por milln al ao). sa es la tendencia y la cuenta atrs no ofrece un respiro. En el trabajo de Hansen se calculaba que en caso de demorarse a 2020 el giro radical, la reduccin de las emisiones globales tendra que llegar al 15%. En el siglo de la gran prueba (as ha titulado Riechmann uno de sus libros), no se atisban salidas netas sin una regulacin global de la economa, pero los poderes capitalistas se oponen ferozmente, apunta el autor de El socialismo puede llegar slo en bicicleta, Meter el dinero en cintura o Interdependientes y ecodependientes. El tiempo pasa y la perspectiva de transiciones ms o menos indoloras se aleja cada vez ms.

Sobre la acuciante necesidad de introducir cambios en el paradigma dominante, y la urgencia cada vez mayor de modificar pautas, Kevin Anderson se expresa con notable claridad: Tal vez durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992 o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los 2C respecto a las temperaturas preindustriales podra haberse logrado a travs de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemona poltica y econmica existente; pero el cambio climtico es un asunto acumulativo. Ahora desde nuestras naciones altsimamente emisoras nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado la oportunidad de un cambio evolutivo realista para alcanzar nuestro anterior y ms amplio objetivo de los 2C; hoy, despus de dos dcadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los 2C exige un cambio revolucionario de la hegemona poltica y econmica.

Desde diferentes puntos de vista parece muy difcil evitar el desastre. Para contar con algunas opciones de frenar la hecatombe climtica, habra que mantener bajo tierra una parte muy significativa de los combustibles fsiles an disponibles (segn diferentes clculos cientficos, entre el 50% y el 80% del carbn, el petrleo y el gas natural que constituyen la base energtica de las sociedades industriales). En octubre de 2013, recuerda Riechmann, mientras se iniciaba el proceso para realizar prospecciones petrolferas frente a Canarias, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, declar: El mundo nos mira atnitos; a nadie se le ocurrira no desarrollar el proyecto. Pero en Venezuela, a pesar de todos los avances sociales, recuerda el filsofo, tambin resulta imposible dejar de pensar en la explotacin de los combustibles fsiles (este pas cuenta con las mayores reservas de crudo del planeta, aunque de escasa calidad).

Entre polticos y cientficos hacen fortuna trminos como mitigacin y adaptacin, nociones que sugieren un proceso lineal, gradual y controlable que no incluye puntos de disrupcin. Por ejemplo, el informe IPCC de 2014 contina pronosticando apenas un metro de incremento del nivel del mar en torno al ao 2100. Pero ste anlisis subestima la gravedad de los problemas. Si se alteraran algunos de los puntos de vuelco (por ejemplo la liberacin de metano), el incremento del nivel del mar previsto por el IPCC podra multiplicarse por 20 y por 30. Por otro lado, el informe del grupo III del IPCC sita los incrementos de temperatura esperables a finales del siglo XXI entre 2,5 C y 7,8C (respecto a las temperaturas preindustriales). Los valores ms probables (en torno al 95% de probabilidad) se cifran entre 3,7C y 4,8C. Ello supone un genocidio pre-programado, apunta Jorge Riechmann. A algunas de estas oscilaciones no pueden adaptarse los sistemas de produccin de alimentos hoy en vigor. Pero no es una cuestin simplemente de nmeros, pronsticos y anlisis de escenarios. No hay problemas ecolgicos y ambientales que estn separados de los asuntos sociales o econmicos, resalta el filsofo y ensayista. Somos seres interdependientes y ecodependientes, aunque vivamos como si lo contrario fuera cierto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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