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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2015

Entrevista a Pau Casanellas sobre "Morir matando. El franquismo ante la prctica armada, 1968-1977"
La mayor parte de las metas que perseguan distintas organizaciones y grupos armados de esos aos, como las de otros de izquierda radical, quedaron en el camino

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Doctor en Historia por la UAB, Pau Casanellas trabaja actualmente como investigador posdoctoral en el Instituto de Historia Contempornea (IHC) de la Universidad Nova de Lisboa. Su inters como investigador se ha centrado especialmente en los aos sesenta y setenta del siglo XX, perodo que ha abordado tanto desde la perspectiva de las polticas de orden pblico como desde la vertiente de la movilizacin social, la cultura revolucionaria y las prcticas armadas.

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Ms de trescientas pginas, numerosas y documentadas notas ubicadas al final de cada captulo, 14 archivos consultados, una extensa bibliografa, una excelente investigacin. Felicidades. Morir matando quines murieron matando? De dnde el ttulo del libro?

Hace referencia a la manera como el franquismo se fue debilitando y, en ltima instancia, muri. Ya desde finales de los aos sesenta y, especialmente, a medida que avanzaron los setenta, la dictadura se vio cada vez ms amenazada, sus dirigentes dudaban sobre la capacidad de las instituciones franquistas de perpetuarse muchos aos ms, y todo ello hizo que el rgimen respondiera agresivamente, mediante un incremento sustancial de la represin. Se trataba de una reaccin casi desesperada en respuesta no slo a la prctica armada que tambin, sino principalmente a la amplitud de la movilizacin antifranquista.

-El franquismo ante la prctica armada, 1968-1977 es el subttulo del ensayo. Por qu desde 1968 y no antes?

-Es el ao en el que se produjeron las dos primeras acciones con consecuencias mortales en la historia de ETA, sucesos que constituyen el punto de partida de un perodo en el que la prctica armada volvi a tomar un protagonismo notable. Aunque siempre a lo largo de los cuarenta aos de dictadura hubo quienes estuvieron dispuestos a combatirla por las armas, desde los aos cincuenta, cuando el maquis se dio prcticamente por desarticulado, la contestacin armada merm sustancialmente. Hubo acciones puntuales y de hecho no fue hasta 1965 cuando fue abatido el ltimo guerrillero que quedaba en activo, Xos Castro Veiga, apodado O Piloto. Pero fue especialmente a partir de finales de los sesenta cuando la prctica armada volvi al primer plano de la vida poltica. Esto, adems, coincidi con un auge general de las formas de contestacin a la dictadura, lo que, junto con las crecientes divergencias en el seno de la elite poltica del rgimen, convierte el perodo que se abri entonces en una etapa particular, que puede catalogarse como de crisis del franquismo.

-1977 es la fecha lmite. Pero no muri el general golpista en 1975?

-sa es una cuestin de la que merece la pena especialmente hablar. Franco muri en noviembre de 1975 y lo hizo en la cama, como se repite tan a menudo, pero el franquismo no muri con l, sino que lo hizo en la calle, a lo largo de los meses siguientes, fruto de la magnitud de las movilizaciones que se desarrollaron especialmente durante la primera mitad de 1976 (con episodios que desbordaron por completo a las autoridades, como las huelgas generales de Vitoria, Sabadell o el Baix Llobregat). Fue slo entonces cuando las elites del rgimen concluyeron que los proyectos de reforma limitada que impulsaban de los que era principal arquitecto Manuel Fraga y que prevean un escenario a medio camino entre la democracia orgnica y la democracia parlamentaria no iban a concitar el apoyo social necesario. De hecho, tampoco el propio Surez previ inicialmente cuando fue nombrado presidente, en julio de 1976 unas elecciones como las que se celebraron en junio de 1977, con la presencia en las urnas del PCE y de todos los partidos a su izquierda que quisieron presentarse.

-Qu debemos entender por prctica armada? Por qu no lucha armada?

-Es una cuestin de matiz. En la poca, algunos grupos consideraban que la lucha armada tena un componente marcadamente militarista. En contraste, se formularon concepciones como la de agitacin armada, que, por lo menos sobre el papel, implicaba una menor institucionalizacin del ejercicio de la violencia, as como una menor jerarquizacin en las estructuras del grupo u organizacin que la llevaba a cabo. Aunque mucho ms genrico, prctica armada es un sintagma que permite referirse a diferentes usos de la violencia en un mismo contexto y que no implica por lo menos no tan claramente una concepcin poltica determinada, como s es el caso de lucha armada o agitacin armada.

-El rgimen franquista segua siendo un rgimen fascista en esos aos o era ms bien un rgimen autoritario como algunos socilogos e historiadores han afirmado?

-Que el franquismo fue fascista en sus orgenes es una asuncin que ha ido ganando terreno en las ltimas dcadas, si bien no puede considerarse hegemnica entre la historiografa. En cambio, mucho ms extendida es la tendencia a considerar que el rgimen se desfascistiz en aos posteriores, especialmente tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a grandes rasgos, la arquitectura institucional de la dictadura, con sindicatos nicos en los mbitos laboral y estudiantil y con otros organismos de encuadramiento y adoctrinamiento de masas (el Frente de Juventudes, la Seccin Femenina), sobrevivi a la derrota militar de los fascismos en 1945. Igualmente, el peso del personal poltico de filiacin falangista continu siendo muy elevado en las dcadas posteriores, como demuestra el caso de los gobernadores civiles (y en Barcelona tuvimos uno en concreto, Rodolfo Martn Villa, que todava en los aos setenta conservaba bien visibles en su despacho oficial y en su domicilio sendos retratos de Jos Antonio con los que no tena problema en ser fotografiado). Ciertamente, el franquismo no era el mismo en 1975 que en 1939: el mundo entero haba cambiado mucho entre una fecha y otra. Pero de la misma forma que en sus orgenes la dictadura tuvo al fascismo como referencia innegable, en el tramo final tuvo como inspiracin las propuestas de la extrema derecha europea. Podra decirse que el franquismo posterior a 1945 fue un fascismo despus de los fascismos: un fascismo superviviente a la capitulacin militar de los fascismos, que se afan por adaptarse a un mundo sensiblemente diferente al que lo haba visto nacer.

