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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2015

Sobre el populismo

Antonio Antn
Rebelin


El populismo ha adquirido gran relevancia en el debate poltico, meditico e intelectual, particularmente tras el ascenso electoral de Podemos y la victoria de la Syriza griega, a los que el poder liberal-conservador y su aparato meditico acusa de ser populistas. Propiamente, es una teora poltica. Con esa palabra tambin son identificados diversos movimientos populares y corrientes polticas, a menudo antagnicos. As mismo, se utiliza como insulto, en el sentido de demaggico, iluso o autoritario, para descalificar a posiciones crticas y defender el establishment. El anlisis no es fcil ya que ese pensamiento es poco preciso, las tendencias polticas bajo ese rtulo son muy diversas y contradictorias y, ante las expectativas de cambio poltico derivado del ascenso de las fuerzas alternativas en Espaa, se acenta la pugna cultural y de legitimacin de los distintos actores polticos. Por tanto, es necesario valorar con rigor su significado en los tres sentidos.

El peligro autoritario procede del establishment, no de Podemos o Syriza

La palabra populista se utiliza como ofensa descalificatoria, especialmente en Espaa y Grecia, contra las dinmicas cvicas de cuestionamiento progresista del poder establecido. As, las resistencias populares, democrticas y pacficas, frente a las polticas de austeridad y la prepotencia antidemocrtica promovidas por la troika y el consenso conservador-socialdemcrata europeo, seran todas populistas. Esta descalificacin se dirige no solo contra Podemos, Syriza y los sectores alternativos a los recortes sociales sino tambin frente a representantes crticos de la socialdemocracia.

As, el ministro de economa francs Montebourg, cesado por Hollande-Valls, ha sido calificado como populista por sus crticas a la austeridad, en un editorial del diario El Pas (27-8-2014), titulado Populistas infiltrados. Incluso, el lder socialista, Pedro Snchez, tambin ha recibido tal acusacin de populismo desde gobierno del PP cuando, para recuperar una mnima credibilidad social, ha manifestado que fue un error del gobierno socialista la reforma del art. 135 de la Constitucin, que pact con el PP para garantizar la prioridad del pago de la deuda pblica en detrimento del gasto social y los servicios pblicos para la poblacin.

Quien osa cuestionar el consenso regresivo de la austeridad y la hegemona del poder institucional europeo (troika y lites gobernantes), estara fuera de la realidad, tendra oscuros intereses desestabilizadores del sistema poltico y la Unin Europea y, llegando al cinismo, ira en contra del pueblo y la democracia.

Con esa demagogia insultante, grupos poderosos que se aprovechan de los recursos pblicos en beneficio propio y amparan una gestin nefasta, pretenden demonizar las corrientes crticas y neutralizar las actitudes democrticas. Para ello su calificativo ms peyorativo y de moda es populista. Es ms, son esas lites dominantes quienes, para esconder sus polticas antisociales y autoritarias, suelen utilizar la demagogia populista, muchas veces vestida de marketing poltico.

Hoy da, en el mbito meditico, se suelen identificar con el populismo tres tipos distintos de movimientos descontentos con el poder establecido: 1) el populismo latinoamericano (Venezuela, Bolivia, Ecuador) que ha alcanzado el poder institucional frente a las oligarquas tradicionales, de forma democrtica; 2) el populismo de extrema derecha, autoritario, xenfobo y nacionalista; 3) el movimiento progresista de indignacin ciudadana contra la involucin social y democrtica y, en particular, el movimiento 15-M y expresiones polticas alternativas como Podemos y Syriza.

Dejando al margen la experiencia sudamericana, tenemos en Europa dos dinmicas que el establishment pretende emparentar bajo el mismo rtulo descalificatorio de populismo, cuando las dos corrientes, neofascista y democrtica-radical, son antagnicas en las cuestiones fundamentales. La primera, pretende mayor autoritarismo, divisin social y jerarqua absoluta del poder oligrquico. La segunda, mayor democracia, unidad popular frente a las oligarquas y ms igualdad y participacin ciudadana. El proyecto del primer tipo de movimientos, de extrema derecha, pretende empujar todava ms las dinmicas antisociales, autoritarias y excluyentes del bloque de poder dominante; el del segundo, cvico, quiere frenarlas y generar un cambio ms social, democrtico e integrador. Los primeros, aun con una retrica populista y una instrumentalizacin demaggica de partes del pueblo, estn vinculados con fuerzas poderosas del establishment (incluidas las fuerzas de seguridad y del aparato estatal y financiero); los segundos, deben reafirmar su arraigo con una base popular, imprescindible para combatir a los poderosos.

Las diferencias son claras y afectan a la esencia de cada tendencia. El contenido sustantivo regresivo, poltico y social, del populismo de derechas le emparenta con el bloque liberal-conservador. Son dos corrientes convergentes en el proceso de involucin social y democrtica y su deslizamiento hacia el autoritarismo y la desigualdad. Y enfrente estn las nuevas fuerzas alternativas y crticas, con una dinmica democrtica y emancipadora.

La oposicin a todo ese proceso antisocial e ilegtimo no la ha ejercido la socialdemocracia que, con leves matices, ha participado de esa gestin antisocial, sino una ciudadana activa y democrtica compuesta por mltiples grupos sociales, sindicales y polticos alternativos y de izquierda. Estos movimientos sociopolticos indignados estn claramente diferenciados de esas dos corrientes prepotentes: neofascista o extrema derecha, y liberal-conservadora o simplemente de derechas. Y se oponen a ambas. La indignacin ciudadana y la activacin del movimiento popular y de protesta social, particularmente en Espaa, as como la emergencia del electorado alternativo y el fenmeno Podemos, han tenido un contenido progresista en lo socioeconmico y democrtico en lo poltico. Su referencia poltica y de alianzas europeas es la formacin griega Syriza (Coalicin de izquierda radical), organizacin ntidamente de izquierda democrtica, aunque tambin la emparenten con el populismo, y con un amplsimo apoyo popular que le permite dirigir el nuevo gobierno para remontar la austeridad y el sufrimiento del pueblo griego. Es todo lo contrario al carcter reaccionario, autoritario y excluyente, dominante en el populismo europeo de ultraderecha.

Este proceso de resistencia y reactivacin popular progresista en Espaa (al igual que en Grecia y otros pases), con una gran legitimidad ciudadana, es lo que pone en cuestin la estabilidad institucional del bloque de poder oligrquico, previene una deriva autoritaria y xenfoba, abre una esperanza para un giro social en lo econmico y un cambio democratizador en lo poltico; por tanto, es considerado como el adversario a batir por los poderosos. No es de extraar que en el intento de deslegitimar a esta dinmica emancipadora de cambio social y poltico, las fuerzas que defienden el establishment tergiversen el sentido de este movimiento popular crtico, lo asocien con dinmicas de extrema derecha o simplemente lo declaren irracional, pasional, extravagante e iluso y, para ello, uno de sus descalificativos de moda es el de populista (igual que ayer el de comunista, izquierdista o radical).

As, segn Pedro Snchez, nuevo Secretario general del PSOE, Podemos es la institucionalizacin del populismo. l intenta construir un discurso y una imagen centrada con dos extremos que se tocan y son similares, pero poniendo el acento en la descalificacin de las fuerzas a su izquierda. Como aqu no existe apenas el neofascismo y tiene poco peso electoral el populismo ultraconservador al que vincular Podemos, esa ofensa pretende emparentarle con el PP, considerndolo aliado de la derecha, cuando es la cpula socialista la que pone en primer plano los acuerdos de fondo con los conservadores y stos lo sitan como su adversario principal y a los socialistas como posible aliado. Para los polticos y los medios afines al aparato socialista ellos seran en centro y la expresin democrtica, y los dos extremos tenderan al autoritarismo. Pero esa versin s que es una autntica manipulacin y no convence a la mayora de la poblacin, ni siquiera a su anterior base ahora desafecta. Resulta que todava es muy evidente y est fresco en la memoria colectiva que fue la cpula gubernamental socialista y despus la del PP, las que han impulsado una gestin regresiva y antisocial, impuesta a la ciudadana frente a su opinin mayoritaria.

La estrategia de austeridad est basada en la racionalidad econmica neoliberal, salvaguardar los grandes beneficios empresariales y del capital especulativo, y el supuesto inters del Estado. Y los Gobiernos europeos la pusieron por encima del bien comn o el inters general de la sociedad. Eso se llama autoritarismo y separacin de dos polos: por un lado, el poder, que impone un reequilibrio a su favor; por otro lado, la gran mayora de la ciudadana, con desventajas para ella. Es decir, hay una imposicin a la sociedad de la hegemona institucional de una lite dominante (polarizacin negativa), as como, una oposicin de una mayora popular que est en contra de los recortes sociales y reclama servicios pblicos de calidad (polarizacin positiva). El contenido de esas polticas sociales y econmicas es regresivo y su sentido poltico es de prepotencia y autoritarismo. Demuestra la poca sensibilidad social y el escaso respeto a los valores democrticos de las direcciones socialistas, como ha comprobado el Pasok griego con su debacle electoral. Podramos decir que cuando critican a Podemos (o Syriza) de populismo ven la paja en ojo ajeno y no ven la viga en el propio.