-Estaba legitimada la lucha armada en ese perodo en su opinin? Segn algunos, personas no alejadas de esas acciones en su momento, sus practicantes ellos mismos no excluidos- fueron unos vanguardistas iluminados.

-Ms que la legitimidad o ilegitimidad de esas acciones que queda en el mbito de las convicciones o de la perspectiva poltica de cada uno, lo que creo que puede ser interesante sealar, como reflexin a partir del anlisis de esa experiencia histrica concreta, es que, especialmente cuando lo que entonces se denominaba movimiento de masas empez a tomar protagonismo, crecieron los recelos ante las acciones armadas. Estas desavenencias, existentes en algunos sectores del antifranquismo sealadamente en el PCE ya desde finales de los sesenta o principios de los setenta, se hicieron particularmente palpables en 1976, cuando las movilizaciones profundizaron de forma muy clara en la prctica asamblearia, horizontal. Al suscitar un incremento de la represin, las acciones armadas dificultaban la consolidacin de esas prcticas, por lo que algunos atentados recibieron entonces crticas frontales en ese sentido.

-Nos recuerdas algunas de estas crticas?

-Por ejemplo, en octubre de 1976, la OICE calificaba el atentado mortal contra el presidente de la Diputacin de Guipzcoa, Juan Mara Araluce, como un error poltico de extrema gravedad, al considerar que pona en grave crisis la continuidad de las prcticas polticas de la democracia directa () conquistadas por las propias masas al precio de mucha sangre. Tambin desde las pginas de Punto y Hora de Euskal Herria se critic tanto ese atentado como el que acab con la vida del presidente de la Diputacin de Vizcaya, Augusto Unceta, en octubre de 1977, lo que es significativo de las reticencias suscitadas por la lucha armada incluso entre los sectores revolucionarios abertzale.

-Alguno de los grupos que practicaron esa lucha consiguieron alguno de sus objetivos?

-En trminos de consecucin de objetivos, sin duda la mayor parte de las metas revolucionarias que perseguan las distintas organizaciones y grupos armados que actuaron en esos aos, como las de tantos otros ncleos militantes de izquierda radical, quedaron en el camino. Con todo, no me atrevera a establecer valoraciones genricas sobre la eficacia o ineficacia del uso de la violencia para la consecucin de determinados objetivos polticos. A veces puede haber contribuido a conseguirlos, a veces todo lo contrario. En general, uno consigue los objetivos que se propone no porque los persiga mediante el uso de la fuerza o de manera pacfica, sino cuando dispone de un apoyo social amplio.

- Y el uso de la fuerza goz de ese apoyo social amplio en algn momento?

-No, o por lo menos no en los trminos en los que la lucha armada goz de apoyo en las guerras de liberacin nacional del Tercer Mundo, por ejemplo. Bien es verdad que en el caso del Pas Vasco cabra matizar esa respuesta. En este sentido, podra decirse que al principio, a finales de los sesenta, las acciones armadas tal vez contribuyeran a incrementar el rechazo a la dictadura, al suscitar un incremento de la tensin y hacer todava ms evidente el carcter represivo del rgimen. En el momento del proceso de Burgos (diciembre de 1970), los militantes de ETA aparecan a ojos de algunos sectores de la sociedad vasca y, en menor medida, tambin de la espaola como iconos de la lucha contra el franquismo. En cambio, a medida que fueron pasando los aos y el conflicto armado se fue recrudeciendo, seguramente el efecto de las acciones armadas fue el contrario: el de retrotraer, por lo menos parcialmente, la extensin de las movilizaciones.

-Habla usted de prctica armada pero, en realidad, salvo error por mi parte, el grupo poltico que vertebra centralmente su investigacin es ETA. Por qu?

-El libro se plantea como un anlisis de la poltica del franquismo ante el resurgir de la prctica armada, lo que incluye a) los mbitos policial y de espionaje, b) legislativo y c) poltico. El protagonismo de ETA y de sus distintas escisiones que ejercieron la lucha armada: ETA(V), ETA-m, ETA-pm, comandos Berezi en la poca es central, por lo que el trabajo deba necesariamente dedicar una atencin prioritaria a esas organizaciones y a la realidad del Pas Vasco en general. Las cifras de vctimas mortales son elocuentes: las siglas que acabo de mencionar son responsables de 59 de las 81 personas muertas por grupos y organizaciones armadas entre 1968 y junio de 1977 de las que puede establecerse claramente la autora. Igualmente, 23 de los 30 militantes armados muertos en acciones de represin policial y judicial son tambin integrantes de las distintas organizaciones armadas abertzale. De hecho, puede decirse que hasta 1972-1973 el conflicto armado estuvo circunscrito casi exclusivamente al Pas Vasco.

-Le pregunto a continuacin por la importancia poltica de las acciones armadas de otros grupos como el FRAP, MIL, FAC o GRAPO.

-De acuerdo

Fuente: EL Viejo Topo, enero de 2015.



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