Para las capas dominantes todo lo que est fuera o en contra del ncleo de poder liberal-conservador, con el consenso de las cpulas socialdemcratas, y sus polticas de imposicin de la austeridad y los ajustes regresivos, hay que descalificarlo y marginarlo. Su gestin regresiva y su hegemona institucional no son cuestionables, obedeceran a la racionalidad econmica, seran las nicas posibles. Lo nico realista sera que la ciudadana acepte o se someta a ese poder hegemnico en el plano econmico-financiero e institucional, pero con graves deficiencias de legitimidad popular. Y que la ciudadana se resigne a la dinmica impuesta de involucin social y democrtica con graves consecuencias para la mayora popular. La indignacin, la crtica y la protesta social progresistas pasaran a ser irracionales, irreales o utpicas y el llamamiento al cambio tendra riesgos de involucin totalitaria y, en el menos malo de los casos, sera demaggico, pasional o iluso.

En la pugna meditica y de legitimacin social la acusacin de populismo, dirigida a las expresiones crticas, en particular a Podemos o Syriza y antes al movimiento 15-M, pretende crearles una imagen de demonizacin y desprestigio, junto con el embellecimiento de las lites dominantes. No obstante, esta dinmica cvica no es populista; son movimientos populares progresistas y crticos con el poder oligrquico y defienden la democracia y la participacin ciudadana frente a la desigualdad y el autoritarismo. Sus valores sociales, cvicos y ticos se fundamentan en la justicia social, la igualdad y la emancipacin de las capas subordinadas. Son comunes a las mejores tradiciones progresistas y de la izquierda democrtica y muy superiores respecto de la degradacin moral, poltica y democrtica de las lites poderosas, incluido las cpulas gobernantes socialistas.

Qu es populismo

Populismo, con una definicin sencilla (Diccionario Mara Moliner), es la doctrina poltica que pretende defender los intereses de la gente corriente, a veces demaggicamente. La apelacin a las demandas del pueblo, en el sentido de capas populares (la plebe), frente al poder establecido o las lites dominantes es lo ms especfico de este pensamiento. Para profundizar en esta idea bsica, particularmente en la ambigedad ideolgica de la teora populista, vamos a analizarla teniendo en cuenta la aportacin de Ernesto Laclaui, reconocido terico del populismo de izquierdas, algunas de cuyas ideas influyen en dirigentes de Podemos.

Esta definicin no dice nada de su contenido sustantivo, de su orientacin y papel poltico-ideolgico. La llamada al pueblo aclara algo de su composicin interclasista de distintas capas populares (clases trabajadoras y medias, campesinado, pequea burguesa propietaria, desempleados o precariado) frente a las lites dominantes. En ese sentido se pone de parte de las clases subalternas, pero no especifica la relevancia, los contornos y el papel de cada grupo social y su representacin dentro del conjunto popular. Pretende modificar el poder, pero tampoco precisa las caractersticas sustantivas del tipo de sociedad, economa y estado a construir: reaccionarias y autoritarias o democrticas y progresistas. Al hacer hincapi en el sujeto pueblo frente al poder (oligrquico) se deduce que puede tener un componente emancipador de la dominacin. Pero eso la teora populista no lo explicita al considerarse como un enfoque que no entra en el carcter del proyecto transformador.

Sabemos algo del qu (el cambio) y quin sustituye quin (el pueblo, su nueva representacin, a la oligarqua anterior), y muy poco sobre el para qu, ms all de una redistribucin del poder, es decir, el contenido sustantivo del cambio. Esta teora se centra en el cmo ganar (polarizacin, hegemona) los de abajo a los de arriba, y deja en un segundo plano los dems interrogantes. Los fundamentos de su aportacin son de orden procedimental: es a partir de las demandas insatisfechas del pueblo como se opera una unificacin de las demandas populares, se construye un discurso y una retrica y se articula una hegemona poltico-cultural para vencer al poder establecido. Esa apelacin al pueblo, a considerar la opinin de la ciudadana, le da un sesgo democrtico y anti-elitista. Luego viene la necesidad y el carcter de su articulacin, no siempre bien resuelta.

Por otro lado, hay que distinguir entre teora populista, con ese componente de indefinicin sustantiva, poltico-ideolgica, sociocultural o programtica, y movimientos populares reales e incluso personalidades y tericos que se consideran populistas. Todos ellos apuestan por la defensa del pueblo frente al poder constituido; pero adems, y es lo principal para definirlos, son portadores de un contenido sustantivo: orientacin, objetivos, valores ticos, dinmica, tipo de relaciones y alianzas. Y esos componentes pueden ser democrticos o autoritarios, igualitarios o injustos, liberadores o dominadores, emancipadores o de subordinacin popular, as como con elementos neutros, intermedios y mixtos.

En el primer plano, terico, podemos decir que no hay populismo de izquierdas o de derechas, su definicin se plantea en el campo de la lgica de la accin poltica, de los mecanismos de confrontacin y acceso al poder. Muchos movimientos populares reales pueden compartir esa lgica. No obstante, su situacin socioeconmica o de subordinacin poltica, el sentido de sus demandas y reivindicaciones, sus valores sociales, ticos y democrticos o, en fin, el significado de su prctica sociopoltica, su experiencia, sus aspiraciones y el modelo social y poltico a conseguir, son los aspectos ms fundamentales y definitorios de su carcter. De esa forma existen dinmicas populistas reales de izquierda o de derecha, nacionalistas o estatistas. La cuestin es que existen movimientos, tendencias o personas progresistas, igualitarios y liberadores o, bien, reaccionarios, conservadores y autoritarios. Adems, se enfrentan al establishment, sin que por ello se les deba clasificar bajo la etiqueta de populismo.

Por tanto, sus categoras centrales, antagonismo de dos bloques, poder (institucionalizado) y pueblo (emergente), y construccin hegemnica del segundo frente al primero mediante la unificacin de demandas populares, son importantes pero insuficientes para identificar su posible doble (o variado) carcter: por un lado, el sentido emancipador, igualitario y solidario de un movimiento popular o, por otro lado, su significado autoritario, regresivo y divisionista. Para ello habra que considerar los componentes sustantivos de los sujetos de determinado proceso poltico (igualdad, libertad, democracia, solidaridad, laicidad) que son constitutivos de la realidad de los dos campos principales, poder establecido y pueblo, y su interaccin. En la definicin de la teora populista quedan marginados al centrarse en los mecanismos o procedimientos de acceso al poder. No es una tcnica neutra para conquistarlo y gestionarlo. Pretende servir a la mayora popular subordinada frente a la minora dominante. Pero al no valorar el sentido de cada movimiento popular real, su cultura, sus valores y su orientacin programtica, as como el tipo de poder al que se enfrenta, no permite juzgar cmo se articula ese pensamiento con el movimiento y se avala su trayectoria y significado.

La razn populista como lgica poltica

La razn populista de Laclauii no es propiamente una ideologa o una teora poltica con una estrategia y un programa definidos. No es una doctrina completa o cerrada como las clsicas provenientes del siglo XIX (liberalismo, socialismo, marxismo, nacionalismo), ni tampoco un proyecto o modelo social y econmico, valores ticos e ideales, ms all de impulsar la participacin popular y la radicalizacin de la democracia. Solo propone unos criterios bsicos para la accin poltica: 1) polarizacin de los de abajo frente a los de arriba; 2) empoderamiento y hegemona del pueblo frente al poder establecido, y 3) radicalizacin democrtica y participativa (proceso constituyente) contra a la oligarqua. Esos tres ejes, no exclusivos de esta corriente, le dan a esta teora un perfil popular, diferenciado de las minoras oligrquicas actuales y sus polticas antisociales. Pero son insuficientes para determinar su significado poltico, su orientacin programtica y su evolucin.

De hecho bajo ese rtulo de populismo se suelen incorporan una gran variedad de movimientos populares y tendencias polticas con contradictorias posiciones polticas e ideolgicas, desde el nazismo, el actual neofascismo europeo y el etnopopulismo hasta el populismo latinoamericano y el partido comunista italiano de Togliatti, pasando por sectores crticos de la actual socialdemocracia europea o el ala izquierda del Partido Demcrata estadounidense.

Esa lgica poltica hay que referirla siempre a cada contexto y sus actores principales. Su sentido y su capacidad interpretativa y articulatoria estn vinculados con el carcter del movimiento popular concreto, con su experiencia sociopoltica, su cultura, su por qu y su para qu. En particular, en situaciones como la actual en Espaa, esos mecanismos adquieren un significado preciso, progresista y democratizador. El fenmeno Podemos es diferente al chavismo venezolano, ms parecido a la Syriza griega y contrario al francs Frente Nacional de Le Pen. Quedarse en el antagonismo o la apelacin al pueblo todava deja una gran vaguedad que cada actor rellena con su orientacin poltico-ideolgica particular, dndole a esos conceptos un significado contradictorio.

Esas tres dicotomas y sus dobles elementos estn interrelacionados con la realidad social y la conciencia popular especficas del actual conflicto social y poltico en esta crisis sistmica. En Espaa ese enfoque, ligado a una experiencia democrtica y una cultura de justicia social y derechos humanos del movimiento popular, as como un talante progresista de las elites asociativas, permite elaborar una determinada orientacin poltica bsica. sta no es de carcter reaccionario y totalitario como puede ocurrir en otros pases, sino de carcter igualitario y democrtico, al estar asentada en una dinmica sociopoltica progresiva y alternativa frente a un poder regresivo. La insercin de ese esquema interpretativo y de accin poltica, con una ciudadana indignada frente a los recortes sociales, el autoritarismo poltico y la corrupcin institucional, y una ciudadana activa crtica y progresista, le permite consolidar un talante ideolgico emancipador: defensa de las capas populares, sus derechos sociales y sus libertades democrticas frente a la desigualdad y la subordinacin promovidas por este poder institucional y financiero y su estrategia antisocial y autoritaria. As ha sido visto por una gran parte de la ciudadana descontenta.

Esa lgica poltica al asociarse con la dinmica especfica de un movimiento popular progresista y sus demandas sociales y democrticas, bloqueadas por las lites dominantes, da como resultado un impulso hacia un cambio social y poltico igualitario y liberador; y ntidamente democrtico y progresista, aunque tenga diversas lagunas. Junto con el proceso de conformacin, exigencia y conquista de estas demandas populares, puede aportar una identificacin colectiva, cultural o ideolgica, mucho ms definida en su significado emancipador que las ideologas convencionales, incluidas algunas supuestamente progresistas o de izquierda. Pero entonces ya se est combinando con el material cultural y relacional existente, conformado por diversos fragmentos y corrientes culturales ms o menos eclcticos o coherentes.

Sin embargo, son la situacin y la conciencia social de desigualdad e injusticia frente a la gestin regresiva de las lites dominantes, as como la existencia en la sociedad de una amplia cultura de los derechos humanos y la justicia social, una fuerte capacidad expresiva y un amplio tejido asociativo progresista, los factores que condicionan la constitucin de este tipo de movimiento cvico y democrtico, incluida su articulacin poltica y electoral.

En comparacin, este discurso polarizado ha servido para explicar mejor la prepotencia de los adversarios del poder, encauzar una aspiracin de defensa ciudadana de los derechos y libertades y estimular el cambio progresista, que los discursos de las izquierdas tradicionales.

Las grandes ideologas de estos dos siglos, incluidas las de las izquierdas, no son suficientes para interpretar la nueva problemtica social y poltica. Menos para definir y orientar un proyecto transformador de carcter democrtico, igualitario y emancipador. No por ello hay que desechar todo su contenido o no aprender de sus errores. Existen muchos elementos imprescindibles para incorporar en un nuevo discurso, incluido las mejores ideas y proyectos ilustrados, progresistas y de las izquierdas, bajo los grandes valores e ideales de libertad, igualdad y democracia. No son palabras vacas, sino ideas-fuerza que han estado encarnadas en los mejores movimientos sociales y populares de estos siglos y constituyen componentes fundamentales para las fuerzas alternativas.

La teora populista de Laclau, que recoge aspectos del marxismo menos ortodoxo (Gramsci y Mariategui) junto con elementos postmarxistas, as como las aportaciones de otros pensadores, como E. P. Thompson y Ch. Tilly, aportan algunos esquemas interpretativos de la dinmica de la contienda poltica y el significado de los movimientos sociales y populares. No llegan a conformar una teora acabada, hoy imposible. Estamos ante una crisis tambin ideolgica o una situacin post-ideolgica, pero sin llegar a afirmar la idea conservadora del fin de la historia o la idea postmoderna de la invalidez de los relatos y proyectos colectivos. Se trata de elaborar paradigmas de alcance medio. Teoras sociales que favorezcan la interpretacin de los nuevos hechos sociales y faciliten su transformacin progresiva.

No obstante, la teora populista, adems de ese lmite de reducir su contenido a la lgica de la accin poltica, tiene otras deficiencias. En particular, relacionado con su contenido ideolgico o programtico, la creencia de que una lgica o tcnica de accin poltica sea suficiente para orientar la dinmica popular hacia la igualdad y la emancipacin. O que con un discurso apropiado, al margen de la situacin de la gente, se puede construir el movimiento popular. Infravalora la conveniencia de dar un paso ms: la elaboracin propiamente terica, normativa y estratgica, vinculada con las mejores experiencias populares y cvicas, para darle significado e impulsar una accin sociopoltica emancipadora e igualitaria. El paso de las demandas democrticas y populares insatisfechas hasta la conformacin de un proyecto transformador y una dinmica emancipadora debe contar con los mejores ideales y valores de la modernidad (igualdad, libertad, laicidad). Estos, en gran medida, se mantienen en las clases populares europeas a travs de la cultura de justicia social, derechos humanos, democracia, cuyo refuerzo es imprescindible.

Diversidad de la orientacin poltica de los movimientos populares

El significado del proceso de sustitucin del poder establecido por el movimiento popular, para la teora populista, est indefinido ideolgicamente, as como el carcter de los dos principales tipos de agentes y si el cambio institucional va en un sentido emancipador e igualitario o en otro opresivo y desigual. La apelacin al pueblo no es suficiente para explicar el sentido completo de un movimiento populista y tampoco es un rasgo especfico de l. Nos encontramos que, histricamente, ha habido populismos de izquierda y de derecha, incluso de izquierda radical y de extrema derecha o, tambin, nacionalistas y estatistas, autoritarios y emancipadores. Los movimientos populares considerados populistas tienen un rasgo comn: una lgica poltica que consiste en la polarizacin de los dos bloques, poder y pueblo, la constitucin de ste en sujeto global de cambio, con plena identificacin con sus demandas populares, para la conquista de la hegemona, cultural y poltica, frente a la oligarqua o poder establecido.

No obstante, esas dinmicas pueden tener suficientes diferencias sustantivas y ese rasgo comn ser muy secundario para su identificacin. Dicho de otro modo, el conflicto sociopoltico y la hegemona de unos actores sociales y polticos no son mecanismos analticos o normativos especficos de la teora populista. Son compartidos por otras corrientes de pensamiento: desde el marxismo y el hegelianismo hasta el nacionalismo y el fascismo, pasando por la teora poltica progresista y social-liberal. Si Maquiavelo, fundador de las ciencias polticas, ya aportaba elementos para la gestin poltica y la dominacin por parte del Prncipe, luego clase dominante y Estado, el populismo pretende ser una doctrina al servicio del pueblo frente al poder instituido. Pero esa idea genrica tambin es compartida por otras corrientes doctrinales.

Sin embargo, esos mecanismos, en ausencia de la interpretacin de la dinmica efectiva y la concrecin explcita respecto de una funcin o un proyecto igualitario, emancipador y democrtico, son compatibles con distintos tipos de movimientos sociales y procesos de protesta social. La apelacin al pueblo la realizan todo tipo de lites y fracciones del poder para incrementar su legitimidad social o su representatividad parlamentaria. No obstante, no es un indicio suficiente para la evaluacin de su sentido reaccionario o emancipador. Tampoco son completamente definitorios otros elementos como el liderazgo o el presidencialismo, utilizados por todo tipo de partidos polticos y grupos sociales, con un impacto mucho ms pernicioso cuando se tiene ms poder, as como el querer acceder al poder desde una posicin subordinada.

Su valoracin sustantiva depende de qu tipo de poder se pretende derribar y qu caractersticas tiene la fuerza emergente, ms all de poseer una base popular, que tambin la suelen tener grupos conservadores o reaccionarios, y homogeneizar algunas demandas sociales bloqueadas desde el poder establecido. Con solo esos elementos de identificacin, de lgica poltica, se produce una dispersin del significado de cada movimiento populista real que habra que juzgar por esa orientacin de fondo (el qu, por qu y para qu), que precisamente no entra en su definicin de populismo (centrada en el cmo) y ms all de su pretensin de disputar el poder.

Sin nimo de ser exhaustivos, Laclau considera populistas los siguientes movimientos populares: el populismo ruso del siglo XIX, basado en el campesinado frente al zarismo; el partido comunista italiano en la posguerra mundial, con Togliatti y su propuesta de llevar a cabo las tareas nacionales de la clase obrera y constituir un pueblo; la Larga Marcha de Mao y el partido comunista chino, en los aos treinta, con su frente anti-japons, incluido la alianza con el Kuomintang; el peronismo de Argentina, desde la dcada de los cincuenta; el neofascismo xenfobo del Frente Nacional del francs Le Pen y distintos movimientos similares de extrema derecha aparecidos en Europa en los ltimos aos.

El concepto de fronteras flotantes de este autor tiene sentido para explicar estos casos. Expresa que tanto el poder cuanto el pueblo se construyen polticamente en un contexto determinado y son autnomos de la configuracin estricta del poder econmico o la estructura social. Supone que incluso una fraccin del poder financiero o institucional puede pasar a ser considerado parte del pueblo (o aliado), frente a otra fraccin del poder todava ms regresivo. En esta situacin no significa que no importe el carcter poltico-ideolgico de una fuerza, sino que la lnea de demarcacin de amigo-enemigo se fija precisamente por ese significado poltico o geoestratgico, no por su estatus econmico. A esa idea de variacin de los lmites de cada uno de los dos campos principales podramos aadir la existencia de sectores flotantes o intermedios, que van y vienen o no se definen completamente por ninguno de los dos bandos en conflicto abierto.

Lgica populista e indefinicin de su orientacin poltica e ideolgica

La teora populista mantiene una ambigedad ideolgica o la indefinicin doctrinal de su orientacin poltica, lo que da lugar a que bajo esa palabra exista una dispersin de distintos movimientos populistas (o populares) en el eje principal del sentido autoritario-regresivo o emancipador-igualitario. Debido a ese cajn de sastre, con dinmicas sustantivas contrapuestas, desechamos cualquier identificacin de un movimiento social democrtico como el espaol con esa corriente de pensamiento o bajo su etiqueta, ya que no define lo sustancial del mismo y genera confusin. Su indefinicin respecto a valores centrales de libertad, igualdad y democracia, la incapacita para la identificacin con su discurso, cuya ambigedad ideolgica deja el campo libre para que su contenido identificador lo rellenen otros o con materiales reaccionarios.

Sinteticemos los elementos centrales de la teora populista de la mano de Ernesto Laclau. El populismo como teora es, sobre todo, una lgica poltica, una forma de construir lo poltico y acceder al poder. Tiene una base popular, sin especificar su composicin interna y el condicionamiento de sus intereses materiales, que se enfrenta a un poder (oligrquico o minoritario), sin definir su carcter. No tiene una orientacin ideolgica determinada, de izquierdas o de derechas (o de centro).

Lo especfico del populismo sera la existencia o la construccin de dos bloques diferenciados, uno el poder establecido, otro el sujeto poltico popular que se conforma con la unificacin de las demandas sociales (insatisfechas por el bloqueo del poder). Se parte de las demandas sociales, inicialmente heterogneas o democrticas, para construir las demandas populares, a travs de un proceso equivalencial de juntar lo comn de aquellas e impulsarlas y superarlas en una dimensin global. Bsicamente, el populismo son estos dos rasgos encadenados: constitucin de dos bloques antagnicos, con claras fronteras (aunque flotantes) entre poder y pueblo, y construccin de un sujeto de cambio a travs de la identificacin y la hegemona de las demandas populares, con el discurso, el liderazgo y la retrica correspondientes.

No obstante, existe la evidencia histrica de diversas polarizaciones sociopolticas en dos campos fundamentales contrapuestos, los dos con cierta base popular y con gestin del poder o vocacin de ejercerlo. Por tanto, es importante precisar dos cuestiones: 1) los mayores vnculos de cada uno de ellos con los poderosos y fracciones de ellos o con las capas populares; 2) si sus proyectos y tendencias transformadoras van en un sentido progresista en lo socioeconmico y democratizador en lo poltico o lo contrario, de mayor subordinacin popular y autoritarismo del poder. Con esa formulacin de pueblo frente a poder, no se terminan de definir los objetivos, los valores y los proyectos de sociedad y sistemas polticos y econmicos. El elemento clave para esa teora es partir de las demandas de los de abajo, del pueblo, pero no se nos dice cmo se han conformado, a qu intereses y prioridades obedecen y qu funcin tienen en relacin con el avance hacia esos objetivos globales, de menor desigualdad y mayor libertad de los grupos subalternos y dominados.

El paso de necesidades e intereses de las clases trabajadoras (incluyendo precariado y desempleados) y clases medias (estancadas o descendentes) a reivindicaciones inmediatas requiere unas mediaciones y una articulacin, que solo aparecen en el paso siguiente: de las exigencias bsicas y democrticas a su transformacin en demandas populares, con una dimensin global y una identidad popular antagnica con el poder o la casta. Esa identidad de antagonismo se asemeja a la conciencia de clase del marxismo que permita la formacin de un conjunto social (clase obrera o trabajadora) diferenciado y opuesto a la clase dominante (burguesa u oligarqua).

Esta teora populista define un mecanismo o un procedimiento: antagonismo de dos sujetos, el poder popular emergente frente al poder existente. Y luego seala las pautas para la constitucin del sujeto (pueblo) para acceder y construir un nuevo poder a travs de la hegemona.

Laclau no es determinista como las versiones ortodoxas o rgidas del marxismo. Para l lo principal es la existencia dentro de la poblacin de esas demandas iniciales insatisfechas, como una cosa dada. Las demandas populares aunque son de la gente corriente, es decir, obedecen a intereses de las capas subalternas, dependeran menos de las condiciones materiales del pueblo. En su conformacin tendra un papel mucho ms fundamental el activismo constructivista o la articulacin de una lite que ofrece un discurso y una retrica. Por una parte, con suficiente ambigedad significante vaco- para englobar el mximo de descontento y exigencias populares y, por otra parte, para facilitar la construccin de la identificacin del pueblo frente al poder oligrquico. As, el dar nombre a las realidades sera fundamental para conseguir hegemona.

La cuestin es que esa nominacin tiene que tener un nexo con la realidad social y la experiencia vivida por la mayora de la poblacin. Es decir, debe representar o expresar un significado relacionado con la mejora de su situacin de desventaja o subordinacin o, lo que es lo mismo, debe sealar un camino hacia mayor emancipacin e igualdad.

En resumen, el discurso sobre unos mecanismos polticos (polarizacin, hegemona, demandas populares), para evitar ambigedades que permitan orientaciones, prcticas o significados distintos y contradictorios, debe ir acompaado con ideas crticas, asumidas masivamente, que definan un proyecto transformador democrtico, igualitario y solidario. Queda abierta, por tanto, la necesidad de un esfuerzo especfico en el campo cultural e ideolgico para avanzar en una teora social crtica y emancipadora y el correspondiente desarrollo programtico, en conexin con la experiencia sociopoltica popular, que sirvan para un cambio social y poltico de progreso.

i Los principales libros de E. Laclau son: Hegemona y estrategia socialista. Hacia una radicalizacin de la democracia junto con CH. Mouffe- (1987), y La razn populista (2013) [2005]. Se considera as mismo postmarxista, crtico con el determinismo economicista o estructuralista del marxismo ortodoxo y el vanguardismo de partido como representacin de la clase obrera, tanto en la versin leninista cuanto en la de la II Internacional (Kaustky). Sus influencias ms significativas vienen, por una parte, de Gramsci y su valoracin de la importancia de la hegemona poltica y cultural y la configuracin de un bloque popular-nacional frente a las clases dominantes, y por otra parte, del psiquiatra Lacan, con la relevancia de la subjetividad, el discurso y el concepto de sobredeterminacin, y los filsofos Foucault y Derrida, con la importancia del poder y sus ideas posestructuralistas.

ii Qu es el populismo segn Laclau (2013)?: El populismo es, simplemente, un modo de construir lo poltico (p. 11). Por populismo no entendemos un tipo de movimiento identificable con una base social especial o con una determinada orientacin ideolgica- sino con una lgica poltica La lgica poltica est relacionada con la institucin de lo social que surge de las demandas sociales y es, en ese sentido, inherente a cualquier proceso de cambio social presupone la constitucin de un sujeto poltico global implica la construccin de fronteras internas y la identificacin de un otro institucionalizado. Siempre que tenemos esta combinacin de momentos estructurales, cualesquiera que sean los contenido ideolgicos o sociales del movimiento poltico en cuestin, tenemos populismo de una clase u otra El lenguaje de un discurso populista siempre va a ser impreciso y fluctuante: no por una falla cognitiva, sino porque intenta operar performativamente dentro de una realidad social que es en gran medida heterognea y fluctuante (pp. 150-151) (lo subrayado es mo).

Antonio Antn. Profesor honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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